Mes: agosto 2012

Un curioso texto de 1814 sobre Antonio Ruiz de Padrón

El artículo que quiero presentarles fue publicado en una revista londinense, en 1814. En él se presenta un completo resumen del Dictamen de Ruiz de Padrón, acompañado de algunos comentarios. Naturalmente, el texto está en inglés, pero he traducido al español los primeros párrafos del artículo.
A SPEECH against the Inquisition, delivered in the sitting of the Cortes, and another on Bread and Bulls, on the degraded state of Spain, spoken in the great square of the capital, both the genuine production of native Spaniards, may be regarded among the unequivocal signs of the times.

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100 imágenes curiosas sobre libros (Primera parte)

Como mi pasión son los libros –y mi manía, porque, a pesar de ser un dormilón, ya no puedo dormir antes haber leído y no me despierto del todo sin leer algunas páginas a primera hora de la mañana–, les ofreceré, durante algunos días, imágenes relacionadas con ellos. Son fotografías o grabados que me han llamado la atención y los he ido guardando. Una parte corresponde a fotos mías y, otra, la he recopilado en libros, revistas e internet. Espero que las disfruten tanto como yo.

El caso de Zog I de Albania y la reproducción de los reyes por generación espontánea

La monarquía es un sistema elástico, aunque no lo parezca a primera vista. Casi igual que la iglesia o el ejército ha ido adaptándose a los nuevos tiempos y a las nuevas ideologías políticas, sociales y científicas. Su sobrevivencia ha dependido en gran parte de esa elasticidad, no sólo de la ignorancia de los pueblos. La realeza solamente ha quedado excluida por completo de los sistemas nazis y comunistas, en los que, sin embargo, la iglesia ha hallado resquicios para sobrevivir y el ejército se ha encontrado como en su propia casa, porque –en el fondo y, sobre todo, en la forma– ¿qué han sido el comunismo soviético y el nazismo alemán sino campamentos militares ampliados a todas las esferas de la sociedad?

Sobre cómo un par de mulas canarias tumbaron a dos sabios ingleses, en el siglo XVIII

Llegaron a Tenerife un domingo de octubre de 1792. Pegaron trece cañonazos para saludar a la población, pero nadie les respondió. De manera que desembarcaron y se informaron de que en Santa Cruz no había pólvora para cargar el cañón de los saludos. A juzgar por el diario, los ingleses no debían hablar muy bien el castellano ni enterarse de la mitad de lo que pasaba en la isla. Aunque, así y todo, lograron salir con vida de sus «grandes» aventuras en su ascensión al salvaje y peligroso Pico del Teide. En esta primera entrega, se incluye la anécdota de las mulas antibritánicas y, en el próximo, asistiremos a la visita que unas damas de la alta sociedad tinerfeñas hicieron a los ingleses en sus propios barcos y de lo que allí sucedió.