Etiqueta: Manuel Mora Morales

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Presentación de novela "Ruiz de Padrón: Canarias" en el Corte Inglés.

Presentación de la novela «Nuestro Ruiz de Padrón: Canarias»

El próximo miércoles, 10 de septiembre, a las 19:30 se presentará la novela «NUESTRO RUIZ DE PADRÓN: CANARIAS», de Manuel Mora Morales. El acto tendrá lugar en las Sala del Ámbito Cultural de El Corte Inglés. El presentador será el poeta y director Antonio Abdo. Se proyectará un cortometraje sobre la vida de Ruiz de Padrón y habrá una invitación en la cafetería.

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Un viaje de 250 años: SEGUNDA PARTE (Viera y Clavijo, Cristóbal del Hoyo y la Tertulia de Nava)

José de Viera y Clavijo tomó la dirección de la tertulia y ya llevaba dos años publicando un boletín manuscrito con varias noticias instructivas sobre Historia Natural Física y Literatura. Problemas con el Santo Oficio no le faltaban. Incluso el obispo le llamó al orden prohibiéndole salir de noche en traje mundano y otras cosas por el estilo.

Pessoa, Mailer y Oswald, en el río (1)

Ahí tenemos a un muchacho idealista o desequilibrado (¿dónde está la frontera entre ambos calificativos, al que también podríamos agregar el de conservador?) que se aleja de la orilla y corre hacia el corazón del huracán. En el exterior todo es normal, excepto que la KGB tiene alquilado el piso de arriba y graba sus conversaciones y fotografía sus movimientos. Pero durante mucho tiempo eso es irrelevante para Oswald, puesto que lo desconoce. La verdadera aventura se libra en su interior.

El Nobel de Mario Vargas Llosa, la ideología y la calidad

En cuanto al aspecto político, resulta imposible no mencionar las ideologías cuando se habla de un escritor importante de América Latina. Mario desencantó a casi todos sus lectores cuando se presentó a las elecciones presidenciales de Perú y puso de manifiesto una ideología cercana al neoliberalismo que hasta ese momento no había mostrado abiertamente. Sin embargo, la pregunta del millón es: ¿Influye la ideología del escritor en la calidad de su obra?

LOS ESCRITORES Y EL AMOR. Capítulo 5: PÉREZ GALDÓS

No me joda, don Benito, ahora resulta que vuelve usted a cambiar la dirección del amor. ¡El burguesito se casó con una pecadora y no le dio ni un beso! Y ya no hay uno sino dos, cuatro, veinte amores que navegan por su novela como si fueran barquillas de vela latina pilotadas por gente enloquecida que se cruzan, se embisten, se ayudan y hasta se hunden irremisiblemente en el mar de la vida que es el morir. Y hasta una barquilla vuela con sus alas latinas extendidas, como sólo usted, señor mío, podría hacer volar al amor eterno sobre el lecho mortuorio de una pecadora que -¡quién sabe, don Benito, quién sabe!- había tenido alma, ojos y pechos de poetisa gallega.

Haití y los imperiales filósofos

La actividad de la cohorte servil -que lisonjea y defiende a los dueños del planeta- ha comenzado ya: buscar víctimas para dirigir sus dardos y culparles de la miseria de Haití. La consigna es confundir, confundir y confundir. Decir que ese país es pobre porque quiere serlo, que los haitianos sólo tienen lo que se merecen por sus propios méritos, que por mucho que se les ayude no van a salir de los pozos de indigencia,…

EL SINIESTRO MONSEÑOR MUNILLA

No sé si estará acuñado el término “catolicismo basura”, pero es el más apropiado que encuentro para definir el comportamiento de algunos representantes oficiales de esta parte del cristianismo, como el obispo vasco José Ignacio Munilla Naturalmente, su utilización entraña el reconocimiento implícito de otro catolicismo más decente.

La escalera mecánica

No importa que usted sea gordo, flaco, parlamentario, chorizo, consejero, presidente, obispo, constructor o banquero: ya existe una Moral disponible para su talla. Por un precio módico, tras unos ligeros arreglos, tenga la seguridad de que le sentará como un guante… a juego con el cuello blanco, por supuesto. Usted podrá meter la mano hasta el codo en los billetes de 500 sin miedo a mancharse las manos de tinta violeta. Ya está en el mercado prêt-à-porter la fórmula adecuada para que su dignidad quede a salvo.

Kerouac, Cassady y yo: revelaciones sobre el nacimiento de la palabra beat

Un vecino de Nueva Orlens, descendiente de isleños de las Islas Canarias, protagoniza este relato: En 1949, se produce un encuentro casual con Kerouac y su amigo Cassady en una carretera. Mientras el saxo de Parker y la trompeta de Davis suenan dentro del coche, tiene lugar una loca conversación que finalizaría con la invención de una de las palabras con más peso cultural y social en el siglo XX: beat.

La honradez intelectual

–El texto se está componiendo en un programa de ordenador –me dijo el funcionario público.
–¿Para qué? ¿No van a publicar una edición facsímil? –pregunté, intrigado.
–Claro que sí, pero sólo de esta manera podemos dejar fuera los artículos que no nos interesa que aparezcan.
Me quedé de piedra. Lo primero que vino a mi cabeza fue una imagen del Ministerio de la Verdad de la novela 1984 de Orwell, donde unos funcionarios cambiaban la historia, a golpe de tijera, según les convenía a los gobernantes

PUERTO RICO Y LA FELICIDAD

Los puertorriqueños son los habitantes menos felices de las islas caribeñas. Al menos, ésta es la sensación que me han producido sus habitantes desde que los conozco. Al principio, pensé que esa infelicidad era parte de la herencia cultural legada por los abundantes emigrantes canarios que arribaron a Puerto Rico. Indudablemente, los canarios somos muy dados a la autocompasión: sólo hay que oír hablar a uno de nuestros políticos o leer cualquier periódico para confirmarlo. Sin embargo, los numerosos descendientes de isleños en Cuba y la República Dominicana no se distinguen de sus vecinos por una acusada falta de dicha, aunque sean algo más melancólicos que los ciudadanos de otras etnias. Se me olcurrió que tal vez eran infelices por su dependencia de los Estados Unidos; pero estoy plenamente convencido de que ni las cadenas ni las alas políticas logran arrebatar la sonrisa a un pueblo. Se puede ser íntimamente feliz en el más infecto calabozo y desdichado en el palacio más suntuoso. Parece como si los caminos de felicidad y los del bienestar fueran misteriosamente independientes. Que los fluidos que alimentan el placer sean diferentes de los que nutren la sonrisa.
A mi modo de ver, la tristeza boricua responde a (…).