El steelpan, un maravilloso instrumento musical caribeño

Durante casi dos meses de la pasada primavera, viví en Filadelfia. Como es bien sabido, se trata de la cuna de la Revolución Americana y una de las ciudades más sofisticadas del mundo. Allí no hay tiempo para el aburrimiento. Cuando tenía un rato libre, me gustaba caminar hasta los jardines del Fairmount Park, simplemente para leer un rato, sumergido en la tranquilidad y el colorido exuberante de los parterres colmados de flores. Sin embargo, los fines de semana acudía gente de todos sitios y era difícil encontrar un rincón tranquilo.

Uno de mis rincones favoritos del parque Fairmount.

En contraposición, se formaba una enorme algarabía en el jardín del vecino Museo de Arte de Filadelfia, donde todo tipo de atracciones y reivindicaciones convivían con más o menos tolerancia. Un sábado por la mañana, mientras esperaba la apertura de una feria de libros infantiles que organizaba el ayuntamiento de la ciudad, me acerqué hasta ese lugar. Allí pude grabar este vídeo, en el que un músico interpreta una pieza con un instrumento que no es frecuente encontrar fuera de las costas caribeñas de habla inglesa.

Se trata del steelpan o steeldrum, una especie de tambor metálico al que se le ha hundido el fondo hasta darle una forma cóncava. Como puede apreciarse en el vídeo que grabé, cada zona de la superficie metálica proporciona una nota de forma que es posible interpretar cualquier melodía de manera fidedigna.

El steelpan nació en la década de 1930, en Trinidad y Tobago, derivado de los drums o tambores metálicos -simples bidones de gasolina- que usaban las bandas de música (steelbands) para armar grandes fiestas. Aún recuerdo la impresión que me causó la primera vez que ví interpretar una pieza a músicos de Surinam, con más de una docena de estos bidones. Fue en el estadio de Managua y el ruido era tan atronador que Daniel Ortega y su poética esposa debieron pensar que la contra atacaba su chalet con un centenar de helicópteros.

En fin, espero que les guste este pequeño trabajo y que cuando escuchen los mordenísimos steelhangs recuerden que su funcionamiento esencial fue inventado por los campesinos y pescadores de Trinidad y Tobago hace ochenta años.

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