Mi carísimo Domenico Caracciolo

Mi estimadísimo Domenico Caracciolo

No puedo negar que uno de los personajes de la Ilustración que más atracción ejercen sobre mí es Domingo o Domenico Caracciolo, sobre quien ya he escrito algo más en este mismo lugar. A pesar de ser una figura novelesca sobre la que se puede escribir un bestseller o producir una espectacular película histórica, Caracciolo ha pasado desapercibido desde hace casi dos siglos, tanto en Italia (excepto, en la década de 1930) y España como en el resto del mundo. Quizás sea esta particularidad del olvido a que  más ha logrado encandilarme de este gran tipo que no dudó en enfrentarse a los poderosos de su tiempo -aristocracia y clero- para lograr un poco más de justicia en este mundo. En la actualidad, su recuerdo público se reduce, casi por completo, a un recordatorio en la página web del ayuntamiento de un minúsculo pueblo italiano y a una anécdota parisina en la que ya ni aparece su nombre (ver mi artículo “Una anécdota con mucha cola…”).

Ese pueblo italiano ni siquiera es el lugar de su nacimiento, porque Domenico Caracciolo nació en Malpartida de la Serena, a una hora en coche de Almendralejo, en la provincia de Badajoz, España. Sin embargo, allí no lo conoce nadie, incluyendo a su ilustre ayuntamiento, a pesar de que en el año 1715, doña María Alcántara Silva Porras lo trajo al mundo en este rincón extremeño.(1)

Malpartida de la Serena, villa natal de Caracciolo

Su padre era don Thomas Caracciolo, un napolitano que había llegado hasta allí con el séquito real del Borbón francés que gobernaba España y buena parte de Italia. Don Thomas y doña María regresaron a Italia, con su hijito Domenico, y vivieron en Villamaina como marqueses, porque realmente lo eran, aunque, a decir verdad,  no tenían muchos recursos económicos.

Villamaina: alrededores de la iglesia de San Roque.

Sobre su niñez y adolescencia no hay noticias, pero es muy posible que los haya pasado en Villamaina y fuese instruido por Stefano Pizzuti, párroco del lugar con excelentes conocimientos académicos.

A pesar de las limitaciones económicas de su familia, más adelante pudo desplazarse a Nápoles y estudiar leyes. Ya con el título de abogado,  durante los primeros años ejerció su profesión como humilde pasante en el Tribunal de Nápoles.

A la muerte de su padre, Domenico heredó el título de Marqués. Por otro lado, aun siendo español por parte materna y por nacimiento, se le consideró enteramente napolitano durante el resto de su vida. Realmente, ser un Marqués poco agraciado y sin dinero no era gran cosa en el Nápoles del siglo XVIII. Sin embargo, lo que le faltaba en recursos económicos y en belleza física le sobraba a Dominico en inteligencia, donaire y audacia. Su primer objetivo fue convertirse en juez y no tardó mucho en lograrlo. A partir de ahí…

(Continúa)

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1. El apellido Alcántara unido al de Silva hace sospechar que los orígenes de doña María fueran portugueses, pues había casas solariegas con el primer apellido en Portugal, y en lo que se refiere al segundo, Silva, su procedencia es claramente lusitana. En cuanto a Porras, también se había extendido en ese país, tanto como en España. Dada la vecindad de Extremadura con Portugal, es evidente el intercambio de genes, apellidos yresidencias durante toda su historia, y la mamá de Domenico bien pudo nacer en Cáceres o Badajoz y contar con ascendencia portuguesa.

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