Ruiz de Padrón valía por sí solo a todos sus compañeros, según José Desiré Dogour

Por estos días, hace exactamente doscientos años, Antonio Ruiz de Padrón se encontraba en Cádiz, muy atareado. Preparaba un Dictamen sobre la Inquisición española que las Cortes le habían solicitado. Pronto se debatiría su conveniencia dentro de la nueva Constitución, pero nadie creía que se eliminase una institución con tanto poder, dentro y fuera de la Iglesia.

Sin embargo, en enero de 1813, después de que se leyera el informe preparado por Ruiz de Padrón y se debatiera, tuvo lugar un hecho extraordinario que constituyó la mayor sorpresa de toda la legislatura: la mayoría de los diputados votaron a favor de la derogación de la Inquisición española, convencidos por el Dictamen del diputado Ruiz de Padrón.

La labor de este diputado doceañista abarcó muchos otros asuntos. Uno de ellos fue lograr arrancar la capitalidad de Canarias de las manos de los aristócratas de La Laguna y trasladarla a Santa Cruz.  Por esta razón, en el año 1769 cuando la cañada que pasaba junto a la Plaza del Príncipe se convirtió en calle, los concejales del ayuntamiento de Santa Cruz decidieron llamarla “Ruiz de Padrón”.

“Ruiz de Padrón valía por sí solo a todos sus compañeros, y no en valde resonó su autorizada voz en medio de aquella pléyade de hombre ilustres” es una valoración que dejó escrita José Desiré Dugour (Francia, 1814 – Canarias, 1875) en una de sus obras (Apuntes para la Historia de Santa Cruz de Tenerife, 1875) y la repitió Francisco Martínez Viera en su libro El antiguo Santa Cruz, crónicas de la capital de Canarias. Veamos el texto que este último dedica al político más famoso que ha dado el archipiélago canario:

La calle de Ruiz de Padrón, construida sobre el antiguo “Barranquillo de San Francisco”, fue abierta en 1863, terminándose las obras en 1875. Lleva ese ilustre nombre desde 1869, por acuerdo del Ayuntamiento que presidía don José Suárez Guerra. La primera casa de esta que había de ser importante vía (la que hace esquina con 1a de Valentín Sanz), comenzó a construirse en 1860. Era propiedad de los señores Le-Brun, y en ella instalóse la Sucursal del Banco de España, al crearse en 1881. 

Don Antonio Ruiz de Padrón, el famoso sacerdote gomero, diputado doceañista, adalid de la lucha por la capitalidad del archipiélago a favor de esta ciudad, nació en San Sebastián de La Gomera, en 9 de noviembre de 1757, falleciendo en Portela de Valdeorras (Galicia), en 6 de septiembre de 1823.

Los nombre del Saltillo y del Consistorio nada “pudieron” frente a otro nombre de máximo prestigio: el de José Murphy. Primero llamóse esa calle del Saltillo, nombre cuyo origen desconocemos. Después, del Consistorio, por haberse instalado las Casas Consistoriales en el ex-convento franciscano.

El nombre de José Murphy fue acordado por el Ayuntamiento que presidía don Ildefonso Cruz Rodríguez, en su sesión de 11 de noviembre de 1869, por su ímproba labor, aboliendo los derechos feudales y decretando la ley de imprenta u, por último, votando la Constitución de 1812, jurada en esta ciudad en forma solemne el 1º de agosto de ese año, enviaron nuestras islas al ilustre cura gomero don Antonio Ruiz de Padrón, abad de Villamartín de Valdeorras; a don Santiago Key y Muñoz doctoral de la Colegiata de Sevilla y rector de aquella Universidad, nacido en Icod el 24 de Julio de 1772, fallecido en Sevilla el 16 de julio de 1821, y a don Fernando de Llarena y Franchi, que era empleado de la Oficina de la Balanza del Comercio, que regentaba el que fue diputado doceañista don Agustín de Arguelles, y nacido en la Villa de la Orotava el 5 de Julio de 1779, donde falleció ya muy anciano, pues rebasaba los 82 años, el 26 de febrero de 1861.

También formaba parte de la representación de las islas en las Cortes de Cádiz, don Fernando Gordillo diputado por Las Palmas, clérigo también como Ruiz de Padrón y como Key Muñoz, y defendía, como era lógico, las aspiraciones de Gran Canaria en la cuestión de la capitalidad del archipiélago, ya planteada en las primeras Cortes… Key y Llarena representaban conjuntamente a Tenerife y a La Palma, y Ruiz de Padrón a las restantes islas. Como decía don José Desiré Dugour, “Ruiz de Padrón valía por sí solo a todos sus compañeros”.

Ruiz de Padrón posesionóse de su cargo el 2 de noviembre de 1811, y Key y Llarena y Franchi lo hicieron el 8 de septiembre de ese mismo año. Las Cortes de Cádiz cerraron sus sesiones el 14 de septiembre de 1813. Es más que sabida la enorme labor de Ruiz de Padrón en favor de los derechos de Santa Cruz de Tenerife para ostentar la capitalidad del archipiélago. Key y Llarena pidieron a las Cortes el establecimiento en Tenerife de una Sala de Audiencia Territorial de Las Palmas, sin resultado.

A Llarena se le debió, entre otras cosas, que fuera restablecida la Intendencia de Rentas, que ya había funcionado en esta capital, siendo él nombrado intendente honorario. Llarena y Franchi y Key Muñoz ostentaron los cargos de vicepresidente y de secretario de las Cortes. Llarena y Franchi fue gran amigo de Arguelles y poseía como recuerdo de esa amistad el reloj del célebre orador, que la familia del diputado doceañista orotavense conservaba. Ruiz de Padrón fue un tenaz defensor de la capitalidad de las islas en Santa Cruz, frente al criterio de sus compañeros Key y Llarena, que proponían a La Laguna, y de Gordillo que proponía fuera establecida en Las Palmas.

 

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