El gofio, el peje perro y Gaspar López Canario, el médico privado del Gran Duque de Osuna


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Leer, a paso de tortuga, un manual de Flash, una ficción de Bradbury o un libro sobre la procedencia del alpiste me sirve de poco, pero forma parte de mi manera de perder el tiempo. Otros lo pierden, por ejemplo, gobernando.

Perdiendo el tiempo estaba, digo, cuando me encontré con una agradable sorpresa –inútil sorpresa, lo reconozco– mientras leía, una obra sobre la medicina de Galeno, publicada en el siglo XVI. Su autor mencionaba las “viejas”, las “cabrillas”, el gofio y otros elementos propios de las Islas Canarias. No pude contener mi curiosidad y traté de averiguar algo más sobre este médico que llegó, incluso, a presumir en su apellido sobre su procedencia geográfica, en una época en que todos procuraban ocultarla.

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Una cosa me llevó a otra y resultó que el dicho autor no era tan desconocido como yo suponía, sino que ya había sido nombrado por José de Viera y Clavijo y otros historiadores, dado que su obra había alcanzado buena fama e, incluso, servía como libro texto en algunas universidades. También, algún autor ha considerado su obra de poca importancia.[1]

Ese libro había sido publicado en Alcalá, en el año 1565. Su autor era el doctor Gaspar López Canario. Su título: “In libros Galeni de temperamentis noui et integri commentari, in quibus fere omina quae adnaturalem medicinas partem spectant continentur“. Casi nada… pero en aquel tiempo era inimaginable poner un título abreviado, algo así como Galenus, simplemente.

La obra está escrita en latín y, al menos que yo sepa, no ha sido traducida. Un ejemplar se encuentra en el Archivo del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario (Universidad del Rosario) ubicado en La Candelaria, Bogotá. Este volumen fue llevado desde España por un predicador del rey, llamado Fray Cristóbal de la Torre, en la segunda mitad del siglo XVII. Existe otra copia en la Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid.

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Portadilla de la obra de Gaspar López Canario.

QUIÉN FUE GASPAR LÓPEZ CANARIO

Gaspar López Canario (Gaspar López Nuceda, de nacimiento) era natural de las Islas Canarias, de las que tomó el segundo apellido. Fue el médico personal de don Pedro Téllez-Girón y Velasco (1574-1624), el muy culto y temerario duque de Osuna, probable organizador de la famosa conjuración de Venecia, al cual acompañó en sus expediciones en calidad de médico, según informaciones de Tomás Zerolo[2], Viera y Clavijo y Anastasio Chinchilla en sus “Anales históricos de la medicina en general, y biográfico-bibliográficos de la Española en particular. Historia de la medicina española. Historia general de la medicina” (1848). Según Agustín Millares Carló,

 Gaspar López de Nuceda o López Canario, fue bautizado en el Sagrario de Las Palmas el 10 de enero de 1528. Era hijo del boticario Francisco López, y siguió la carrera de Medicina, llegando a obtener una cátedra de Vísperas en la Universidad de Osuna, fundada en 1548 por don Juan Téllez Girón, cuarto conde de Ureña. [3]

Rodríguez Marín facilita los datos siguientes sobre nuestro personaje:

El 8 de diciembre de 1556, y estando en el Claustro de la Universidad con los doctores y maestros “el conde mi señor y el muy ilustre señor don Pedro Girón, su hijo mayor y mi señor”, Gaspar López de Nuceda, doctor en Medicina por la Universidad de Valencia e incorporado en la de Sevilla, pidió que, como catedrático de Vísperas en la de Osuna, le incorporasen de doctor en ella. Así se efectuó, y como pidiese al rector que le señalara asiento en el claustro y él le mandase sentar en lugar preferente al de los doctores médicos no catedráticos, tomáronlo por agravio los doctores Diego Sánchez y Castillejos, y apelaron de tal mandamiento para ante el bachiller, abad de la Iglesia Colegial. Presumo que la resolución del conflicto hubo de ser favorable a los apelantes, porque dos meses después. a 1º de febrero de 1557, se verificó de nuevo la incorporación, sin asistencia del patrono ni de los doctores agraviados y sin que se señalara sitio alguno al doctor López de Nuceda. En esta acta se le llama natural de Canarias. Más tarde, en 7 de febrero de 1558, pidió su incorporación como licenciado en Artes, grado que tenía por la Universidad de Toledo, y tres días después se le confirió el de maestro de esta Facultad. [4]

GASPAR LÓPEZ, POETA

Publicó algunas poesías, con el nombre de Gaspar López Nuceda, incluidas en obras del sevillano Pedro Mexia, como la Historia imperial y cesárea. Coloquios o Dialogos nuevamente compuestos es otra obra de Mexía, en la que Gaspar aparece como uno de los cuatro médicos protagonistas de un diálogo. La utilización posterior del término ‘Canario’ como segundo apellido, puede  deberse a la voluntad de desvincular su obra lírica de la científica.

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Portadilla del libro “Coloquios o Diálogos nuevamente compuestos”, de Pedro Mexía, publicado en 1547.

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Poema de Gaspar López –en latín y en español–, en la obra “Historia imperial y cesárea” de Pedro Mexía, publicado en 1552.

Soneto del mismo Gaspar López que es el epigrama precedente traducido,

Como el gran Alejandro en Troya vio

Del excelente Aquiles la figura

Dijo así cuán dichosa y gran ventura

Tus hechos y virtudes han tenido

Pues que los cató un hombre el más subido

En poesía que formó natura,

Por Homero entendiendo hermosura.

Y luz de los ingenios que habían sido.

Así pues tu Cesárea compañía

Te puedes ya llamar más que dichosa

Pues con tan alto estilo eres loada

Del muy docto varón Pedro Mexía

El cual con la verdad no fabulosa

Te tiene hasta el cielo allá encumbrada.

MÉDICO PRIVADO DEL GRAN DUQUE DE OSUNA

Es probable que Gaspar López acompañara al joven y futuro duque Pedro Téllez-Girón en su viaje a Portugal y, algo más tarde, a París para formar parte de la embajada española. También debió de estar presente cuando, en la corte, el noble empataba una aventura sexual o pendenciera con la siguiente, hasta que el rey lo desterró a Sevilla. No se reformó el señorito y continuó con sus escaramuzas hasta que llegó como simple soldado a los Países Bajos. En 1606, una bala le arrancó un dedo de la mano derecha y tuvo que aprender a comportarse como un zurdo.

El aventurero Gran Duque de Osuna o Pedro el Grande, como también le conocían sus contemporáneos.

El aventurero Gran Duque de Osuna o Pedro el Grande, como también le conocían sus contemporáneos.

¿Viviría Gaspar López Canario en los inicios del siglo XVII? En caso afirmativo, tendría algo más de 70 años. Difícilmente, podría haber marchado al lado de su alocado señor hacia Sicilia cuando fue nombrado, en 1610, Virrey de la entonces peligrosísima isla mediterránea, pues ya andaría por los 80 años. De cualquier manera no es imposible que, incluso, se desplazara al sur de Italia, cuando nombraron al duque Virrey de Nápoles. Por cierto, que el aristócrata tuvo en ese período  como consejero a Francisco de Quevedo, el cual huyó de la embajada hispana en Venecia, disfrazado de mendigo, cuando se descubrió la conjura de los españoles y el pueblo quiso lincharlos.

Existe una obra biográfica sobre el aristócrata, escrita por Quevedo, con el título de Epítetos del Duque de Osuna, también conocido como Dichos y hechos del duque de Osuna en Flandes, España, Nápoles y Sicilia, en la que, seguramente, se nombra a Gaspar López. Desgraciadamente, dicha obra se encuentra en la colección de  José María Iduarre, Marqués de Valdeterrazo, cuyo acceso es prácticamente imposible.

Mi interés por López Canario no llega a tanto como para investigar otras circunstancias de su vida. Sin embargo, lo considero un personaje cercano a círculos de poder donde se tomaron importantes decisiones que afectaron la política del siglo XVI y, tal vez, de los inicios del XVII. Quizás, sólo es un quizás, tirando por ese hilo bien pudiera desenredarse más de un ovillo histórico.

Una cosa más: en el siglo XVII apareció en la escena internacional otro isleño con el sobrenombre de “Canario” que se hizo famoso en todo el Mediterráneo. Se trata de Alí Canario, también nacido en Las Palmas de Gran Canaria, que llegó a ser el almirante de la marina de Argel y amigo personal del Emperador otomano. Sobre este personaje, puede ver el artículo Un canario en la Corte de Estambul, que ofrece noticas sobre este personaje, en un extracto de mi novela La isla transparente.

_ _______

NOTAS

[1] Gaspar López Nuceda, natural de las Islas Canarias, catedrático de medicina en la universidad de Osuna, ejerció en este pueblo la profesion, y fué nombrado médico familiar de Don Pedro Giron , duque de Osuna.
Escribió una obra con el siguiente título:
In libros Galeni de temperamentis novi et integri commentarii in quibus fere omnia ifuce adnaturalem medicince partem spectant continentur,opus non solum medicis sed etiam philosophis apprime utile. Alcalá 1565, fol.
Esta obra ofrece muy poco interés: se reduce á comentar los libros de los temperamentos de Galeno. Creo de esta lo mismo que de otras muchas que se han escrito para esplicar la mente del médico de Pérgamo, que lejos de aclarar la materia , la hacen mas oscura é ininteligible „ porque hacen una mezcla del galenicismo y del aristotelicismo, que puede apli carse aquella sentencia dum clarior esse puto, obscurior fio. (Anastasio Chinchilla:  Anales históricos de la medicina en general: Historia general de la medicina. Valencia, 1845 (

[2] Siendo tan reciente la conquista, extraña que las labores intelectuales pudiesen atraer á los hijos de aciuellos hombres endurecidos por el rudo batallar, y sin embargo, no fué en el siglo xvi en el que menos han brillado los canarios. Recordaré entre otros los nombres del poeta y economista Manuel Álvarez de los Reyes; del P. José de Anchieta, renombrado apóstol del Brasil ; del teólogo y médico Pedro de Aceedo ; de Fr. Gaspar Borges, poeta latino ; del experto y sabio marino Tomás Cano ; del célebre jesuíta Marcos del Castillo ; del presbítero Juan Ceverio de Vera, viajero en Tierra Santa y apreciado escritor; del jurista don Francisco Guillen ; del médico Gaspar López Canario, catedrático de la Universidad de Osuna; del erudito doctor don José de Valcárcel y Lugo, sabio catedrático de griego en la de Salamanca; y del poeta y cirujano Antonio de Viana.  (Elías Zerolo: Cairasco de Figueroa y el empleo del verso esdrújulo en el siglo XVI,  la lengua, la academia y los académicos, París, 1897)

[3] Agustin Millares Carló: Biobibliografía de escritores canarios (siglos XVI, XVII Y XVIII), Tomo V. Las Palmas de Gran Canaria, 1987.

[4] Rodríguez Marín: Cervantes y la Universidad de Osunas, en el Homenaje a Menéndez y Pelayo, Tomo II. Madrid, 1891.

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