Etiqueta: puerto rico

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PRESENTACIÓN DEL LARGOMETRAJE «Historia de la emigración canaria a Puerto Rico»

Largometraje sobre la emigración canaria a PuertoRico. La emigración canaria a Puerto Rico comenzó en 1493 y la arribada masiva finalizó hacia la década de 1920. Esta emigración es más que significativa en el mapa genético, cultural y social de la isla borinqueña. Sin embargo, tanto los canarios como los puertorriqueños parecen haber olvidado los grandes vículos que los unen. Afortunadamente, un grupo de personas lucha de manera denodada para reanudar los contactos.

La belleza que súbitamente se revela. El milagro de Tajao

Como surgido de la chistera de un prestidigitador, di con un paisaje índigo: cielo y mar: únicamente interrumpido por la presencia de grandes rocas blancas: insólitas esculturas albinas que parecían haber sido elaboradas, pocos segundos antes, con azúcar aventada desde las plantaciones de caña que yo estaba leyendo. Conmovido por lo que veía, me puse en pie y corrí al coche para buscar la cámara fotográfica, antes de que se desvaneciese aquel prodigio.

PUERTO RICO Y LA FELICIDAD

Los puertorriqueños son los habitantes menos felices de las islas caribeñas. Al menos, ésta es la sensación que me han producido sus habitantes desde que los conozco. Al principio, pensé que esa infelicidad era parte de la herencia cultural legada por los abundantes emigrantes canarios que arribaron a Puerto Rico. Indudablemente, los canarios somos muy dados a la autocompasión: sólo hay que oír hablar a uno de nuestros políticos o leer cualquier periódico para confirmarlo. Sin embargo, los numerosos descendientes de isleños en Cuba y la República Dominicana no se distinguen de sus vecinos por una acusada falta de dicha, aunque sean algo más melancólicos que los ciudadanos de otras etnias. Se me olcurrió que tal vez eran infelices por su dependencia de los Estados Unidos; pero estoy plenamente convencido de que ni las cadenas ni las alas políticas logran arrebatar la sonrisa a un pueblo. Se puede ser íntimamente feliz en el más infecto calabozo y desdichado en el palacio más suntuoso. Parece como si los caminos de felicidad y los del bienestar fueran misteriosamente independientes. Que los fluidos que alimentan el placer sean diferentes de los que nutren la sonrisa.
A mi modo de ver, la tristeza boricua responde a (…).

Los políticos, ¿servidores o amos?

Es evidente que los políticos no son servidores públicos. Si usted no está de acuerdo, dígame: ¿Quién trata a sus servidores de Ilustrísima o de Excelentísima? Nadie ha hecho eso nunca. A los servidores, como mucho, se les llama de usted. Son los servidores los que han de llamar Excelencia a sus amos. Los que tienen que guardar silencio ante ellos y solicitarles audiencia si quieren un poco de su tiempo. El dueño del tiempo es el auténtico amo, no el servidor.