Un buen negocio: arrasar bosques submarinos: ojos que no ven, corazón que no sufre

Bosque de sebas (Cymodocea nodosa) o sebadal.

Cuando se quema un trozo de bosque en cualquier lugar de la superficie del planeta a todos se nos encoge el corazón. Incluso, como decía Jaume Perich, cuando el bosque quemado es propiedad del señor conde. Sucede con demasiada frecuencia que perdemos enormes extensiones boscosas por accidente, desidia, locura o intereses comerciales. Y, como es natural, clamamos, durante dos o tres días, para que los responsables vayan a parar a prisión.

Sin embargo, a casi nadie parece preocupar que cada año sean arrasadas por completo superficies inmensas de bosques submarinos. Bosques que son, al menos, tan importantes como los que pueblan nuestras montañas. Imprescindibles para la supervivencia medioambiental del planeta, aunque se hallen fuera del área de visión de la mayor parte de los seres humanos que, por razones obvias, somos poco dados pasear por los fondos del océano.

Por otra parte, la denominación de estas selvas acuáticas parece realizada a propósito para que su destrucción pase desapercibida. Por ejemplo, suele hablarse de sebadales, lo cual suena a la mayoría como cebadales o cultivos de cebada. Pero un sebadal es un bosque de sebas (Cymodocea nodosa), una planta acuática de enorme importancia para conservar el equilibrio biológico en el medio ambiente marino.

Les invito a comprobar cómo se arrasa legalmente uno de estos bosques, aun cuando lo prohíba la legislación, en este caso, de Canarias. Un informe sesgado sobre un bosque submarino de sebas, en Lanzarote, logró que se pudiera construir un puerto deportivo en uno de los parajes naturales más bellos del planeta: Berrugo. El mismo lugar, sí, que es el epicentro de mi documental Lanzarote, la isla estrellada.

Este bosque de sebas o sebadal fue arrasado. La playa que estaba a su lado, borrada del territorio. Se generó un intenso debate en la sociedad lanzaroteña. La prestigiosa Fundación César Marique puso el grito en el cielo y llegó a encargar un estudio sobre el impacto del puerto deportivo sobre el bosque submarino de Berrugo. En su Memoria 2001, esta Fundación dejó constancia de sus acciones, que en la actualidad adquieren gran relevancia, teniendo en cuenta que el mismo debate se realiza hoy en Tenerife, con un gran puerto en el sur de la isla.

Coral en un bosque de sebas.

El ejemplo puede servir también para las costas mediterráneas y caribeñas, entre otras zonas muy afectadas por la construcción de puertos casi siempre innecesarios que arruinan las costas y la vida que existe en torno a ellas. A continuación, cito textualmente la parte del mencionado informe que corresponde a Berrugo:

“La Fundación César Manrique encargó un informe técnico a Jesús M. Falcón Toledo, licenciado en biología marina, para evaluar los valores naturales de la costa de Berrugo y su grado de afección por las obras del Puerto Deportivo de Berrugo. En el mismo, se prestaba especial atención a las comunidades de flora y fauna susceptibles de desaparecer o verse alteradas por las obras, como es el caso de las praderas de Cymodocea nodosa (sebadales). De este modo, se aportaba nueva documentación alternativa al debate que la construcción del puerto estaba originando en la sociedad lanzaroteño.
Entre las conclusiones reseñadas en el informe hay que destacar: la desaparición de la zona intermareal rocosa, sepultada por las obras de la construcción del puerto deportivo Marina del Rubicón; la confirmación de la existencia de sebadales de Cymodocea en el sector donde se practican las obras del puerto deportivo; la posibilidad de que los nuevos diques se comporten como un arrecife artificial, donde el efecto de atracción predominaría sobre el de producción de nueva biomasa y la recomendación de no verter materiales finos. Por último, recogiendo las propuestas del estudio, se recomienda a las autoridades competentes la revisión de las propuestas de protección de hábitats, incluyendo los sebadales de esta zona de Lanzarote, si así lo aconsejan los estudios pertinentes, como Lugar de Interés Comunitario (LIC), formando parte de la Red Natura 2000.
El día 29 de enero se expusieron públicamente los resultados de los dictámenes técnicos que la FCM había encargado a un comité de expertos sobre los diversos informes de carácter medioambiental relacionados con el patrimonio natural de Berrugo y su posible afección por las obras de construcción del proyecto Puerto Deportivo Marina Rubicón, que habían sido encarga dos tanto por los promotores como por asociaciones ambientalistas.
La construcción del puerto deportivo Marina Rubicón en la costa de Berrugo, Playa Blanca, y la posible afección de los valores naturales de la zona –sobre el litoral y el ecosistema marino de su entorno–, generaron inquietud social y controversia pública. Los potenciales efectos negativos que la construcción podría tener sobre el patrimonio natural del lugar, dio origen a distintos documentos e informes de carácter ambiental, que se incorporaron al debate social y al contencioso jurídico.
La FCM consideró relevante la discusión centrada en torno a Berrugo por varias razones: por el modelo agresivo de actuación y ocupación del dominio público en un área sensible de inequívocos valores naturales y patrimoniales; por su significación simbólica y estratégica en el marco del actual debate entorno al control del crecimiento y a la cualificación de las intervenciones en el territorio; y, por último, por la necesidad de que las actuaciones en materia turística y urbanística cumplan y respeten la normativa legal y los condicionantes ambientales a que están sujetas.
Para fundamentar y cualificar su posición al respecto y con la intención de aportar más elementos de juicio y mayor claridad al debate, la FCM encargó a un comité de expertos la redacción de dictámenes individuales centrados en el análisis y la valoración científica de cada uno de los documentos e informes realizados.
En otros términos, la FCM auditó la documentación técnica de carácter ambiental producida en torno al “caso Berrugo”, incluido su propio informe.
Los informes enviados a los cinco expertos en biología marina, para que procediesen a su valoración científica, fueron: Informe Técnico del “Sebadal” afectado por el proyecto “Puerto Deportivo Marina Rubicón”, del que es autor Antonio Sotillo Burunat.
Informe del Catedrático de Ecología de la Universidad de Las Palmas Ángel Luque, encargado por los promotores del Puerto deportivo “Marina Rubicón”, en el que había colaborado Lidia Medina Falcón.
Informe de la afección al medio de las obras realizadas en la construcción del Puerto Deportivo “Marina Rubicón”, en la costa del término municipal de Yaiza, Lanzarote, de los mismos dos autores antes citados.
Efectos de la construcción de la “Marina del Rubicón” sobre las praderas de Cymodocea nodosa (“Sebadales”) del sur de Lanzarote , del que son autores: Ricardo Haroun Tabraue, Pablo Sánchez Jerez y Arturo Boyra López, encargado por WWF/Adena Canarias.
Valoración de las comunidades marinas con especial atención a las praderas de Cymodocea nodosa en las inmediaciones de la costa del Berrugo (sur de Lanzarote), del que es autor: Jesús Manuel Falcón Toledo, encargado por la FCM.
El Estudio de Impacto Ambiental del proyecto del Puerto Deportivo realizado por Joaquín Soriano Benítez de Lugo. La categoría de evaluación aplicada fue la de Evaluación de Impacto Ambiental y el resultado se analizó como poco significativo.
Por su parte, la Comisión de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente de Canarias (COTMAC), en su reunión de los días 8 y 9 de junio de 1999, realizó una Declaración de Impacto Ecológico condicionada y vinculante (con 14 condicionantes que los promotores deberían cumplir al realizar las obras).
Los biólogos marinos, en sus conclusiones respecto a los diferentes estudios, disentían expresamente de la consideración de impacto ambiental poco significativo deducido por Joaquín Soriano Benítez de Lugo.
En primer lugar, disentían de la precariedad atribuida a los sebadales, asegurando que su periodicidad anual es fruto de la regeneración natural de la flora litoral y certificado de su renovación y pujanza.
En segundo término, discutían los argumentos e instrumentos de análisis ofrecidos en los informes solicitados por la empresa, particularmente los elaborados por Ángel Luque, que tendían a infravalorar la riqueza y especiales circunstancias de los sebadales en formación o crecimiento. Se subrayaba, además, la insuficiencia investigadora en estos estudios y se llamaba la atención sobre la falta de legislación precisa que haría muy difícil la conservación de los sebadales. Por otro lado, se valoraban muy positivamente los informes de Haroun, Sánchez y Boyra y de Falcón, en los cuales se coincidía en que, según los análisis y conclusiones, la destrucción de los sebadales ya se había iniciado.”*

El final ya lo sabemos: se construyó el puerto deportivo, desapareció la playa y los naturales del lugar, ultrajados, vieron cómo perdían el derecho a sus propiedades a cambio de nada. Debería darnos vergüenza cuando dejamos que sucedan estas cosas.

(*) Fundación César Manrique, Departamento de Medio Ambiente, en la revista: Informe 2001, Sevicio de Publicaciones de la FCM, Lanzarote, 2002. Páginas: 71-74.

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2 comments

  1. Lo lamentable de este problema (desgracia diría yo) es el tema de los puertos deportivos. Si paseas por cualquiera de ellos habitualmente, comprobarás que la mitad de embarcaciones están ahí, sin moverse de sus amarres en años. Muchos los utilizan como complemento más para presumir de estatus. Otros simplemente los abandonan allí a su suerte.

    Siempre ha sido habitual ver a jubilados ingleses y alemanes vivir en nuestros soleados puertos de clima benigno. Ahora y cada vez más se da el caso de españoles, normalmente singles y/o divorciad@s que dado el altísimo precio de las viviendas al uso, deciden vivir en un barco.
    Hay puertos en los que prohíben esta práctica, pero es algo que cada vez va a más. ¿El problema? Cada vez más demanda de amarres, más construcciones de puertos, etc.

    Y luego, a los que realmente hacemos uso de estos puertos, los que disfrutamos de la navegación, llevamos colgado el San Benito de no respetar nuestro entorno, cuando es todo lo contrario. Todo aquel que ama la mar, cuidamos de ella y nos oponemos a esta práctica, protestando continuamente por el mal uso y desperdicio de amarres en tantos puertos.

    En otros países en los que el respeto medioambiental se tiene en más consideración tienen la costumbre de varar los barcos en la temporada baja. Solo los echan al agua los meses que vayan a navegar, con lo cual no es necesario tanto puerto ni tanta destrucción.

    En fin,me pongo a hablar de estos temas y sin querer me caliento, no puedo evitarlo. Lamento la intromisión

    Muy buen post has dejado, si no te importa pasaré el enlace a algunos amigos amantes de la mar y de nuestro entorno. Saludos

    1. Estoy completamente de acuerdo en lo que dices. Del pelotazo de las viviendas, el cemento ha emigrado al pelotazo de los puertos deportivos y comerciales. Pronto las costas serán inaccesibles y desoladas.
      Saludos

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