Categoría: Escritores

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Las viejas escuelas y las escuelas viejas

Una imagen vale más que mil palabras: así eran nuestras escuelas hasta hace pocas décadas. Por desgracia, no todos los pueblos pueden decir hoy que aquellos tiempos escolares fueron peores. En gran parte del mundo, la escuela que vemos en esta imagen no es un recuerdo, sino una aspiración difícil –a veces, imposible– de convertir en realidad.

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Shakespeare contra Cervantes: KO en el primer asalto

Las exposiciones sobre escritores no son únicamente tediosas, son ridículas. Sólo hay que observar el escaso éxito de las muestras sobre cualquier literato.
Nada es más aburrido que acudir a una sala para ver unos cuantos papeles viejos que casi no se pueden leer, cuadernos amarillentos por el tiempo de los que sólo nos muestran una o dos páginas, alguna pluma, un tintero, una silla o un escritorio, una boina quizás,… En fin una colección de objetos que no tienen más objeto que llenar algunas vitrinas y justificar una conmemoración. En el caso de Cervantes, ni siquiera eso.
¿Y Shakespeare? ¡Eso es harina de otro costal!

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«Señales de humo», de Reig, una novela para guillotinar a Petrarca y otras vacas sagradas

EL ENCANTO DEL MORBO LITERARIO O CÓMO TRITURAR A LOS POETAS LAUREADOS
“Señales de humo” es una novela que encantará a los amantes de los viajes en el tiempo, de la literatura, de la ironía y de los cimientos culturales del viejo continente.
El autor emite juicios tan sumarísimos como sabrosos sobre los iconos sagrados de la literatura sudeuropea: Petrarca, Garcilaso y otros miembros del famoseo libresco reciben leña hasta en el carnet de identidad. Reig despierta el morbo en el lector que continúa adelante con la esperanza de ver qué cabezas van cayendo en la cesta de la ignominia bajo el hacha del malvado escritor.
Seguramente, usted no saldrá mejor persona después de leer esta novela, pero le aseguro que aprenderá algunos trucos para llegar al infierno en un pispás.

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«Mientras seamos jóvenes», una buena novela de José Luis Correa

He leído en estos días una novela del canario José Luis Correa . Una novela bien armada en todos los sentidos, lo cual siempre se agradece pero que, a mi juicio, debería ser más conocida por los lectores del archipiélago.
Correa, con un estilo literario a lo Dashiell Hammet, es ameno, realiza crítica social en sus relatos y se encuentra hoy en la vanguardia literaria de Canarias. Espero convencerles para que lean sus novelas y las disfruten tanto como yo.

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Presentación de «El discurso de Filadelfia», en Las Palmas de Gran Canaria

Me gusta pensar que en una lectura crítica de esta novela el lector se siente invitado a reflexionar sobre estos asuntos que no son ajenos a la naturaleza humana. Me gusta pensar que ese mismo lector sonríe en cada página, porque encuentra una palabra, una frase o una idea que lo mueve a ello. Me gusta pensar que, a pesar del empeño que los sempiternos enemigos de la libertad han puesto en borrar cualquier rastro de su memoria, Antonio Ruiz de Padrón –que desde las frías tierras europeas soñaba con comer pescado fresco, gofio y plátanos en sus islas– ahora será un poco más conocido, un poco más querido por sus paisanos.

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Presentación en Barcelona del poemario «Aldabas», de Antonio Abdo

Las veinte aldabas son, en realidad, veinte escenas de un drama, muy parecido a lo que es la propia vida. Donde el vaivén de las puertas que se abren, que se cierran, que se llaman, con o sin respuesta, conforman un paisaje lamentablemente cotidiano. Lo que no es cotidiano es la belleza y el sentido musical y literario con el que el autor, con el compás instrumental de la aldaba, dirige el ritmo de sus maravillosos poemas.Pero el libro de Antonio Abdo es eso y mucho más

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El entierro de Clavijo

El prisionero continúa sumido en un estado letárgico y revive sus recuerdos en presente. Ruiz de Padrón se traslada en su soliloquio insomne al año 1806. Antonio José, entras en la sala del velatorio. Te acercas al difunto. No le encuentro mala cara, piensas. Sólo desentona su piel cérea, que parece haber muerto un año antes que él. Tener la nariz gruesa favorece en la muerte y esa peluca empolvada al viejo estilo yo diría que lo tonifica. Don José, casi tiene usted tan buen aspecto como esa espléndida momia guanche que por sus diligencias viajó desde Tenerife al Real Gabinete de Historia Natural.

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Ruiz de Padrón y el hombre que pedía bofetadas

Son muchas las historias que contiene el libro. He elegido una que puede resultar curiosa a quienes no conozcan a los «quakers» o cuáqueros. Este capítulo reproduce una conversación entre Antonio Ruiz de Padrón y Pedro de Arcilla, mientras pasean por las calles de Filadelfia. Pedro muestra la ciudad al recién llegado y le informa sobre los cuáqueros, a los que pertenecía William Penn, el fundador de esa ciudad y de Pensilvania.

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Nivaria Tejera

La muerte de Nivaria Tejera me ha traído a la memoria cómo, casualmente, llegó a mis manos la primera edición del libro «Sonámbulo al sol» de esta escritora canariocubana.
Este ejemplar de «Sonámbulo…» lo encontré en una plaza de Santiago de Compostela.

Fue una casualidad. Había ido yo a esta ciudad, no a recibir las gracias del apóstol, sino a buscar al dueño de una tasca.
Conocí a ese hombre en una aldea perdida de Galicia y me dijo que en su casa de Santiago tenía guardado un libro manuscrito –autoría de un difunto tío suyo– que demostraba…

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Venanceo

El pícaro poeta Venanceo

Recuerdo ver en mi niñez a un poeta que recorría las islas a pie vendiendo hojas de colores impresas con poemas. Decía que eran suyos y no tengo motivos para dudarlo, aunque parece que también había romances tradicionales que la gente de los campos apreciaba mucho y compraba por unas pocas pesetas. Tendría este hombre setenta años y una barba blanca y poblada, a lo Walt Whitman, que impresionaba contemplar junto a su imponente estatura. Un bastón y una cartera que le colgaba en bandolera completaban su atuendo. Al parecer, era originario de La Gomera, pero recorría todo el archipiélago canario con sus poemas a cuesta. Por desgracia, no recuerdo su nombre.