El Papa Francisco, ¿un Gorbachov de la Iglesia Católica?

manuelmoramorale_009TORONTO

El Papa Francisco llama a la rebeldía de los parias.

Aparentemente, al menos, el Papa Francisco se ha convertido en el Gorbachov de la iglesia católica. Viene a cantar las verdades que durante tantos años han manifestado disidentes tales como Merino, Bof y otros ideólogos de la Teología de la Liberación y, antes que ellos, eclesiásticos como Martín Lutero y sus seguidores: no se debe predicar la pobreza desde púlpitos de oro ni vender la sumisión del pueblo a cambio de prebendas políticas para la jerarquía eclesiástica.
Claro que, ahora, existe una gran diferencia respecto a cualquier declaración que se hubiera realizado anteriormente: es el propio jefe de la Iglesia Católica quien dijo lo que dijo, de igual manera que fue el secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética el que movió las piezas adecuadas para el derrumbe del imperio socialista que, aun estando engangrenado, tenía oxígeno para rato.
El alcance de las palabras del Papa en Brasil parece de una relevancia extraordinaria.  En primer lugar, porque un indeterminado número de fieles va a tomarlas en su sentido literal; y su sentido literal es revolucionario. Casi tan revolucionario como las predicaciones de Jesús de Nazareth. O las de su tocayo San Francisco de Asís, cuyas Reglas pronto fueron rebajadas al nivel institucional conveniente.
En segundo lugar, porque los obispos, los cardenales y gran parte del clero no van a renunciar a las posiciones privilegiadas en que ahora están instalados. Lucharán con uñas y dientes para defender esos privilegios, aunque no les quede otra alternativa que avanzar hacia la defenestración romana de Francisco. No sería la primera vez que esto sucediese.
En todo este asunto, el distanciado Ratzinger habrá de jugar un importante papel. Estoy seguro de que ya ha recibido, en estos momentos, muchas solicitudes cardenalicias para mantener entrevistas privadas. Asunto a tratar: cómo convencer a Francisco para que no se eche al monte.

manuelmoramorale_010mallorca

El Papa Francisco no tiene que ir al templo a buscar a los mercaderes para expulsarlos… ¡Los ha encontrado a puñados en su propia casa, vestidos de púrpura! Difícil será que logre expulsar a media docena.

Una de las claves es si el Papa alemán forma parte del equipo que sin duda avala la perestroika que parece haber emprendido el argentino. Que Benedicto XVI apoye, se inhiba o se enfrente al nuevo Papa va a tener una importancia capital.
Así las cosas, lo que se dibuja en el horizonte vaticano es un cisma en la Iglesia Católica. Si Francisco se convierte en aliado firme de la iglesia de los pobres parece evidente que el muy conservador colegio de cardenales le obligará a abandonar el timón pontificio de la opulenta Roma para encabezar, quizás, la iglesia latinoamericana y parte de las africana y asiática. Contaría con muchos seguidores en Europa, pero no con una gran parte del clero oficialista y acomodado que se pondría, de inmediato, a las órdenes del tercer Papa.
No estoy demasiado seguro de haberme equivocado en el diagnóstico que publiqué cuando Francisco subió al sillón vaticano, porque aún es pronto para corroborarlo. Ojalá no estuviera en lo cierto, aunque ya veremos en qué quedan los gestos socializadores de Brasil. Los interrogantes están más abiertos que nunca y no sería mala cosa que la justicia social llegara a algunos países de manos de la Iglesia Católica, una institución con un poder enorme que podría impulsar un cambio social que dignifique la vida de los millones de seres humanos que no tienen ni donde caerse muertos. La esperanza, aunque sea leve, debe mantenernos.
No puedo dejar de recordar que no es la primera vez que un clérigo católico ha utilizado su alta posición para dignificar la vida ciudadana. Recordemos al cura canario Antonio Ruiz de Padrón que entró en la Inquisición española para mejor conocerla y derribarla. Así lo hizo, en las Cortes de Cádiz, en enero de 1813, hace ahora 200 años.
Lo dijo Confucio y muchos lo han repetido: no importa que el gato sea negro o sea blanco, lo que importa es que cace ratones.

Si traes algo de justicia social al mundo, bienvenido seas, Francisco; pero siéntate siempre con la espalda hacia la pared.

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