Friedrich von Schiller y sus alusiones al vino de las Islas Canarias, en su famosa “Canción del Ponche”. SEXTA PARTE

“Como la luz de un ardiente manantial, se desborda del tonel el vino con púrpura espuma cristalina.”

Friedrich von Schiller (1759 – 1805) escribió el poema Punschlied Im Norden zu singen (Canción del ponche para cantar en el Norte), que yo entiendo como un cántico fervoroso a la vida, a través del vino; si bien fue calificado por los críticos alemanes del XIX como una alegoría moral. Contiene doce estrofas de cuatro versos cada una que han llegado al público a través de una canción para dos voces, musicalizada por el compositor Franz Schubert, en 1815, conocida como Auf der Berge.[1] La undécima estrofa tiene un particular interés:

Fernhin zu den sel’gen Inseln
Richtet sie der Schiffe Lauf,
Und des Südens goldne Früchte
Schüttet sie im Norden auf.

Lejos de las Islas afortunadas
[la Naturaleza] vigila el navegar de los barcos,
Y los dorados frutos del Sur
Vierte en el Norte.

Las razones de Schiller para incluir esta mención a las Islas afortunadas o bienaventuradas no se entendería sin conocer la primera estrofa del poema:

Auf der Berge freien Höhen,
In der Mittagssonne Schein,
An des warmen Strahles Kräften
Zeugt Natur den goldnen Wein.

En las altas cumbres de las montañas,
Con los rayos  del sol a mediodía,
Bajo la  fuerza de los cálidos destellos
La Naturaleza produce el dorado vino.

Si unimos el vino a las Islas Afortunadas y a la época en que vivió Schiller –finales del siglo XVIII y prolegómenos del XIX–, la ecuación es fácil de resolver. El poeta se refiere, sin la menor duda, al vino canario o Kanariensekt.

Esto ya lo señaló Heinrich Düntzer, en el siglo XIX, cuando escribió en el segundo tomo de su obra Schillers lyrische gedichte el siguiente párrafo:

11º estrofa. El arte también nos trae los frutos del Sur a quienes necesitamos estímulos. El hecho de que, asimismo, la navegación aquí esté referida como un arte, como algo que cae, nos hace experimentar un sobresalto. A las Islas Afortunadas, nombradas por Hesíodo, ya el rey Juba II quería identificarlas con las Islas Canarias. Desde estas islas se exportan el  Kanariensekt, los limones y las naranjas más hermosas.[2]

Arriba: una versión del poema Punschlied “Im Norden zu singen” fue musicalizada por Franz Schubert. La partitura tiene fecha de 18 de agosto de 1815. Abajo: una interpretación de las tres primeras estrofas del poema.



__________________________

NOTAS

[1] Versión de Franz Schubert contiene las doce estrofas del poema de Schiller, si bien muchas interpretaciones, como la que se incluye en el vídeo de esta página, sólo usan las tres primeras. A continuación, incluyo el texto completo del poema y una traducción de las primeras estrofas, debida a Eduardo Almagro (2011).

Punschlied – Im Norden zu singen

Auf der Berge freien Höhen,
In der Mittagssonne Schein,
An des warmen Strahles Kräften
Zeugt Natur den goldnen Wein.

Und noch Niemand hat’s erkundet,
Wie die große Mutter schafft;
Unergründlich ist das Wirken,
Unerforschlich ist die Kraft.

Funkelnd wie ein Sohn der Sonne,
Wie des Lichtes Feuerquell,
Springt er perlend aus der Tonne,
Purpurn und krystallenhell.

Und erfreuet alle Sinnen,
Und in jede bange Brust
Gießt er ein balsamisch Hoffen
Und des Lebens neue Lust.

Aber matt auf unsre Zonen
Fällt der Sonne schräges Licht;
Nur die Blätter kann sie färben,
Aber Früchte reift sie nicht.

Doch der Norden will auch leben,
Und was lebt, will sich erfreun;
Darum schaffen wir erfindend
Ohne Weinstock uns den Wein.

Bleich nur ist’s, was wir bereiten
Auf dem häuslichen Altar;
Was Natur lebendig bildet,
Glänzend ist’s und ewig klar.

Aber freudig aus der Schale
Schöpfen wir die trübe Flut;
Auch die Kunst ist Himmelsgabe,
Borgt sie gleich von ird’scher Glut.

Ihrem Wirken freigegeben
Ist der Kräfte großes Reich;
Neues bildend aus dem Alten,
Stellt sie sich dem Schöpfer gleich.

Selbst das Band der Elemente
Trennt ihr herrschendes Gebot,
Und sie ahmt mit Herdesflammen
Nach den hohen Sonnengott.

Fernhin zu den sel’gen Inseln
Richtet sie der Schiffe Lauf,
Und des Südens goldne Früchte
Schüttet sie im Norden auf.

Drum ein Sinnbild und ein Zeichen
Sey uns dieser Feuersaft,
Was der Mensch sich kann erlangen
Mit dem Willen und der Kraft.

Canción del ponche. Para cantar en el Norte

Sobre la altas cumbres de las montañas,
bajo los radiantes rayos del mediodía
y al calor de sus destellos,
el dorado vino surge de la naturaleza.

Nadie sabe
cuál es el secreto de la madre;
trabajando sin descanso
con su inaprensible poder.

Radiante como un hijo del sol,
como la luz de un ardiente manantial,
se desborda del tonel
con púrpura espuma cristalina.

Alegra todos los sentidos
y sobre los pechos de los temerosos
insufla la dulce esperanza
del placer de vivir.

[2] “Str. 11. Die Kunst bringt uns auch die Früchte des Südens, deren wir zum Punsche bedürfen. Daß auch die Schiffahrt hier als Kunst bezeichnet wird, fällt doch etwas auf, wir empsinden einen Sprung.  Die bereits von Hesiod erwähnten seligen Inseln wollte schon König Juba II in den Kanarischen Inseln sinden. Von diesen Inseln kommen außer dem Kanariensekt die schönsten Zitronen und Orangen.” (H. D., 1866).

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