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Blog de Manuel Mora Morales

El pesimismo militante, con Saramago y Pessoa: no existe el voto útil, sólo el voto digno

Le pregunté una vez a José Saramago si creía que la humanidad tendría salvación. Me miró sobresaltado y me dijo que no veía ningún futuro para nuestros hijos.
–¿Entonces, don José?, ¿qué podemos hacer?
No dudó en darme una respuesta:
–Seguir luchando.
Mi pregunta no fue casual, sino fruto de esas sospechas que de vez en cuando nos rondan las reflexiones y los silencios. Como si esos vislumbres constituyeran un grupo de mariachis mexicanos cantando la misma ranchera, cada madrugada, bajo los balcones de nuestros pensamientos más íntimos : ¿No es toda la existencia absurda, toda lucha absurda y absurda toda filosofía?

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Caracciolo, Ruiz de Padrón y Carlos III

Domenico Caracciolo derogó la Inquisición en Sicilia y, luego, se convirtió en un famoso diplomático al servicio del reino de Nápoles. Indirectamente, tuvo gran relación con el rey Carlos III de España y con el diputado canario Antonio Ruiz de Padrón. Sobre la perspicacia de Caracciolo, bastará con decir que siendo embajador en Inglaterra, le escribió a su rey, Fernando IV de Nápoles y Sicilia, contándole que en Gran Bretaña había encontrado dos salsas y veintidós religiones

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México: «El Conductor Eléctrico» y Ruiz de Padrón

«He puesto mi parecer sencillamente, acosado de las innumerables consultas que me han hecho y hacen muchas personas timoratas y poco instruidas á cerca de si podrán leer á Ruiz Padrón, la comedia del Si de las Niñas, el Pan y Toros del Sr. Jovellanos, y otras obras de esta clase. Muchos creen que el que las lee se excomulga y lo prueban con el edicto: me parece que esto puede inducir muchos escrúpulos erróneos, escándalo y confusiones de conciencia: el aquietarlas por medio de la explicación que hemos hecho, creo que es de bastante interés y utilidad común.»

Cómo acercarse a un poema sin sufrir un accidente. Parte 1

El poeta hace como el niño que juega; se cree un mundo imaginario que toma muy en serio, es decir, que dota de grandes cantidades de afecto, distinguiéndolo a la vez claramente de la realidad. Esto es, actualmente, lo que se ha denominado la suspensión de la regla de la sinceridad para crear un mundo cerrado, donde todos los elementos funcionan con una lógica interna, como sucede en el juego infantil. Es ahí donde nace la ficción poética, sustituyendo el placer del juego infantil. Cuando el ser humano experimenta un sentimiento placentero no renuncia a él, sino intenta repetirlo cuantas veces sea posible.