Cuando la Iglesia Ortodoxa utiliza como escudo las pajas de los ojos ajenos

Iglesia catedral ortodoxa Agia Triada, en El Pireo, Atenas. (Foto: Manuel Mora).

Cuando salen a la luz fuertes acusaciones, los responsables de las instituciones suelen defenderse creando cortinas de humo. Sobre ellas, proyectan los pecados ajenos. Tras ellas, tratan de esconder sus culpas. No es un invento nuevo, pero resulta muy efectivo cuando se tiene poder sobre los medios.

“El Vaticano carga con escándalos de pederastia” dicen los titulares. Esta imagen corresponde a un periódico de la Iglesia Ortodoxa que se reparte en la iglesia de Agia Triada, en El Pireo, un puerto pròximo a Atenas. (Foto: Manuel Mora).

En Grecia se abre el debate sobre la acumulación de riquezas de la Iglesia Ortodoxa, de lo que le cuesta al Estado mantenerla y de su exención de las tasas inmobiliarias. Ya hay gente preguntando por qué casi no paga impuestos la institución que más tierras posee en este país, después del gobierno. De manera que el clero se ha puesto nervioso tan pronto se ha olido que pueden tocarle el bolsillo. Respuesta: en los templos helénicos se trata de crear cortinas de humo realizando fuertes ataques contra el Vaticano. Se critica a la Iglesia Católica por el poco esfuerzo que ha hecho por esclarecer, castigar y compensar los casos de sacerdotes pederastas que están surgiendo en numerosos países. Mientras los fieles piensen en eso, no se ocuparán de las finanzas de sus líderes religiosos.

La imbricación de la Iglesia Ortodoxa con el Estado es más que evocadora. (Foto: Manuel Mora).

También la Iglesia Ortodoxa rusa está realizando aspavientos en los medios de comunicación. Hace pocos días, condenaron públicamente la novela Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, como una obra dañina para la moral que promueve la pedofilia. Supongo que sus popes no habrán leído su otra novela Memoria de mis putas tristes (2004), porque, en ese caso, encargarían el trabajito a la mafia rusa, directamente. Todos nos acordamos del penoso caso del ayatollah Ruhollah Jomeiní y del novelista indio Salman Rushdie.

Un sacerdote ortodoxo, con una mazorca asada en la mano, pasea en las cercanías de la Acrópolis. (Foto: Manuel Mora).

¿A qué escándalo económico se está adelantando la iglesia oficial rusa? ¿Se trata únicamente de potenciar la candidatura de Putin al Kremlin? Tengo la completa seguridad de que no tardaremos en saber qué intereses ocultos hay detrás de estas condenas a literatos ajenos y propios, como Nabokov.

Una de tantas personas sin hogar que deambulan por la ciudades griegas. Sólo ellos y los clérigos están libres de impuestos. Por razones diferentes, lógicamente. (Foto: Manuel Mora).

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