Etiqueta: habana

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México: «El Conductor Eléctrico» y Ruiz de Padrón

«He puesto mi parecer sencillamente, acosado de las innumerables consultas que me han hecho y hacen muchas personas timoratas y poco instruidas á cerca de si podrán leer á Ruiz Padrón, la comedia del Si de las Niñas, el Pan y Toros del Sr. Jovellanos, y otras obras de esta clase. Muchos creen que el que las lee se excomulga y lo prueban con el edicto: me parece que esto puede inducir muchos escrúpulos erróneos, escándalo y confusiones de conciencia: el aquietarlas por medio de la explicación que hemos hecho, creo que es de bastante interés y utilidad común.»

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Oporto encuentra a Tabucchi: una visión subjetiva

He de confesar que la combinación de Oporto y Tabucchi me entusiasma de igual manera que Lisboa y Pessoa, Buenos Aires y Borges o La Habana y Carpentier. Las ciudades y los escritores forman casales en las mentes de los viajeros con afición a la lectura, de igual manera que los músicos y los grandes festivales en el imaginario de los melómanos.
El protagonista de «La cabeza perdida de Damasceno Monteiro» odiaba Oporto; pero su creador, Tabucchi, le va cocinando el gusto a fuego lento, como si se tratara de una olla de callos, hasta que termina por enamorarse de esta ciudad espléndida de puentes, castillos, iglesias y estaciones de ferrocarril.
Los portugueses le dicen, simplemente, Porto, es decir, Puerto. Y nadie puede decir que ha visto la ciudad si antes no ha cruzado sus puentes sobre el río Duero y subido los casi 250 fatigosos escalones de la Torre de los Clérigos para contemplar los tejados que componen un maravilloso tapiz bermejo bajo el cual bullen el arte, la literatura, el vino, la gente, el bacalao asado y, naturalmente, los famosos callos de Oporto.

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¿Barcelona no come plátanos canarios?

A medida que voy avanzando, pasillo tras pasillo, se me borra la sonrisa con que había entrado a La Boquería. ¡Ni un plátano canario a la venta! Y no dejo de sonreír porque piense que lo canario es lo mejor –lejos de mí esos chauvinismos–, sino porque allí veo la imagen del declive de la agricultura y de la economía de mi tierra: mientras las tiendas canarias rebosan de botellas de cava y naranjas peninsulares, nuestros plátanos se alejan de los consumidores españoles. Un panorama deplorable.

Desde Ernest Hemingway a Carlos Fuentes: las consecuencias de ser un gringo en México o un canario en Cuba

«Gringo Viejo», de Carlos Fuentes, y «El viejo y el mar», de Ernest Hemingway, hablan de lo mismo –echarle un pulso a la vida desde la madurez, es decir, echarle un pulso a la muerte desde el romanticismo– y los sentimientos literarios, estéticos y vitales que despiertan en el lector son parecidos, si es que no son iguales. También, ambos escritores se apoyaron en personas reales para construir sus protagonistas: Hemingway, en el conejero Gregorio Fuentes (1897-2003), y Fuentes, en el gringo Ambrose Bierce (1842-191_?). Los conejeros son de la isla de Lanzarote y los gringos, de Estados Unidos. Los Fuentes, a la vista está, nacen tanto en México como Canarias.