Historias raras de los hombres-pez. Primera parte

EL SIRENO

LA PRIMERA LEYENDA que me contó mi padre estaba referida a los antiguos habitantes de las Islas Canarias, antes de la llegada de los europeos. Hablaba de Jonay, un hombre que fue nadando desde la isla de Tenerife a la isla de La Gomera. Lo recibió Gara, una muchacha hermosa que se enamoró perdidamente del apuesto Jonay. Éste sintió la misma atracción hacia ella. Sin embargo, los familiares se opusieron a estos amoríos con el inmigrante, lo cual es verdaderamente sorprendente en La Gomera, donde los hombres tenían a gala ofrecer sus hijas y su esposa a cualquiera que los visitara, incluyendo a los clérigos europeos.

Por otra parte, se debe tener en cuenta que la distancia entre los dos puntos más cercanos en que se pudo realizar esa travesía no es inferior a cuarenta kilómetros, lo cual convierte a Jonay en un perfecto atleta. En mi fantasía infantil se presentaba como un personaje más cercano a un sireno que a un humano. Nada extraño, puesto que los viajes que yo realizaba con mi familia desde La Gomera hasta Tenerife, en las décadas de 1950 y 1960, duraban hasta doce horas a bordo de un viejo barco de vapor. Así que esa travesía a nado no parecía algo al alcance de cualquier mortal. Pero me equivocaba: a principios del siglo XXI, un nadador llamado David Meca atravesó ese brazo de mar.

Mi siguiente contacto con este personaje fue cuando leí su leyenda en las Noticias de la Historia General de las Islas de Canaria, de José de Viera y Clavijo, obra monumental publicada a finales del siglo XVIII por este cura ilustrado.

Por esta época yo había cumplido los veinte años y ya conocía el placer de leer a los clásicos. Debo decir que para llegar a ellos primero tuve que aterrorizarme con Edgar Alan Poe, saltar a de forma natural a Jorge Luis Borges y dejarme seducir por sus referencias a los viejos libros. Habría sido más natural que conociera antes al hombre pez de Adolfo Bioy Casares. Sin embargo, llegué a fray Benito Jerónimo Feijoo y a su Teatro Crítico Universal. Y allí encontré más hombres-pez.

Uno de ellos fue Pesce Cola, un hombre de Sicilia, llamado Nicolao, que se fue aclimatando al mar hasta preferir vivir en el agua antes que en tierra firme. A finales del siglo XII, los marineros que navegaban en aguas cercanas a Italia afirmaban que, en ocasiones, veían acercarse a Pesce Cola -a sus navíos y subir a ellos para comer o beber a lo que lo invitaban. A cambio, el siciliano llevaba recados de los marinos a sus familiares, si se encontraban en alguna de las islas cercanas. La fama de Pesce Cola fue en aumento hasta que el rey Federico de Nápoles, o Re Ruggiero, quiso comprobar por sí mismo las cualidades del peje Nicolao.

Se trasladó el monarca a la orilla del mar y, como era costumbre en él, ordenó que le sirvieran una copa de vino, mientras hablaba con el medio peje.

–Para creer lo que me cuentan, debes bajar al fondo y traerme una muestra de lo que hay abajo.

–Alteza, ni por todo el oro del mundo bajaría yo a una profundidad como la que aquí se encuentra.

–Si bajas al fondo del mar y me subes esta copa oro, te la regalo. Ya que bajas, no te olvides de mirar si Sicilia flota.

–Siendo así, bajaré.

Tres cuartos de hora estuvo sumergido Pesce Cola hasta que apareció con la copa en la mano.

–Alteza, vuestras posesiones submarinas son incluso más floridas que la terrestres. Abajo tenéis hasta monstruos horribles que jamás han visto la luz del día.

El re Ruggiero sonrió satisfecho. Sin embargo, ¡ay, la condición humana!, quiso tener más noticias sobre sus oscuros dominios y volvió a arrojar la copa al mar.

–Si me traes de nuevo la copa, te llevarás también esta bolsa llena de monedas de oro.

Pesce Cola no dijo una palabra más. Dio media vuelta y se zambulló en el Mediterráneo.

No hay noticias de que haya salido todavía. Su historia, a pesar de no haber sido comprobada en la fuente Acadina(1) , no será más verdadera que la de Jonay, sin embargo, le cupo la honra de que don Quijote la citase cuando hablando del arte de la caballería dijo aquello de “que ha de saber nadar como dicen que nadaba el peje Nicolás ó Nicolao, ha de saber herrar un caballo y aderezar la silla y el freno”(2) .

También la cita el ilustrado agustino fray Benito Jerónimo Feijoo(3) , que nació en Orense y vivió en Oviedo, cuando mencionó en su “Teatro crítico universal” otro caso no menos espectacular ocurrido en España. Bien es verdad que, al principio, el escéptico monje no creyó que fuera cierto, sin embargo, solicitó informes a personas respetables “y dentro de pocos días logré una cabalísima descripción del suceso, remitida por el Señor Marqués de Valbuena, residente en la Villa de Santander, a diligencia del Señor Don José de la Torre, dignísimo Ministro de su Majestad en esta Real Audiencia de Asturias, la cual es como se sigue, copiada al pie de la letra.”

En efecto, Feijoo inserta esa descripción que por fuerza ha de tenerse verdadera, a no ser que se pretenda calificar de mentiroso al mismísimo Ministro de su Majestad en Asturias.

El asunto fue que en una aldea llamada Liérganes, en el arzobispado de Burgos, nació en 1649 un muchacho llamado Francisco. A la edad de quince años, se fue a bañar con sus amigos a la ría de Bilbao. Se quitó la ropa, se metió en el agua, se perdió nadando ría abajo y no volvió.

Cinco años más tarde, unos pescadores de Cádiz lograron capturar en alta mar a un hombre–peje. Le echaron migas de pan para engolosinarlo y lo enredaron con sus red. Lo trasladaron a tierra y lo expusieron a la curiosidad pública. El cautivo no protestó, pero siempre repetía una sola palabra.

–Liérganes.

Así que terminaron llamándolo el Peje de Liérganes, durante el año que pasó en la población gaditana. El hombre tenía escamas sobre la columna vertebral y desde la barbilla hasta el ombligo. Poco a poco las fue perdiendo. Finalmente, un fraile franciscano se lo llevó al Norte y lo devolvió a su pueblo, donde su madre lo reconoció como Francisco.

Por su parte, él no recordó a nadie y durante los muchos años que estuvo en su casa se comportó como una persona obediente que sólo sabía decir esta tres palabras: tabaco, pan y vino. Se ve que fue lo más que había echado de menos en sus periplos atlánticos. No pedía comida jamás, pero, si se la ponían delante, se la comía. Le daba igual andar vestido que desnudo, aunque no resistía los zapatos en sus pies. A los nueve años desapareció, y quién sabe si ahora mismo está comiendo pejes verdes en la charca de la Condesa.

Así que, tal vez, Jonay fuera otro pez y por eso los familiares de Gara no quisieran emparentar con él. Sin embargo, cuando los enamorados decidieron fugarse juntos, no se dirigieron al mar, sino al monte. Cuando alcanzaron lo más alto, lógicamente no podían seguir ascendiendo. La familia los perseguía, con aviesas intenciones. ¿Qué hacer? Tomaron un palo de brezo, lo afilaron como pueden, apoyaron una punta en el pecho de Jonay y otra en el de Gara, se abrazan y cayeron con sus corazones atravesados.

¿Pudo esta leyenda pasar a Italia y de allí al maravilloso ingenio de Guillermo Shakespeare para crear a Romeo y Julieta, en la misma época en que todas las cortes europeas bailaban El Canario, la danza principal de los guaches?

________________________
Notas:
1. Fuente de Sicilia consagrada a los hermanos Pálicos y que tenía la virtud de confirmar si un juramento era falso.
2. Cervantes Saavedra, Miguel de: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Imprenta y Librería de Gaspar Editores, Madrid, 1875. p. 315.
3. Feijoo, Benito Jerónimo: Teatro crítico universal, tomo 6 (1734), pp. 273–314. Imprenta de Andrés Ortega Madrid, 1778.

CONTINUARÁ.

EL SIRENO

9 pensamientos en “Historias raras de los hombres-pez. Primera parte

  1. Hola, que tal?;
    un gusto saludarle y a la vez felicitarle por esta pagina ,
    en realidad yo primero vi los videos sobre hombre – pez en you tube,
    y luego me anime a visitar su pagina, lo que pasa es que apesar de mis años me fascina todo lo que tenga que ver con sirenas y tritones,
    he visitado otras paginas que hablan del tema pero con esta , he quedado muy complacida ,
    ojala que continue alegrandonos con sus publicaciones…. a todos los fans de esos mitologicos seres llamados sirenas,
    ah y no le tenga temor al CEVICHE PERUANO; que es como la miel de abeja ..que el que lo prueba …no lo deja,jijiji
    (es delicioso);
    cordiales saludos y que tenga un buen fin de semana.

  2. que buena esa historia quisiera viajar lejos para una isla donde vea una sirena o un sireno pero mi familia es pobre y no puedo todos los dias lloro porque mis amigos en la escuela se burlan de mi porque soy muy pobre y vivo en un ranchoo saludos admiro esa historia.

  3. Lo que me llevo a visitar a tu pagina de Web fue saber mas de sirenas tengo la curiosidad de saber mas de ellas conocer sus inicios en si lo que mas me gusta son las mitología, mitos y sobretodo leyendas ocurridas en el pasado tu ve el agrado de conocer tu pagina y de seguro que esta pagina no soo me facino ami sino avarias personas que se interesan por esto de la mitología y otras cosas mas.

  4. w0wo!!!

    super henial las historias !!!

    me gusta mucho el mar, las sirenas y los tritones, en la otra vida fui uno 😄 jajajaj es broma.
    me facino el blog !!!

    grasias por crer paginas como esta.

  5. QUE BUENO QUE LA GENTE SE INTERESE EN ESTE TIPO DE COSAS.

    PERO LO MEJOR SERIA HACER UNA INVESTIGACION REAL Y TRATAR DE DEMOSTRAR QUE EXISTEN ESTOS SERES, A MI PARECER YO NO COMPARTO ESA CREENCIA Y LEYENDO ESTE ARTICULO PUES NO VEO PORQUE LA TENGA QUE COMPARTIR.

    PERO EN FIN.

    SALUDOS DESDE MEXICO

    • ¿Lo que usted quiere decir es que no es esto ni lo otro ni todo lo contrario que en definitiva es lo que usted no cree pero que lo mejor es interesarse por lo que no comparte ni cree que deba compartir pero en fin que se debe demostrar porque es lo mejor?
      En ese caso, estamos de acuerdo. Al principio, dudé de que pensáramos igual porque le habia entendido que la parte contratante de la primera parte sería considerada como la parte contratante de la primera parte. Lo cual no me parecía justo en absoluto.
      Saludos submarinos.

  6. Eh leido todo sobre los hombres pez y me parecio muy bien que investigaras sobre ellos pero siempre halas de europa por que no investigas sobre los hombres pez y las sirenas aqui en peru ya que yo escuche muchas leyendas sobre estos seres en este pais incluso peronas que las han visto seria bueno……..!!!!!

    • Me gustaría investigar las sirenas de Perú, sin embargo mi condición de ictiófago no me lo permite; me causaría muchos problemas de conciencia. Ya sabe usted que la ciencia y la gastronomía no deben mezclarse jamás o corremos el serio peligro de terminar abriendo un restaurante con platos deconstruidos con pilpil al hidrógeno. De ahi a la puesta en marcha de la bomba H no hay más que un paso. Así que me conformaré con seguir investigando el ceviche peruano, que entraña tanto o más interés que las sirenas y menos peligro que los hombres peces.
      Saludos cordiales.

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