Esto no es una ventana

Si tuviésemos la fuerza suficiente
para apretar como es debido un trozo de madera,
sólo nos quedaría entre las manos
un poco de tierra.

Y si tuviésemos más fuerza todavía
para presionar con toda la dureza
esa tierra, sólo nos quedaría
entre las manos un poco de agua.

Y si fuese posible aún
oprimir el agua,
ya no nos quedaría entre las manos
nada.

(Ángel González: Esto no es nada)