Segunda parte: Isleños canarios contra pistoleros texanos

LA PIEL DE LAS RATAS

En los años veinte, las pieles de ratas almizcleras se pusieron de moda y los tramperos isleños vieron incrementarse sus ganancias. Sin embargo, la alegría les duraría poco, porque el Juez Pérez y sus amigos comenzaron a amenazarlos por medio de la policía para intermediar de manera abusiva en el comercio de pieles y a quedarse con su dinero.

GUERRA-TX-05
El isleño Mamerto prepara las ratas cazadas para obtener las pieles.

Cientos de tramperos isleños que se mataban a trabajar en los emponzoñados pantanos para cazar las ratas almizcleras veían cómo las autoridades se convertían en millonarias mientras ellos no lograban ahorrar un solo dólar.

Desesperados, los isleños fueron a pedir ayuda a Manuel Molero, un isleño muy apreciado que había logrado cierta situación desahogada y que los había favorecido en los temporales y en las epidemias.

Molero decidió ayudar una vez más a la colonia isleña: sus abogados lograron sentar a Leander Pérez ante un juez de Nueva Orleans que lo condenó. No obstante, poco duró la sentencia y no llegó a cumplir condena: sus amigos del Tribunal del Estado lo absolvieron.

Juez-P-01
El Juez Pérez, candidato del Partido Demócrata, en uno de sus mítines racistas.

LA GUERRA DE LOS TEXANOS

Pérez decidió vengarse y comenzó a arrestar isleños. No valoró adecuadamente el carácter y el arrojo de sus convecinos y creyó que su buena pasta no les permitiría rebelarse y dar un paso a frente. Se equivocó por completo.

En 1926, los isleños se enfurecieron y se armaron hasta los dientes. Como respuesta, el Juez Pérez llamó a pistoleros texanos. Un barco lleno de forajidos navegó por el bayú (un canal del río Misisipi) en dirección a las casas de los tramperos canarios. Mientras disparaban, los texanos gritaban:

–¡Esta noche vamos a cenar caldo de isleños!

En Delacroix Island, uno de los santuarios canarios dedicados a la trampería, se construyeron barricadas. Los isleños esperaron con calma a los hombres de Pérez: además de tramperos, los canarios eran expertos cazadores y hábiles en el manejo de las armas de fuego. Comenzó un intercambio de disparos que duró mucho tiempo.

Cuando terminó el tiroteo, los muertos estaban en la parte de los pistoleros. Los texanos sobrevivientes fueron capturados y el juez Pérez huyó en una lancha por el río Misisipi.

El Sheriff no se atrevió a detener a un solo isleño y llamó al Gobernador, el cual decidió dejar las cosas como estaban, al comprobar que la paz se había restablecido.

GUERRA-TX-08
Un isleño se apoya en la puerta de su cabaña de caza, junto a su barca. Estas expediciones de caza y trampería a las zonas pantanosas de los canales o bayús podían tener a los tramperos durante muchos días alejados de sus hogares.

LAS CONSECUENCIAS

El juez Pérez regresó con el tiempo y continuó sus carreras política y delictiva. José García, un policía de Saint Bernard Parish, me contó que Pérez fue uno de los investigados cuando, en el año 1963, el presidente John Kennedy fue asesinado en Dallas, una ciudad cercana a Luisiana. La razón de esta investigación fue las relaciones de Leander Pérez con el Ku-Ku-Klan.

La Guerra de los Texanos tiene una balada escrita en décimas que en ocasiones especiales se canta en alguna reunión de isleños canarios. Se la escuché cantar al ya desaparecido Irving Pérez que adoptaba todo tipo de precauciones como si temiera que alguien procediera contra él y su familia.

Por increíble que parezca el poder del Juez Pérez (fallecido en 1969) ha llegado hasta los albores del siglo XXI. También su fama de corrupto: lo saben bien los senadores de Luisiana en Washington, donde todavía cargan con la mochila de corrupción de aquel bendito Juez afiliado al Partido Demócrata de los Estados Unidos. Y es que ese partido en Luisiana ha tenido unas características especiales.

GUERRA-TX-02
Dos isleñas canarias transportan pieles de ratas almizcleras, en Delacroix Island.

SUMA Y SIGUE

Esta historia fue contada en mi largometraje Los canarios del Misisipi (2005) –cuya versión en inglés se presentó por primera vez en Nueva Orleans poco después del Huracán Katrina– y apareció de nuevo en la película “Delta Justice” (2015) presentada en el New Orleans Film Festival. La Guerra de los Texanos se conoce en inglés como The Islenos Trappers War (La guerra de los tramperos isleños).