Categoría: Amor

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Las viejas escuelas y las escuelas viejas

Una imagen vale más que mil palabras: así eran nuestras escuelas hasta hace pocas décadas. Por desgracia, no todos los pueblos pueden decir hoy que aquellos tiempos escolares fueron peores. En gran parte del mundo, la escuela que vemos en esta imagen no es un recuerdo, sino una aspiración difícil –a veces, imposible– de convertir en realidad.

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Las abejas no aman, aman las mariposas

Abejas y mariposas trabajan en lo mismo, a veces codo con codo, pero las separan la avaricia, el orden de la colmena, la obediencia ciega y el desamor por la vida. Las abejas no aman, aman las mariposas.
Las abejas me recuerdan demasiado los regímenes en los que millones de personas trabajan ciegamente para elevar más y más el vértice de la pirámide social donde se encuentra un grupo de caraduras, ebrios de poder. Un grupo que arenga a los ciudadanos para que obedezcan y trabajen en nombre de Dios, de la Revolución, de la Libertad o de la Economía…

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Foto de Manuel Mora Morales.

La heroína en su barril: la increíble historia de Annie Edson Taylor (Segunda parte)

Después de recorrer un kilómetro, a las cuatro y media de la tarde del día 24 de octubre de 1901, el barril se despeñó, con la señora y el gato en su interior, por el gran chorro de la catarata. Llegó entero a la base, los monstruosos chorros de agua no lograron deshacerlo y, cuando fue expulsado hacia aguas más tranquilas, una barca logró atraparlo.

En esta imagen, se aprecia con claridad el yunque adherido al fondo del barril, con el fin de proporcionarle estabilidad. Aunque el barril se inundó hasta la mitad, Annie y el gato salieron vivos del salto, sin otros daños que un par de pequeños rasguños, el consiguiente mareo y un miedo atroz. Ciertamente, el viaje en barril no debe de ser muy agradable, si nos atenemos a las declaraciones que Annie ofreció a los periodistas (Continúa leyendo…)

El extraño caso del caballo regalado

El asunto movería a risa, si no latiera en el fondo un poso de maldad que encuentra difícil explicación. Lo que yo me pregunto es cómo pretendemos que la humanidad avance hacia la tolerancia y la paz mientras queden personas incapaces de entender que se regale algo más o menos valioso porque se valora más el sentimiento que el dinero. Quien no entiende que se puede dar algo por nada es seguro que no conoce la generosidad y, mucho menos, la amistad o el amor. ¿En qué recodo de la infancia se pierde ese valor que cada vez me parece más frágil, más escaso, más necesario…?

Pessoa, Mailer y Oswald, en el río (1)

Ahí tenemos a un muchacho idealista o desequilibrado (¿dónde está la frontera entre ambos calificativos, al que también podríamos agregar el de conservador?) que se aleja de la orilla y corre hacia el corazón del huracán. En el exterior todo es normal, excepto que la KGB tiene alquilado el piso de arriba y graba sus conversaciones y fotografía sus movimientos. Pero durante mucho tiempo eso es irrelevante para Oswald, puesto que lo desconoce. La verdadera aventura se libra en su interior.

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LOS ESCRITORES Y EL AMOR. Capítulo 5: PÉREZ GALDÓS

No me joda, don Benito, ahora resulta que vuelve usted a cambiar la dirección del amor. ¡El burguesito se casó con una pecadora y no le dio ni un beso! Y ya no hay uno sino dos, cuatro, veinte amores que navegan por su novela como si fueran barquillas de vela latina pilotadas por gente enloquecida que se cruzan, se embisten, se ayudan y hasta se hunden irremisiblemente en el mar de la vida que es el morir. Y hasta una barquilla vuela con sus alas latinas extendidas, como sólo usted, señor mío, podría hacer volar al amor eterno sobre el lecho mortuorio de una pecadora que -¡quién sabe, don Benito, quién sabe!- había tenido alma, ojos y pechos de poetisa gallega.