Recordando a Guillermo Vidal

El escritor Guillermo Vidal (segundo por la izquierda), en una foto de 2002, durante un coloquio literario de la Feria Internacional de La Habana.

Durante el pasado mes de febrero, los vecinos de la ciudad cubana de Las Tunas recordaron la figura del fallecido novelista Guillermo Vidal (1952-2004). También se ha instituido un premio literario que lleva su nombre. Este escritor, casi desconocido fuera de su patria, es uno de los astros de la literatura caribeña. En 2003, afirmaba el escritor Amir Valle:

Recientemente, cuando en una entrevista para un diario mexicano, a raíz de mi participación como autor en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que tiene en esta ocasión a Cuba como país Invitado de Honor, me preguntaron a quién consideraba yo el novelista por excelencia de las letras cubanas, en un país que había contado con novelistas de la talla de Alejo Carpentier, José Soler Puig y Lisandro Otero, entre otros ilustres ejemplos. Mi respuesta, sin pensarla pero –seguro estoy– consecuencia de años de estudiar al autor mencionado, fue Guillermo Vidal.

Conocí al novelista Guillermo Vidal en La Habana, en el año 2000, posiblemente. Dos años más tarde, participamos juntos en un coloquio literario celebrado en la fortaleza de San Carlos de La Cabaña, durante una Feria Internacional del Libro. Pronto, se estableció entre nosotros una corriente de simpatía. Aparte de ser un gran conversador, capaz de fascinar a cualquiera con sus anécdotas, reconocí en él a un personaje singular, que desprendía grandes dosis de humildad y, sobre todo, de humanidad.

Esas cualidades me predispusieron a gestionar la publicación de una obra suya, El amo de las tumbas (2002), tan pronto leí algunos de sus textos y comprendí que me había encontrado con un gran escritor que estaba produciendo, en esos momentos, una literatura de gran calado. Todo indicaba que en los próximos años Guillermo Vidal se convertiría en una estrella internacional de la literatura. La prueba de que no me equivocaba fue que unos meses más tarde se concedió a Vidal el Premio Alejo Carpentier, el máximo galardón que puede recibir un novelista en Cuba, por su obra de ficción La saga del perseguido.

Ésta es la dedicatoria que me escribió el entrañable Guille en su fantástica novela Matarile. También figuran el correo electrónico y la dirección postal del fallecido novelista.

Sin embargo, el escritor no tuvo suerte. Un cáncer se lo llevó en poco tiempo y apenas si degustó las efímeras mieles del éxito. Todos cuantos le conocíamos nos quedamos desolados, no sólo por haberse malogrado un gran escritor, sino por perder una persona de su categoría humana.

Guillermo de Jesús Vidal Ortiz nació en Las Tunas (Cuba), en el año 1952 y murió en su ciudad natal, en 2004. En su juventud, se aficionó a leer a Leon Tolstoi y a Fiódor Dostoievski, autor que influyó poderosamente en Matarile (1993), la novela más conocida de Vidal. Ejerció como profesor de Español y Literatura en la enseñanza básica y, posteriormente, trabajó en diversos cargos en la Dirección General de Cultura. A partir de ese momento, impartió conferencias, participó en mesas redondas sobre literatura y viajó a diversas ferias del libro, como la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. A partir de 1981, recibió diversos galardones, requisito indispensable para formar parte del grupo de escritores oficiales cubanos.

El último aniversario de su muerte me sorprendió releyendo Ella es tan sucia como sus ojos (2001). El ejemplar de esta obra, que tengo en mis estantes de libros, es un regalo del propio Guille y su edición por la Editorial Oriente es digna pero humilde. A su lado, se encuentra Matarile, –en su cubierta figura el dibujo de una mariposa aprisionada con dos enormes clavos–, en cuya primera página hay una cariñosa dedicatoria de su autor, fechada en el año que nos conocimos.

Quizás, más adelante, trate de ofrecer mi visión personal sobre algunas de estas novelas que están pidiendo a gritos que alguna gran editorial se interese en ellas. Por ahora, no puedo menos que recomendar, encarecidamente, la lectura de las obras de Guillermo Vidal a los buscadores de exquisiteces literarias. Varias de sus novelas pueden adquirirse en las librerías ‘on line’. Estoy seguro de que quienes se internen por primera vez en sus sorprendentes narraciones me agradecerán esta reseña.

Aunque no figura el texto completo, es posible ver fragmentos de sus obras en esta dirección de Internet:

http://www.google.es/search?hl=es&tbo=p&tbm=bks&q=inauthor:%22Guillermo+Vidal+Ortiz%22

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