Mes: febrero 2011

Cómo acercarse a un poema sin sufrir un accidente. Parte 1

El poeta hace como el niño que juega; se cree un mundo imaginario que toma muy en serio, es decir, que dota de grandes cantidades de afecto, distinguiéndolo a la vez claramente de la realidad. Esto es, actualmente, lo que se ha denominado la suspensión de la regla de la sinceridad para crear un mundo cerrado, donde todos los elementos funcionan con una lógica interna, como sucede en el juego infantil. Es ahí donde nace la ficción poética, sustituyendo el placer del juego infantil. Cuando el ser humano experimenta un sentimiento placentero no renuncia a él, sino intenta repetirlo cuantas veces sea posible.

El extraño caso del caballo regalado

El asunto movería a risa, si no latiera en el fondo un poso de maldad que encuentra difícil explicación. Lo que yo me pregunto es cómo pretendemos que la humanidad avance hacia la tolerancia y la paz mientras queden personas incapaces de entender que se regale algo más o menos valioso porque se valora más el sentimiento que el dinero. Quien no entiende que se puede dar algo por nada es seguro que no conoce la generosidad y, mucho menos, la amistad o el amor. ¿En qué recodo de la infancia se pierde ese valor que cada vez me parece más frágil, más escaso, más necesario…?

Hosni Mubarak: buenísimo, bueno, malo, muy malo y malísimo. O la comodidad de creernos todo

Husein, como Mubarak, fue otro líder bueno que se convirtió en malo a golpe de tele y de cañón. Ya hemos visto el resultado de toda esa pantomima. La realidad es que Husein fue derribado cuando se le agotó el dinero para comprar armamento al Reino Unido y cuando le convino a cierta familia, con intereses cerveceros en Texas para entrar en los negocios petroleros de Oriente Medio. ¿Sucederá lo mismo con Mubarak? Ahora, más que el tiempo, la guerra es oro. Actualizando la frase latina, podríamos aseverar: Si vis pecumiam, para bellum: Si quieres dinero, prepara la guerra