Bosque de laurisilva en La Gomera: entre la neblina laten corazones verdes

Esta foto la disparé hace casi diez años, en el bosque de El Cedro, en el municipio de Hermigua (Gomera, Islas Canarias). Pero podría haber sido en cualquier otro rincón de los montes arcaicos que cubren gran parte de esta isla, donde las leyendas destilan el mismo halo de misterio que los musgos humedecidos por la neblina.

Cuando uno llega temprano al bosque, es probable que el mar de nubes se encuentre aún atravesándolo y le confiera un aspecto mágico. Los acebiños [con b de acebo], los loros, los viñátigos y los brezos gigantes aparecen y desaparecen en la niebla, y hasta se nos antojan flacas, velludas, extrañas criaturas animadas por sus verdes corazones.

El monte de El Cedro se encuentra en el Parque Nacional Garajonay, el cual se extiende por una superficie que supera el 10 % de la isla de La Gomera. Su declaración como área protegida tuvo lugar en 1981. Posteriormente, en 1986, laUnesco lo incluyó entre los bienes que forman parte del Patrimonio de la Humanidad. En este año, 2012, la isla ha sido reconocida como Reserva de la Biosfera.

Su superficie es de 3.948 hectáreas, y su territorio se extiende por todos los municipios de La Gomera, ocupando el centro y ciertas zonas del norte de la isla. El terreno del parque, a menu­do envuelto en una húmeda niebla, está constituido por materiales basálticos, debidos a coladas y piroclastos, con diversos roques y fortalezas. En su interior se encuentra el Monumento de la esencia de la flor.

El parque toma su nombre del Alto de Garajonay, la mayor altura de la isla con 1.487 m. La cota mínima del parque es de 650 m, en el caserío del Cedro. Su declaración obedece a que alberga la mejor muestra conocida en el Viejo Mundo de laurisilva, un bosque húmedo de variadas especies de hoja perenne que en el Terciario cubría prácticamente toda Europa. La laurisilva se da en un régimen climático unifor­me en el que la variación anual de la temperatura es pequeña y la precipitación es relativamen­te abundante, con humedad casi constante debida al mar de nubes.

La laurisilva y el fayal-brezal (asocia­ción de faya y brezo) ocupan aproximadamente un 90% del parque, encontrándose en el extre­mo occidental y meridional de Garajonay. Especies exóticas y el pino canario ocupan la parte meridional, y constituyen el 10% del parque.

La fauna de Garajonay también es destacable. Alberga cerca de 1000 especies de invertebrados, siendo unas 150 endémicas de dicho espacio. Las especies de vertebrados son 38, básicamente reptiles y aves, entre las que destacan las palomas rabiche y turqué, endémicas de Canarias. Garajonay tiene la consideración de zona de especial protección para las aves (ZEPA).

No existen núcleos de población dentro del parque, aunque sí en sus proximidades. Los senderos que permiten conocer el parque son numerosos. En su interior hay un área recreativa, llamada Laguna Grande; y en el lugar conocido como Juego de Bolas, en el municipio de Agulo, está el centro de visitantes.

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