Mitos y leyendas

¿Una réplica surrealista del Ídolo de Tara en el Museo Reina Sofía de Madrid? A propósito de una obra de Ferrant

En una escultura de Ferrant, expuesta al público en una exposición de arte moderno, se advierte algo más que reminiscencias del más famoso ídolo aborigen canario

Hace unos días me detuve para contemplar y fotografiar la obra Majestad (1951), de Ángel Ferrant, en el Museo Reina Sofía. Es posible que ya la hubiese visto, en Valladolid tal vez, pero lo cierto es que si la vi alguna vez no le presté demasiada atención.

En mi última visita a esta galería –coincidiendo con la exposición Piedad y terror en Picasso: el camino a Guernica– la pequeña escultura despertó mi interés. Me recordó de inmediato el Ídolo de Tara, una estatuilla aborigen que se encuentra en el Museo Canario de Las Palmas de Gran Canaria.

De izquierda a derecha: Diosa Grávida, Venus de Lespugue, Ídolo de Tara y Majestad, de Ferrant.

Un vistazo a estas dos figuras –Majetad de Ferrant y el Ídolo de Tara – nos sugiere de inmediato cierta relación entre ellas. Una relación que se acentúa cuando observamos otras venus prehistóricas que, aún siendo figuras relacionadas con la maternidad, no se vinculan de forma tan evidente con Majestad,

De izquierda a derecha: Majestad, de Ferrant, y el Ídolo de Tara, depositado en el Museo Canario.

Las dudas tienden a disiparse cuando prestamos atención al cuello, a la cabeza y a la disposición de los pechos del ídolo de Tara y los comparamos con los mismos elementos de la escultura de Ferrant: las semejanzas son verdaderamente notorias.

Mujer (1950), de Mathias Goeritz.

La Majestad, de Ferrant, data de 1951, sólo un año después de que Goeritz, uno de los principales impulsores de grupo Altamira, realizara la escultura Mujer que dedicó a su amigo Ángel Ferrant (junto con otra similar titulada Hombre).

En esta Mujer es posible reconocer algunos rasgos estilísticos de la que crearía un año más tarde Ferrant. Éste es un dato a tener en cuenta para inferir los antecedentes de Majestad, quizás la obra de Goeritz condujo a Ferrant a descubrir el Ídolo de Tara , si tal circunstancia llegó a producirse.

El Ídolo de Tara,  visto de perfil.

El ídolo de Tara, una venus canaria

El Ídolo de Tara es parte de un regalo del doctor Chil y Naranjo al Museo Canario de Las Palmas de Gran Canaria a finales del siglo XIX. No está claro que fuera hallado en el pueblo de Tara (municipio de Telde) y algunos investigadores opinan que se pudo encontrar en los alrededores de la Cueva Pintada de Gáldar. Desde la década de 1970, a raíz del despertar de la cultura nacionalista, esta figurita ha adquirido una gran popularidad entre la población canaria y se ha difundido en obras de arte, reproducciones cerámicas, libros de texto, medios de comunicación y todo tipo de souvenirs para turistas.

Sobre Ángel Ferrant

Ángel Ferrant, en su estudio, después de haber sufrido un accidente en 1954.

El escultor Ángel Ferrant (Madrid, 1890 – 1961) estaba vinculado con Canarias y parece natural que su obra contuviera algunas resonancias del archipiélago. Casualidad o no, en la pared próxima a su escultura cuelga Pictografía canaria (1951), un cuadro de la etapa guanchista (coincidente con la creación de Majestad y anterior a los muros y a las arpilleras) del canario Manuel Millares, buen amigo de Ferrant. Sobre este último la crítica ha asegurado que fue, después de Joan Miró, “el artista más interesante y completo entre los que se quedaron en España tras la contienda”.1

Detrás de Majestad, de Ferrant, se puede ver el lienzo Pictografía canaria (1951), de Manolo Millares.

La conexión canaria le llegó, principalmente, por el crítico tinerfeño Eduardo Westerdahl, el cual conocía a Ferrant desde los primeros años de la década de 1930, cuando el madrileño participó en la revista Gaceta de Arte , junto a Gertrude Stein, André Gide, Tristan Tzara, etc.

Posteriormente, esta relación se prolongó en el tiempo y se reencontrarían en el grupo Amics de l’Art Nou, la gran Exposición de Arte contemporáneo en el Círculo de Bellas Artes de Tenerife (1936), la creación del grupo Altamira (1948), la revista De Arte, publicada por Westerdahl y García Cabrera (1950), el desaparecido Museo de Arte Moderno del Puerto de la Cruz (1953) con la asistencia de Ferrant que disertó en su inauguración, etc.

En la actualidad, se conserva un dibujo de Ángel Ferrant en el Instituto de Estudios Hispánicos del Puerto de la Cruz.

Eduardo Westerdahl.

Asimismo, en el Archivo Histórico Provincial del Gobierno de Canarias, en Tenerife, es posible consultar las cartas de Ferrant a Westerdahl, en las que se evidencia la gran amistad que los unía. Existe abundante documentación sobre esta relación, habida cuenta de los artículos que Westerdahl escribió sobre el escultor dentro y fuera de Canarias.

Y aquí habría que mencionar el escrito que durante la inauguración del Museo de Arte de Westerdahl entregó a su amigo Manuel Millares para una exposición en Gran Canaria en el año 953.

Indudablemente, estas relaciones en el archipiélago debieron influir en el escultor y, tal vez, proporcionarle el conocimiento de algunos elementos de la cultura aborigen canaria. Ya se ha comentado que en esos momentos Millares pintaba cuadros relacionados con la cultura insular prehispánica y es posible que mencionara el tema a su amigo.

Vista posterior de “Majestad”, de Ferrant.

Como tantos contemporáneos, Ángel Ferrant –a pesar de considerar siempre la figura humana como irrenunciable– evolucionaría de manera apreciable durante su trayectoria artística. Desde sus posiciones iniciales arribaría al primitivismo, a la composición de móviles, a las formas orgánicas,… No fue un surrealista, ni un primitivista, ni un constructivista ni se le puede encasillar en un solo movimiento: bebió de varias fuentes artísticas de su época, pero siempre mantuvo una relación estrecha con el arte abstracto.

Ferrant fue una rara avis cuya abundante obra estaba poco reconocida fuera de un reducido grupo de artistas y críticos hasta el año de su muerte, cuando expuso en la Bienal de Venecia.

En el Patio Herreriano de Valladolid se encuentra, preservado y catalogado, un amplio fondo documental sobre Ángel Ferrant que incluye su biblioteca privada, esculturas, dibujos y otro material de gran interés.

Sin entrar en otras disquisiciones, parece razonable pensar que Ángel Ferrant tenía información sobre el Ídolo de Tara, bien fuera a través de su amigo Manolo Millares, bien por su visita al Museo Canario de Las Palmas o por alguna ilustración publicada en la revista del propio museo.

Sin embargo, no conozco ningún texto de Ferrant, de Westerdahl o de cualquier otro que relacione a ambas esculturas. Desgraciadamente, los canarios que conocieron bien a Ferrant –ya desaparecidos como Manuel Millares o Eduardo Westerdahl– no pueden confirmar o negar esta hipótesis.

De cualquier manera, incluso si no existe la relación que se apunta en este escrito y sí, pongamos por caso, con la cretense diosa de la serpiente,2 creo que ha servido al menos para refrescar la memoria de una relación fructífera entre el gran Ángel Ferrant y los intelectuales canario durante la Segunda República y las dos primeras décadas del franquismo.

 

PARA SABER MÁS

  1. Se puede consultar una excelente biografía de Ángel Ferrant en este enlace.
  2. Ángel Ferrant y Eduardo Westerdahl: un diálogo lúcido y continuo, de Carmen Bernárdez Sanchís, en Catharum, pp 046-059, Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias, 2002.
  3. The interpretation of Goddess: interview with Marija Gimbutas. Ir.

NOTAS

  1. Valeriana Bozal: Antes del Informalismo. Monografías de Arte Contemporáneo nº 1, Museo Reina Sofía, Madrid, 1996
  2. Una de las imágenes de Diosa de la Serpiente encontrada en Creta y perteneciente al Paleolítico también podría estar relacionada con la obra de Ferrant, si aceptamos que los dos elementos que descansan sobre las piernas de la figura representan a serpientes, en lugar de espermatozoides que fecundan. No obstante, si  nos fijamos bien, su mayor parecido es con un par de sanguijuelas.   
  3. sanguijuela
Anuncios

Cuando en Canarias se excomulgaba a las langostas

Plaga de langostas

Plaga de langostas

No es broma. La Inquisición combatía las plagas de langostas africanas en las Islas Canarias excomulgándolas. He aquí un párrafo incluido en la novela histórica “Canarias”:

Hay corregidores conscientes de que en estas islas más de una vez el Santo Oficio ha excomulgado a la plaga de cigarra. Incluso saben que en el siglo XVI el Cabildo de Gran Canaria ordenaba subir a un sacerdote con estola e hisopo al techo de la catedral para realizar una ceremonia de exorcismo contra los insectos.

Y todavía si alguno quiere leerlo consta en las actas de 9 de diciembre de 1589:

“Que se digan las nueve misas de rogativa a Nuestra Señora por la langosta, y que se busquen Clérigos y frailes que digan misas, y luego las anatematicen y maldigan, lo que se les pagará.”

La novela histórica “Canarias” dedica todo un capítulo al asunto de las langostas, un azote que padecieron las islas durante siglos y que trajo consigo grandes hambrunas. Entre bromas y veras, esto es lo que se cuenta:

Ocho días más tarde la Gaceta de Madrid publica que el rey de España ya ha designado para obispo de Canarias a fray Joaquín de Herrera, general de la Orden de San Bernardo. No ha sido sino nombrarlo y aparecer la plaga. Será que a perro flaco todo son pulgas porque habiendo padecido las islas este año tanta escasez de agua no faltaban sino las langostas que hoy día 14 de noviembre comienzan a invadirnos. Solo hay que acercarse a cualquier playa del Sur de la isla –desde Santa Cruz hasta Masca– para ver arribar millones de estos voraces insectos procedentes del continente vecino. La última vez que llegaron a las Islas Canarias de una manera tan alarmante fue por noviembre de 1757: mientras venía al mundo Antonio José Ruiz y Armas.

Una nube inmensa de Langosta que cubría Cielo y Tierra se echó sobre las Islas los días 15 y 16 de Octubre amenazando la devastación más universal. En poco tiempo no dejaron aquellos insectos nada verde. Destruyeron las yerbas, huertas, viñas y demás plantas de tal manera, que hicieron presa hasta en las hojas de las palmas, que son tan duras, y en las de la pita, que no hay animal que las coma. Quando faltó el follage de los árboles, se apoderaron de las cortesas, por lo que se secarán muchos; y cuando no hallaron que comer, se comieron unas a otras, infestando las aguas, corrompiendo el ayre y atemorizando los pueblos.

Numerosos tipos de saltamontes habitan en las diversas regiones del África –incluido el archipiélago canario– pero la mayoría no constituye un peligro. Sin embargo existen dos tipos de langostas que en determinadas condiciones de humedad y de presión demográfica se convierten en plaga. Incluso su apariencia cambia y son capaces de arrasar cultivos en África, Asia o Europa. Estas dos clases son la langosta roja y la langosta peregrina que es la padecida en estas islas. Al principio de la temporada de lluvias en el continente africano se inicia el proceso cuando los insectos entierran sus huevos a unos diez centímetros de profundidad. Esos huevos componen racimos de cien unidades protegidos por una secreción espumosa que forma una cápsula de cinco centímetros cuando pierde la humedad y se endurece. Al cabo de dos semanas termina la incubación y comienza una metamorfosis de un mes de duración. En ese momento las langostas están listas para desplazarse a través de corrientes aéreas y marítimas hasta alcanzar las costas de las islas.

Luchar contra la plaga es una tarea titánica. El Cabildo imparte instrucciones para eliminarla cuanto antes. También ofrece dos monedas de plata por cada costal de langostas que se entregue en los diversos lugares habilitados para la singular recogida. Esta mañana los bichos se están introduciendo hasta el convento franciscano de San Diego. Los frailes del convento de San Miguel acuden a echar una mano a sus compañeros pero parece imposible poner remedio.

Asamblea del Cabildo: Luis de Concepción y Segura, uno de los regidores que pocas veces asiste a una reunión si no se beneficia personalmente, solicita la palabra para el asunto de la langosta.

–Les resultará dificultoso creerlo a sus mercedes pero les aseguro que he hallado la solución para terminar con esta plaga que nos asola. Una manera de eliminar hasta el último de estos insectos de una forma limpia admirable y rápida.

La expectación es inmediata. Dentro de la sala no se oye ni el vuelo de una mosca. Todos se encuentran pendientes de lo que vendrá a continuación. El regidor Concepción no puede reprimir una sonrisa de suficiencia. Guarda unos instantes de silencio: mueve ligeramente su cabeza de pajarito: se atusa el bigote: pasea sus ojillos ratoniles sobre los asistentes y continúa con voz afectada pronunciando las zetas y las uves donde le parece más conveniente.

–He penzado mucho sobre esta plaga que no puedo sino calificar de bíblica y aun yo diría que de moseística si no de faraonesca. Estuve también cavilando en el proceder que devía llevarze adelante para vencerla e incluso derrotarla si fuera presizo.

Luis de Concepción observa el rostro del corregidor para ver el efecto de su dramático discurso. Viendo que el otro no mueve ni las pestañas concluye con íntimo regocijo que su hábil retórica ha dejado pasmada a su audiencia. Quizás debería venir más a estas reuniones para encandilar a estos simplones con mi oportuno e inteligente discurso. Piensa.

–Mi sutileza se unió a mi experiencia. Acudí a mis viejos libros en busca de una solución adecuada para librar batalla contra la plaga infernal que nos invade. Primero indagué en la Santa Biblia. Cómo no. En ella están todos los remedios descritos como no tengo nesezidad ninguna de recordar a sus ceñorías. Todos somos cristianos viejos y sabemos desde la tierna infancia que Dios Nuestro Señor nos entregó su Libro para que en él hallásemos nuestra zalvación y su honra. Presizamente por ezo mismo leí con detenimiento la plaga de las langostas sobre Egicto y concluí que no podríamos librarnos de ellas con iguales mañas porque además de no estar Moisés entre nosotros también su vara anda más perdida que la vergüenza y nadie…

–Vaya al grano, caballero –el corregidor termina por explotar– que a este paso nos contará todo el Antiguo Testamento y habremos de cenar en este Cabildo los panes y los peces que su merced nos multiplique.

El regidor Concepción enrojece y se encuentra a punto de estallar de ira. Desconcertado busca auxilio en los ojos de los reunidos pero todos parecen mirar más allá de las paredes del consistorio. Nadie quiere cuentas con este individuo tan amigo de pleitos que cuando no los tiene los compra para tener qué pleitear. Ofendido el orador da media vuelta como para dirigirse a la salida pero de inmediato parece tomar la resolución de terminar el discurso que lleva días preparando aunque haya de abreviarlo.

–Disculpen sus mercedes si me he extendido en demasía -–el acento canario vuelve de forma natural a sus palabras preocupado ahora más por el contenido que por los ornamentos–. Seré breve en la exposición. Lo primero que me vino a las mientes fue ¡cómo no! Santa Teresa que es la patrona de los cigarrones canarios aunque se me ocurrió que aun siendo santa milagrosa no la veía apropiada para esta plaga. Tal vez porque ella vivió en tierras más frías y le agradaría más ser patrona del granizo o de los temporales. Verán: después pensé que lo mejor sería recurrir a San Plácido que nos libró una vez de la plaga. Incluso me pareció que ya había quien le rezaba en esta isla para el mismo remedio y que hasta este Cabildo costea sus fiestas cada año junto a las del Sudor de San Juan. Y con esto era suficiente.

Me vino a las mientes más tarde que el escudo de Buenavista tiene dos cigarras pintadas porque la Virgen de los Remedios salvó a Daute de la plaga de cigarrones en el año cincuenta y nueve del pasado siglo. Sin embargo todos sabemos que si los vecinos se enteran de que solicitamos su Virgen para espantar también la langosta en Los Silos no permitirán que la imagen salga de su iglesia. Se me ocurrió entonces San Agustín que es el santo protector de la cigarra en El Hierro pero pensé que tal vez fuera mucho trabajo para un solo santo atender dos islas al mismo tiempo.

Por fortuna me acordé de que tengo un libro en casa que fue escrito hace algo más de cien años por don Bartolomé Casaneo y en él explica la forma en que debe procederse para eliminar las plagas de ratones pulgones y langostas. Así lo hicieron en su Diócesis y no quedó ni una sabandija con vida. Su obispo se basó en estos versículos del capítulo veintiuno del Éxodo.

Luis de Concepción extrae una pequeña Biblia de un bolsillo interior y lee en ella con la alteración que le caracteriza.

–Versículo 28: Si un buey acorneare hombre o mujer, y de resultas muriere, el buey será apedreado, y no se comerá su carne; mas el dueño del buey será absuelto.

Versículo 29: Pero si el buey era corneador desde ayer y antes de ayer, y a su dueño le fue hecho un requerimiento, y no lo hubiese guardado y matare hombre o mujer, el buey será apedreado, y también morirá su dueño.

Versículo 30: Si fuere impuesto rescate, entonces dará por el rescate de su persona cuanto le fuere impuesto.

Versículo 31: Haya corneado hijo, o haya corneado hija, conforme a este juicio se hará con él.

Versículo 32: Si el buey acorneare siervo o sierva, pagará 30 siclos de plata su señor, y el buey será apedreado.

Así, pues, leyendo estos santos textos se llega a la conclusión de que nuestra sabia religión nos ha dado un arma rotunda para librarnos de los animales que nos embisten de una manera o de otra.

–Señor Concepción… –el corregidor lo apremia.

–Esa arma no es otra, señor corregidor, que la excomunión de las langostas.

Ahora sí expresan asombro los rostros de los regidores que se habían ido adormilando. Y más de uno durmiendo.

–La excomunión, señorías –el orador adquiere ahora un tono judicial para exclamar exultante y excitado–. Cítense las langostas tres veces por el Santo Oficio y si a la tercera vez no comparecieren nómbreseles un abogado defensor y hágaseles un juicio en el que se traerán testigos de cada pueblo de Tenerife y aún de las otras islas para que declaren si existe o no perjuicios causados por las langostas.

Más de un regidor se coloca la mano delante de la boca mientras trata de no perderse una sola palabra del discurso de Luis de Concepción. El corregidor parece disfrutar ahora el discurso y ni se le pasa por la cabeza contener al ilustre Concepción. Sin embargo Fernando de Molina le interrumpe simulando la voz de un juez inquisidor.

–¿No cree usted más bien, señor mío, que como dice fray Benito de Feijoo las langostas no son otra cosa que harpías?

–No conozco más Feijoo que aquel demonio a quienes rebatieron y exorcizaron nuestros frailes franciscanos Manuel Sidrón y Francisco de las Llagas. Así que debe de ser otro fraile, señor Medina, pero bien pudiera tener razón en lo que dice porque más parecen demonios que insectos. Precisamente aquí tengo unos versículos del Apocalipsis de San Juan. Oiga usted:

“El aspecto de las langostas era semejante a caballos preparados para la guerra; en las cabezas tenían como coronas de oro, sus caras eran como caras humanas, tenían cabello como cabello de mujer y sus dientes eran como de leones; tenían corazas como corazas de hierro y el ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la batalla; tenían colas como de escorpiones, y también aguijones, y en sus colas tenían poder para dañar a los hombres durante cinco meses. Y tiene por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abaddón, y en griego, Apolión.”

Y de nada servirán los discursos de su abogado defensor. Como le acaeció al que defendió los ratones con el alegato de que eran beneficiosos por destruir las crisálidas de los gusanos de la fruta y de los huevos de los lagartos se verá con claridad que su perjuicios son mayores. Tampoco le valdrá al defensor solicitar que se destierre a las langostas a otro territorio ni se designe a parte de la milicia para defenderla de los halcones y de los cernícalos que las acosan cuando tienen hambre y no hallan pollos descuidados. Ni siquiera se tendrá en cuenta la súplica del abogado defensor cuando solicite proteger las crías de langostas que ahora están naciendo. La excomunión ha de caer sobre todas y lo mismo que hicieron los ratones excomulgados se dirigirán al mar y se hundirán en sus olas hasta resultar difuntas.

Luis de Concepción y Segura realiza un gesto elegante con su mano para dar a entender que ha finalizado su filípica contra los insectos y vuelve contoneándose a su sitio. Nadie se mueve. Los presentes se inclinan cada vez más hacia el orador escasamente apoyados en el borde de sus sillones. El corregidor teme abrir su boca porque retiene más de una carcajada entre los dientes. Lope de la Guerra no sabe a qué atenerse: su religiosidad está indignada pero su sentido del humor le cosquillea el estómago como si fuese una pluma de perdiz moruna. Su hermano, el marqués de la Villa de San Andrés, hace rato que no suelta su pañuelo y se seca las lágrimas. Concepción está seguro de que sus palabras han dejado sin aliento al Cabildo en pleno y mira ufano a su alrededor.

Hay corregidores conscientes de que en estas islas más de una vez el Santo Oficio ha excomulgado a la plaga de cigarra. Incluso saben que en el siglo XVI el Cabildo de Gran Canaria mandaba subir a un sacerdote con estola e hisopo al techo de la catedral para realizar una ceremonia de exorcismo contra los insectos. Y todavía si alguno quiere leerlo consta en las actas de 9 de diciembre de 1589: “Que se digan las nueve misas de rogativa a Nuestra Señora por la langosta, y que se busquen Clérigos y frailes que digan misas, y luego las anatematicen y maldigan, lo que se les pagará.” Faltaría más. Gratis no habría de hacerse trabajo tan arduo y fatigoso. Sin embargo Luis de Concepción ha ido bastante más lejos. Parece mentira que en pleno siglo XVIII nadie recuerde ya lo que un siglo antes dijo el obispo Bartolomé García Ximénez durante unos años de calamidad extrema en que ni había grano para sembrar y nadie pensaba en hacer otra cosa sino rogativas: “No hemos de estar a la esperanza de solos milagros –afirmó el obispo– sino con medios prudentes y humanos de los que en otras provincias y lugares se usan para remediarse en semejantes años: usarlos nosotros para igual remedio.”

Todos piensan que el pleno ha llegado a un punto peligroso e insalvable de manera elegante: sin una posible salida airosa a situación tan incómoda. No obstante la fortuna viene en ayuda de los reunidos: un perro escuchimizado entra en la sala como Pedro por su casa. Camina renqueante hasta el pendón que trajo el Adelantado cuando desembarcó en Tenerife. Alza una pata y… todos los regidores se levantan gritan al perro corren de acá para allá detrás del animal y se ríen a grandes carcajadas sin que Concepción se explique la maldita gracia que puede hacer un chucho a tan insignes señores que bien pudieron haber dejado a los guardias que lo echaran de allí a patadas en lugar de comportarse como niños pequeños.

Vuelve el orden a la sala: el corregidor promete tener en cuenta la sugerencia de Concepción y designa una comisión de cuatro regidores que habrán de tomar las medidas necesarias para erradicar las langostas lo antes posible. Se declara finalizada la asamblea no sin ante recomendar el corregidor que se guarde discreto secreto sobre las tácticas propuestas contra las langostas porque si se divulgan podría restárseles buena parte del efecto deseado como sucede con cualquier plan de guerra que se revele al enemigo.

–Como Sansón a Dalila –remacha el marqués de la Villa de San Andrés, ajustándose la peluca–. Jueces dieciséis: capítulo diecisiete.

Al fin los regidores perpetuos bajan las escaleras del Consistorio. Luis Concepción Segura es el hombre más feliz del universo cuando sus zapatos patean el empedrado de la calle de la Carrera.

En diciembre la fiesta de la Patrona se desluce un tanto porque los ánimos no se encuentran para muchas alegrías. La plaga no parece mermar a pesar de que lleva más de un mes en la isla devorando cuantos cultivos halla a su paso. La gente recorre los campos haciendo ruido encendiendo hogueras e inventando cuanto puede para espantar a los insectos.

La peregrina idea de Luis Concepción se ha tomado a risa. Sin embargo mañana se iniciará un Novenario al Santísimo Sacramento en la iglesia de los Remedios que durará hasta el próximo 21. Ese día saldrá una procesión con la Custodia y las autoridades para dar vueltas alrededor del templo.

(Manuel Mora Morales: Canarias, Editorial Malvasía, 2013, pp 336-344)

Copyright by Manuel Mora Morales, 2012.

Crónicas de Fez: el Festival de las Músicas Sagradas del Mundo

copyright-by_618_manuelmoramorale

Músico acompañante de una boda tradicional del Magreb.

Naturalmente, sería imposible que en este festival estuvieran presentes todos los músicos excepcionales que existen en el mundo; no obstante, me atrevo a asegurarles que sí son excepcionales todos los que han estado en esta edición.

Los músicos que han participado en este festival, desde el 22 al 30 de mayo de 2015, poseen no sólo una calidad máxima a nivel internacional, sino esa clase de personalidad artística que proporciona un gran atractivo para cualquier amante de la música, de cualquier música.

copyright-by_612_manuelmoramorale

Cartel anunciador del Festival en la Plaza Batha.

DÓNDE Y CÓMO SE DESARROLLA EL FESTIVAL

Los escenarios en los que se llevan a cabo los tres o cuatro conciertos diarios son palacios bellísimos, jardines primaverales, impresionantes recintos amurallados,… que nos van imprimiendo a los asistentes un sentimiento especial desde que entramos.

Tan pronto ocupamos nuestros asientos, nos convertimos en cómplices de un público heterogéneo –niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos de muchos países– que ha llegado para disfrutar extraordinarias músicas venidas de todos los rincones del mundo.

Todos tenemos el deseo de saborearlas como si fueran manjares exquisitos. Aquí encuentran –encontramos– buenas porciones de felicidad los amantes del jazz, del gospel, del blues, de los ritmos étnicos, de la música clásica y hasta del pop y del rap.

copyright-by_615_manuelmoramorale

Museo Batha, un antiguo palacio donde se celebraron los coloquios.

Los debates diarios, que tienen lugar en el Museo Batha, no son menos interesantes que las actuaciones musicales. Proporcionan la oportunidad de escuchar a grandes conferenciantes y de participar en discusiones  que este año se centran sobre África y su cultura: pluralismo lingüístico, el pensamiento mágico y las cosmogonías, comercio y religión, León el Africano, la educación y la sanidad como indicadores del desarrollo,…

EL JAZZ DE ROBERTO FONSECA Y LA FRESCURA DE FOUTUMATA DIAWARA

Las sorpresas son diarias, a poco que uno asista con la mente abierta a los diversos actos. Por ejemplo, el martes 26, a las cuatro de la tarde, tiene lugar en el jardín de un palacio el concierto protagonizado por un grupo de jazz cubano acompañado de una cantante de Mali, llamada Fatoumata Diawara.

copyright-by_609_manuelmoramorale

La excepcional Fatoumata Diawara, durante el concierto.

La versión española de Wikipedia dedicados dos líneas a su biografía, una escasez que en absoluto hace justicia a su calidad interpretativa. Si se desea saber más, hay que acudir a la versión francesa.

Cinco minutos después de haber salido al escenario, Fatoumata Diawaraya ya ha rendido por completo a un público entendido que contempla arrobado sus interpretaciones de folklore Wassoulou fusionado con el excelente jazz del grupo que lidera Roberto Fonseca.

copyright-by_607_manuelmoramorale

Roberto Fonseca, pianista compositor de jazz a tener en cuenta.

El apasionamiento de la voz y de los movimientos de Fatoumata arrastra el piano de Fonseca (un experimentado aunque joven músico a quien tuve el placer de ver tocar con Buena Vista Social Club) y el jardín (verde y dorado por un sol que parece sentir también la magia de la tarde) se transforma en un espacio anclado en algún rincón del paraíso.

copyright-by_610_manuelmoramorale

La kora y el jazz parecen hechos el uno para el otro: el resultado de la fusión es muy satisfactoria.

Nadie se mueve de su silla, pendiente de las cascadas de notas salidas de una kora que serpentean entre la batería, el contrabajo y la guitarra eléctrica, agregando contrapuntos inverosímiles a la voz de Fatou y al piano de Roberto. Muchos hemos comprado un vaso de té a la menta para el concierto, pero nos olvidamos de beber y el líquido termina por entibiarse. Nosotros no nos enfriamos, la calidez del concierto nos lleva en volandas hasta el atardecer.

copyright-by_608b_manuelmoramorale

Fatoumata Diawara tiene 33 años, pasó su infancia en Abidjan, desde donde se trasladó a Mali para, más tarde, convertirse en cantante y en una excelente actriz, ganadora de un premio en Cannes (1999).

EL MARCO IMPERIAL DEL FESTIVAL: LA ANTIGUA MEDINA

Fui por primera vez a Fez a principios de los años ochenta. Entonces, el zoco era más zoco, la miseria era más miseria, la Avenida Mohamed V era el gigantesco dormitorio de millares de mendigos y  la plaza de Bab Boujloud se llenaba al oscurecer de músicos tradicionales y contadores de viejas historias. Ya no es así.

Durante el festival actual, el enorme espacio de Bab Boujloud sirve para ofrecer cada noche un gran concierto popular al que acuden decenas de miles de personas de todas las edades.

copyright-by_614_manuelmoramorale

Plaza de Bab Boujloud, antiguo lugar de cuentacuentos convertido hoy en aparcamiento de coches.

Cuando el festival llega a su fin, el recinto vuelve a su actual uso: aparcamiento de coches. Los contadores de cuentos y los encantadores de serpientes –cada vez hay menos– aún se pueden hallar en Marrakech y en Meknés, una ciudad imperial que se encuentra a sólo media hora a bordo de un tren que cuesta 2 euros.

copyright-by_613_manuelmoramorale

Fez tiene su encanto en la Medina o ciudad antigua rodeada por una gran muralla. Su zoco o zona de mercadeo tradicional es un laberinto por el que se puede caminar durante días sin haber descubierto la mitad de sus callejuelas.

En cuanto al alojamiento, hay que elegir entre un establecimiento moderno en la ciudad nueva o un antiguo riad en la Medina, con las incomodidades propias de las construcciones de otras épocas, pero con el encanto que sólo la tradición proporciona.

Si hablamos de comidas, existe una multitud de restaurantes donde encontrar los excelente platos marroquíes, desde el cuscus al tajine pasando por la pastilla y otra serie de delicadezas gastronómicas. En los restaurantes de los riad suele haber buena cocina e, incluso, encontrar alguna botella de vino tinto.

Cada pocos metros alguien nos quiere vender algo, llevar a alguna parte o informar sobre dónde encontrar una auténtica ganga. Parece como si en el adn de los vecinos de la imperial ciudad se contuviese el mandato divino de abordar a cualquier extranjero tan pronto se advierta su presencia. Esto incluye a los niños, quienes buscan desesperadamente en sus cabecitas alguna oferta que pudiera interesar al guiri que se les está acercando. Es molesto, pero uno termina por acostumbrarse.

copyright-by_616_manuelmoramorale

Meknés (Mequínez) es una ciudad amable, bella, de gentes tranquilas que aman las tradiciones y las conservan.

Sin embargo, la gente de la vecina ciudad de Meknés posee un carácter diferente: no nos abordará en ningún momento y respetará nuestra intimidad turística (uno llega a descubrir que existe), lo cual resulta muy de agradecer.

Además de utilizar como lenguas maternas el árabe o el amasik de los bereberes (Fez es una ciudad multirracial y plurilingüe), los vecinos se expresan en francés de manera habitual, como en casi toda África. Mucha gente también habla inglés y algunos pocos pueden entender y expresarse en español o en italiano. Difícilmente, un visitante puede sentirse aislado en esta Babel de arquitecturas medievales, regateos fenicios e incesantes dicharachos.

copyright-by_620_manuelmoramorale

Actor de teatro Bhagavata Mela Melattur.

UNA VELADA DE TEATRO SACRO HINDÚ

Es muy difícil tener la oportunidad de asistir a una función de teatro Bhagavata Mela Melattur, incluso en la India, donde muy pocas veces se representa fuera del templo. Ésta es la primera vez que dicho teatro sale fuera fronteras indias.

copyright-by_619_manuelmoramorale

La danza del dios Ganesha.

Quiero hacer hincapié en que, por primera vez, este teatro ritual ha salido de su país de origen para mostrarse en el festival de Fez. Asistir no sólo fue un privilegio, sino una agradable sorpresa: espectáculo cargado de significados sociales, pleno de lírica y de un humor finísimo en el que se entremezclan los seres humanos con los dioses y los ritmos con las danzas.

copyright-by_621_manuelmoramorale

Las complejas relaciones de espiritualidad, de dominación, de celos y de miedos están representadas de manera espléndida en el teatro hindú.

Más de veinte actores y músicos participaron en este espectáculo que es el único heredero del teatro antiguo sánscrito. Ante nuestros ojos desfilaron Vishnu y Krishna con sus pieles pintadas de blanco y de rojo, ataviados con vestidos llamativos y engalanados con toda clase de joyas. Asistir al Festival de Músicas Sacras del Mundo de Fez es algo que ningún ser humano amante de la música o de las artes escénicas debería perderse, un acontecimiento para disfrutar, al menos, una vez en la vida.

copyright-by_622_manuelmoramorale

En una próxima entrega comentaré algunos otros espectáculos que me impresionaron de manera especial. Quizás a alguien le sirva para planificar una visita durante los próximos años al magnífico Festival de las Músicas Sagradas de Fez, el cual, por cierto, es mucho más que eso. Sin lugar a dudas.

CONTINÚA

Foto de Manuel Mora Morales. Islas Canarias.

Las brujas

Click aquí para entrar en el facebook de Manuel Mora Morales

manuelmoramorale_9b_LAGUNAGRANDE copy

“Por mucho que apriete el calor en verano los bosques de La Gomera conservan su frescura. Y su magia: los troncos de brezo son serpientes atornilladas a la piel del bosque y entre ellos el jinete vislumbra un juego verdinegro de luces y sombras inestables volubles volátiles: un mundo de formas ilusorias instaladas en las copas de los árboles: presencias ambiguas cuyos guiños refuerzan las leyendas en la isla: unas más reales que otras pero todas con un fondo de verdad. Incluso las más fantásticas.

Pocos dudan de que las brujas se reúnen durante las noches sin luna a bailar con el Diablo en este calvero de La Laguna Grande donde a ningún gomero se le ocurriría detenerse después del oscurecer.

Aquí sólo crecen algunos hierbajos en invierno y estos brezos gigantes que la rodean no son capaces de avanzar un solo metro hacia su interior: las raíces de los árboles desvían su trayectoria al acercarse a la línea invisible que delimita el enorme disco polvoriento: los pastores aseguran que hasta el vuelo de las aves es diferente cuando se adentran en esta calva donde el viejo bosque ha perdido su cabellera. Hechos que se consideran de naturaleza extraña.

Gaspar ríe por lo bajo al tiempo que dirige su mirada hacia el yermo círculo y se pregunta si alguna vez los oficiales de la Inquisición habrán reunido el valor suficiente para subir a capturar brujas en La Laguna Grande. Ésas que tal vez llegan por los aires después de untarse pomadas fétidas en los sobacos y gritar: ¡Arriba arriba sin Dios ni María! Pero hasta los inquisidores estamos convencidos de que jamás se debe caminar por estos lugares durante la hora que sigue a la media noche.

De las doce a la una
corre la mala fortuna.
De la una a las dos
corre la gracia de Dios.

No obstante siempre podríamos echar mano de una fórmula que no acostumbra a fallar: dibujar un círculo en el suelo y clavar un cuchillo en el centro En ese instante la bruja aparecerá dentro del ruedo sin que logre escapar de su interior hasta que no se lo permitamos o jure dejarnos tranquilos A veces no alcanza el tiempo para trazar el círculo o no llevamos un cuchillo encima En ese caso lo mejor es recitar este poemilla:

Canta el gallo blanco:
cal y canto
Canta el gallo rubio:
cal y entullo
Canta el gallo negro:
¡Jurial pa’l infierno!

manuelmoramorale_4LAGUNAGRANDE

Quienes las han visto de noche cuentan que las brujas no vienen desnudas sino vestidas con ropas de seda transparente aunque parezcan estar en cueros mientras danzan y cantan con desenfreno.

De Francia semos
de Roma venimos:
hace un cuarto de hora
que de allá salimos.

Racimo de uvas
racimo de moras:
¿quién ha visto dama
bailando a estas horas?

De Canarias semos
de Madrid venimos:
no hace media hora
que de allí salimos.”

(Texto extractado de la novela La isla transparente. Nuestro Ruiz de Padrón)

Blog de Manuel Mora Morales

Las trampas funerarias del día 2 de noviembre

caf

A relaxing cup of coffee in el cementerio.

Sinceramente, entre el Halloween y el Día de Finados (etc.) me quedo sin ninguno. Honestamente –como dicen los alemanes y los ingleses cada vez que van a decirte una mentira–, no creo en los fantasmas, no creo en los invisibles espíritus, no creo en el Corte Inglés ni siquiera creo en las calabazas, aunque tengan el cerebro del mismo tamaño que un ministro español de educación.

Me parece infantil caer en esa trampa de oponer al Halloween otra celebración con igual carga de superstición y morbo. Lo opuesto al Halloween, y a cualquier otra celebración de la muerte, es la celebración del nacimiento, la celebración del despertar, la celebración de la vida.

No debemos caer en la trampa, como si únicamente pudiéramos decidirnos por una de las dos opciones funerarias que nos presentan, cual si se tratara de votar por un bipartidismo carroñero en el que siempre gana la banca, como en los casinos de la mafia.

No. Ni Halloween, ni Día de Finados, ni Ranchos de Ánimas ni otras sandeces por el estilo. Comamos castañas, bebamos vinos nuevos y celebremos la vida sin ritos absurdos. Celebremos la vida que es, con toda seguridad, el mejor homenaje que podemos ofrecer a quienes ya no están con nosotros.

Salud.

Blog de Manuel Mora Morales

Cupido y la Venus de la Leche

He dedicado unos cuantos artículos de este blog a comentar pinturas religiosas sobre la Virgen de la Leche, especialmente aquella imágenes en que aparece San Bernardo recibiendo chorros lácteos procedentes de los pechos de la Virgen cristiana. A esos escritos me remito, con el correspondiente vínculo, a de fin de no repetirme.

Junto a ellos, incluí algunas pinturas con el mismo tema, referido a los dioses clásicos, como un cuadro de Tintoretto (1580), localizado en la National Gallery de Londres, en el que también aparece Hércules alimentándose con la leche de la esposa de su Padre Zeus. También incluí otro óleo, El nacimiento de la Vía Láctea, de Rubens (1637), conservado en el Museo del Prado en que Zeus, el Dios Padre del Olimpo, contempla a Hera lanzando un chorro de leche que no llega a la boca de su hijo Hércules, sino al cielo.

Contaba con más imágenes y textos para continuar la serie, pero me pareció que se volvería cansina si la alargaba. Sin embargo, existe un cuadro que se me quedó fuera y debí haberlo incluido. Hoy trato de remediarlo, en este artículo.

“Venus, Marte y Cupido”, de Rubens.

Me refiero a este óleo de Rubens, titulado Venus, Marte y Cupido, pintado en 
 primera mitad de la década de 1630. Como se aprecia, la diosa del amor alimenta a su hijito Cupido lanzando a su boca un chorro de leche. Marte, amante clandestino de Venus y padre putativo de Cupido, observa el banquete de su hijo.

Varios críticos hacen referencia al escudo de Marte (abajo, a la derecha), donde aparece una figura tenebrosa, que quizás represente la entrada del infierno sobre el que pende Cupido.

A la izquierda de la imagen, puede verse a Juan Crisóstomo, que llegó a ejercer como Patriarca de Antioquía y escribió varios libros que destilan el más feroz antisemitismo.

Otros entendidos identifican la figura de Venus con la madre que aparece en un grabado a buril sobre papel, perteneciente a Alberto Durero, titulado La penitencia de San Juan Crisóstomo. Observe la posición de los pies de la mujer y la posición de la mano y los dedos sobre su pecho.

“Paz y Guerra”, óleo de Rubens.

Es imprescindible la comparación con otra obra de Rubens, titulada Paz y Guerra, de la misma época. Sin embargo, en éste, Rubens no representa a Venus. sino a Minerva, diosa de la sabiduría, mientras el dios de la guerra, Marte, es expulsado de su presencia, acompañado del Horror. Uno de los “amorcillos” bebe la leche de la diosa.

Lo que a mí me llama la atención, en el cuadro Venus, Marte y Cupido, es que no conozco otra imagen en que el chorro de leche de la madre llegue a la boca del hijo. En el resto de pinturas y dibujos, aunque esté presente el hijo, el chorro de leche va dirigido hacia otro objetivo: la boca de San Bernardo, su frente, el firmamento, un amorcillo, las almas del purgatorio,…

¿Existe alguna razón religiosa, teológica, eclesiástica o, incluso, psicoanalítica para que los pintores no lleven los marianos chorros de leche a la boca de su hijo-dios? Lo ignoro, pero sería interesante conocer una explicación convincente para un tema tan ampliamente tratado en la pintura religiosa durante tantos siglos.

La Carretera Vieja del Sur: viaje al corazón de Tenerife

La Carretera Vieja del Sur nos va introduciendo en los secretos de la isla: flora autóctona deslumbrante,  barrancos cortados a machetazos, iglesias viejas repletas de santos aún más viejos, un completo catálogo de la espléndida arquitectura popular de Tenerife, guachinches perfumados con el agradable vino sureño, restaurantes exquisitos y ocultos, lagartos tizones que huyen del cernícalo que los acecha desde la estratosfera, paisajes simétricos como alas de mariposa, pozos que lloran día y noche su agua para las cebollas y las papas enterradas bajo el picón que bebe también el rocío mañanero,…

La Carretera Vieja del Sur nos conduce al corazón del Tenerife auténtico, el que ha latido durante siglos, el que en las zonas costeras han aplastado las autopistas bajo sus garras de asfalto.

El mundo real es mucho más pequeño que el mundo de la imaginación, dijo Nietzsche; pero, ¿cómo podríamos imaginar algo grande sin apoyarnos en lo pequeño? Al fin y al cabo, la grandeza o la insignificancia de las cosas depende de la distancia desde la que las observamos.

Poner rumbo al Sur, seguir la Carretera Vieja, significa resolver las interrogaciones de las curvas, consiste en teclear asombros sobre los puntos suspensivos de los malecones, es poner el foco en lo cercano, en el día a día de la vida, sin dejar que se nos fuguen los apetitos por las alcantarillas.

No tenemos remedio los románticos. Hemos nacido añorando las ruinas y nada nos parece bello si no descubrimos sus carencias, los vacíos por donde se cuelan las aguas de la sempiterna nostalgia o la vegetación audaz que coloniza sus osamentas y las cubre de flores.

Con motor

o con pedales, aramos las montañas del Sur sobre la negra cinta que tantas ilusiones, enfermedades, amores, lágrimas, muertes, codicias, amistades, decepciones y sueños rotos se deslizaron en otro tiempo. Hoy, la Carretera Vieja, retorcida, atormentada y solitaria, es el monumento perfecto al abandono secular que ha sufrido este Sur y a las bellezas íntimas que nos descubre.

Pero no hay que hacerse ilusiones vanas: lo bello es invisible a los ojos de quien no se abre a la belleza, de igual manera que las mayores exquisiteces culinarias permanecen incógnitas para quienes no son capaces de superar sus prejuicios gastronómicos.

El cernícalo vuela muy cerca de la Carretera Vieja, sabedor de que pocos vehículos le robarán el aire y el silencio. Su vuelo es sereno, pausado, redondo, como el planear de un singular banquero que administrara el viento para sostenerse sin esfuerzo en lo más alto o para caer raudo y cruel sobre sus presas indefensas.

Las viejas casas del Sur de la isla, sus paredes de piedra caliza, sus encalados y sus enjalbegados no pueden frenar la fuerza del sol que las amarilla, como antes amarilló la vertiente sur de los volcanes. La Carretera Vieja envejece con las casas; y con ellas va adquiriendo esa belleza que muestran los árboles centenarios, los poemas clásicos o las leyendas milenarias.

CONTINÚA

CLICK AQUÍ