Mes: julio 2014

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Blog de Manuel Mora Morales

Ébola: lo que se debe conocer sobre este peligroso virus

Un avión especial ha trasladado a un hospital madrileño al enfermo. Espero que todavía haya tiempo suficiente para salvarle. En Estados Unidos, hay otros dos afectados que, al parecer, se están recuperando con un tratamiento novísimo que a nadie se le había ocurrido enviarlo a los hospitales africanos.
No puedo decir que me alegro de que esta pobre gente haya resultado infectada, pero estaba muy claro que las organizaciones para la salud del Primer Mundo no se tomarían en serio la epidemia hasta que sus ciudadanos no resultaran afectados. Ese momento ha llegado: esperemos que se pongan mano a la obra y se tomen en serio la erradicación del Ébola en África.

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El obispo Bartolomé y el corsario Alí Arráez el Canario

Alí Arráez El Canario es un personaje histórico. Nació en Las Palmas de Gran Canaria y fue capturado por los corsarios argelinos, cuando pescaba en la costa sahariana. Compró la libertad con su trabajo, llegó a ser el Almirante de la armada argelina y amigo personal del Emperador otomano.
El Canario era un personaje pintoresco, como se desprende de estos párrafos –pertenecientes a mi novela La isla transparente– en los cuales el Obispo de Canarias le escribía una carta, contestando a su requerimiento para que cobrara, en su nombre algunas deudas que varios canarios habían contraído con él.
«–Válgame el cielo, Roldán (manifestaba el Obispo a su amigo el secretario Miguel Roldán[i] reputado como excelente teólogo), le aseguro a usted que no entiendo el comportamiento de este Alí o Simón Romero ¿Por qué viene a capturar cristianos a estas islas si después los libera sin cobrar rescate?

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Blog de Manuel Mora Morales

¿Los medios electrónicos amodorran a los niños?

Me pregunto si en las aulas se estará teniendo en cuenta lo que me permito denominar el «Síndrome de la Modorra», como respuesta espontánea de los alumnos a la utilización indiscriminada de las multimedias. Hablo del uso «didáctico» y «normalizado» de pizarras digitales, proyectores de vídeo y ordenadores, sin observar diariamente las reacciones del alumnado para motivarlo a rebelarse frente al amodorramiento físico e intelectual que se puede producir con suma facilidad.

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Venanceo

El pícaro poeta Venanceo

Recuerdo ver en mi niñez a un poeta que recorría las islas a pie vendiendo hojas de colores impresas con poemas. Decía que eran suyos y no tengo motivos para dudarlo, aunque parece que también había romances tradicionales que la gente de los campos apreciaba mucho y compraba por unas pocas pesetas. Tendría este hombre setenta años y una barba blanca y poblada, a lo Walt Whitman, que impresionaba contemplar junto a su imponente estatura. Un bastón y una cartera que le colgaba en bandolera completaban su atuendo. Al parecer, era originario de La Gomera, pero recorría todo el archipiélago canario con sus poemas a cuesta. Por desgracia, no recuerdo su nombre.

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Foto de Manuel Mora Morales.

La heroína en su barril: la increíble historia de Annie Edson Taylor (Segunda parte)

Después de recorrer un kilómetro, a las cuatro y media de la tarde del día 24 de octubre de 1901, el barril se despeñó, con la señora y el gato en su interior, por el gran chorro de la catarata. Llegó entero a la base, los monstruosos chorros de agua no lograron deshacerlo y, cuando fue expulsado hacia aguas más tranquilas, una barca logró atraparlo.

En esta imagen, se aprecia con claridad el yunque adherido al fondo del barril, con el fin de proporcionarle estabilidad. Aunque el barril se inundó hasta la mitad, Annie y el gato salieron vivos del salto, sin otros daños que un par de pequeños rasguños, el consiguiente mareo y un miedo atroz. Ciertamente, el viaje en barril no debe de ser muy agradable, si nos atenemos a las declaraciones que Annie ofreció a los periodistas (Continúa leyendo…)

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Foto de Manuel Mora Morales.

Esto no es una Luna

Es probable que usted o yo hayamos alcanzado ese nivel jerárquico para el que somos incompetentes. Llegados a ese punto, posiblemente comencemos a confundir la luna con el dedo que la señala –el «esto es una pipa», de Magritte, o la comparación kantiana de lo bello con lo agradable–, que se nos ocurra enrocarnos en la imagen que nos hemos formado sobre lo que hacemos o que tratemos de especializarnos en cuestiones marginales que nos permiten no caer en la depresión al comprender nuestra incompetencia.

De cualquier manera, no es esto lo más catastrófico que nos puede suceder. No hay que alarmarse demasiado, porque siempre se puede salir del atolladero. En realidad, hay comportamientos más lamentables e irreversibles, como el alentar el enfrentamiento entre los subordinados de manera ladina, empujarles hacia posiciones marginales o de riesgo laboral, hacerles dar pasos en falso, etc.

En todo caso, nunca viene mal hacer, de vez en cuando, una revisión de nuestras respectivas posiciones jerárquicas, de nuestras competencias y, sobre todo, de nuestras incompetencias.

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Afrodita

¿Hubo pintura abstracta en la Grecia clásica?

Lo de menos es que se haya producido o no la visita de Apeles a Rodas. Lo de más es que la valoración final de Plinio el Viejo respecto a este cuadro heleno, nos sitúa ante una auténtica crítica sobre arte abstracto. Quizás, la primera pintura abstracta de la historia del arte, porque es la primera en que sus valores formales no representativos reciben el respaldo intelectual expreso de un crítico de su época histórica.