cuba

Fatoumata Diawara, la voz de Mali

19761878_643617389165607_5898838788771151872_n

Cuba (Roberto Fonseca) y Mali (Fatoumata Diawara) unen sus voces para ofrecer jazz étnico de alta calidad.

Todo un lujo asistir a esta magnífica actuación en el Festival de Músicas Sagradas de Fez.

Anuncios

Presentación de “El discurso de Filadelfia”, en Las Palmas de Gran Canaria

image

En la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria, el periodista Rafael Avero presentó mi novela El discurso de Filadelfia, ante un grupo de amigos y amigas que acudieron a la carpa instalada en el Parque San Telmo. Mi agradecimiento a todos, especialmente a Rafa, que supo transmitir la esencia de la obra y hacernos sonreír con sus apreciaciones oportunas.

También tuve una corta intervención que inserto a continuación:

Buenas tardes.
La novela EL DISCURSO DE FILADELFIA narra una historia real: la apasionante aventura de un joven canario que reside en los Estados Unidos mientras se elabora la Constitución de este país. Allí conoce a muchos personajes. Entre ellos, Jorge Washington y Benjamín Franklin con quienes compartió amistad y tertulias en la efervescente ciudad de Filadelfia.
Este joven, llamado Antonio Ruiz de Padrón, que fue franciscano durante un tiempo, pronunció un sermón sobre la tolerancia y contra la Inquisición española que le proporcionó fama no sólo en la nueva nación americana, sino en gran parte de Europa.
Posteriormente, Ruiz de Padrón pasó a La Habana, donde predicó contra la esclavitud. Aquí finaliza esta novela.
Pero la historia continúa: Ruiz de Padrón fue expulsado de Cuba, por sus discursos incendiarios contra la esclavitud. Viaja a Italia, donde continuó estudiando, se doctoró y se relacionó con intelectuales europeos. En la década de 1790, abandonó la Orden franciscana, conoció de primera mano los movimientos revolucionarios de Europa y, a finales de siglo, se instaló en Madrid.
Su trayectoria no fue del agrado de la Iglesia y se le negó un destino eclesiástico en las diócesis españolas. Cuando, por fin, logró obtener un puesto estable en Galicia, las tropas francesas entraron en España y Ruiz de Padrón se involucró en la lucha contra ellas. Los periódicos canarios exageraron su papel guerrillero y publicaron que recorría los montes gallegos al frente de siete mil jinetes.
En 1811, fue elegido diputado por Canarias para las Cortes de Cádiz. Allí remató su obra contra la Inquisición, y logró que ésta fuera derogada.
Eso le costó una condena a prisión perpetua, cuando regresó Fernando VII de su exilio dorado en Francia. Sin embargo, logró salir de la prisión y resultó elegido en Galicia para las Cortes Constitucionales de Madrid en 1820.
En el año 1823, murió dramáticamente en Vilamartín de Valdeorras, en Orense.

Lo de menos no es la historia contada, por supuesto, dado que que sin ella no se podría explicar por qué un fraile salido de La Gomera en su pubertad, en el siglo XVIII, se convirtió en uno de los personajes más relevantes del incipiente liberalismo del siglo XIX.
Sin embargo, para mí, lo de más en este libro ha sido la oportunidad de adentrarme en algunos aspectos del carácter humano: la ambición; el narcisismo; la vanidad, que aspira a grandes reconocimientos y suele crecer en los años de la vejez; la fe y la racionalidad, como polos opuestos de esa batería cargada de esperanzas y de realidades que es cualquiera de nosotros; la mentira como fórmula para alcanzar o fortalecer el poder político o económico; el chantaje y la difamación para mantener privilegios de clase e, incluso, someter a muchos seres humanos a la esclavitud.
Me gusta pensar que en una lectura crítica de este libro el lector se siente invitado a reflexionar sobre estos asuntos que no son ajenos a la naturaleza humana. Me gusta pensar que ese mismo lector sonríe en cada página, porque encuentra una palabra, una frase o una idea que lo mueve a ello. Me gusta pensar que, a pesar del empeño que los sempiternos enemigos de la libertad han puesto en borrar cualquier rastro de su memoria, Antonio Ruiz de Padrón –que desde las frías tierras europeas soñaba con comer pescado fresco, gofio y plátanos en sus islas– ahora será un poco más conocido, un poco más querido por sus paisanos.
Gracias por su atención.

Presentación de “El discurso de Filadelfia” en Las Palmas de GC

El próximo día 30 de abril, sábado, a las 16:25 horas, Rafael Avero, periodista de El País, presentará en la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria la novela histórica El discurso de Filadelfia, de Manuel Mora Morales.

Para bien o para mal, soy el autor del libro y me veo en la obligación de contarles algo sobre él. No se asusten, porque mi timidez natural me impide extenderme demasiado. Seré breve.

&&PORTADA-EL-DISCURSO_02.jpg

Después de mucho tiempo dedicado a escribirla, tengo el placer de presentarles esta novela en la que he puesto todos mis sentimientos, todas mis energías y todo mi esfuerzo.
El personaje central de la obra es Antonio Ruiz de Padrón, el canario más conocido en el mundo durante gran parte del siglo XIX.

CÓMO ESTÁ REDACTADA ESTA NOVELA

Quienes la han leído antes de publicarla, me dicen que es divertida, que en cada página encuentran alguna curiosidad o alguna anécdota que les ha hecho sonreír. Aunque no era mi intención escribir algo gracioso, no me desagrada arrancar algunas sonrisas al lector. Peor sería que se aburriera.
Puedo asegurar y aseguro que he procurado documentar esta novela de manera exhaustiva. Años viajando, buscando documentación, entrevistando a expertos, quemándome las pestañas en manuscritos enmarañados o mohosos, observando calles, caminos, casas, puertos,… por donde pasó el protagonista. Y también he utilizado algunas páginas para narrar esta investigación en primera persona, porque no es malo que el lector se ponga en el lugar del novelista, conozca las razones de sus puntos de vista e, incluso, se entere de algunas intimidades personales que nunca se habría atrevido a contar a nadie cara a cara.
Como ya le ha sucedido a varias personas con este libro, tal vez el lector sonría o en su cara se pinte cierto gesto de asombro o de incredulidad. Porque, a veces, la realidad va más allá que la ficción.

LA FAMA DE RUIZ DE PADRÓN: RAZONES
La razón principal de esa fama se debe a su discurso sobre la tolerancia, en Estados Unidos, y a su Dictamen en las Cortes de Cádiz, que logró la derogación de la Inquisición española.

Mientras se redactaba la Constitución norteamericana en Filadelfia, el joven Ruiz de Padrón asistió a tertulias y trabó amistad con Benjamín Franklin y George Washington. En ese mismo período pronunció un discurso contra la Inquisición española que fue traducido al inglés y repartido en Estados Unidos, donde causó una enorme y grata impresión.

TESTIGO DE LA PRIMERA CONSTITUCIÓN DEMOCRÁTICA
Ese apasionante período de su vida constituye el núcleo de esta novela histórica. Se trata de mirar el mundo ilustrado americano desde la perspectiva de un isleño, metiéndonos en los zapatos del joven Ruiz de Padrón, el mismo que más tarde sería diputado en las Cortes de Cádiz, látigo contra la esclavitud en Cuba, testigo directo de las revoluciones europeas, principal artífice de la derogación de la Inquisición española,… La juventud del protagonista ofrece una narración dinámica y divertida que al mismo tiempo nos va mostrando cómo se forjó una nueva nación americana, que partiendo de una revolución democrática logró redactar la primera constitución republicana del mundo y establecer un gobierno surgido del sufragio universal.

HISTORIAS PARALELAS, ANÉCDOTAS DIVERTIDAS,…
Junto a la historia principal, se han sido recuperadas decenas de semblanzas y anécdotas. Los personajes que desfilan por la novela son de todo tipo y condición. Algunos juegan papeles muy secundarios, pero otros se agigantan y son parte esencial del relato histórico: el filósofo Benjamín Franklin, el general George Washington, el futuro arzobispo John Carroll, los presidentes Hamilton y Jefferson, el político y millonario Robert Morris, el comerciante Francisco Caballero Sarmiento, el parlamentario Gouverneur Morris, la señora conocida como Queen Morris, el músico y compositor Henri Capron, el embajador español Diego María de Gardoqui, etc.

LAS VOCES DE LA NOVELA
La novela contiene diversas capas narrativas y no siempre la voz del narrador pertenece al mismo personaje. Entre estas capas, se encuentra un relato paralelo que recorre la novela como un camino subterráneo, donde el autor revela la lucha que los escritores viven mientras escriben su obra.

El lector puede acceder a las casualidades, reflexiones, dudas, frustraciones, momentos de euforia, descubrimientos, conversaciones, desánimos y sentimientos que lo asaltaron mientras construía la novela y, de esta manera, entender mejor la trayectoria vital del ilustre Antonio Ruiz de Padrón.


_____________________________
DATOS TÉCNICOS DE LA OBRA
Edición: primera, tanto en papel como en e-book
Título: “El discurso de Filadelfia”.
Autor: Manuel Mora Morales
Colección: Nuestro Ruiz de Padrón
Editor: Editorial Malvasía
Interior: 530 páginas

Formato: 15,5 x 23,5 cm
Encuadernación: una edición de bolsillo y otra en tapa dura
ISBN en papel: 978-84-938983-4-2
ISBN e-book: 978-84-945260-2-2

Nivaria Tejera

image

Hace pocos días murió Nivaria Tejera –la gran escritora cubanocanaria– en su adorado París, a donde llegó en 1954. Desde 1959 a 1965, fue mediadora cultural de la embajada cubana en Italia, pero se enfadó con los revolucionarios y regresó a Francia. En el año 1971, ganó en Premio de Novela Biblioteca Breve con su obra “Sonámbulo del sol”, editada por Seix Barral en 1972.

Sobre la mesa en que escribo, reposa un ejemplar de esta primera edición. La sobrecubierta muestra una foto en blanco y negro de una acera de La Habana, original de Paolo Gasparini e incluida en el libro “La ciudad de las columnas” que firmaba junto a Alejo Carpentier.

Este ejemplar de “Sonámbulo…” lo encontré en una plaza de Santiago de Compostela. Fue una casualidad. Había ido yo a esta ciudad, no a recibir las gracias del apóstol, sino a buscar al dueño de una tasca.

Conocí a ese hombre en una aldea perdida de Galicia y me dijo que en su casa de Santiago tenía guardado un libro manuscrito –autoría de un difunto tío suyo– que demostraba el parentesco de una antepasada de la familia con el diputado doceañista canario Antonio Ruiz de Padrón. Concretamente, afirmaba que una sobrina de Ruiz de Padrón se había casado con uno de sus tatarabuelos.

–Sin problemas, Manuel. Te pasas por allí y te lo dejo, o bien le hacemos una fotocopia para que tengas la documentación.

No me creí la historia, pero sí confié en su buena fe. Sin embargo, él no debió pensar que yo me presentaría en su tugurio de Santiago de Compostela a recordarle su promesa el día que habíamos acordado. Lo sucedido en Santiago, lo consigné en mi diario. Escribí esa noche:

me lo encuentro cuando llega a la puerta cerrada de su tasca con unas bolsas de la compra. Lo saludo, me saluda apretándome con fiereza la mano con sus manazas, como suele hacer la gente insegura. Me dice que no ha encontrado el libro de su tío, que tenía muchas cosas y que ha encontrado todo, excepto los libros que a mí me interesaban. Intento ser flemático y le contesto que eso era lo que yo me imaginaba, que sí, que eso es exactamente lo que yo había pensado. Le di las gracias, no la mano –por temor a perderla con un segundo apretón– y me fui, pretextando prisas.

Ahora sé que para no encontrarme, cerró la tasca anoche y esta mañana. Probablemente, el asunto del libro había sido una fanfarronada para presumir delante de los que estábamos reunidos. En fin, creo que el cura José Trujillo Cabrera tenía razón, cuando en su libro sobre Ruiz de Padrón definió, o casi definió, a esa familia como patanes y mentirosos.

Algo he ganado en este viaje. Antes de ver a …, compré en una librería de ocasión al aire libre un libro sobre la Inquisición y otro de Nivaria Tejera: una novela que fue premio Seix Barral de 1971 y que se llama “Sonámbulo del sol”. Leí algo mientras comía en la Bodeguita de San Roque y me tiene entusiasmado.

Así que gracias a aquel tabernero mentiroso, me hice con la primera edición de ese libro. Por otro lado, ya conocía “Barranco”, la impactante novela de Nivaria sobre la guerra civil española vista por los ojos de una niña en Tenerife. Sin embargo, la lectura de “Sonámbulo del sol” me fascinó de tal manera que ya no pude soltar el libro hasta que leí el último párrafo: “a ver si se pudre con los días…”.

La obra consiste en doscientas páginas que contienen el hipnótico monólogo de un cubano que recorre La Habana. La narración está realizada en una prosa experimental cercana a la de Vargas Llosa y a los autores del boom latinoamericano, pero también cercana a otras fuentes literarias, como las obras de la escritora Gertrude Stein.

En la contraportada del libro hay una foto de pasaporte de Nivaria Tejera cuando debía tener treinta y ocho o treinta y nueve años. Ojos grandes, bien marcados con lápiz de cejas, una cabellera peinada a lo Gina Lollobrigida y un gesto de determinación en sus labios. El resto de su personalidad la conozco por lo que me contó el profesor Ulises Martín, cuya madre era amiga íntima de Nivaria desde los largos años en que ésta había vivido en Tenerife. Nada más natural que residir en una de las Islas Canarias, puesto que, como tantas otras familias, el padre de Nivaria era canario y su madre cubana.

Su biografía y su bibliografía se encuentran con facilidad en Internet. Recomiendo la lectura de alguna obra de Nivaria Tejera a quienes desconozcan su producción literaria. Con seguridad, se sorprenderán y se conmoverán, porque es imposible que no se remuevan los sentimientos con cualquiera de sus libros.
Sus libros… es lo que nos queda de Nivaria. Descanse en paz.

Los emigrantes canarios, Stanley Kramer y el barco de los locos

_anciana-y-profesor

Estamos en 1933. Procedente de Veracruz (México), el barco alemán Vera entra en un puerto cubano. El muelle está abarrotado de gente con maletas y aspecto de ser trabajadores de los campos de caña o de tabaco. Son canarios que vuelven a sus islas de origen.

A bordo del barco, asomada a la borda de cubierta, una anciana (Olga Fabian) alojada en primera clase pregunta al profesor Hutten (Stanley Adams):

–Profesor, ¿qué es eso?, ¿qué pasa?, ¿quién es esa gente, profesor?

–No tiene por qué preocuparse, señora Schmitt, ya he hablado con uno de los oficiales.

–¿Pero qué pasa?

–Algo relacionado con el azúcar y el mercado mundial.

–¿El azúcar?

–Claro, el azúcar. Es que los cosecheros no han conseguido el precio que pedían y han preferido quemar las cosechas antes que bajar los precios. Había que hacer algo con los trabajadores españoles y el gobierno cubano ha emprendido un plan de acción humanitario. Los devuelve a su patria.

___Film2

LA CRISIS DEL AZÚCAR Y EL TABACO

El diálogo anterior, pertenece a una escena del largometraje “El barco de los locos” (Ship of Fools), dirigida por Stanley Kramer. Con una de las presentaciones más bellas y originales que conozco, comienza esta inteligente, perspicaz y divertida película, rodada en el año 1965 y ambientada en 1933.

Aquel 1933 constituyó un año de funesta memoria para los emigrantes canarios en Cuba. Ese año ya había saltado en pedazos la industria del azúcar, como consecuencia de la quiebra azucarera de 1920 y de la recesión económica de 1930.

Debido a las restricciones de Estados Unidos en el comercio del azúcar –en 1933 EEUU compró un 20% menos de azúcar que en 1930–, las condiciones de vida de los trabajadores bajaron de manera dramática y la mayor parte de ellos se había quedado sin empleo. En cuanto al tabaco, otra de las estrellas de la economía cubana, la exportación había disminuido un 68% desde 1929 a 1933. El panorama era desolador, tanto en lo político como en lo económico.

Los emigrantes canarios se agolpan en un puerto cubanos para ser repatriados en el barco alemán Vera.

Los emigrantes canarios se agolpan en un puerto cubano para ser repatriados en el barco alemán.

MATEN CANARIOS, HASTA QUE SE LES CANSE EL BRAZO

A nadie tomó por sorpresa que se desarrollara en la isla una revolución contra el presidente Gerardo Machado durante ese mismo año de 1933. Los abusos del gobierno y de la policía machadista hacían presagiar que tarde o temprano habría un levantamiento popular.

JUnto a otras barbaridades, recordemos que fueron muchos los canarios asesinados por el sátrapa Machado, a la orden de “maten canarios hasta que se les canse el brazo”; entre ellos, cabe contar a 40 emigrantes isleños ahorcados en Ciego de Ávila en 1926. Bien se dice que no hay mejor cuña que la del mismo palo: Gerardo Machado era hijo de un emigrante nacido en la isla de La Palma.

CIUDADANOS DE SEGUNDA

Por otra parte, desde 1930, la colonia canaria en Cuba se sentía muy ofendida ante la discriminación que hacía el gobierno español con los canarios, porque, a diferencia de los españoles peninsulares, no eran ayudados para adquirir el pasaje de vuelta a casa, ante la crisis azucarera y tabaquera. La Asamblea de Instituciones Canarias en Cuba envió un cablegrama al Director General de Emigración en Madrid en el que acordaba

Significarle unánime protesta por exclusión nuestros paisanos pobres beneficio medios pasaje. Recabamos valiosa intervención usted para reivindicar nuestro justo derecho.

Después de ese cablegrama, las autoridades españolas ayudaron a regresar a unos pocos isleños, abandonando a su suerte al resto. Por esa razón, son muy significativas las palabras del profesor cuando menciona que los emigrantes han sido embarcados porque

el gobierno cubano ha emprendido un plan de acción humanitario. Los devuelve a su patria.

Una de las pasajeras que viaja en el barco de la película de Kramer es la condesa (Simone Signoret) que gastó su fortuna facilitando armas a los revolucionarios cubanos. Según confiesa, lo hizo cuando cayó en la cuenta de la miseria en que vivían los campesinos. Esta aristócrata había sido capturada por la policía y ahora la enviaban de vuelta a su patria canaria donde deberá ser encarcelada.

UNA ESCENA CONMOVEDORA

La multitud de canarios agolpados en un puerto de Cuba abre paso a la mujer que sube las escalinatas del barco. Camina vestida con un abrigo negro y custodiada por dos policías. Los canarios gritan:

–¡Viva la condesa, viva la condesa!

La condesa revolucionaria sube a bordo, mientras es aclamada por sus paisanos.

La condesa revolucionaria sube a bordo, mientras es aclamada por sus paisanos.

Ella no se detiene, sino que se dirige a su camarote de primera clase, lo cual no resulta demasiado congruente con una prisionera (a veces, el cine no debería imitar tanto la sucia realidad). Los canarios suben también al barco y son alojados en cubierta. Tan pronto zarpa, el médico de a bordo (Oskar Werner) ordena que se les duche con una manguera a presión, lo cual agradecen los isleños.

LOS PASAJEROS DE LA MISERIA

Dos emigrantes canarios posan para el joven pintor comprometido.

Dos emigrantes canarios posan para el joven pintor comprometido.

El aspecto de los emigrantes retornados no puede ser más miserable. Uno de ellos recuerda a sus compañeros que están viviendo como cerdos, sin posibilidad de aspirar a nada mejor.

El panorama es terrible. El director Kramer destaca cómo los emigrantes, los judíos, los mexicanos, los enanos, los ancianos o los desvalidos son despreciados por una parte de los pasajeros, reflejo de la ideología nazi que había calado hasta el túetano en la población alemana.

La condesa y el médico del barco se enamoran perdidamente.

La condesa y el médico del barco se enamoran perdidamente.

LA METÁFORA DE UNA ÉPOCA

Como si de un análisis microscópico se tratara, la película muestra el auge del nazismo. La ideología alcanzó el poder, precisamente, en aquel año de 1933, cuando la mitad de los alemanes eligieron a Hitler en las urnas.

En la película aparecen nazis que proclaman la nueva Alemania; también se ve a un grupo de artistas españoles que brinda por la unión de sus dos magníficas naciones, España y Alemania.

El judío y el enano son dos de los personajes más entrañables de la película.

El judío y el enano son dos de los personajes más entrañables de la película.

Hay más: un judío (Heinz Rühmann) que aboga por la concordia sin creer que el pueblo alemán pueda causar ningún daño a los judíos; un enano (Michael Dunn) que se convierte en los ojos que contemplan la película desde dentro de la película, y aun se atreve a dirigir la palabra directamente a los espectadores; un concienciado pintor (George Segal) que retrata a los isleños y discute con su novia burguesa; una pareja mayor que viaja con un perro enorme que sientan a la mesa del capitán; y muchos otros personajes, perfectamente definidos, como la mujer madura (Vivien Leigh) que se mira al espejo o el profesor de filosofía (Peter Mamakos) que ha recibido un mensaje divino.

El perro que se sentaba a la mesa del capitán y, más tarde, fue arrojado al mar por un par de mocosos.

El perro que se sentaba a la mesa del capitán, fue arrojado al mar por dos niños

UN SERMÓN CELEBRADO A TROMPADAS

Ese iluminado profesor se reúne con los isleños y les endosa un discurso moralista sobre Dios. Uno de los canarios se mofa diciendo que le gustaría tener a Dios allí para enseñarle toda aquella basura. Otro emigrante le acusa de blasfemo. Los ánimos se calientan y comienza una gran pelea entre todos que debe ser sofocada con manguerazos de agua a presión.

El artista y el enano admiran un perro de presa esculpido por un emigrante canario.

El artista y el enano admiran un perro de presa esculpido por un emigrante canario.

La película no tiene desperdicio. El doctor alemán y la condesa canaria terminan enamorándose. El judío y el enano se convierten en grandes amigos. Una de las bailaoras españolas termina en los brazos del sobrino del filósofo predicador. El capitán conserva su flema, su creencia en la democracia, su donjuanismo y su lógica machista hasta el final. El perro es lanzado al agua por un par de chiquillos malvados y rescatado por un canario que muere en el intento. Ese isleño es un artista que se vale de su cuchillo para esculpir ¡asómbrense! perros de presa en madera. Y más, mucho más.

DESEMBARCO EN TENERIFE

Los emigrantes desembarcan en Tenerife.

Los emigrantes desembarcan en Tenerife.

El barco llega a Tenerife. Bajan los canarios con gran alegría y baja la condesa con gran pesar de su médico que no tiene el valor de acompañarla, como había planeado. El paisaje que se divisa desde el barco contiene una gran playa y montañas que podrían corresponder a algún punto de la geografía isleña. No logro identificarlo con el muelle de Santa Cruz de Tenerife. En este punto solicito la ayuda de algún lector que logre identificar ese paisaje.

La guardia civil de Tenerife introduce a la condesa en el automóvil que la conducirá a la cárcel.

La guardia civil de Tenerife introduce a la condesa en el automóvil que la conducirá a la cárcel.

Una pareja de la guardia civil escolta a la condesa hasta un coche. El barco zarpa de nuevo y vemos cómo el médico se emborracha, se desespera y se arrepiente de no haber desembarcado en Tenerife. El viaje prosigue con diversos incidentes hasta llegar al puerto Bremerhaven, donde nos despide el enano.

Creo que les estoy oyendo decir a ustedes: “¿Y a nosotros qué nos importa todo esto?” –dice mirando a los ojos de quienes estamos viendo la película.

A continuación, el enano guarda un momento de silencio, da una chupada a su puro y agrega con sorna:

¡Nada!

Entonces, estalla en una carcajada y, apoyándose en su bastón, se marcha renqueante hacia la salida de la estación marítima. Fin.

Evidentemente, nada nos importa; de igual manera que nada importaba a aquel vecino que nombraba Brecht cuando se fueron llevando a los activistas, a los judíos, a…

¿PERO, EN REALIDAD, SUCEDIÓ ESTA HISTORIA?

Después de ver esta magnífica película, uno se pregunta sobre qué información tendrían el estupendo guionista Abby Mann y el propio Stanley Kramer sobre los emigrantes canarios en Cuba. Sorprende la cantidad de detalles referidos a la emigración canaria que aparecen en este largometraje, incluyendo la escala del barco alemán en Tenerife y las esculturas perrunas del emigrante. Episodios difícilmente explicables como meras casualidades, menos aún en el caso de que fueran “fabricadas” por profesionales de la talla de Kramer y Mann que cuidaban hasta el último detalle. Sirva como muestra la genial película que ambos confeccionaron cuatro años antes, titulada Juicio en Nuremberg.

Naturalmente, todo tiene una explicación y ésta se muy sorprendente: la novelista Katherine Porter realizó en 1933 un viaje desde Veracruz a Bremerhaven, con las mismas escalas que el barco Vera de la película: Cuba y Tenerife. Según contó más tarde, los personajes de la novela los conoció realmente en esta travesía que realizó con su esposo hasta Alemania.

De modo que podemos afirmar, con rotundidad, que los emigrantes canarios del barco alemán de la ficción son una copia muy aproximada de los emigrantes canarios repatriados desde Cuba en 1933. ¡Vivir pare ver!

Foto-1

La película tenía un reparto de lujo, formado por los siguientes actores y actrices: Vivien Leigh, Simone Signoret, José Ferrer, Lee Marvin, Oskar Werner, Elizabeth Ashley, George Segal, José Greco, Michael Dunn, Charles Korvin, Heinz Rühmann, Lilia Skala, Barbara Luna, Christiane Schmidtmer, Alf Kjellin, Werner Klemperer, John Wengraf, Olga Fabian, Gila Golan, Oscar Beregi, Stanley Adams, Karen Verne, Charles de Vries, Lydia Torea y Henry Calvin.

Es posible que usted ya haya visto “El barco de los locos”. En todo caso, le recomiendo mirarla de nuevo, disponiéndose a disfrutar con los 149 preciosos minutos que dura esta película. Incluso, en el caso de que usted no sea canario, estoy seguro de que agradecerá este consejo.

Foto-1-1

Presentación de novela "Ruiz de Padrón: Canarias" en el Corte Inglés.

Presentación de la novela “Nuestro Ruiz de Padrón: Canarias”

Ruiz-de-Padron-en-Corte-ingles-A3

Canarias es una novela sobre  Antonio Ruiz de Padrón, un canario que fue  principal artífice de la desaparición de la Inquisición española.
Antonio José Ruiz de Padrón nació en San Sebastián de La Gomera (Islas Canarias), en 1757, y murió en Villamartín de Valdeorras (Orense), en 1823. Su vida se convirtió en un apasionante viaje por diversos países, ideas y movimientos religiosos, políticos y sociales de los siglos dieciocho y diecinueve. Esta figura puede considerarse, junto a la del escritor Benito Pérez Galdós, como la más relevante de su archipiélago natal.
Ningún otro personaje canario ha sido tan conocido y reconocido fuera de las islas. Fundamentalmente, su fama se debe a su labor como Diputado, en las Cortes de Cádiz, para lograr la derogación del Voto de Santiago y la abolición de la Inquisición Española. Aun siendo sacerdote, logró ambos objetivos. El resto de su vida transcurrió de manera novelesca.
Canarias, se inicia con la llegada a Tenerife del joven Antonio José Ruiz y Armas –no adoptaría los apellidos Ruiz de Padrón hasta varios años más tarde–. A los quince años entró en la Orden de San Francisco e inició los estudios sacerdotales en la ciudad de La Laguna, capital de Canarias.
Su relación con los ilustrados tinerfeños y su entrada como socio destacado en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife determinaron un rumbo vital que le llevó a ser testigo presencial y, a veces, protagonista de los más relevantes movimientos históricos de su tiempo, en un increíble periplo por los Estados Unidos, Cuba y buena parte de Europa.

Los personajes que desfilan por la novela son de todo tipo y condición. Algunos juegan papeles muy secundarios, pero otros se agigantan y son parte esencial del relato histórico, por su cercanía a Ruiz de Padrón o por la trascendencia de su intervención en los procesos sociales, políticos e, incluso, artísticos que tuvieron lugar a finales del siglo dieciocho y principios del diecinueve, o en los dos o tres siglos anteriores.

En resumen, “CANARIAS” es una novela histórica escrita con la intención de que fuera intensa, amena y, sobre todo, divertida. Junto a la historia principal, he recuperado decenas de semblanzas y anécdotas que espero cautiven al lector tanto como me cautivaron a mí cuando las conocí.
“CANARIAS”  contiene una parte importante de nuestra Historia. Una parte imprescindible que nadie debería desconocer, y no solamente los canarios, sino los españoles y latinoamericanos, cuyas sociedades se conformaron, en buena parte, a partir de las importantes acciones llevadas a cabo por el protagonista de esta obra.
Por otra parte, las Islas Canarias constituyen un enorme puchero que lleva siglos cocinándose en siete ollas sobre el mismo fuego. Lenguas, folklores, filosofías, oficios, libertades, represiones, razas, creencias, comportamientos sociales y culturales de todo tipo son algunos de los ingredientes. En consecuencia, de vez en cuando, parece saludable levantar las tapas de los calderos, mirar, probar cómo va el guiso, averiguar qué se ha estado cociendo…
Precisamente, esta es la propuesta de la novela “CANARIAS”, conducida por un personaje singular: Antonio Ruiz de Padrón. Su fantástica vida puede servirnos de crisol para entender no sólo zonas desconocidas de la historia, sino los mecanismos que la mueven.
Mirar a Canarias, a España y al mundo, metiéndonos en los zapatos de Ruiz de Padrón, propicia un examen de la realidad desde posiciones racionales, al tiempo que posibilita un análisis sereno sobre cuándo, por qué, cómo, desde dónde y hasta dónde ha evolucionado cada uno de los elementos que conforman nuestro contexto social. Me gustaría compartir este punto de vista con ustedes: esta es la razón principal de haber escrito Canarias.

DATOS TÉCNICOS DE LA NOVELA
Título: Canarias
Autor: Manuel Mora Morales
Colección: Nuestro Ruiz de Padrón
Editor: Editorial Malvasía
Interior: 520 páginas en papel ahuesado
Cubierta: todo color
ISBN en papel: 978-84-938983-8-0
ISBN e-book: 978-84-938983-9-7
Encuadernado: tapa dura

ALGUNOS PERSONAJES DE LA OBRA

•    Antonio Ruiz de Padrón, diputado doceañista, artífice de la derogación de la Inquisición.
•    José de Viera y Clavijo, autor de la Historia de Canarias.
•    José Clavijo, autor de El Pensador, traductor, etc.
•    José Clavijo, autor de El Pensador, traductor, etc.
•    Johann Wolfgang von Goethe, autor que escribió la obra “Clavijo” sobre José Clavijo.
•    Domingo García Abreu, artífice del nombramiento como diputado de Ruiz de Padrón.
•    Ignacio Llarena, clérigo, tío del Fernando Llarena y amigo de Domingo García.
•    Fernando Llarena, diputado doceañista canario.
•    Amaro “Pargo” Rodríguez Felipe, pirata canario.
•    Alonso Fernández Benítez de Lugo, conquistador de Tenerife.
•    Lope Antonio de la Guerra, autor de unas famosas Memorias.
•    Fernando de la Guerra, ilustrado que fue presidente de la RSEAPT.
•    Benjamín Franklin, padre de la patria norteamericana y científico.
•    Tomás de Nava y Grimón, fundador de la Real Sociedad Económica de Tenerife.
•    José Blas Ruiz y Armas, hermano de Antonio Ruiz de Padrón.
•    Fernando de Molina y Quesada, ilustrado canario.
•    Cristóbal del Hoyo, el aventurero marqués de San Andrés.
•    Juana del Hoyo, famosa por sus tertulias.
•    Agustín de Bethencourt, ingeniero canario.
•    Marquesa de Pompadour, famosa madama parisién.
•    Domenico Caracciolo, abolió Inquisición en Sicilia.
•    Juan Martín El Empecinado, guerrillero español contra Napoleón Bonaparte.
•    Javier de Miranda, hermano de Francisco Miranda.
•    Francisco de Miranda, precursor y libertador de Venezuela.
•    Juan Rodríguez de la Oliva, pintor canario, famoso retratista de vivos y de cadáveres.
•    Varios obispos de Canarias que tuvieron destacadas intervenciones.
•    Juan de Iriarte, gramático procedente del Puerto de la Cruz con altos cargos en la Corte.
•    Tomás de Iriarte, fabulista, sobrino de Juan de Iriarte.
•    Pascual de Sossa, marino canario que indirectamente produjo una guerra con Marruecos.
•    James Cook, famoso marino inglés que hizo escala en Tenerife.
•    William Bligh, capitán que sufrió el motín del Bounty y llegó a Canarias junto a Cook.
•    Jacinto Mora, tío de Ruiz de Padrón que se destacó en La Habana.
•    Baltasar Ruiz, padre de Ruiz de Padrón, nacido en El Hierro y casado en La Gomera.
•    Miguel Álvarez de Abreu, obispo canario de Oaxaca.
•    Obispo Servera, famoso obispo con sede en Las Palmas.
•    Carlos III, rey de España que intentó renovar las estructuras económicas.
•    Fernando VII, nieto de Carlos III que traicionó a su país.
•    Manuel García Herreros, diputado desterrado a La Gomera, amigo de Ruiz de Padrón.
•    Juan Duns Escoto, teólogo irlandés conocido como Doctor Sutil.
•    Matías Rodríguez Carta, tratante de tabaco con gran poder económico.
•    Capitán General de Canarias Juan Mur.
•    Capitán General de Canarias Miguel Fernández de Heredia.
•    Capitán General de Canarias Eugenio Fernández, marqués de Tabalosos.
•    José Antonio Abreu Bertodano, canario, académico de la Lengua.
•    Matías de Gálvez, Gobernador de Nueva España que pasó muchos años en Tenerife.
•    Bernardo de Gálvez, gobernador de Luisiana, criado en Tenerife.
•    Tomás de Saviñón, ilustrado canario, regidor del Cabildo de Tenerife.
•    Manuel Pimienta y O., impulsor de la Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife.
•    Jean-Charles de la Borda, francés encargado de experimentos científicos en Canarias.
•    La Capitana, famosa prostituta canaria del siglo XVIII.
•    Antonio Domínguez Alfonso, famoso curandero canario en Madrid, protegido por el rey.
•    Diego Hernández Remiendos, padre del Médico de Monagas.
•    Andrés Médico de Monagas, curandero antepasado del marqués del Buen Suceso.
•    Andrés Amat, encargado por Galvez de la recluta de colonos canarios para Luisiana.
•    Pedro de Mesa Benítez de Lugo, autor una disparatada biografía sobre Santo Domingo.
•    Álvaro Pérez, autor que propone enseñar español a los indios con sólo doce hombres.
•    Pedro Álvarez, visitador del rey enviado a Canarias para controlar el pago de impuestos.
•    Bernardo de Iriarte, alto diplomático canario en la guerra contra Inglaterra en 1779.

¿Lincoln Superstar?


 LINCOLN

Parece que a muchos críticos les aburre que un director de cine analice con minuciosidad y con lentitud un episodio histórico relevante. Leyendo sus artículos sobre la película Lincoln dan la impresión de que desearían reducir todas la negociaciones sobre la Decimotercera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos a un solo plano del tipo “Mi caaasa” de ET. Sin embargo, es preciso detenerse y dejar que en la pantalla fluyan imágenes y diálogos que nos trasladen a la década de 1860, si deseamos enterarnos medianamente de lo sucedido.

Muchos, muchísimos críticos de cine, piensan que los planos cortos, los golpes orquestales y los diálogos monosilábicos son los ingredientes adecuados para obtener una buena película histórica. Está profundamente equivocados.

Lincoln es una excelente película que no sólo atrae al público norteamericano, sino a mucha gente interesada en la evolución de la lucha antiesclavista en todo el mundo: desde las consecuencias derivadas de la Revolución Francesa, con sus repercusiones en Haití o en isla Guadalupe –reflejadas en la genial novela de Alejo Carpentier–, pasando por las matanzas de esclavos negros en la Cuba española, hasta llegar al desmantelamiento del estado terrorista de Sudáfrica, con de la llegada de Mandela a la presidencia.

Mi opinión es que Lincoln parte de un buen guión, dirigido con la maestría de siempre por Steven Spielberg e interpretado por un reparto de actores que se han entregado por completo a su papel. Pudiéndolo haber hecho, Spielberg no nos ofrece un Lincoln Superstar, sino el retrato de un hombre enfrentado a los problemas de su época y a los de su propia familia. Ojalá pudiéramos conocer la historia de los países con muchas películas así.

lincoln_01