Leyenda de las brujas de la Laguna Grande

Mujeres con el cabello suelto, desgreñado, largo, flameando al aire de la noche como banderas sombrías. Brujas que vociferan, chillan, berrean y dan palmadas, avanzando con saltos de geometrías inverosímiles. En algún lugar, comienza a sonar un tambor. Un ruido sordo y lento que va hinchándose y apagando los otros sonidos, adueñándose del gran círculo donde ni la hierba crece, extendiéndose sobre el suelo húmedo de rocío y subiendo por las piernas de las mujeres que han formado un círculo fluctuante.

Bailar con el Diablo

Quienes las han visto bailar de noche cuentan que las brujas no se desnudan sino visten ropas de seda tan transparentes que pa­re­cen estar en cueros mientras danzan y cantan con desenfreno.

La leyenda de la Ciudad del Conde de la Vega y Edgar Allan Poe

Una veces, las leyendas se alimentan de realidades y, otras, de sueños. La Ciudad del Conde tiene una base histórica y gran parte de lo que se cuenta en ella es verídico. Hace años, la incluí en un libro que recopila leyendas de las Islas Canarias, porque, además de parecerme interesante por sí misma, le encontré algo muy curioso: la visión del conde se asemejaba mucho a unos párrafos de cierta narración del escritor norteamericano Edgar Allan Poe (1809-1849), titulada Un cuento de las Montañas Escabrosas. Como he colocado esos párrafos a continuación de la leyenda, sobra cualquier otro comentario.

Tema: Baskerville 2 por Anders Noren.

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