El invierno veranea: poca broma

image

 

     Uno va en camiseta por la Europa del calentamiento global

durante los últimos días de diciembre en este 2016.

El sol brilla en un cielo azul pintado por Rubén Darío

y en los árboles de plátano algunas hojas refulgen más que los rubíes.

Que nadie se alarme: sólo es un anuncio del final del planeta.

Y será un final espléndido. Pueden creerlo: algo espectacular.

Busquen butaca en primera fila. Desapareceremos

en medio de un apoteósico despliegue de belleza decadente.

Se escribirán libros y se realizarán películas que hablen de tanto, tanto esplendor.

Cuando todo termine, no habrá nadie para leer esas páginas

ni para admirar los sublimes planos cinematográficos.

Pero no se alarmen: todo ese arte quedará ahí depositado,

en la soledad de los estantes,

esperando,

esperando a que se arregle el pasado.

Shakespeare contra Cervantes: KO en el primer asalto

cervanysha

Nos han anunciado por tierra mar y aire que se cumplen cuatrocientos años de la muerte de dos genios de las letras: Cervantes y ShakespeareShakespeare y Cervantes. A pocas semanas de finalizar 2016, va llegando la hora de analizar estas conmemoraciones y, con sólo fijarse un poco, se ve que son notables las diferencias entre una conmemoración y otra.

Shakespeare escribió poesía y teatro; Cervantes, novela y teatro. No hace falta decir que la producción dramática y lírica del primero fue superior a la del segundo y que las novelas de don Miguel superaron a las de don William, por la sencilla razón de que el inglés no escribió ninguna. Hasta aquí creo que existe consenso general, excepto en algún español carvernícola y carpetovetónico, que haberlos haylos todavía.

LAS SOSAS EXPOSICIONES SOBRE LITERATOS

Conmemorar cualquier faceta de un escritor, aunque sea su muerte, tiene sus complicaciones. Sólo hay que observar el escaso éxito de las exposiciones sobre cualquier literato. La cuestión es por qué se utiliza este canal, en lugar de otros más apropiados para la difusión de la literatura y de sus artífices, los literatos. Nada es más aburrido que acudir a una sala para ver unos cuantos papeles viejos que casi no se pueden leer, cuadernos amarillentos por el tiempo de los que sólo nos muestran una o dos páginas, alguna pluma, un tintero, una silla o un escritorio, una boina quizás o unas gafas,… En fin, una colección de objetos que no tienen más ídem que llenar algunas vitrinas y justificar una obligada conmemoración. En el caso de Cervantes, ni siquiera eso.

sancho-quijote

Vivienda de Cervantes, en la calle Real de Alcalá de Henares.

Es cierto que en su casa de Alcalá de Henares he visto una pequeña cola de visitantes dispuestos a pagar para entrar dentro de sus muros. La pregunta es obvia. ¿Qué puede aportar a un admirador de Cervantes contemplar unos cuartos viejos y algún mueble destartalado?

En mi opinión, solamente la satisfacción de contarle a la familia y a los amigos que “entré en la casa de Cervantes”, como si eso justificara que jamás pasara de la primera página de El Quijote, en el caso de que la haya leído completa.

No tengo nada en contra de que cada uno entre donde quiera, y donde lo dejen entrar, pero tengo la seguridad de que los escritores y las exposiciones son incompatibles, no casan. Las exposiciones son para que los artistas plásticos nos muestren su obra, no para ver folios garabateados ni orinales viejos.

AI WEIWEI Y MIGUEL DE CERVANTES, ¿COLEGUITAS?

ai

Cartel de la exposición sobre Cervantes con Ai Weiwei en Cuenca.

Esa incompatibilidad la demuestra otra exposición, que todavía en estos días se anuncia a bombo y platillo en las emisora de radio y televisión, titulada “La poética de la Libertad”, dedicada a Cervantes y “decorada” por Ai Weiwei y los llamados pintores informalistas, en la catedral de Cuenca.

Hace unos días, aprovechando un viaje de trabajo a Madrid, me desplacé hasta esa ciudad, con la intención de contemplar lo expuesto por el artista chino, cuya obra admiro desde hace años. Pero no debí haber ido.

cuenca

Maravillosa catedral de Cuenca, donde tuvo lugar una exposición de muy bajo interés.

Me compensó la catedral gótica de Cuenca, que en los días despejados se convierte en una auténtica antorcha solar alimentada por la luz que filtran las vidrieras.

También me sentí reconfortado por la obra de dos canarios que participan en la reducida muestra colectiva de pintores informalistas: un fantástico cuadro de Millares y una extraña y bella escultura de Chirino que roba al aire sus espirales y las derrama por el suelo.

mill

Obra de Chirino.

millares

Los autores informalistas de las ocho obras expuestas.

En cuanto a la obra Ai Weiwei, confieso que no me gustó, a pesar de que casi toda su producción me parece genial. En esta instalación, titulada S.A.C.R.E.D., se evidencia un narcisismo excesivo e innecesario para denunciar la falta de libertades en su país: seis cajas metálicas (que deben medir unos 5 m de largo, por 2 de ancho y 1,5 de alto) colocadas dentro de otra caja grande, a manera de contenedor.

cajas-weywey

Cajas de la instalación de Ai Weiwei.

Dentro de cada una de estas cajas, se encuentran tres esculturas que representan a Ai WeiWei y a un par de policías chinos, cuyo estilo recuerda los juguetes infantiles de hace unos años. Nos cuentan escenas de la detención del artista, siempre custodiado por sus dos guardianes, incluso cuando entra a hacer sus necesidades.

pris

Interior de una de las cajas de la exposición de Ai Weiwei.

El espectador puede ver todo esto, que está iluminado por una luz fluorescente, utilizando una mirilla colocada en cada caja. No hay nada alegórico: todo tiene un tratamiento realista: todo gira en torno a Ai Weiwei, quien se presenta como el héroe encadenado, cual reencarnación de John Lenon sin Yoko Ono en la cama del hotel Ritz.

CERVANTES, EN LA PAPELERA

¿Y Cervantes? Su presencia en esa exposición se reduce a cuatro frases en paneles que tratan de justificar una exposición que no visita nadie. En realidad, ¿qué otra cosa se puede hacer para conmemorar a un novelista con una exposición?

Quizás, habría que olvidarse de las exposiciones sobre escritores y de los que viven de montarlas y de conmemorar sus vidas y sus muertes. Quizás, sería más útil popularizar sus libros en emisoras, periódicos, escuelas y universidades.

Naturalmente, hay otras opciones. Me viene a la memoria una visita realizada hace años a la casa de Máximo Gorki, en Heringsdorf (isla de Usedom), donde una actriz contaba de manera fantástica cinco o seis veces al día uno de los cuentos del autor ruso.

Aunque no he tenido la suerte de asistir a alguna representación (excepto un descabellado intento de escenificar El Quijote, que no puedo decir que vi sino que dormí), sé que en este año se han realizado escenificaciones de obras dramáticas de Cervantes. El ruido mediático por esas puestas en escena ha sido poco; y es comprensible, puesto que la muerte de William Shakespeare en el mismo año de 1616 ha actuado como sordina para la obra teatral cervantina.

SHAKESPEARE HASTA EN LA SOPA

lisboa

Shakespeare en el Teatro Nacional de Lisboa, en 2016.

Las representaciones de las obras de Shakespeare han sido abundantes y de todo pelaje. He sufrido unas y he disfrutado otras, como la espléndida puesta en escena, en el Teatro Real de Madrid, de la ópera Otelo, de Verdi, inspirada en el drama shakesperiano del mismo nombre (un drama que, por cierto, no se construye sobre los celos de Otelo, sino sobre las insidias de Yago que envenenan el corazón del protagonista); la escenificación de Ricardo III, llevada a cabo en un patio del espectacular castillo del Conde de Niebla, a pocos kilómetros de Palos de la Frontera; la deconstrucción de Romeo y Julieta, en el Teatro Nacional de Lisboa, por los “Artistas da Companhia Nacional de Bailado” de Portugal; la derivación cómica de Macbeth, dentro de las Noches del Fonseca en la Universidad de Salamanca; etc.

En todas estas representaciones la afluencia de público fue numerosa y, como sucedió en el caso de Otelo, en ocasiones las entrada se agotaron varias semanas antes.

fonseca

Basta mirar este cartel para comprobar que las obras de Shakespeare han sido más representadas que las de Cervantes, incluso en España, durante el año 2016.

salamanca

COMPARACIONES ODIOSAS, COMPARACIONES NECESARIAS

En definitiva, se ha conmemorado sobradamente a William Shakespeare y obligada y solapadamente a Miguel de Cervantes. Es posible que a un novelista no se le pueda sacar tanto partido mediático y popular como a un dramaturgo, pero no es menos cierto que existen ciertos países donde las instituciones públicas consideran una molestia celebrar efemérides culturales de verdadera importancia, mientras otros saben sacar partido a las suyas.

otelo

El Teatro Real de Madrid anuncia la ópera Otelo.

Si alguien desea comparar, sólo tiene que recordar los fastos llevados a cabo en 1992, para conmemorar la llegada a América de los españoles, y la paupérrima celebración que se está llevando a cabo sobre Miguel de Cervantes.

cervantes

Estatua de Miguel de Cervantes que preside un parque en Alcalá de Henares.

El cuadro maldito

victor-brauner-manuel-mora-morales

El famoso autorretrato de Victor Brauner.

En una visita que realicé hace unas semanas al museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Niza (MAMAC), encontré un cuadro de Victor Brauner que me trajo a la memoria la siguiente historia, relacionada con otra obra del mismo pintor. Me refiero a un cuadro que fue pintado en París, que tiene relación con Canarias y se creyó que estaba embrujado. Esta historia increíble, pero cierta y que cualquiera puede comprobar fácilmente, es la siguiente.
Como he dicho, el pintor se llamaba Victor Brauner,[1] un rumano que fue amigo de André Breton y que expuso en Tenerife en la exposición surrealista de 1935. Es decir, era un personaje importante y lo sigue siendo cincuenta años después de muerto, con obras en los principales museos del mundo.
A este hombre se le ocurrió pintar un autorretrato tuerto en el año 1931. Como se evidencia en la imagen, se pintó a sí mismo con un ojo menos, aunque él veía perfectamente por los dos suyos.

esteban-frances-manuel-mora-morales

El pintor surrealista Esteban Francés.


Bruner era amigo del pintor tinerfeño Óscar Domínguez, al cual no le disgustaba tener una pelea a puñetazos de vez en cuando. Un día del verano de 1938 se encontraba en un bar parisiense peleando con su colega el catalán Esteban Francés[2]. La verdad es que Óscar estaba machacando a Francés y un amigo de ambos trataba de sujetar al canario. Por su parte, Brauner también intentó proteger a Esteban Francés interponiendo su cuerpo. En mala hora.

oscardominguez

Óscar Domínguez, pintor nacido en Tenerife (Islas Canarias).


Domínguez agarró un vaso que tenía a mano, se bebió de un trago lo que contenía y, a continuación, se lo arrojó al catalán. Sin embargo, erró el tiro, le acertó a Brauner en un ojo y lo dejó tuerto, siete años después de que el pintor rumano se pintara a sí mismo con un ojo menos.
Con la ayuda del canario Óscar Domínguez, se cumplió la autoprofecía surrealista de Victor Brauner.
Muchos creyeron que el cuadro estaba estaba maldito y que no se debe hacer bromas con según qué cosas. Una superstición como otra cualquiera, pero no me digan que no es para sorprenderse con casualidades como ésta.

 

___________________________

[1] Victor Brauner (15 de junio de 1903 – 12 de marzo de 1966) fue un pintor rumano.

Nació en Piatra Neamţ. Se estableció con su familia en Viena durante varios años. Estudió en la Academia de Bellas Artes de Bucarest (1919-1921) y en la escuela privada de pintura de H. Igiroşeanu. En 1925 llevó a cabo su primer viaje a París, del que regresó en 1927. En el período 1928-1931 contribuyó a la revista Unu (una publicación periódica de vanguardia con tendencias dadaístas y surrelistas), que publicó reproducciones de la mayor parte de sus cuadros y obras gráficas.

En 1930 se estableció en París, donde conoció a Constantin Brancusi, quien le instruyó en los métodos de la fotografía artística. En esta misma época se convirtió en amigo del poeta rumano Benjamin Fondane y conoció a Yves Tanguy, quien más tarde le introdujo en el círculo de los surrealistas. En 1931 pintó un autorretrato con un ojo tuerto, un tema premonitorio.

En 1933, André Breton escribiría el texto para el catálogo de la primera exposición individual de Brauner en París, en la Galerie Pierre. Posteriormente fue incluido en la exposición surrealista de Tenerife, organizada por Óscar Domínguez en 1935, año en que Brauner regresó a Bucarest. Allí se unió a las filas del Partido Comunista Rumano durante un breve período, sin una convicción muy firme.

En 1938 regresó a Francia. El 28 de agosto perdió su ojo izquierdo al mediar en una violenta discusión entre Óscar Domínguez y Esteban Francés. Brauner intentó proteger a Esteban y fue golpeado por un cristal lanzado por Domínguez: la premonición se había hecho realidad. Ese mismo año conoció a Jaqueline Abraham, que se convirtió en su esposa.

Abandonó París durante la invasión alemana de Francia de 1940, junto con Pierre Malbille. Vivió durante un tiempo en Perpiñán, en casa de Robert Rius, luego en Cant-Blage, en los Pirineos Orientales y en Saint Feliu d’Amont, donde quedó recluido forzosamente.

En 1959, estableció el taller en la calle Lepic. En 1961 viajó de nuevo a Italia. Ese mismo año, la Galería Bodley de Nueva York montó una exposición individual de la obra de Brauner. Se estableció en Varengeville en Normandía, donde pasó la mayor parte de su tiempo trabajando.

Murió en París como resultado de una larga enfermedad. El epitafio de su tumba en el cementerio de Montmartre es una frase de su cuaderno de notas: «Peindre, c’est la vie, la vraie vie, ma vie» («Pintar es la vida, la verdadera vida, mi vida»).

[2] ESTEBAN FRANCÉS. Pintor surrealista nacido en Portbou, Gerona en 1913, pasó sus primeros años en Figueras hasta 1925, año en el que se traslada con su familia a Barcelona. En esta ciudad, cursó la carrera de Derecho, abandonándola poco antes de finalizarla mientras asistía a la Escuela de la Lonja. En la década de 1930, Francés se implicó sentimentalmentemente con la pintora catalana Remedios Varo.

Tras el estallido de la Guerra Civil española, en el año 1937 se exilió a París, donde se integró en el grupo de los surrealistas. La segunda guerra europea le llevó, en 1940, a México, y dos años después a Estados Unidos. Estableció su residencia definitiva en Nueva York y allí coincidió con otros surrealistas, como André Breton, Yves Tanguy, Óscar Domínguez, Victor Brauner, Roberto Matta y Gordon Onslow Ford y Max Ernst.

Irène Hamoir cuenta, como anécdota, una discusión y pelea en 1938, entre Óscar Domínguez, sujetado por Louis Scutenaire, y Francés, inmovilizado por Victor Brauner, quien intentando proteger a Esteban fue alcanzado por un vaso arrojado por Domínguez, y perdió permanentemente su ojo izquierdo. También estaban presentes Paul Éluard, Georges Hugnet, Wolfgang Paalen, Benjamin Péret y Yves Tanguy.1

Esteban Francés falleció en Deiá, Palma de Mallorca en 1976.

 

Ruiz de Padrón, foto a foto (7ª entrega: su camino a las Cortes de Cádiz: desde Orense a Vigo)

ARPcabecera Ruiz de Padrón (Canarias, 1757-1823, Galicia) viajó por América y por Europa durante parte de los siglos XVIII y XIX. Seguir sus pasos en la actualidad no ha sido sencillo, a pesar de contar con medios de transporte infinitamente más rápidos.

Para novelar su vida (cuatro novelas: La isla transparente, Canarias, El discurso de Filadelfia y El Diputado), durante años, he tratado de recorrer sus mismas rutas en ambos continentes. He aprovechado mis viajes para capturar muchas horas de vídeo y miles de imágenes fotográficas en los lugares que visitó el ilustre personaje. Asimismo, incluyo pinturas y grabados que guardan relación con sus desplazamientos.

En esta serie de páginas virtuales publico las fotografías más interesantes y representativas de esas rutas, sin tener en cuenta un orden cronológico, pero con los comentarios pertinentes para orientar a los visitantes de este blog.

Bienvenidos todos.

________________________ ooo ________________________

SÉPTIMA ENTREGA

RUMBO A LAS CORTES DE CÁDIZ. VIAJE DESDE ORENSE A VIGO

En el año 1811, Antonio Ruiz de Padrón recibió una carta desde Canarias con su nombramiento como Diputado del Congreso por las islas de La Gomera, La Palma, Lanzarote y Fuerteventura.

Para un hombre que había asistido al nacimiento de la Constitución de los Estados Unidos y recorrió Europa durante los estertores del Antiguo Régimen y el nacimiento de las democracias modernas, no podía haber una noticia mejor.

Ruiz de Padrón salió de Valdeorras (Orense) en dirección a Vigo, con la intención de atravesar Portugal –libre de tropas napoleónicas– y llegar a Cádiz sin caer en manos de los franceses.

Esta fatigosa y larga ruta era la más segura. Le condujo por Rivaldavia, Vigo, Tui, Valença do Minho, Viana do Castelho, Oporto, Coimbra, Santarem, Lisboa, Montijo, Évora, Beja, Faro, Vila Real, Ayamonte y otras poblaciones intermedias. Una vez en Ayamonte, se dirigió a Isla Canela y embarcó hacia Cádiz.

He recorrido esos caminos, siguiendo los pasos de Ruiz de Padrón. Muchos son los vídeos y las fotos que guardo de la ruta. En esta serie de artículos, se pueden encontrar algunas de esas fotografías.

ruta-de-portugal

Ruta seguida por Ruiz de Padrón en su viaje desde Valdeorras (Orense)  a finales de 1811 para tomar posesión de su acta de diputado en las Cortes de Cádiz. La línea azul indica su desplazamiento en barco desde Isla Canela, en Ayamonte, hasta la bahía de Cádiz.

manuelmoramorales_ruizpadron_orenseavigo500

Todavía se encuentran reminiscencias de antiguas costumbres agrícolas en la ruta, como estas mazorcas de maíz o de millo puestas a secar a la sombra de un balcón en Castrelo de Miño, donde se cultivan las viñas que producen el famoso Ribeiro.

manuelmoramorales_ruizpadron_orenseavigo501

Viñedos de San Andrés, junto a la iglesia parroquial con su torre.

manuelmoramorales_ruizpadron_orenseavigo502

La misma torre de San Andrés, vista desde un punto del antiguo camino.

manuelmoramorales_ruizpadron_orenseavigo503

Ribadavia, un pueblo orensano ubicado en la comarca de Ribeiro.

manuelmoramorales_ruizpadron_orenseavigo504

En la comarca de Ribeiro, cuya principal fuente de economía es la producción de vino, durante el verano se celebran abundantes ferias relacionadas con la vendimia.

manuelmoramorales_ruizpadron_orenseavigo506

Más adelante, se encuentra el Mosteiro de Santa María de Melón, el cual, como su nombre indica, se encuentra en el pueblo de Melón. Este monasterio fundado en el siglo XII, que perteneció a la orden del Císter hasta la desamortización de Mendizábal el siglo XIX.

manuelmoramorales_ruizpadron_orenseavigo505

Imagen tatuada en piedra. Cementerio del Monasterio de Santa María de Melón.

manuelmoramorales_ruizpadron_orenseavigo507

Iglesia de Gandarela.

manuelmoramorales_ruizpadron_orenseavigo508

Balneario de Mondariz. Evidentemente, no lo pudo conocer Ruiz de Padrón, aunque haya pasado por este pintoresco lugar, porque el lujoso complejo fue fundado en 1873 y ha sobrevivido hasta la actualidad.

manuelmoramorales_ruizpadron_orenseavigo514

Gaiteros de Prado, reunidos en Mondariz.

Castelo de Sobroso, Mondariz, Galicia

Castelo de Sobroso (Mondariz).

manuelmoramorales_ruizpadron_orenseavigo510

Trajes típicos de la zona, expuestos en el castillo Sobroso, en el municipio de Mondariz.

manuelmoramorales_ruizpadron_orenseavigo511

Torre de la iglesia de Ponteareas.

manuelmoramorales_ruizpadron_orenseavigo513

Un Rancho de Reyes, formado por vecinos de Guláns, en Ponteareas, que recorrían los caseríos amenizando con sus bailes y su música de gaitas y tambores la festividad de los Reyes Magos. La foto es de principios del siglo XX.

manuelmoramorales_ruizpadron_orenseavigo512

Las islas Cíes, vista desde las afueras de Vigo durante la puesta de sol.

ENTRADA

“La muerte del Inquisidor General”, un excepcional relato de António Borges Coelho

manuelmoramorales_el-inquisidor-general

“La muerte del Inquisidor General” es un relato que da título a una obra del historiador portugués António Borges Coelho. Se trata del sexto tomo de “Cuestionar la Historia”, una “saga” que el escritor comenzó a publicar en 1983. Como el resto de volúmenes, contiene un número reducido de páginas –en este caso, 123– con una letra Times de cuerpo 12 muy legible y un generoso interlineado. Son detalles que se agradecen.

La narración principal sólo ocupa 21 páginas –habría merecido algunas más, tanto por su interés narrativo como histórico– y, como ya he dicho, es la que proporciona el título del libro: “La muerte del Inquisidor General”.

El tema a tratar se presenta desde el primer párrafo: el ilustrísimo y reverendísimo Obispo Inquisidor General de Portugal, don Francisco de Castro, de 78 años de edad, se está muriendo en su habitación del palacio del Santo Oficio, ubicado en la plaza del Rossio.

Es el primer día del año 1653. Las recias puertas y las paredes de piedra forradas de tapices tan gruesos como soberbios no son capaces de amortiguar los desgarrados lamentos que suben desde las salas de tortura hasta la lujosa habitación del moribundo. No obstante, no turban al enfermo, acostumbrado durante años a escucharlos con una beatífica sonrisa en los labios. Alabadas sean las muestras de arrepentimiento que salen de los labios de los odiosos judíos que ofenden a Nuestro Señor. Tres veces amén.

manuelmoramorales_rossio_lisboa

Plaza del Rossio (cuyo nombre oficial actual es Praça de D. Pedro IV), en Lisboa. Ha cambiado poco desde la época del Inquisidor General Francisco de Castro.

A partir de esta escena –descrita de manera milimétrica por Borges Coelho, el cual se ocupa de mostrarnos absolutamente todas las posesiones del clérigo: desde las abundantes joyas de oro y las lujosas palanganas donde lava sus criminales manos cada mañana el Inquisidor General hasta el escupidor de plata y los vestidos fastuosos confeccionados en la India o en Holanda–, el autor nos traslada a la fecha de nacimiento de Francisco de Castro, y nos conduce a velocidad de vértigo por su respetable e ignominiosa vida de ascensos en la pirámide religiosa, inquisitorial y política: tres caras de la misma moneda como tres son las personas de un solo Dios que lo protege. Ya se sabe: lo que está abajo es igual a lo que está arriba.

A finales de la década de 1620, Felipe IV de España lo nombra Inquisidor General de Portugal, a falta de las bulas papales que debería conseguir espiando el funcionamiento de tres importantes inquisiciones portuguesas (Coímbra, Évora y Lisboa) denunciadas por los cristianos nuevos. Naturalmente, don António es consciente, a su vez, de que está vigilado por el Conde Duque de Olivares.

Nada es gratis, aunque uno sea nieto de un virrey portugués. Su trabajo le había costado conseguir que le ofrecieran un empleo tan elevado. Valga este ejemplo de sus encomiables trabajos: sustraer los dineros de la Universidad de Coímbra para entregarlos a la catedral de la misma ciudad sin ser denunciado por gente de fundamento ni mucho menos juzgado. Una tarea complicada que realizó sólo con sus sacrificios personales y la ayuda divina. Tarde o temprano alguien se lo agradecería, tal vez en este mundo, si tenía un poco de fortuna.

No seguiré resumiendo la vida del inicuo y poderoso Inquisidor General, porque mejor y con más propiedad, lo hace Borges Coelho en un libro que juzgo muy interesante, no sólo para quienes estamos “fascinados” por las fechorías de los inquisidores y la complacencia de sus millones de víctimas quienes, como en la obra de Brecht, no se dieron cuenta de que si toleraban que encarcelaran y quemaran a sus vecinos, un día podrían sentir las llamas lamiendo sus propios cuerpos.

El histórico relato de Borges Carvalho nos muestra la dolorosa aunque incontrovertible verdad de que los facinerosos, los fanáticos, los torturadores, los ladrones y los asesinos pueden vivir muchos años rodeados por toda clase de lujos y morir en paz, sosegadamente, en sus cómodos lechos, recibiendo todas las bendiciones de la Iglesia de Dios. Tal como sucedió con el ilustrísimo y reverendísimo Obispo Inquisidor General de Portugal, don Francisco de Castro.

manuelmoramorales_evora

Acueducto y muralla de Évora. Tal vez, a alguien le pueda interesar la curiosa palmera que se ve a la derecha de la imagen.

En el libro que comento hay mucho más que leer. Por ejemplo, es de gran interés una parte de este VI volumen, dedicada a Évora, una ciudad muy conocida por cuantos han hecho turismo en Portugal. En su universidad renacieron las doctrinas aristotélicas de la mano de Pedro da Fonseca o del jesuita español Francisco Suárez, tan alabado por Leibniz, por haber defendido en su obra “Defensio Fidei” (1613) que el poder de los reyes no proviene de Dios, sino del pueblo, el cual, en caso de tiranía, tiene derecho a rebelarse. Naturalmente, el libro de Suárez fue inscrito con todos los honores en el “Índice” y quemado en la hoguera. Faltaría más.

 

Ruiz de Padrón, foto a foto (6ª entrega: Baltimore, EEUU)

ARPcabecera Ruiz de Padrón (Canarias, 1757-1823, Galicia) viajó por América y por Europa durante parte de los siglos XVIII y XIX. Seguir sus pasos en la actualidad no ha sido sencillo, a pesar de contar con medios de transporte infinitamente más rápidos.

Para novelar su vida (cuatro novelas: La isla transparente, Canarias, El discurso de Filadelfia y El Diputado), durante años, he tratado de recorrer sus mismas rutas en ambos continentes. He aprovechado mis viajes para capturar muchas horas de vídeo y miles de imágenes fotográficas en los lugares que visitó el ilustre personaje. Asimismo, incluyo pinturas y grabados que guardan relación con sus desplazamientos.

En esta serie de páginas virtuales publico las fotografías más interesantes y representativas de esas rutas, sin tener en cuenta un orden cronológico, pero con los comentarios pertinentes para orientar a los visitantes de este blog.

Bienvenidos todos.

________________________ ooo ________________________

SEXTA ENTREGA

Baltimore (Estados Unidos) 

Ruiz de Padrón también estuvo en Baltimore, en el estado de Mariland, una población que todavía no era la gran ciudad que alcanzó a ser pocos años más tarde, pero que ya tenía gran importancia en el nuevo país, debido tanto a su puerto como a la abundancia de comerciantes y al papel activo que desarrolló en el proceso independentista. 

He incluido óleos y grabados antiguos que ayudan a situarse en la época exacta, es decir, en el último cuarto del siglo XVIII.

Como relata la novela El discurso de Filadelfia (Editorial Malvasía, 2016), Antonio Ruiz de Padrón mantuvo una gran amistad con el que pronto se convertiría en el primer obispo católico estadounidense, John Carrol. Allí también debió conocer a Juan García, un comerciante canario de vinos; a Charles Carroll, un primo del futuro obispo; que está considerado uno de los padres de la patria, a David Poe, el abuelo del poeta Edgar Alan Poe; al famoso corsario Jonathan Plowman Jr…, y otros personajes nacidos o asentados en aquella población con aires irlandeses que había fundado 

Ruiz de Padrón alcanzó fama en los Estados Unidos cuando pronunció su famoso sermón sobre la Inquisición española, denunciando sus abusos y atropellos con una valentía que le valió el respeto de la nueva nación y de sus líderes.

Estas fotos las tomé en Baltimore y también recopilé los grabados mientras investigaba la vida del ilustre personaje para escribir la novela histórica que se ha publicado este mismo año.

manuelmoramorales_ruizpadron_filadelfia402

Como se puede apreciar en la ilustración, a mediados del siglo XVIII Baltimore era todavía un pequeño pueblo. Cuando lo visitó Ruiz de Padrón había crecido hasta alcanzar los 13.000 habitantes.

manuelmoramorales_ruizpadron_filadelfia124

John Carroll, un ex jesuita que fue el delegado del papa en Estados Unidos y que terminó convertido en el primer obispo de los Estados Unidos. Fue amigo personal de Antonio Ruiz de Padrón.

manuelmoramorales_ruizpadron_filadelfia401

En este grabado del siglo XIX ,se puede apreciar el fuerte crecimiento poblacional y portuario experimentado en Baltimore.

manuelmoramorales_ruizpadron_filadelfia406

Todavía permanece en pie la mansión de Charles Carroll, primo del obispo Carroll, y uno de los firmantes de la Declaración de Independencia.

manuelmoramorales_ruizpadron_filadelfia427

El obispo John Carrol asiste al inicio de las obras de la Basílica de Baltimore, en el año 1806.

manuelmoramorales_ruizpadron_filadelfia418

Este grabado muestra cómo prosiguió el desarrollo portuario de Baltimore durante todo el siglo XIX, una ciudad que en el año 1900 ya pasaba del medio millón de habitantes y que en 1960 rozó el millón de vecinos. En la actualidad la población ha descendido a unos 600.000 h.

manuelmoramorales_ruizpadron_filadelfia426

Una calle de Baltimore a principios del siglo XX.

manuelmoramorales_ruizpadron_filadelfia425

En esta foto se puede apreciar el aspecto animado de las calles de Baltimore en los años treinta.

manuelmoramorales_ruizpadron_filadelfia424

Plano del centro histórico de Baltimore, el cual está muy relacionado con su puerto fluvial.

manuelmoramorales_ruizpadron_filadelfia420

No sólo hay monumentos en la zona histórica, sino todo tipo de atracciones como un gran acuario, posibilidades de recorrer la bahía en barcas, de pasar un rato en el Hard Rock Café o, simplemente, dar un paseo escuchando a los excelentes músicos callejeros que se sitúan a lo largo de los muelles.

manuelmoramorales_ruizpadron_filadelfia419

El Pride of Baltimore II es uno de los hermosos veleros amarrado a los muelles de la bahía Chesapeake de Baltimore.

manuelmoramorales_ruizpadron_filadelfia416

Datos sobre el velero Pride of Baltimore II, el cual es una reproducción exacta de un Clipper de 1812.

manuelmoramorales_ruizpadron_filadelfia415

Otra perspectiva del mismo Clipper, un velero utilizado para el comercio tanto por su capacidad de maniobra como por su velocidad. En realidad, la palabra inglesa “clip” se utilizaba a principios del siglo XIX como sinónimo de “velocidad”.

manuelmoramorales_ruizpadron_filadelfia414

Vieja foto de pescadores en el río.

manuelmoramorales_ruizpadron_filadelfia413

Barcos pesqueros fondeados en la bahía de Baltimore.

manuelmoramorales_ruizpadron_filadelfia409
La iglesia católica de San Vicente Paúl es la más antigua que se conserva en la diócesis de Baltimore. Fue construida en 1841.
manuelmoramorales_ruizpadron_filadelfia411

Celebración de una misa en la iglesia de San Vicente Paúl.

manuelmoramorales_ruizpadron_filadelfia407

Cuando yo conocí Baltimore, era tenida por una de las ciudades más liberales de los Estados Unidos. Prueba de ellos es esta calle, junto al ayuntamiento, que recibió en nombre de Gay Street. Claro que poco tiempo más tarde, observando los comportamientos racistas que se están produciendo en Baltimore, uno ya no sabe qué pensar.

manuelmoramorales_ruizpadron_filadelfia404

El Pastel de Cangrejo de Mariland es un plato exquisito difícil de olvidar cuando uno lo ha probado. Por supuesto, aparece en mis novelas sobre Ruiz de Padrón.

manuelmoramorales_ruizpadron_filadelfia403

Turistas inmortalizando su dignidad en el puerto de Baltimore.

manuelmoramorales_ruizpadron_filadelfia422
La famosa Old Phoenix Shot-Tower, conocida también como la Merchant’s Shot-Tower, fue inaugurada en 1828 y se convirtió en el edificio más alto de los Estados Unidos. En esta estructura se producían balas de pistola, fusiles y cañones para el ejército: desde lo alto se arrojaba plomo fundido que, a través de un dispositivo de cribado, caía en un estanque de agua fría. Se producía más de un millón de kilos de proyectiles al año.

 

CONTINÚA