El Caballero de Santiago que nació en Chipude

Ministerio de Cultura. España

He nombrado a José García de Llarena Carrasco en las tres novelas sobre Antonio Ruiz de Padrón que he publicado en los últimos años (La isla transparente, Canarias, El discurso de Filadelfia). Y no sólo porque me pareciera un personaje interesante. José García nació en 1749 en Chipude (La Gomera, Islas Canarias), vivió casi toda su vida en La Orotava (Tenerife), donde fue un hombre con gran influencia, y obtuvo el título de Caballero profeso de la Orden de Santiago, uno de los  más codiciados por la aristocracia canaria: sólo unos pocos miembros pertenecía a esta Orden. En los siglos XVII y XVIII,  era un alto honor contarse entre sus miembros y quienes, como Francisco de Quevedo y otros personajes encumbrados, eran admitidos en su seno, se mostraban muy ufanos de haberlo conseguido.

En una visita al Archivo Histórico Nacional, encontré unos documentos sobre el chipudano José García de Llarena que llamaron mi atención lo suficiente para profundizar  en su biografía, la cual me proporcionó abundantes datos para la redacción de la novela histórica La isla transparente. Pero comencemos por el principio.

LA ORDEN MILITAR DE SANTIAGO

La Orden militar de Santiago fue fundada en el año 1170 por trece crápulas residentes en Cáceres, los cuales formaban una camarilla de nobles degenerados. Entre ellos estaban Pedro Fernández de Fuentencalada, Pedro Arias, Rodrigo Álvarez de Sarriá, Rodrigo Suárez, Pedro Muñiz, Fernando Odoarez, etc. Todos eran condes, duques, marqueses,… a los que unía un fuerte vínculo, el de la degeneración.

No se sabe si fue por los lazos del demonio o a consecuencia de alguna resaca, estos señores se arrepintieron de la vida licenciosa que llevaban y decidieron fundar un grupo que defendiera a los peregrinos que recorrían el camino de Santiago y las fronteras de Extremadura. Cinco años más tarde, el rey Alfonso VIII elevó el grupo a la categoría de Orden religiosa. Así, la Orden de los Caballeros de Santiago quedó constituida como una “milicia de Cristo” en la que, como ya se sabe, la espada era la cruz y la cruz era la espada.

Dado que sus componentes se podían casar, pronto tuvo numerosos miembros y, en poco tiempo, las riquezas de esta orden eran inmensas. Si bien durante siglos fue una Orden independiente, Fernando el Católico consiguió convertirse en su administrador. A partir de este momento, los reyes españoles estarían a la cabeza de los Caballeros de Santiago.

LOS ANTEPASADOS

Cuando José nació, su padre, Juan García Medina de Salazar (1716), había cumplido los 33 años y vivía con su esposa, Francisca de Llarena Carrasco, en la aldea de Chipude, situada en la gran meseta que forman los altos de La Gomera, al borde del bosque de laurisilva que hoy se conoce como Parque Nacional de Garajonay.

A los 8 años de edad, el día 2 de marzo de 1757 asistió en el convento de Santo Domingo, en Hermigua, al entierro de su abuelo materno, Alonso Carrasco. El hecho de que su madre llevase el “Carrasco” como segundo apellido no era extraño en esa época, en la que había frecuentes cambios para destacar la genealógica línea más prestigiosa o conocida.

Cuando cumplió los 12 años, José marchó a La Orotava y vivió con sus tías maternas, que se ocuparon de proporcionarle una educación que en La Gomera no podía recibir, debido al aislamiento secular que padecía la isla.

Su abuelo paterno era Bernabé García y Alonso (hijo del regidor Domingo García y de María Clemente, ambos de Arure), nacido en Chipude en 1672 y bautizado por el cura Miguel Toxva de Acevedo. Se casó con Elena de Salazar (hija de Alexo Rodríguez y de María de Salazar).

LA SOLICITUD

En 1780, a los 31 años de edad, José García de Llarena Carrasco vivía en La Orotava, era Teniente Capitán de Granaderos de las Milicias de Tenerife y se decidió a solicitar el título de Caballero de Santiago, aprovechando que tenía algún pariente viviendo en Madrid.

Como se declara en la solicitud del título de Caballero de Santiago, todos sus abuelos estaban “reputados como caballeros, hijosdalgos notorios de sangre, cristianos viejos, sin tocarles mezcla de judíos, moros o conversos de ningún grado.”

Se casó con la VIII Señora de Alegranza, conocida como María Benítez, pero anotada en su partida de nacimiento como María Rafaela Magdalena de la Caridad Benítez de las Cuevas Ponte Lugo Arias de Saavedra Alzola y Angulo.

Su hijo, Marcos Antonio Miguel García y Urtus-Áustegui, nació el 14 Mar 1790 en La Orotava y murió 16 abril de 1866, en la misma población. Se casó el 26 de abril de 1813 con Úrsula María de Gracia Manuela Francisca de Urtus-Áustegui, la cual murió durante el parto de su primer hijo en 1815.

Jose-Ruiz-y-Armas-notario

El legajo finaliza con esta fe que valida el sacerdote y notario José Blas Ruiz y Armas, hermano de Antonio Ruiz de Padrón, que en ese año residía en América.

LA ENCUESTA

Para poner en marcha la solicitud se exigían muchos requisitos, entre ellos un detallado informe de su vida y de la vida de sus antepasados, con la declaración de numerosos testigos que hicieron alusiones a muchos datos etnográficos de gran interés. Uno de esos testigos fue un pariente de Antonio Ruiz de Padrón, llamado fray Antonio Cubas, R.P. Predicador General del orden de San Francisco y Comisario del Santo Tribunal, que contaba con 65 años de edad cuando se hizo la encuesta. Los autores del Auto de información son José de Armiaga y el prior fray Domingo de Fuentes.

Copio algunos párrafos que revelan de manera clara las exigencias de “limpieza de sangre”  no sólo para los Caballeros de Santiago, sino para lo frailes, los miembros del Santo Oficio y, prácticamente, cualquiera que aspirara a una profesión o cargo de cierta relevancia. También se pone de relieve la mala consideración que se tenía de los mercaderes, cambiadores y gentes que hayan ejercido un oficio vil, bajo o mecánico.

El informe se concluyó el día 9 de septiembre del año 1789 y en la última página figura el nombre de José Blas Ruiz y Armas, hermano de Antonio Ruiz de Padrón (que se había cambiado el segundo apellido).

Se lee en el documento 6 (página 55 del legajo):

“Que es igualmente notorio que doña Elena de Salazar y Dª Teresa de Salazar, abuelas paterna y materna del Pretendiente y todos sus antecesores y parientes están y estuvieron tenidos y reputados por limpios cristianos viejos, sin mezcla alguna, y por ilustres, y como tales tales han sido tratados, y distinguidos generalmente. Que estas abuelas tomaron el apellido Salazar de sus madres, siguiendo la ya citada costumbre, pues el padre de la primera se nombraba don Alexo Rodríguez y el de la segunda D. Enrique Morales, quiso también variar su apellido, tomado de su madre que era el de Mora y registra con unos instrumentos correspondientes al citado don Enrique Morales, poniéndose así en unos y en otros Mora, que es motivo que ha tenido el declarante para imponerse en esto, como que Dn Alexo Rodríguez fue Capitán y Dn Enrique Regidor y Alférez Mayor.

Que no ha llegado a su noticia que el es precedente ni sus padres, ni Abuelos paternos o maternos hayan sido Mercaderes, Cambiadores ni ejercido oficio vil, baxo o mecánico, y que antes bien sabe que el otro pretendiente y sus parientes por todas líneas están y estuvieron con empleos, y cargos distinguidos, manteniéndose de sus Haciendas y Mayorazgos, y con arbitrios, que no se oponen a su nobleza.

Que le consta la buena fama del Pretendiente como la Distinción y aprecio con que es mirado en la Villa de La Orotava, y la todos sus ascendientes, sin haver ohido ni entendido cosa en contrario.

Que no ha llegado a mí noticia que el Pretendiente ni sus padres y Abuelos paternos y maternos, ni alguno de estas familias haya sido corregido, procesado ni amonestado por el Sto. Tribunal de Ynquisición, ni por Juez aclesiástico, o regular en cosa que desdore su fama, y que cuanto lleva dicho es la verdad por el juramento que tiene prestado baxo el qual abono por seguro, de toda la verdad, crédito y noticias a Dn Pedro Casañas a fr. Antonio Cubas y a Dn Cristóbal Padrón y haviendole leído su dicho se ratificó en él, y lo firmó y firmamos.”

(Aparecen las firmas de Joseph de Armiagas, Fr, Domingo de Fuentes (prior) y de Felipe Delacroix que actúan como testigos de la declaración de don Pedro Casañas, natural de Adeje y vecino de La Orotava).

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He nombrado a José García de Llarena Carrasco en las tres novelas sobre Antonio Ruiz de Padrón que he publicado en los últimos años. Y no sólo porque me pareciera un personaje interesante…

En el documento 17 prosigue:

“Y que aunqe sus primeros apellidos eran Llarena Carrasco usava muchas veces en instrumentos, que ha visto, del apellido Peña que era el segundo de su Abuela paterna, siguiendo la práctica o abuso de usar de los apellidos de Abuelas, tíos o parientes:

Que aunque no hace memoria de haver conocido a los Abuelos paternos está bien asegurado de que fueron el Capitán y Governador Militar Dn. Bernabé García de Medina y Dª Elena de Salazar, como de que eran vecinos de otro lugar de Chipude y naturales, el primero de otro lugar y la segunda del Valle de Hermigua.

Que conoció a los Abuelos Maternos del otro pretendiente que lo fue Dn Antonio de Llarena Carrasco, natural de El Realejo partido de La Orotava en la Isla de Tenerife y Dª Teresa de Salazar natural del Valle de Hermigua en esta Gomera, y estuvieron avecindados en este Valle hasta que murieron, habiendo venido este Dn Alfonso de la Isla de Tenerife a casarse con la citada Dª Teresa por ser una y otro de las familias más esclarecidas en estas Islas.

Y que eran tales padres, hijos y Abuelos como llevo dicho, es público y notorio, sin cosa en contrario, pero mayor comprobación se remita a las partidas que se hallarán en las parroquias de Chipude y Hermigua, y a los testamentos que también estaban en ellas, o en el oficio de vecinos de esta Villa, si no se han extraviado algunos instrumentos como generalmente ha sucedido por las repetidas invasiones que ha havido en esta Ysla, en las que se extraviaron muchos papeles.”

EPÍLOGO

Murió José García de Llarena en 1793, a los 44 años de edad, en la Villa de La Orotava. Su viuda lo abrevivió hasta 1817 en que falleció a los 64 años.

El matrimonio tuvo tres hijos:

– José Rafael Blas Miguel Bartolomé García Benítez de Ponte y Cuevas Lugo y Arias de Saavedra (1789-?), el cual murió a edad temprana.

-Miguel Rafael Florentín García Benítez de las Cuevas, IX Señor de Alegranza (1790-?) se casó el 26 de abril de 1813 con Úrsula María de Gracia Manuela Francisca de Urtus-Áustegui ( -1815).

-María del Rosario Rafaela Ramona Juliana García Benítez de las Cuevas (1793 – 1832), que murió soltera.

Entre sus nietos, estaba el X Señor de Alegranza, José Bernabé Miguel Rafael García Benítez de las Cuevas Ponte Alzola y Angulo Arias de Saavedra (1812-?).

Como he dicho antes, el mayor interés de este legajo es la cantidad de información colateral sobre la vida cotidiana en la isla de La Gomera. Se alargaría mucho este artículo si incluyera esos sabrosos datos que el lector interesado puede encontrar en la novela La isla transparente.

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