canarias

La Luna sobre el Pico Teide

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Esta foto (y otras cien) la tomé a media tarde en el pueblo Los Llanos de San José, en Tenerife, Islas Canarias.

La imagen del volcán es diferente a la habitual, cuando se contempla desde este caserío que se encuentra entre Icod y Santiago del Teide.

Ver este hermoso espectáculo fue, quizás, un regalo de los mismos dioses que me habían maltratado durante el resto del día.

Ya ven, no hay que rendirse.

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INVITACIÓN A PRESENTACIÓN

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Tengo el placer de invitarles a la presentación de mi última novela, “El discurso de Filadelfia”, sobre el ilustre canario Antonio Ruiz de Padrón.

Esta presentación se realizará el Día de canarias. 30 de mayo a las 11:30 a.m. en el Parque García Sanabria De Santa Cruz de Tenerife

Será presentada por el profesor y escritor Antonio Javier Fernández Delgado, acompañado del autor. La entrada es gratuita y forma parte de los actor organizados por la Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife.

QUIÉN ERA ANTONIO RUIZ DE PADRÓN

El personaje central de este libro es Antonio Ruiz de Padrón, el canario más conocido en el mundo durante gran parte del siglo XIX.

La razón principal de esa fama se debe a su discurso sobre la tolerancia, en Estados Unidos, y a su Dictamen en las Cortes de Cádiz, que logró la derogación de la Inquisición española.

QUÉ RELATA ESTA NOVELA

Mientras se redactaba la Constitución norteamericana en Filadelfia, el joven Ruiz de Padrón asistió a tertulias y trabó amistad con Benjamín Franklin y George Washington. En ese mismo período pronunció un discurso contra la Inquisición española que fue traducido al inglés y repartido en Estados Unidos, donde causó una enorme y grata impresión.

Ese apasionante período de su vida constituye el núcleo de esta novela histórica. La novela mira el mundo ilustrado americano desde la perspectiva de un isleño, desde el punto de vista del joven Ruiz de Padrón, el mismo que más tarde sería diputado en las Cortes de Cádiz, látigo contra la esclavitud en Cuba, testigo directo de las revoluciones europeas, principal artífice de la derogación de la Inquisición española,… La juventud del protagonista (28 años) ofrece una narración dinámica y divertida que al mismo tiempo nos va mostrando cómo se forjó una nueva nación americana, que partiendo de una revolución democrática logró redactar la primera constitución republicana del mundo y establecer un gobierno surgido del sufragio universal.

DECENAS DE HISTORIA Y ANÉCDOTAS

Junto a la historia principal, se han sido recuperadas decenas de semblanzas y anécdotas. Los personajes que desfilan por la novela son de todo tipo y condición. Algunos juegan papeles muy secundarios, pero otros se agigantan y son parte esencial del relato histórico: el filósofo Benjamín Franklin, el general George Washington, el futuro arzobispo John Carroll, los presidentes Hamilton y Jefferson, el político y millonario Robert Morris, el comerciante Francisco Caballero Sarmiento, el parlamentario Gouverneur Morris, la señora conocida como Queen Morris, el músico y compositor Henri Capron, el embajador español Diego María de Gardoqui, etc.

ASÍ SE HIZO ESTE LIBRO

La novela contiene diversas capas narrativas y no siempre la voz del narrador pertenece al mismo personaje. Entre estas capas, se encuentra un relato paralelo que recorre la novela como un camino subterráneo, donde el autor revela la lucha que los escritores viven mientras escriben su obra. El lector puede acceder a las casualidades, reflexiones, dudas, frustraciones, momentos de euforia, descubrimientos, conversaciones, desánimos y sentimientos que lo asaltaron mientras construía la novela y, de esta manera, entender mejor la trayectoria vital del ilustre Antonio Ruiz de Padrón.

¿Podemos saber cómo hablaba el canario Antonio Ruiz de Padrón?

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Hacia 1939, esta Isleña canaria de San Bernardo (Luisiana) y sus hijos hablaban igual que sus antepasados llegados en la década de 1780.

Sí, se puede. En la década de 1780, Antonio Ruiz de Padrón arribó a la ciudad de Filadelfia, que por entonces era la capital de los Estados Unidos. En esa misma década, varios miles de canarios llegaron a Luisiana y se establecieron en los alrededores de la ciudad de Nueva Orleans, junto al río Misisipi.

Aunque la coincidencia cronológica de ambas arribadas pueda parecer casual, no lo es, porque en aquellos años la emigración de los canarios hacia América se había convertido en un flujo imparable, propiciado por la miseria isleña y la necesidad de colonos que necesitaba el reino de España para frenar las ansias territoriales de Francia y del Reino Unido. Es decir, los canarios se necesitaban como barrera protectora, aunque pacífica, contra cualquier intento de invasión silenciosa con colonos anglosajones o franceses como había sucedido en la isla de Santo Domingo.

Allí –entre pantanos insalubres, caimanes, nutrias, huracanes y piratas– se establecieron estos isleños. Cuando Luisiana pasó a ser un estado de los Estados Unidos, los canarios continuaron hablando el español que llevaron desde sus islas y se negaron a comunicarse en inglés. También rechazaron el francés que hablaban sus vecinos cayunes.

Hasta la Segunda Guerra Mundial, constituían un núcleo poblacional que tenía pocas relaciones con el exterior, y aun con sus vecinos, y muy pocos hablaban otra lengua que no fuera el “canario” en que se habían expresado su antepasados. El gobierno estadounidense les impuso la obligación de aprender inglés en la escuela, pero en casa seguían comunicándose en el mismo español del siglo XVIII que usaban sus padres y sus abuelos.

A partir de 1945, este pueblo canario del sur de los Estados Unidos comenzó a mezclarse con la población cayún, de raza y habla francesa, y con la anglosajona. Paulatinamente, su lengua fue perdiéndose en las nuevas generaciones. En la actualidad, ya no son muchos los que hablan la hermosa lengua con acento canario que llegó a Luisiana en la misma década en que Antonio Ruiz de Padrón residió en Filadelfia.

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Isleños canarios en Delacroix Island (Luisiana), en la primera mitad del siglo XX. Hablaban español canario y su trabajo consistía en cazar ratas almizcleras en los canales del río Misisipi para vender sus pieles.

Si hoy usted va a Luisiana, a algunas de las poblaciones donde residen los Isleños o Islanders (San Bernardo, Delacroix Island, Violeta, etc.), todavía encontrará personas que hablan exactamente igual que lo hacía Ruiz de Padrón.

Lo triste es que poco se hace para conservar ese tesoro lingüístico. Casi cualquier país se emplearía a fondo para proteger y garantizar un futuro seguro a una riqueza semejante. Nosotros no, preferimos dedicar esos fondos a comprar películas del Oeste americano para ponerlas cada día en nuestra televisión autonómica para educar a nuestros hijos.

Aquí no tomamos medida alguna que evite la desaparición de una de las hablas más bellas que ha habido dentro del idioma español. Mientras en Radio Exterior de España se dedican decenas de programas anuales al español sefardí, en Canarias en los medios oficiales nadie mueve un dedo por el “ español canario” del siglo XVIII.

Es el mismo abandono sufre la figura del político más grande que ha salido de este archipiélago, Antonio Ruiz de Padrón. Su honradez y vasta cultura sería un mal ejemplo para nuestros hijos… Así nos va.

Novela histórica "El discurso de Filadelfia", de Manuel Mora Morales

Antonio Ruiz de Padrón, amigo de Franklin Y Washington durante su estancia en Filadelfia.

 

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La Puntilla, un guachinche Superstar junto a la Playa de Las Canteras

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Ya sabemos que en Las Palmas hay escasez de guachinches pero, de vez en cuando, si uno anda por la ciudad, le apetece mandarse algo de la tierra entre pecho y espalda. Y yo sé un sitio tan bueno, barato y bonito que sólo de recordarlo se me hace la boca agua

Está a cuatro pasos de la Playa de las Canteras, pegadito al paseo, cerca de la Isleta, y se llama Bar Puntilla. Avemaríapurísima. Lo primero que uno debe probar es el pescado encebollado. Desde que usted lo prueba, queda encantado con el sitio y con la señora que lo atiende con una amabilidad exquisita. Modales canarios. Yo hasta he desayunado en La Puntilla pescado encebollado y me he dado cuenta de que el día se empieza de otra manera: con una sonrisa en la boca y otra en estómago. Hasta más ligero camina uno a pesar de la hartada.

Pero ahí no acaba el menú: buena ropa vieja, atún en adobo, caracoles, chocos, pulpos y no sé cuántas cosas más que se pueden leer en la pizarra. En la foto tiene la pizarra completa.

¿El precio? Barato, barato, de guachinche. Yo tampoco me lo creía la primera vez que entré.

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Si usted vive en Tenerife, aprovecho para invitarles a la presentación de mi novela EL DISCURSO DE FILADELFIA.

Como no podía ser menos, la presentaré el Día de Canarias, a las 11:30 de la mañana en la Feria del Libro, en el Parque García Sanabria de Santa Cruz de Tenerife. Allí los espero.

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Cochino negro canario: en busca de los sabores perdidos

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Domingo a mediodía de un mayo cualquiera. Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. ¿Dónde comer algo sabroso sin tener que desplazarse mucho desde la Playa de Las Canteras?

Se me ocurrió ir al Mercado del Puerto, donde se han habilitado varios negocios que ofrecen tapas, comidas y tertulias de amigos. Bendita la hora.

Una pequeña barra, una cocina liliputiense y banquetas altas de bar. Veo un letrero que dice Piscos y Buches. En la pizarra figuran varias comida, pero yo me fijo en Arroz de cochino negro.

–¿Ese arroz amarillo de ahí es el de cochino negro?

–Sí –me responde el que está dentro de la barra–, ¿le pongo uno?

–Póngamelo.

El hombre entra en la cocina, habla con otro que lleva un pañuelo negro a la cabeza, como un cocinero pirata, y me lo calientan.

–¿Quiere pan?

–También.

Me pone un pan pequeño junto a uno de esos bizcochos que usan en Gran Canaria para acompañar las comidas, a los que uno debe darles un puñetazo antes de abrir el cucurucho y coger un trozo. En las otras islas no sirven esta delicia. Lástima.

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Cuando llega un plato rectangular lleno de arroz, pienso que no voy a comer ni la mitad. La noche anterior estuve con unos amigos en el restaurante El Herreño, en Vegueta, primero, y, después, en otro restaurante típico canario regentado por ciudadanos chinos, no hace falta que les explique por qué no sentía demasiado apetito el día siguiente a mediodía.

Sin embargo, no tuve sino que probar el primer bocado y ya intuí que poco arroz y menos cochino negro iban a quedar en aquel plato. En realidad, no sobró ni un grano, porque el sabor del cochino negro me ganó el estómago, el corazón y hasta la última neurona.

El sabor era espeso, profundo como los sentimientos que nos ponen la carne de gallina, un sabor místico y religioso, si por religioso se entiende divino y si por divino se entiende cercano a la gloria. No exagero, a pesar de que desconfié antes del primer bocado, malpensando que tendría sabor a paella valenciana. Pero no fue así, me equivoqué: por primera vez en mi vida intuí lo felices que pudieron ser los guanches comiendo este manjar de los dioses y entendí por qué hace mucho tiempo nació el plato llamado “carne fiesta”.

Me dieron ganas de cantar una aleluya allí mismo, pero supe contenerme a tiempo. Sólo dije amén para mis adentros y, también para mis adentros, me prometí volver pronto a Las Palmas para repetir una o dos veces el maravilloso Arroz de cochino negro del Mercado del Puerto. El pequeño restaurante se llama Piscos y Buches. Si lo encuentran, no me lo estropeen que quiero encontrarlo igual que estaba.

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En cuanto al pequeño cochino negro canario, quienes no lo conocen, pueden buscar sus características en Internet. Es una raza autóctona, cuyo sabor –con todos los respetos a los veganos– enamora eternamente.

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El discurso de Filadelfia

LA ÚLTIMA NOVELA PUBLICADA EN CANARIAS

Paras entender el presente, nadie debería ignorar esta historia

VIAJE DE FILADELFIA_ MANUEL MORA

La novela EL DISCURSO DE FILADELFIA narra una historia real: la apasionante aventura de un joven canario que reside en los Estados Unidos mientras se elabora la Constitución de este país. Allí conoce a muchos personajes. Entre ellos, Jorge Washington y Benjamín Franklin con quienes compartió amistad y tertulias en la efervescente ciudad de Filadelfia.
Este joven, llamado Antonio Ruiz de Padrón, que fue franciscano durante un tiempo, pronunció un sermón sobre la tolerancia y contra la Inquisición española que le proporcionó fama no sólo en la nueva nación americana, sino en gran parte de Europa.
Posteriormente, Ruiz de Padrón pasó a La Habana, donde predicó contra la esclavitud. Aquí finaliza esta novela.
Pero la historia continúa: Ruiz de Padrón fue expulsado de Cuba, por sus discursos incendiarios contra la esclavitud. Viaja a Italia, donde continuó estudiando, se doctoró y se relacionó con intelectuales europeos. En la década de 1790, abandonó la Orden franciscana, conoció de primera mano los movimientos revolucionarios de Europa y, a finales de siglo, se instaló en Madrid.
Su trayectoria no fue del agrado de la Iglesia y se le negó un destino eclesiástico en las diócesis españolas. Cuando, por fin, logró obtener un puesto estable en Galicia, las tropas francesas entraron en España y Ruiz de Padrón se involucró en la lucha contra ellas. Los periódicos canarios exageraron su papel guerrillero y publicaron que recorría los montes gallegos al frente de siete mil jinetes.
En 1811, fue elegido diputado por Canarias para las Cortes de Cádiz. Allí remató su obra contra la Inquisición, y logró que ésta fuera derogada.
Eso le costó una condena a prisión perpetua, cuando regresó Fernando VII de su exilio dorado en Francia. Sin embargo, logró salir de la prisión y resultó elegido en Galicia para las Cortes Constitucionales de Madrid en 1820.
En el año 1823, murió dramáticamente en Vilamartín de Valdeorras, en Orense.

Lo de menos no es la historia contada, por supuesto, dado que que sin ella no se podría explicar por qué un fraile salido de La Gomera en su pubertad, en el siglo XVIII, se convirtió en uno de los personajes más relevantes del incipiente liberalismo del siglo XIX.
Sin embargo, para mí, lo de más en este libro ha sido la oportunidad de adentrarme en algunos aspectos del carácter humano: la ambición; el narcisismo; la vanidad, que aspira a grandes reconocimientos y suele crecer en los años de la vejez; la fe y la racionalidad, como polos opuestos de esa batería cargada de esperanzas y de realidades que es cualquiera de nosotros; la mentira como fórmula para alcanzar o fortalecer el poder político o económico; el chantaje y la difamación para mantener privilegios de clase e, incluso, someter a muchos seres humanos a la esclavitud.
Me gusta pensar que en una lectura crítica de este libro el lector se siente invitado a reflexionar sobre estos asuntos que no son ajenos a la naturaleza humana. Me gusta pensar que ese mismo lector sonríe en cada página, porque encuentra una palabra, una frase o una idea que lo mueve a ello. Me gusta pensar que, a pesar del empeño que los sempiternos enemigos de la libertad han puesto en borrar cualquier rastro de su memoria, Antonio Ruiz de Padrón ahora será un poco más conocido, un poco más querido por los amantes del auténtico progreso humano: el que dignifica a las personas de todo tipo y condición.

Ya está disponible la novela histórica “El discurso de Filadelfia” en formato e-book

 

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La gran aventura de Ruiz de Padrón en América está disponible para los lectores desde el día 23 de abril de 2016, coincidiendo con la celebración del Día del Libro y del cuarto centenario de las muertes de Cervantes y Shakespeare.

SINOPSIS

 

El protagonista de la novela “El discurso de Filadelfia” es Antonio Ruiz de Padrón, un joven canario que viajó a Estados Unidos, se hizo amigo de los líderes de su Revolución, como Franklin y Washington, asistió a la redacción de la Constitución americana, combatió la esclavitud en Cuba, colgó los hábitos franciscanos, combatió contra los invasores franceses en los montes gallegos y fue diputado liberal en las Cortes de Cádiz, donde logró que se derogara la Inquisición.

En el siguiente enlace donde puede adquirirse el libro por 6,98€ en oferta de lanzamiento, menos de la cuarta parte de su precio en la edición tradicional en papel. (precio normal del ebook: 7,75 €)

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La primera presentación de esta novela tendrá lugar el próximo sábado, 30 de abril, a las 16:25 horas en la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria. El presentador será el periodista de El País, Rafael Avero.

 

 

 

Presentación de “El discurso de Filadelfia” en Las Palmas de GC

El próximo día 30 de abril, sábado, a las 16:25 horas, Rafael Avero, periodista de El País, presentará en la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria la novela histórica El discurso de Filadelfia, de Manuel Mora Morales.

Para bien o para mal, soy el autor del libro y me veo en la obligación de contarles algo sobre él. No se asusten, porque mi timidez natural me impide extenderme demasiado. Seré breve.

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Después de mucho tiempo dedicado a escribirla, tengo el placer de presentarles esta novela en la que he puesto todos mis sentimientos, todas mis energías y todo mi esfuerzo.
El personaje central de la obra es Antonio Ruiz de Padrón, el canario más conocido en el mundo durante gran parte del siglo XIX.

CÓMO ESTÁ REDACTADA ESTA NOVELA

Quienes la han leído antes de publicarla, me dicen que es divertida, que en cada página encuentran alguna curiosidad o alguna anécdota que les ha hecho sonreír. Aunque no era mi intención escribir algo gracioso, no me desagrada arrancar algunas sonrisas al lector. Peor sería que se aburriera.
Puedo asegurar y aseguro que he procurado documentar esta novela de manera exhaustiva. Años viajando, buscando documentación, entrevistando a expertos, quemándome las pestañas en manuscritos enmarañados o mohosos, observando calles, caminos, casas, puertos,… por donde pasó el protagonista. Y también he utilizado algunas páginas para narrar esta investigación en primera persona, porque no es malo que el lector se ponga en el lugar del novelista, conozca las razones de sus puntos de vista e, incluso, se entere de algunas intimidades personales que nunca se habría atrevido a contar a nadie cara a cara.
Como ya le ha sucedido a varias personas con este libro, tal vez el lector sonría o en su cara se pinte cierto gesto de asombro o de incredulidad. Porque, a veces, la realidad va más allá que la ficción.

LA FAMA DE RUIZ DE PADRÓN: RAZONES
La razón principal de esa fama se debe a su discurso sobre la tolerancia, en Estados Unidos, y a su Dictamen en las Cortes de Cádiz, que logró la derogación de la Inquisición española.

Mientras se redactaba la Constitución norteamericana en Filadelfia, el joven Ruiz de Padrón asistió a tertulias y trabó amistad con Benjamín Franklin y George Washington. En ese mismo período pronunció un discurso contra la Inquisición española que fue traducido al inglés y repartido en Estados Unidos, donde causó una enorme y grata impresión.

TESTIGO DE LA PRIMERA CONSTITUCIÓN DEMOCRÁTICA
Ese apasionante período de su vida constituye el núcleo de esta novela histórica. Se trata de mirar el mundo ilustrado americano desde la perspectiva de un isleño, metiéndonos en los zapatos del joven Ruiz de Padrón, el mismo que más tarde sería diputado en las Cortes de Cádiz, látigo contra la esclavitud en Cuba, testigo directo de las revoluciones europeas, principal artífice de la derogación de la Inquisición española,… La juventud del protagonista ofrece una narración dinámica y divertida que al mismo tiempo nos va mostrando cómo se forjó una nueva nación americana, que partiendo de una revolución democrática logró redactar la primera constitución republicana del mundo y establecer un gobierno surgido del sufragio universal.

HISTORIAS PARALELAS, ANÉCDOTAS DIVERTIDAS,…
Junto a la historia principal, se han sido recuperadas decenas de semblanzas y anécdotas. Los personajes que desfilan por la novela son de todo tipo y condición. Algunos juegan papeles muy secundarios, pero otros se agigantan y son parte esencial del relato histórico: el filósofo Benjamín Franklin, el general George Washington, el futuro arzobispo John Carroll, los presidentes Hamilton y Jefferson, el político y millonario Robert Morris, el comerciante Francisco Caballero Sarmiento, el parlamentario Gouverneur Morris, la señora conocida como Queen Morris, el músico y compositor Henri Capron, el embajador español Diego María de Gardoqui, etc.

LAS VOCES DE LA NOVELA
La novela contiene diversas capas narrativas y no siempre la voz del narrador pertenece al mismo personaje. Entre estas capas, se encuentra un relato paralelo que recorre la novela como un camino subterráneo, donde el autor revela la lucha que los escritores viven mientras escriben su obra.

El lector puede acceder a las casualidades, reflexiones, dudas, frustraciones, momentos de euforia, descubrimientos, conversaciones, desánimos y sentimientos que lo asaltaron mientras construía la novela y, de esta manera, entender mejor la trayectoria vital del ilustre Antonio Ruiz de Padrón.


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DATOS TÉCNICOS DE LA OBRA
Edición: primera, tanto en papel como en e-book
Título: “El discurso de Filadelfia”.
Autor: Manuel Mora Morales
Colección: Nuestro Ruiz de Padrón
Editor: Editorial Malvasía
Interior: 530 páginas

Formato: 15,5 x 23,5 cm
Encuadernación: una edición de bolsillo y otra en tapa dura
ISBN en papel: 978-84-938983-4-2
ISBN e-book: 978-84-945260-2-2