Las extrañas y “escandalosas” imágenes de la Virgen de la Leche (Primera parte)

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Anteayer, jueves, día 16 de agosto de 2012, volvió, casi sigilosamente, a la catedral de Gerona, el cuadro Lactatio de san Bernardo de Claraval, tras ser restaurado en el Centro de Restauración de Bienes Muebles de Cataluña. Se ha logrado devolver la adherencia a la capa de pintura, perdida por haber doblado en algún momento este lienzo del siglo XVIII que representa a la Virgen lanzando desde sus pechos un chorro de leche a San Bernardo.

Enterado del traslado del cuadro, me vino el recuerdo de mi primer encuentro serio con la Virgen de la Leche.

La primera vez que me interesé por la Virgen de la Leche fue en San Agustín, una ciudad de Florida (Estados Unidos), fundada por Juan Ponce de León, donde se asentaron muchos canarios que dejaron su huella en tumbas, casas y haciendas. Ponce llegó hasta allí buscando la Fuente de la Juventud o, al menos, era lo que  decía para que le siguieran.

Hoy, muchos turistas visitan esa fuente que se encuentra al lado de la vieja ermita de la Virgen de la Leche. Una capilla rodeada por las tumbas de los primeros pobladores canarios y españoles y no muy alejada de la impresionante Fortaleza de San Marcos.

Recuerdo que se me ocurrió entonces la idea de que la leche de la Virgen María era considerada un elixir que proporcionaba la eterna juventud tanto como el agua de la propia Fuente de la Juventud. Más preocupado por los asuntos que me llevaron a esa ciudad que por mitos alquimistas, pronto aparté aquellas especulaciones de mi cabeza. Sin embargo, bastantes años más tarde, creo que no iba yo demasiado descaminado, a la vista de los documentos e imágenes que han ido cayendo en mis manos: la cercanía de la Fuente de la Juventud y de la Virgen de la Leche no es meramente casual, sino que responde a  la voluntad de reunir dos mitos similares o, posiblemente, de enfrentarlos. Quizás este post y el siguiente les haga compartir mi idea.

Más tarde descubrí que no sólo en San Agustín existía una Virgen de la Leche, sino que su culto estaba extendido por medio mundo. La imagen, en esencia, consiste en la Virgen María dando el pecho a su hijo Jesús o, al menos, mostrándoselo.

He recopilado e insertado en este post varias citas y algunas de esas extrañas imágenes de la Virgen de la Leche.

Después de mi visita a San Agustín, comencé a fijarme en los iconos que representaban la Virgen de la Leche y en otros similares. Tuve noticias sobre  un cuadro se encontraba en el convento de Santo Domingo, en La Laguna (Tenerife), al leer el siguiente texto:

“Cuando fui a visitar el convento de los dominicos me paré un instante delante de una pintura bastante curiosa situada en el claustro: Santo Domingo situado a los pies de María recibía en su boca la leche que la Virgen hacía manar de su seno descubierto.”

Se debía al francés André-Pierre Ledru quien lo había incluido  en un libro publicado en el siglo XVIII. Yo supongo que este cuadro no representaba a Santo Domingo, sino a San Bernardo. Debió de ser  similar al que aparece sobre estas líneas, debido a los pinceles de Alonso Cano y que se conserva en el Museo del Prado con el título Premio lácteo a san Bernardo. Otros autores, como Sabino Berthelot, cónsul francés en Tenerife, citarían el mismo cuadro de Tenerife en el siglo XIX:

Los dominicos tienen su residencia en la Villa de Abajo. Entre las pinturas de escaso valor que decoran la iglesia, hay una cuyo tema me ha llamado la atención: Santo Domingo, postrado de rodillas, recibe en la boca la leche que mana del pecho de la Virgen.

Como yo viví algunos años en dicho convento, debería haberlo visto si se conservaba. Sin embargo, no guardo memoria de él. Es posible que fueran los propios clérigos quienes lo escondieran o lo destruyeran por considerarlo irreverente. ¡Quién sabe!

Otro cuadro similar, con la misma temática. La Virgen envía un chorro de leche a la frente de San Bernardo mientras un león del tamaño de un caniche apoya sus pies en el mismo reclinatorio donde se arrodilla el santo, quizás dando a entender que el libro está abierto por el Evangelio de San Marcos. Otro fraile contempla todo como si fuera lo más natural del mundo. El cuadro se llama La milagrosa lactancia de San Bernardo de pintor flamenco desconocido. Sólo se sabe que fue realizado hacia 1480.

Ramón Mújica cuenta cómo Santa Rosa de Lima mantuvo una relación especial con uno de estos cuadros.

“En el oratorio de Gonzalo de la Maza había un retrato de la Virgen de la Leche que Francisco Stastny ha atribuido a Mateo Pérez de Alesio, de la cual se hicieron muchas copias. Cuando la Santa la veía pensaba que estaba viva y no pintada “por las muchas mercedes, consuelos y regalos que de allí había recibido”. La Virgen con el Niño dormido en sus brazos le disparaba “a su pecho penetrantes saetas de fuego, que la pasaban el alma” y […]”

Leonardo Hansen escribió, en 1929,  que otro día la santa vio cómo la Virgen se agrandaba y trataba de salirse del cuadro para charlar con ella y una amiga. Fray Vicente de Zea aseguró a principios del XIX que al escuchar el Niño las alabanzas hacia su madre, soltó el pecho materno y volvió el rostro hacia Rosa.

Otro San Bernardo recibiendo leche de la Virgen María. Esta vez se trata de un grabado en un libro. Sobre el santo aparece una frase que debe tenerse en cuenta para entender la siguiente leyenda que estuvo muy en boga.

Según se cuenta, San Bernardo estaba rezando a una estatua de la Virgen la oración Ave Maris Stella y, al llegar va la cuarta estrofa, pronunció en latín la frase Monstra te esse matrem (Muestra que eres madre). Al punto, la estatua descubrió un pecho y lo apretó hasta que un chorro de  leche llegó a la boca de San Bernardo. Así –continúa la leyenda–, el santo pudo humedecer sus labios secos de tanto rezar.

La cuarta estrofa de Ave Maris Stella es:

Monstra te esse matrem:
sumat per te preces,
Qui pro nobis natus tulit esse tuus.
Muestra que eres madre:
reciba nuestras súplicas 
por medio de ti,
Aquél que, naciendo por nosotros,
aceptó ser tu hijo.

En Canarias, he visto recogida esa leyenda con un añadido: San Bernardo es quien aprieta el pecho a la Virgen para que Santo Domingo beba.

En el Museo del Prado también está guardado este cuadro de Murillo, datado en 1655, representando a San Bernardo y la Virgen. La leche llega a la boca del santo que no demuestra mucho placer al probarla.

Como se podrán imaginar, es grande la tentación de realizar un estudio psicoanalítico, tanto del santo y del cuadro como del pintor. No puedo imaginar que no lo llevase a cabo el propio Sigmund Freud si hubiera conocido estos lienzos.

Un texto de autora española roza el tema sin entrar en él de lleno. Se trata de una novela que no ha visto el papel aún y  versa  sobre una monja alemana del siglo XII llamada Hildegard que era sospechosa de brujería:

“La Virgen amamanta al santo por su defensa mariana. Un humilde monje arrodillado a los pies de la Virgen. El monje era san Bernardo; la Virgen había abierto su túnica para él y de uno de sus pechos manaba leche. Una leche que llegaba a la boca de Bernardo. El santo estaba en expectante espera. En un arrobador éxtasis, san Bernardo, que había intercedido –después de muchas súplicas a la abadesa– para que se permitiera la difusión de sus escritos, soñaba que mamaba de los pechos de la Virgen. Lo soñaba con tanta fuerza que los artistas lo pintaron así cuando él murió. Hoy hubiese sido un escándalo. En un libro piadoso se contaba que guardó ayuno durante muchos días y que, para que no muriera de inanición, la propia Virgen le dio de mamar de su pecho. El chorro de leche era el premio a su ascetismo.
Las vírgenes, pensó Samuel, soñaban que su pecho se llenaba de leche si no han dejado de ser virgen. Soñaban con dar de mamar al hombre, porque toda mujer lleva dentro una madre y una amante.
El erotismo, la sensualidad y una sexualidad no consumada hacían que la Iglesia creciera de forma insana. Alfonso X el Sabio en sus Cantigas también pintó la resurrección de un monje cisterciense gracias a la leche de la Virgen. La Iglesia quería la leche virginal.”

En una iglesia de Játiva se encuentra una pintura de Borbató que incide en la misma escena de la Virgen y San Bernardo, pero esta vez con mucha compañía. En el lado izquierdo, San Antonio parece aguardar su turno.

Los cuadros representando a la Virgen de la Leche son más abundantes de lo que generalmente se cree. Algunos, como éste pintado por Robert Campin, en 1425, y depositado en la National Gallery de Londres, son auténticas maravillas.

Otros nos revelan  el arte costumbrista de un país en todo su esplendor, como esta Virgen de la Leche o Mamacha de la Leche que se halla en Cusco, Perú, y casi no descubre el pezón. Quizás, por esta razón, el Niño está más interesado en el pintor que en la comida.

Pocos son los pintores religiosos que no nos ofrecen su visión particular de la Virgen de la Leche y no es raro encontrar verdaderas delicatessen como esta pintura de Boticelli.

Naturalmente, existen antecedentes al tema de las diosas amamantadoras en la cultura egipcia, como la divina Ast que aparece alimentando a su hijo Horus.

Otra estatua de la diosa egipcia Ast amamantando a Horus, su hijo. Ast era hermana y esposa del dios Osiris.

Ast representaba el ideal de madre para los egipcios.

Después, la diosa Ast pasaría a Roma bajo el nombre de Isis, representando la fuerza fecundadora de la naturaleza. En algunas imágenes también se encuentra dando leche a un niño.

Pintura romana de Isis, tal vez fuente de inspiración para similares representaciones cristianas.

Capilla de la Virgen de la Leche, San Agustín (Florida, EEUU), rodeada de tumbas y situada a pocos pasos de la Fuente de la Juventud.

Imagen de la Virgen de la Leche, en la mencionada capilla de San Agustín (Florida, EEUU).

Fuente de la Juventud, en San Agustín (Florida, EEUU).

Agua embotellada de la Fuente de la Juventud, en San Agustín (Florida, EEUU).

Virgen de la Leche, patrona de la ciudad portuguesa de Braga

Virgen de la Leche, pintada en el siglo XV por Pedro Berruguete. Se puede observar cómo el chorro de leche no llega a la boca del Niño, sino continúa continúa hacia la zona izquierda de la imagen.

 

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2 pensamientos en “Las extrañas y “escandalosas” imágenes de la Virgen de la Leche (Primera parte)

  1. Hola,
    Conozco a alguien que tiene una pintura que estaba oculta debajo de otra, después del trabajo de restauración se descubrió por completo la pintura original en la que la virgen expulsa un chorro de leche de un seno y un chorro de sangre de otro. Se trata de una obra muy antigua pero desconocemos el autor o su historia, sabes algo sobre una pintura con esas características? o si solo obedece al patrón de varias pinturas del mismo tipo en aquella época?

    Si tienes un correo electrónico con gusto podría mandarte una foto.

    Saludos.

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