Etiqueta: enseñanza

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La rebelion de los adjetivos

La rebelión de los adjetivos

La utilización errónea de determinantes y adjetivos parece una plaga. ¿Pero, realmente, lo es?, ¿o se trata, únicamente, de un proceso necesario?, ¿existe una relación entre la igualdad de oportunidades y los gazapos gramaticales? Y respecto a los logros democráticos… ¿tienen algo que ver con la mala gestión de los adjetivos, travestidos en falda-pantalón y pedestres invasores de los espacios cultos?

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La rebelión de los adjetivos

La utilización errónea de determinares y adjetivos parece una plaga. ¿Pero, realmente, lo es?, ¿o se trata, únicamente, de un proceso necesario?, ¿existe una relación entre la igualdad de oportunidades y los gazapos gramaticales? y respecto a los logros democráticos… ¿tienen algo que ver con la mala gestión de los adjetivos, travestidos en falda-pantalón y pedestres invasores de los espacios cultos?

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La didáctica de la Ética y la ética de la Didáctica: la manipulación como ejemplo

La recomendación de aquel profesor era que los alumnos tuvieran sensación de libertad en la clase. Pero no de una libertad cabal, sino de una falsa libertad, canalizada a través de una serie de actividades-trampa preparadas por cada profesor. Siguió hablando de otras opciones parecidas, cuyo común denominador era el engaño al alumnado para que hiciera sus elecciones y sus propuestas con la sensación de una libertad que, evidentemente, no existía. Uno de sus ejemplos era…

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Foto de Manuel Mora Morales.

Esto no es una Luna

Es probable que usted o yo hayamos alcanzado ese nivel jerárquico para el que somos incompetentes. Llegados a ese punto, posiblemente comencemos a confundir la luna con el dedo que la señala –el «esto es una pipa», de Magritte, o la comparación kantiana de lo bello con lo agradable–, que se nos ocurra enrocarnos en la imagen que nos hemos formado sobre lo que hacemos o que tratemos de especializarnos en cuestiones marginales que nos permiten no caer en la depresión al comprender nuestra incompetencia.

De cualquier manera, no es esto lo más catastrófico que nos puede suceder. No hay que alarmarse demasiado, porque siempre se puede salir del atolladero. En realidad, hay comportamientos más lamentables e irreversibles, como el alentar el enfrentamiento entre los subordinados de manera ladina, empujarles hacia posiciones marginales o de riesgo laboral, hacerles dar pasos en falso, etc.

En todo caso, nunca viene mal hacer, de vez en cuando, una revisión de nuestras respectivas posiciones jerárquicas, de nuestras competencias y, sobre todo, de nuestras incompetencias.