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La Luna sobre el Pico Teide

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Esta foto (y otras cien) la tomé a media tarde en el pueblo Los Llanos de San José, en Tenerife, Islas Canarias.

La imagen del volcán es diferente a la habitual, cuando se contempla desde este caserío que se encuentra entre Icod y Santiago del Teide.

Ver este hermoso espectáculo fue, quizás, un regalo de los mismos dioses que me habían maltratado durante el resto del día.

Ya ven, no hay que rendirse.

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El volcán de El Hierro, gestionado por Pepe Gotera en lo científico y por Otilio en lo político. La nota del Consejo Superior de Investigaciones Científicas así lo confirma

A veces, cuando una opinión se aparta de las emitidas por los medios de comunicación y de las informaciones procedentes de fuentes oficiales, políticas o científicas, se tiende a no valorar demasiado su contenido, sin siquiera tomarse el trabajo de analizarla. Los destinatarios de los artículos de opinión suelen optar por elevar a los altares la opinión mayoritaria, basándose en la conocida teoría del millón de moscas que proclama que la mayoría jamás puede estar equivocada. Sin embargo, con frecuencia lo está, tanto cuando se trata de valorar el alimento preferido por las moscas como cuando aprecia o devalúa hechos concretos.

Un ejemplo evidente ha sido la crisis volcánica de El Hierro. En este mismo blog escribí, en septiembre, que las autoridades políticas y científicas no estaban procediendo de forma correcta y que las declaraciones de los “vulcanólogos” no servían absolutamente para nada, porque no parecían enterarse de lo que estaba sucediendo.

Uno de los comentarios que me llegaron decía, que aún estando de acuerdo conmigo, era extraño que nadie más hubiera escrito una sola palabra sobre ese esperpéntico manejo de una crisis, más digno de Pepe Gotera y Otilio que de unos señores a quienes pagamos sueldos altos para que nos protejan de los peligros sísmicos y volcánicos. Durante semanas, estuve haciéndome cruces, sin poder creer que los canarios admitieran de manera tan pasota lo que estaban haciendo en El Hierro esos científicos y autoridades, cuyo trabajo más arduo consistía en decir, con cara de circunstancias, los mismos lugares comunes en televisión.

Pero el paso del tiempo es la auténtica máquina de la verdad. Ahora, aparece una nota conjunta del CSIC, del IEO, del IGME y de la AEMET diciendo lo mismo: la actuación política y científica durante la crisis volcánica de El Hierro ha sido un disparate de principio a fin.

No me parece ningún consuelo que estos organismos hayan terminado por opinar lo mismo que yo y que cualquiera que quisiera ver lo que de verdad estaba sucediendo, sin dejarse influenciar por los medios de comunicación. Sin embargo, me parece que el CSIC y los otros organismos también han hablado a destiempo y son tan responsables del asunto como el resto. Por cómplices sileciosos.

En fin, incluyo, a continuación, los artículos aparecidos hoy (sábado, 17.12.2011) en El País y en El Hierro Digital, comentando la citada nota. No tiene desperdicio.

EL PAÍS:
Científicos de organismos oficiales denuncian la opacidad de los datos de El Hierro
Los científicos de organismos oficiales como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el Instituto Español de Oceanografía (IEO), el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) o la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) denunciaron en la reunión de coordinación de Madrid, celebrada el 10 de noviembre, que ni siquiera ellos tienen acceso a datos oficiales de la erupción de El Hierro. Así figura en el resumen de la reunión realizado por Francisco Montero de Espinosa, vicepresidente del CSIC, que ha enviado a los participantes y al que ha tenido acceso este diario.

Los científicos aseguran que el CSIC retiene información de lo que está ocurriendo en la isla para monopolizar las publicaciones
El malestar entre los científicos crece por la ocultación de datos necesarios para estudiar el fenómeno y poder publicar en revistas científicas y realizar trabajos de investigación. Los científicos criticaron que tenían acceso de todos los datos de los volcanes de Islandia pero que en El Hierro, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) retiene información para monopolizar las publicaciones. El CSIC no ha querido comentar el acta de la reunión, por la que Canarias ya envió una queja.
“Se constata que no están en acceso abierto para los investigadores todos los datos científicos que se están obteniendo por las instituciones que asesoran al PEVOLCA”, afirma el resumen realizado por Montero de Espinosa.
La de El Hierro es la primera erupción volcánica en 40 años en España y ha revelado una profunda división entre los organismos que lo pueden estudiar. Primero fue el retraso en pedir un buque oceanográfico, la falta de expertos en vulcanología en el IGN y la reapertura del túnel de la isla en contra de los estudios científicos.
La nota del vicepresidente del CSIC admite “ha podido haber al inicio alguna descoordinación con grupos científicos conocedores del volcanismo de El Hierro. Se han detectado unas deficiencias o necesidades que deberían suplirse de la mejor forma posible para poder continuar con el seguimiento de la actividad eruptiva”, aunque también señala que la gestión del IGN “está siendo muy profesional y correcta”.
En la reunión, los asistentes pidieron una “recogida sistemática de muestras de los productos eruptivos”, una “batimetría comparativa” para “determinar la profundidad exacta a la que se encuentra el edificio volcánico” y un análisis “de la señal de tremor recogida mediante array sísmico para poder determinar la existencia de uno o más focos de tremor, lo que podría indicar la existencia de otros focos eruptivos en otros puntos de la zona, como por ejemplo la zona norte de la isla”.

EL HIERRO DIGITAL

El vicepresidente del CSIC admite en una nota interna que hubo descoordinación en la erupción

“El vicepresidente del CSIC admite en una nota interna que hubo descoordinación en la erupción.- Hay críticas porque los datos de Islandia son más transparentes que los de la isla canaria

Los científicos de organismos oficiales como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el Instituto Español de Oceanografía (IEO), el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) o la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) denunciaron en la reunión de coordinación de Madrid, celebrada el 10 de noviembre, que ni siquiera ellos tienen acceso a datos oficiales de la erupción de El Hierro. Así figura en el resumen de la reunión realizado por Francisco Montero de Espinosa, vicepresidente del CSIC, que ha enviado a los participantes y al que ha tenido acceso este diario.

El malestar entre los científicos crece por la ocultación de datos necesarios para estudiar el fenómeno y poder publicar en revistas científicas y realizar trabajos de investigación. Los científicos criticaron que tenían acceso de todos los datos de los volcanes de Islandia pero que en El Hierro, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) retiene información para monopolizar las publicaciones. El CSIC no ha querido comentar el acta de la reunión, por la que Canarias ya envió una queja.

“Se constata que no están en acceso abierto para los investigadores todos los datos científicos que se están obteniendo por las instituciones que asesoran al PEVOLCA”, afirma el resumen realizado por Montero de Espinosa.

La de El Hierro es la primera erupción volcánica en 40 años en España y ha revelado una profunda división entre los organismos que lo pueden estudiar. Primero fue el retraso en pedir un buque oceanográfico, la falta de expertos en vulcanología en el IGN y la reapertura del túnel de la isla en contra de los estudios científicos.

La nota del vicepresidente del CSIC admite “ha podido haber al inicio alguna descoordinación con grupos científicos conocedores del volcanismo de El Hierro. Se han detectado unas deficiencias o necesidades que deberían suplirse de la mejor forma posible para poder continuar con el seguimiento de la actividad eruptiva”, aunque también señala que la gestión del IGN “está siendo muy profesional y correcta”.

En la reunión, los asistentes pidieron una “recogida sistemática de muestras de los productos eruptivos”, una “batimetría comparativa” para “determinar la profundidad exacta a la que se encuentra el edificio volcánico” y un análisis “de la señal de tremor recogida mediante array sísmico para poder determinar la existencia de uno o más focos de tremor, lo que podría indicar la existencia de otros focos eruptivos en otros puntos de la zona, como por ejemplo la zona norte de la isla”.”

Dónde brotará el nuevo volcán de El Hierro. Relato de una atrocidad

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Tengo una fantasía recurrente desde que aparecieron las primeras noticias sobre esa lombriz de magma que recorre el subsuelo herreño. Cierro los ojos y veo un enorme gusano de fuego encolerizado que trata de vengar la destrucción de la obra de un antepasado suyo. Por eso, cuando me levanto de la cama, lo primero que hago cada día es correr al ordenador para ver si se ha abierto un nuevo cráter en El Hierro. Y, sobre todo, si ha sido en El Lajial. Naturalmente, esas figuraciones tienen su protohistoria y hasta puede ser que a alguien le interese conocerla.

Antecedentes

En el año 1995, recogí, en un libro titulado Los espacios naturales de El Hierro, la legislación que se había publicado en la comunidad autónoma canaria, respecto a la protección de nuestro patrimonio natural. Para que la publicación resultara un poco más amena que un boletín oficial, incluí algunas informaciones adicionales y una foto de cada espacio protegido. Para obtenerlas, me desplacé a la isla del meridiano cero.

Cuando llegué al lugar conocido como El Lajial, cercano a La Restinga, no me podía creer lo que contemplaba. Varias palas mecánicas estaban destruyendo, de manera metódica, lo que el Parlamento canario había reclasificado como Parque Rural, hacía pocas fechas (Ley 12/1994, de 19 de diciembre, de Espacios Naturales de Canarias). Era evidente que aquél era un lugar de especial interés natural y ecológico cuya destrucción no iba a propiciar un desarrollo armónico de las poblaciones locales y mejoras en sus condiciones de vida. La Ley dice:

“b) Parques Rurales son aquellos Espacios Naturales amplios, en los que coexisten actividades agrícolas y ganaderas o pesqueras, con otras de especial interés natural y ecológico [cursiva mía], conformando un paisaje de gran interés ecocultural que precise su conservación. Su declaración tiene por objeto la conservación de todo el conjunto y promover a su vez el desarrollo armónico de las poblaciones locales y mejoras en sus condiciones de vida [cursiva mía], no siendo compatibles los nuevos usos ajenos a esta finalidad.”

Mi primer pensamiento fue que alguien deseaba construir un estadio de fútbol, dadas las mastodónticas dimensiones del espacio que estaban “limpiando”. Sentí que algo me revolvía el estómago.

Aquel lugar no sólo yo lo conocía, sino que lo adoraba. La primera foto que había disparado allí databa de 1975. Desde hacía muchos años, cada vez que tenía ocasión de visitar El Hierro, tomaba mi cámara fotográfica y pasaba muchas horas caminando por aquellas maravillosas figuras de cordones de lava que convertían esa parte de la costa en un lienzo sobre el que la naturaleza había dibujado filigranas insólitas. La nueva Ley de Espacios Naturales de Canarias estaría plenamente justificada, incluso, si no hubiera protegido otra cosa que aquel paraje incomparable.

Mi reacción

Imaginen mi asombro. La primera reacción fue dirigirme al Cabildo de Valverde y preguntar a los funcionarios si conocían lo que allí sucedía. Por el camino, hablé con algunas personas de El Pinar que parecían contentas de que en ese paraje se hiciera algo que dejara dinero, aunque no sabían exactamente qué se estaba construyendo. Supuse que cuando uno vive en un lugar donde suceden tan pocas cosas, está deseando cualquier cambio, aunque sea para peor.

Luego, los funcionarios me dijeron que sí, que estaban al corriente de aquellos trabajos y que no me preocupase, que El Lajial sería una magnífica finca, que formaba parte del desarrollo de la isla y que no contradecía en nada la nueva Ley.

Naturalmente, la Ley de Espacios Naturales de Canarias permite cualquier interpretación torticera; incluso, permite recalificar cualquier espacio natural para que alguien, aunque no sea amigo de quien recalifica, pueda arrasar lo que más le plazca. Si no me creen, visiten una hemeroteca y revisen las modificaciones permitidas en los parque naturales canarios. Por ejemplo, en Valle Gran Rey o en Alojera, en La Gomera.

Lo que pude hacer y no hice

Cuando salí de allí, miré el edificio del Cabildo de El Hierro y me contemplé a mí mismo: un tipo insignificante entrometiéndose en los asuntos de una isla que no era la suya, en lugar de centrarse en buscar dinero para pagar al banco la hipoteca en que acababa de meterse. Ya dijo don Vito Corleone que lo primero debe ser la familia… Y le hice caso a don Vito.

En mi libro sobre Espacios Naturales, puse la foto con las palas mecánicas destruyendo El Lajial. No hice nada más, excepto lamentarme. Debí haber escrito un artículo en la prensa. Pude hacerlo, pero, a pesar de que no me hubiera llevado mucho trabajo, no lo hice. Nunca me he perdonado esa omisión.

El Leviatán repta bajo el Mar de las Calmas

Esa culpabilidad me asalta, ahora, en forma de fantasía. El gusano de magma que circula por los cimientos de la isla me mira a los ojos desde su madriguera, a doce kilómetros bajo tierra, y yo contemplo su rostro de Leviatán, su cuerpo de Leviatán, las ansias de venganza de un Leviatán que vuelve para reconstruir El Lajial. A ornamentarlo, de nuevo, con un encaje de lava como el que perduró intacto durante seis mil años al borde del Mar de las Calmas.

Grabado de Doré (1865)

A pesar de que no creo en el karma ni en la justicia de los dioses, cada vez que leo las cifras de un seísmo en El Hierro, cada vez que en los mapas del Instituto Geográfico Nacional aparece la mancha magenta que representa el último movimiento telúrico, me digo: Leviatán continúa buscando una salida cercana, por eso atravesó la isla y ahora merodea frente a El Lajial.

Epílogo

Durante el tiempo transcurrido entre el atentado a este espacio natural y los terremotos, tuve otra vivencia que no puedo dejar de reseñar. A principios de este siglo XXI, un alto cargo del gobierno autónomo canario me comentó, de manera informal, que un extranjero le había visitado en su despacho, con la pretensión de recibir un subvención por un asunto relacionado con El Lajial. Por lo que pude colegir, se trataba de un asunto tan disparatado que prefiero no reproducirlo aquí, porque nadie me creería.

Poco a poco, entendí que aquel visitante forastero era el dueño de la finca que se había plantado sobre una buena parte –les aseguro que la más hermosa– de El Lajial. No pude dejar de comentar cuánto le costó a nuestro patrimonio natural que aquel señor cultivara sus verduras en el Sur de El Hierro, mientras las autoridades hacían la vista gorda.

Sin embargo, lo único que logré con mi comentario fue que el cargo institucional cambiase el tema de la conversación y que yo no terminara de enterarme del asunto por completo. Honradamente, no creo que le otorgaran aquella subvención, pero ¡quién puede asegurarlo!

Ni el Leviatán ni los sueños forman parte de la realidad, porque en ese caso no sobreviviríamos. Sin embargo, estoy convencido de que la realidad sí forma parte de los sueños, porque en caso contrario nuestra humanidad se perdería.

¡Qué suerte no vivir en El Hierro! (con perdón).

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Los vulcanólogos canarios consideraban que había, únicamente, entre un 10% y un 15% de probabilidades de que hubiera una erupción en El Hierro, y la ha habido (como esperaba todo el mundo)…

Lo cual quiere decir que sus probabilidades de equivocarse en sus diagnósticos respecto a la crisis volcánica están entre el 85 %. y el 90%. Es decir, no tienen la menor idea sobre el desarrollo de la misma: un diagnóstico más exacto lo podría haber hecho cualquier persona con sólo decir que las probabilidades eran del 50%. Eso sí, empleando términos menos profesionales.

Lo mismo sucedió con la Tormenta Tropical Delta. ¿Recuerdan qué técnico informó –con voz de gran experto, en los medios de comunicación– sobre la poca fuerza del viento, sólo unos días antes de que sobreviniera aquel terrible vendaval? Si no llega a avisar a tiempo un internauta con poder de convicción (Tomás Padrón), en Canarias no queda títere con cabeza. Flaca memoria tenemos…

El Volcán de las Calmas

Menos mal que aún nos gobiernan personas “prudentes”, como el presidente del Cabildo de El Hierro, que recomiendan pescar y bañarse en las aguas cercanas al nuevo volcán, ¡desde el primer día de su erupción! Eso sí, supongo que lo ha hecho confiando en el asesoramiento de los vulcanólogos canarios, los cuales se equivocan sólo en el 90% de sus diagnósticos, como mucho. Como dice el periódico El Día:

“Santana confirmó la aparición de algunos peces muertos en la zona y que han podido morir posiblemente debido a los gases procedentes del magma.

El presidente del Cabildo de El Hierro, Alpidio Armas, afirmó que en las condiciones actuales, el Foto Sub de la Isla, que es un certamen internacional de fotografía submarina, se celebrará.”

Me alegro mucho. De no vivir en esa isla en estos momentos, naturalmente. Me falta la confiada serenidad de los japoneses y de los herreños. Las crisis nucleares, sísmicas y volcánicas no me parecen cosa de risa, y tiendo a confiar más en las medidas de precaución que en los consejos temerarios e irreflexivos de algunos responsables (?) políticos.

No es la primera vez que sucede. Fraga recomendó el baño en la Playa de Palomares cuando cayó la bomba atómica que contaminó sus aguas. ¡Hasta se bañó él mismo para dar ejemplo!

Basándome en estos antecedentes, puedo adelantar que existe entre un 10% y un 15% de probabilidades de que se publique una foto de Alpidio Armas en calzoncillos, entrando confiadamente en el Mar de las Calmas o navegando, en un barco de pesca, por aguas próximas al Volcán de las Calmas, como creo que debería denominarse a este cráter, no tanto por su lugar de nacimiento como por la actitud de sus mentores.

Los terremotos de El Hierro

La isla de El Hierro está temblando. Terremotos. Dicen que un volcán podría entrar en erupción. Las autoridades han ofrecido a sus habitantes el consejo del médico a palos: coman, beban y tíñanse el pelo sin perder la calma, y no apaguen la radio. Como si los herreños fueran esos japoneses vecinos de una central nuclear que tienen el entrenamiento necesario para no cambiar la sonrisa ante las amenzas de catástrofe y una fe ciega en la capacidad de sus dirigentes.

Y, quizás, lo sean, porque hace algo más de dos siglos sucedió lo mismo y se comportaron como tales japoneses. Qué remedio, porque no les dejaron alternativa. El investigador Antonio Béthencourt Massieu encontró, en unos legajos depositados en el Archivo Histórico Nacional, varios documentos que así lo confirman. Como tantos manuscritos que describen sucesos ocurridos en estas islas, también ése parecía escrito por un bromista o un escribano surrealista. Sin embargo, describe hechos reales.

El Hierro temblaba, a finales del siglo XVIII. Terremotos. La población estaba alarmada porque intuía que pronto surgiría un volcán que pondría sus vidas en peligro. Por esta razón, los vecinos enviaron a un mensajero en un velero a Las Palmas de Gran Canaria para solicitar la evacuación de los escasos habitantes de El Hierro, no más de unos pocos miles.

Pero los señores de la Real Audiencia de Las Palmas, seguramente preocupados por la que podría caerles si malgastaban el dinero público, declararon que la institución no era jurídicamente competente para resolver el asunto. De modo que se debería consultar a la Corte española antes de tomar cualquier decisión. Así, enviaron un barco para solicitar de Su Majestad el Rey de las Españas el permiso para salvar a los herreños. Indudablemente, eso llevaba su tiempo.

Los herreños temblaban tanto como El Hierro, porque nadie venía a rescatarlos. Por fin, llegó la respuesta de su borbónica majestad: el Rey no tiene suficiente dinero para llevar a cabo el rescate.

La Real Audiencia se conmovió y decidió salvar a aquella pobre gente: fletó un barco con órdenes de navegar hasta El Hierro y transportar a un predicador con el fin de confesar a todos los herreños y prepararlos para bien morir cuando el volcán entrase en erupción. Quizá no entró… o quizás sí hubo una erupción en 1793.

Hoy también El Hierro tiembla. Esperemos que no suceda nada, igual que la otra vez. Que sea una falsa alarma. Que no venga el lobo. Pero ¿y si ahora viene de verdad? .

Esta mañana, los representantes del cabildo herreño llamaron a la tranquilidad y ofrecieron las siguientes:

“RECOMENDACIONES A LA POBLACION

Una vez declarada la fase amarilla significa que hay que prepararse ante una evolución desfavorable del fenómeno, y lo más importante es estar atentos a los mensajes oficiales de prevención y autoprotección que serán específicos para las zonas de riesgo. Las medidas generales que se toman en las zonas de mayor riesgo son los siguientes:

-Escuche la radio o mire en la televisión los informes oficiales sobre la actividad volcánica y su evolución. Es conveniente tener una radio a pilas.

-Para cualquier aclaración adicional llame al 012

-También estarán disponibles las páginas de Internet del Gobierno de Canarias y de, en este caso, el Cabildo de El Hierro.

-Asegúrese de tener en casa la documentación personal de toda la familia y de la vivienda organizada y agrupada para poder transportar lo más importante.”

Esperemos que sean suficientes y no haya que enviar a un confesor. Al menos, yo, con la mano en el agua, así lo espero.