El presidente ya tiene quien le espíe

Lo más alucinante de todo el actual embrollo del espionaje es que, por un lado, no existe un solo gobierno ni un solo periódico que dude de las informaciones de Edward Snowden y, por otro, ni un solo gobierno ni un solo periódico que crea al presidente norteamericano o a sus portavoces.

Barack Obama no consigue satisfacción

Barack Obama habla ex cátedra como Su Santidad el Papa, siguiendo el sagrado ejemplo de su antecesor George Bush. Obama no tiene pruebas de que el gobierno sirio haya utilizado armamento químico, pero LO SABE. Sí, lo sabe. Y todos los pelotilleros internacionales se apresuran a darle la razón. Porque hay que estar de parte de... Leer más →

Obama en el supermercado: el caso del embajador asesinado

Ahora vuelven con los cañones de cazar mosquitos. Matan a un embajador y llevan la flota de meter miedo. ¿Para qué? ¿Para matar a la media docena de fanáticos que asesinaron al diplomático o para apartar de los nuevos gobiernos a quienes ellos mismos auparon? No me creo nada. Les aseguro que ahora no procederán en Libia igual que hicieron en Irak: no van a sustituir a los antiguos opositores de Gadafi por los nuevos opositores de los antiguos opositores. No lo harán mientras los actuales compren sus armas.

Dios mío, conviértenos en idiotas

Dios mío, conviértenos en idiotas y otórganos la felicidad verdadera. Haznos creer en Barack Obama, en Domingo Strauss-Kahn, en Nicolás Sarkozy, en Hansel y Merkel, en Silvio Berlusconi, en monseñor Rouco Varela, en Hugo Chavez, en Mariano Rajoy o, al menos, en José Luis Zapatero y en Alfredo Pérez Rubalcaba.

A propósito del Barça-Madrid, o ¿El fútbol es la continuación de la religión por otros medios?

odría afirmarse, parfraseando a Karl von Clausewitz, que el fútbol es la continuación de la religión por otros medios. Y es que las creencias deicistas que antaño dominaron el mundo, ahora son pecata minuta, comparadas con el deporte rey.

Hosni Mubarak: buenísimo, bueno, malo, muy malo y malísimo. O la comodidad de creernos todo

Husein, como Mubarak, fue otro líder bueno que se convirtió en malo a golpe de tele y de cañón. Ya hemos visto el resultado de toda esa pantomima. La realidad es que Husein fue derribado cuando se le agotó el dinero para comprar armamento al Reino Unido y cuando le convino a cierta familia, con intereses cerveceros en Texas para entrar en los negocios petroleros de Oriente Medio. ¿Sucederá lo mismo con Mubarak? Ahora, más que el tiempo, la guerra es oro. Actualizando la frase latina, podríamos aseverar: Si vis pecumiam, para bellum: Si quieres dinero, prepara la guerra

Tema: Baskerville 2 por Anders Noren.

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