Un casal de guachinches

Pedimos asadura, fabada, más asadura, papas y un postre. ¡Madre mía! No sé si alguna vez en mi vida había comido un hígado de cochino tan rico como aquél. Repetimos, porque yo no podía admitir que se hubiera terminado tan pronto. Esaú vendió su primogenitura por un plato de lentejas al espabilado de Jacob, pero si éste le habría ofrecido un plato de asadura de este guachinche, Esaú le habría dado a cambio su primogenitura, su libertad, su alma y hasta su cuerpo.

Arautava, un exquisito vino nuevo canario

Una sorpresa muy agradable tuve ayer cuando probé el vino (cosecha 2012) producido por la Bodega El Penitente. Excelente: uno de esos vinos más rojos que Carlos Marx y con el sabor que debieron tener los besos de Marilyn, que siempre he soñado efervescentes. A algunos catadores, los vinos les saben a cerezas y a... Leer más →

Recibamos las castañas como se merecen

La castaña baja saltando de los montes, buscando braseros donde calentarse para que una sardina salada la invite a entrar en el mismo plato, cualquier noche con niebla, en el borde de alguna oscura carretera. Por ejemplo, la carretera donde está el guachinche Los Dos Faroles (páginas 42 y 43 de El libro de los guachinches) que tiene un vino del país más rico que Paris Hilton.

Tema: Baskerville 2 por Anders Noren.

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