Cupido y la Venus de la Leche

He dedicado unos cuantos artículos de este blog a comentar pinturas religiosas sobre la Virgen de la Leche, especialmente aquella imágenes en que aparece San Bernardo recibiendo chorros lácteos procedentes de los pechos de la Virgen cristiana. A esos escritos me remito, con el correspondiente vínculo, a de fin de no repetirme.

Junto a ellos, incluí algunas pinturas con el mismo tema, referido a los dioses clásicos, como un cuadro de Tintoretto (1580), localizado en la National Gallery de Londres, en el que también aparece Hércules alimentándose con la leche de la esposa de su Padre Zeus. También incluí otro óleo, El nacimiento de la Vía Láctea, de Rubens (1637), conservado en el Museo del Prado en que Zeus, el Dios Padre del Olimpo, contempla a Hera lanzando un chorro de leche que no llega a la boca de su hijo Hércules, sino al cielo.

Contaba con más imágenes y textos para continuar la serie, pero me pareció que se volvería cansina si la alargaba. Sin embargo, existe un cuadro que se me quedó fuera y debí haberlo incluido. Hoy trato de remediarlo, en este artículo.

“Venus, Marte y Cupido”, de Rubens.

Me refiero a este óleo de Rubens, titulado Venus, Marte y Cupido, pintado en 
 primera mitad de la década de 1630. Como se aprecia, la diosa del amor alimenta a su hijito Cupido lanzando a su boca un chorro de leche. Marte, amante clandestino de Venus y padre putativo de Cupido, observa el banquete de su hijo.

Varios críticos hacen referencia al escudo de Marte (abajo, a la derecha), donde aparece una figura tenebrosa, que quizás represente la entrada del infierno sobre el que pende Cupido.

A la izquierda de la imagen, puede verse a Juan Crisóstomo, que llegó a ejercer como Patriarca de Antioquía y escribió varios libros que destilan el más feroz antisemitismo.

Otros entendidos identifican la figura de Venus con la madre que aparece en un grabado a buril sobre papel, perteneciente a Alberto Durero, titulado La penitencia de San Juan Crisóstomo. Observe la posición de los pies de la mujer y la posición de la mano y los dedos sobre su pecho.

“Paz y Guerra”, óleo de Rubens.

Es imprescindible la comparación con otra obra de Rubens, titulada Paz y Guerra, de la misma época. Sin embargo, en éste, Rubens no representa a Venus. sino a Minerva, diosa de la sabiduría, mientras el dios de la guerra, Marte, es expulsado de su presencia, acompañado del Horror. Uno de los “amorcillos” bebe la leche de la diosa.

Lo que a mí me llama la atención, en el cuadro Venus, Marte y Cupido, es que no conozco otra imagen en que el chorro de leche de la madre llegue a la boca del hijo. En el resto de pinturas y dibujos, aunque esté presente el hijo, el chorro de leche va dirigido hacia otro objetivo: la boca de San Bernardo, su frente, el firmamento, un amorcillo, las almas del purgatorio,…

¿Existe alguna razón religiosa, teológica, eclesiástica o, incluso, psicoanalítica para que los pintores no lleven los marianos chorros de leche a la boca de su hijo-dios? Lo ignoro, pero sería interesante conocer una explicación convincente para un tema tan ampliamente tratado en la pintura religiosa durante tantos siglos.

El hambre de los canarios: relato sobre cómo se inició la amistad entre Pascual Rodríguez de Sossa y el emperador marroquí

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Foto: M. Mora M.

Un lector me solicita otras noticias relacionada con el marino canario Pascual Rodríguez de Sossa, personaje sobre el que publiqué un relato en el anterior post de este blog. En realidad, el comienzo de esa historia se encuentra en la novela La isla transparente (Malvasía, 2011), primer volumen de la serie sobre Antonio Ruiz de Padrón. Trataré de complacerle, insertando algunos párrafos correspondientes a esa obra, que narran el principio de los problemas a los que Sossa se vería enfrentado durante la década de 1770.

La miseria que pasaron los canarios en los años anteriores fue terrible: los habitantes de Lanzarote y Fuerteventura tuvieron que abandonar sus islas y desembarcar hambrientos como la langosta en las costas del resto del archipiélago donde se trató de socorrerlos con los pocos recursos que estaban disponibles. Se trajo algo de trigo y aun otros alimentos del norte de África gracias a los excelentes oficios del hebreo Samuel Sumbel unidos al buen corazón del Emperador de Marruecos y a la audacia del capitán tinerfeño Pascual Rodríguez de Sossa. Éste se vio enredado en una gran deuda con el Sultán y los comerciantes marroquíes porque el Comandante General de Canarias, López Fernández de Heredia, no le remitió el dinero para pagar el grano que ya había enviado a las islas.

La fama de aventurero precedía al capitán Sossa por haber navegado en su juventud con patente de corso. En aquella etapa aprisionó numerosos barcos ingleses y perdió varios navíos en sus arriesgados negocios entre África y España. Llegó a proponer al Rey transportar a Madrid pescado salado procedente de las capturas realizadas por los pescadores canarios en las costas del Sáhara.

Esta reputación fue aprovechada para no entregarle el dinero que le pertenecía. A Pascual lo dejaron en la estacada y a los canarios sin un grano más de trigo marroquí.

Ante sus protestas en la Corte de Madrid el cónsul español Bremond le puso fuera de juego al informar que “es un yndibiduo que no dejará de causar desazones”. Cuánta diferencia hay entre esas palabras y las del embajador marroquí en España Ahmad Al-Gazzal quien ha afirmado literalmente: Dos veces hablé por Pascual por el cual respondo yo: voy a enviar por él para componer su dependencia y despacharlo todo a su gusto.

Todavía Pascual Rodríguez de Sossa continúa en Marruecos. Por su parte el Emperador ha dado órdenes terminantes de que no sean embarcados víveres en ningún barco español hasta que se paguen los novecientos pesos fuertes que se deben por el impuesto del trigo. El cónsul español le ha contestado que para cobrar pueden enajenar un viejo molino que es propiedad del capitán Sossa en tierras marroquíes.

El Sultán aprecia al canario y se enfada por los atropellos que le infieren: de manera que su respuesta es terminante: los españoles deben pagar esa deuda y el vicecónsul Pedro Suchita ha de marcharse de Marruecos por haber maltratado al capitán Pascual de Sossa. Ciertamente Suchita había propinado un empujón a Sossa cuando éste se encontraba en el consulado aunque la cosa no pasó de ahí.

No obstante las relaciones entre España y Marruecos están entrando en un escenario conflictivo por culpa de la falta de honradez del Comandante General de Canarias unida a la antipatía hacia Sossa del embajador Bremond y la ceguera del Ministro de Estado, Pablo Jerónimo Grimaldi.  Esperemos que no se declare una guerra que ya parece inminente. El futuro dirá cómo va a terminar todo este embrollo. En Larache Pascual de Sossa es con frecuencia invitado a las casas de los ministros marroquíes. Lo mismo hacen los embajadores de Francia y de Holanda quienes lo tratan con mucha deferencia sabedores de sus sacrificios para remediar el hambre de sus paisanos canarios y del mal pago que recibe de quienes debían apoyarle.

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Foto: M. Mora M.

CONTINÚA

Pascual Rodríguez de Sossa, un canario apreciado por el emperador de Marruecos

Foto: M. Mora M.

Foto: M. Mora M.

En Canarias, ha habido numerosos personajes, capaces de sumir en la perplejidad a quienes llegan a conocer sus andanzas. Uno de ellos es el corsario y capitán de navío Pascual Rodríguez de Sossa, que vivió en el siglo XVIII, e, indirectamente, desencadenó una guerra entre España y Marruecos. Todo comenzó cuando el Comandante General de Canarias no le entregó a Sossa el dinero para pagar el trigo comprado a los marroquíes. El emperador, conocedor de los hechos, se puso de parte del marino canario, a quien consideraba una víctima. Así, comenzaron los malos entendidos con los españoles.

Esa curiosa historia, rigurosamente cierta, está narrada en la novela Canarias. En ella, este marino llega a departir con Antonio Ruiz de Padrón, el protagonista de la obra. Adelanto algunos párrafos, como aperitivo.[1]

La Laguna. Tenerife

Viernes 2 de diciembre de 1774

Hoy se conoce en La Laguna una Real Cédula de 23 de octubre en la que se publica el inicio de la guerra contra Marruecos. Y esta guerra tiene el siguiente único motivo: el Emperador de Marruecos envió una amable carta a Carlos III solicitándole las plazas de Ceuta y Orán. En una especie de postdata agregó que en caso de no entregárselas se vería obligado a entrar en ellas sin que por ese motivo deban perderse las buenas maneras ni la armonía.

De forma que finalizó la tregua y se acabó el trigo que durante los últimos años los canarios han ido a buscar a Marruecos debido a las malas cosechas insulares. Bien lo sabe el tinerfeño Pascual Rodríguez de Sossa, capitán de navío, que ha sido el involuntario iniciador de este conflicto: enredado por las componendas los latrocinios y las confabulaciones del embajador español Tomás Bremond y de López Fernández de Heredia, virrey con el título de Comandante General de las Islas Canarias.

Pascual continúa aún en Marruecos. No ha tenido otra alternativa que vender su casa su finca y su molino a Cayetano Scaglioni: un compinche italiano del vicecónsul español Suchita. Ha percibido menos de mil pesos fuertes por unas propiedades valoradas en tres mil. No puede elegir: esa es la cantidad exacta para saldar la deuda con el sultán. Sin embargo todavía restan cuatrocientos pesos fuertes por entregar a quienes le vendieron el trigo.

Pascual se queda sin dinero para comer. Un comerciante de buen corazón, Juan Bartolomé Bull, se lo lleva a su casa donde le asigna una habitación y lo trata como a uno más de su familia. Los marroquíes le ofrecen un excelente puesto en su marina pero por motivos religiosos Pascual rechaza tan tentadora oferta. Hace poco tiempo le ha escrito una carta al ministro Grimaldi narrándole los hechos y solicitando algún empleo que le permita vivir con dignidad a sus cincuenta y ocho años. Sin embargo no obtiene respuesta. Por orden expresa del ministro español se le relega al olvido. Aún está fresca la tinta de las dos notas que se han escrito en su expediente:

A esto no se ha contestado, ni parece hai que responder.”

Quizá convendrá oír sobre el particular a Bremond. Bremond dijo que este Pasqual de Sosa es un enredador, que no debe hacérsele caso.”

—ooo—

Foto: M. Mora M.

Foto: M. Mora M.

Más adelante, Pascual Rodríguez de Sossa regresó a Canarias, donde pasó su vejez. Tuvo sus más y sus menos con el Comandante General, como puede leerse en la novela Canarias. Por cierto, en esa guerra contra Marruecos participó un joven oficial de ascendencia canaria que más adelante alcanzaría fama universal: Francisco de Miranda, futuro Padre de la Patria venezolana. Miranda propuso a sus jefes utilizar una técnica guerrillera para atacar a los marroquíes que rodeaban y cañoneaban Melilla. Dicho plan se conserva en un escrito redactado por el venezolano mientras se encontraba sitiado en la ciudad norteafricana. Si curiosa fue la propuesta, la respuesta lo fue aún más…

Francisco de Miranda y su hermano, Javier de Miranda, son protagonistas de diversos acontecimientos en esta novela que hace un repaso de la historia de los canarios en la segunda mitad del Siglo de las Luces. Espero que disfruten con su lectura.

______________

Nota.

[1] La puntuación de esta novela no sigue las reglas de la RAE, sino las propias  de una sintaxis experimental, más dinámica y acorde con el desarrollo de la obra.

La novela histórica “Canarias” ya está en las librerías

La novela Canarias acaba de salir de la imprenta y, cuando escribo estas líneas, debe estar ya expuesta en varias librerías de todo el mundo, tanto en el formato clásico de papel como en el de e-book y e-pub. Mucho trabajo de investigación, miles de horas dedicadas a recorrer archivos, a visitar ciudades en Europa y en América, a buscar referencias, a desenterrar historias tristes, historias cómicas e historias increíbles…, todo pasa ante mí como una película acelerada, ahora que el libro ha tomado forma física y, finalmente, descansa en mi mesa de trabajo: quinientas veinte páginas que contienen una narración histórica cuyo protagonista es el personaje que más he admirado en mi vida. A su alrededor, he tratado de dibujar un puzle literario que contiene los principales elementos históricos que actualmente definen la identidad de mi tierra.

SINOPSIS

Aunque Canarias se puede leer como una novela independiente –puesto que se trata de una narración autónoma–, también es el segundo tomo de la saga Nuestro Ruiz de Padrón, la cual relata la vida del que fue principal artífice de la desaparición de la Inquisición española.
Antonio José Ruiz de Padrón nació en San Sebastián de La Gomera (Islas Canarias), en 1757, y murió en Villamartín de Valdeorras (Orense), en 1823. Su vida se convirtió en un apasionante viaje por diversos países, ideas y movimientos religiosos, políticos y sociales de los siglos dieciocho y diecinueve. Esta figura puede considerarse, junto a la del escritor Benito Pérez Galdós, como la más relevante de su archipiélago natal.
Ningún otro personaje canario ha sido tan conocido y reconocido fuera de las islas. Fundamentalmente, su fama se debe a su labor como Diputado, en las Cortes de Cádiz, para lograr la derogación del Voto de Santiago y la abolición de la Inquisición Española. Aun siendo sacerdote, logró ambos objetivos. El resto de su vida transcurrió de manera novelesca.
El primer tomo de la obra lleva por título La isla transparente. Narra la infancia de Ruiz de Padrón en La Gomera y las circunstancias religiosas, políticas y sociales que atravesaba su isla natal en esos años. Naturalente, no podría entenderse nada de lo anterior sin relacionarlo con el resto del mundo. A ello me he aplicado, tratando de presentar un ambicioso mapa histórico en el que abundan personajes y situaciones tan pintorescas como poco conocidas.
Este segundo tomo, con el título de Canarias, se inicia con la llegada a Tenerife del joven Antonio José Ruiz y Armas –no adoptaría los apellidos Ruiz de Padrón hasta varios años más tarde–. A los quince años entró en la Orden de San Francisco e inició los estudios sacerdotales en la ciudad de La Laguna, capital de Canarias.
Su relación con los ilustrados tinerfeños y su entrada como socio destacado en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife determinaron un rumbo vital que le llevó a ser testigo presencial y, a veces, protagonista de los más relevantes movimientos históricos de su tiempo, en un increíble periplo por los Estados Unidos, Cuba y buena parte de Europa.

Los personajes que desfilan por la novela son de todo tipo y condición. Algunos juegan papeles muy secundarios, pero otros se agigantan y son parte esencial del relato histórico, por su cercanía a Ruiz de Padrón o por la trascendencia de su intervención en los procesos sociales, políticos e, incluso, artísticos que tuvieron lugar a finales del siglo dieciocho y principios del diecinueve, o en los dos o tres siglos anteriores.

En resumen, “CANARIAS” es una novela histórica escrita con la intención de que fuera intensa, amena y, sobre todo, divertida. Junto a la historia principal, he recuperado decenas de semblanzas y anécdotas que espero cautiven al lector tanto como me cautivaron a mí cuando las conocí.
“CANARIAS”  contiene una parte importante de nuestra Historia. Una parte imprescindible que nadie debería desconocer, y no solamente los canarios, sino los españoles y latinoamericanos, cuyas sociedades se conformaron, en buena parte, a partir de las importantes acciones llevadas a cabo por el protagonista de esta obra.
Por otra parte, las Islas Canarias constituyen un enorme puchero que lleva siglos cocinándose en siete ollas sobre el mismo fuego. Lenguas, folklores, filosofías, oficios, libertades, represiones, razas, creencias, comportamientos sociales y culturales de todo tipo son algunos de los ingredientes. En consecuencia, de vez en cuando, parece saludable levantar las tapas de los calderos, mirar, probar cómo va el guiso, averiguar qué se ha estado cociendo…
Precisamente, esta es la propuesta de la novela “CANARIAS”, conducida por un personaje singular: Antonio Ruiz de Padrón. Su fantástica vida puede servirnos de crisol para entender no sólo zonas desconocidas de la historia, sino los mecanismos que la mueven.
Mirar a Canarias, a España y al mundo, metiéndonos en los zapatos de Ruiz de Padrón, propicia un examen de la realidad desde posiciones racionales, al tiempo que posibilita un análisis sereno sobre cuándo, por qué, cómo, desde dónde y hasta dónde ha evolucionado cada uno de los elementos que conforman nuestro contexto social. Me gustaría compartir este punto de vista con ustedes: esta es la razón principal de haber escrito Canarias.

DATOS TÉCNICOS DE LA NOVELA “CANARIAS”
Primera edición: 12 de diciembre de 2012
Título: Canarias
Autor: Manuel Mora Morales
Colección: Nuestro Ruiz de Padrón
Editor: Editorial Malvasía
Interior: 520 páginas en papel ahuesado
Cubierta: todo color
ISBN en papel: 978-84-938983-8-0
ISBN e-book: 978-84-938983-9-7
Encuadernado: tapa dura
P.v.p.: 24,90 € en formato clásico de papel 9,90 € en formato e-book.

ALGUNOS PERSONAJES DE LA OBRA

•    Antonio Ruiz de Padrón, diputado doceañista, artífice de la derogación de la Inquisición.
•    José de Viera y Clavijo, autor de la Historia de Canarias.
•    José Clavijo, autor de El Pensador, traductor, etc.
•    José Clavijo, autor de El Pensador, traductor, etc.
•    Johann Wolfgang von Goethe, autor que escribió la obra “Clavijo” sobre José Clavijo.
•    Domingo García Abreu, artífice del nombramiento como diputado de Ruiz de Padrón.
•    Ignacio Llarena, clérigo, tío del Fernando Llarena y amigo de Domingo García.
•    Fernando Llarena, diputado doceañista canario.
•    Amaro “Pargo” Rodríguez Felipe, pirata canario.
•    Alonso Fernández Benítez de Lugo, conquistador de Tenerife.
•    Lope Antonio de la Guerra, autor de unas famosas Memorias.
•    Fernando de la Guerra, ilustrado que fue presidente de la RSEAPT.
•    Benjamín Franklin, padre de la patria norteamericana y científico.
•    Tomás de Nava y Grimón, fundador de la Real Sociedad Económica de Tenerife.
•    José Blas Ruiz y Armas, hermano de Antonio Ruiz de Padrón.
•    Fernando de Molina y Quesada, ilustrado canario.
•    Cristóbal del Hoyo, el aventurero marqués de San Andrés.
•    Juana del Hoyo, famosa por sus tertulias.
•    Agustín de Bethencourt, ingeniero canario.
•    Marquesa de Pompadour, famosa madama parisién.
•    Domenico Caracciolo, abolió Inquisición en Sicilia.
•    Juan Martín El Empecinado, guerrillero español contra Napoleón Bonaparte.
•    Javier de Miranda, hermano de Francisco Miranda.
•    Francisco de Miranda, precursor y libertador de Venezuela.
•    Juan Rodríguez de la Oliva, pintor canario, famoso retratista de vivos y de cadáveres.
•    Varios obispos de Canarias que tuvieron destacadas intervenciones.
•    Juan de Iriarte, gramático procedente del Puerto de la Cruz con altos cargos en la Corte.
•    Tomás de Iriarte, fabulista, sobrino de Juan de Iriarte.
•    Pascual de Sossa, marino canario que indirectamente produjo una guerra con Marruecos.
•    James Cook, famoso marino inglés que hizo escala en Tenerife.
•    William Bligh, capitán que sufrió el motín del Bounty y llegó a Canarias junto a Cook.
•    Jacinto Mora, tío de Ruiz de Padrón que se destacó en La Habana.
•    Baltasar Ruiz, padre de Ruiz de Padrón, nacido en El Hierro y casado en La Gomera.
•    Miguel Álvarez de Abreu, obispo canario de Oaxaca.
•    Obispo Servera, famoso obispo con sede en Las Palmas.
•    Carlos III, rey de España que intentó renovar las estructuras económicas.
•    Fernando VII, nieto de Carlos III que traicionó a su país.
•    Manuel García Herreros, diputado desterrado a La Gomera, amigo de Ruiz de Padrón.
•    Juan Duns Escoto, teólogo irlandés conocido como Doctor Sutil.
•    Matías Rodríguez Carta, tratante de tabaco con gran poder económico.
•    Capitán General de Canarias Juan Mur.
•    Capitán General de Canarias Miguel Fernández de Heredia.
•    Capitán General de Canarias Eugenio Fernández, marqués de Tabalosos.
•    José Antonio Abreu Bertodano, canario, académico de la Lengua.
•    Matías de Gálvez, Gobernador de Nueva España que pasó muchos años en Tenerife.
•    Bernardo de Gálvez, gobernador de Luisiana, criado en Tenerife.
•    Tomás de Saviñón, ilustrado canario, regidor del Cabildo de Tenerife.
•    Manuel Pimienta y O., impulsor de la Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife.
•    Jean-Charles de la Borda, francés encargado de experimentos científicos en Canarias.
•    La Capitana, famosa prostituta canaria del siglo XVIII.
•    Antonio Domínguez Alfonso, famoso curandero canario en Madrid, protegido por el rey.
•    Diego Hernández Remiendos, padre del Médico de Monagas.
•    Andrés Médico de Monagas, curandero antepasado del marqués del Buen Suceso.
•    Andrés Amat, encargado por Galvez de la recluta de colonos canarios para Luisiana.
•    Pedro de Mesa Benítez de Lugo, autor una disparatada biografía sobre Santo Domingo.
•    Álvaro Pérez, autor que propone enseñar español a los indios con sólo doce hombres.
•    Pedro Álvarez, visitador del rey enviado a Canarias para controlar el pago de impuestos.
•    Bernardo de Iriarte, alto diplomático canario en la guerra contra Inglaterra en 1779.

PUNTOS DE VENTA

La distribución a librerías dentro del archipiélago está a cargo de LIBRO 7.

Además de las librerías importantes, en las Islas Canarias, la novela puede adquirirse en los siguientes puntos, tanto en papel como en formato e-book.

Agapea
(España)
Akal
(España)
ARCE
(España)
Averroes
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Capítulo Dos
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Catalónia
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Copia
(PRÓXIMAMENTE)
Corambo
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Cúspide Libros
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Obama en el supermercado: el caso del embajador asesinado

El horror de la guerra parece poco importante cuando se trata de ganar miles de millones vendiendo armamento a los países pobres. (Abajo, a la derecha, Massoud Hossaini, autor de la foto y ganador del Premio Pulitzer 2012).

Las “democracias” implantadas por los americanos y los ingleses, en las últimas décadas, siempre han funcionado de acuerdo con las expectativas de estos dos países. Es decir, dejar a sus gobiernos situados como excelentes clientes en el mercado armamentístico y como suministradores de materias primas baratas: petróleo, cobre,… Un repaso rápido: Chile con Pinochet, Argentina con Videla, Afganistán, Irak, Egipto, Libia,… y otros tantos sistemas impuestos por los marines y la colaboración de los delincuentes de cada una de estas naciones “democratizadas” con el armamento suministrado por… ¿hace falta decirlo?

¿A CAZAR MOSQUITOS A CAÑONAZOS?

Ahora vuelven con los cañones de cazar mosquitos. Matan a un embajador y llevan la flota de meter miedo. ¿Para qué? ¿Para matar a la media docena de fanáticos que asesinaron al diplomático o para apartar de los nuevos gobiernos a quienes ellos mismos auparon? No me creo nada. Les aseguro que ahora no procederán en Libia igual que hicieron en Irak: no van a sustituir a los antiguos opositores de Gadafi por los nuevos opositores de los antiguos opositores. No lo harán mientras los actuales compren sus armas.

UN SUPERMERCADO EN EL MAGREB

¿Alguien pensó que la Primavera Árabe era algo más que abrir un nuevo supermercado en el Magreb para vender armas en lugar de yogures Danone? ¿De verdad alguien creyó que se trataba de instaurar gobiernos democráticos y estables? ¿Alguien quedó convencido de que el poder no caería en manos de delincuentes? ¿Alguien creyó una palabra a los loritos y cotorritas de los telediarios?

DOS BUENAS NOTICIAS PARA OBAMA

Por asombroso que parezca, sí. Casi todo el mundo aplaudió el avance de la “libertad” en su travesía del desierto norteafricano. Lo creyeron millones de personas igual que ahora creen que la muerte del embajador es una mala noticia para el gobierno de Obama, cuando, a un mes de las elecciones, es exactamente lo contrario: una disculpa caída del cielo para demostrar el patriotismo del pim pam pum.

Otra buena noticia es que la venta de armas estadounidenses ha crecido en el último año de 21 mil millones de dólares a 66 mil millones de dólares. Es decir, se triplicó en un año, gracias a la Primavera Árabe. Buen negocio. Y, además, como todos sabemos, las armas norteamericanas no matan sino alimentan. Todo el mundo feliz, que diría Huxley.

EL ESTILO DE VIDA AMERICANO

¿Por qué cayeron Sadam Husein, Gadafi, Allende y tanto otros? ¿Por dictadores? ¿Por represores? ¿Por sus ideologías? No, en absoluto: cayeron porque dejaron de comprar armas a Gran Bretaña y a Estados Unidos.

Barack Obama sabe perfectamente cómo aplicar la política exterior de su país para lograr su reelección: incrementar las exportaciones de armamento made in Usa mientras el americano medio siente que los países en desarrollo están perfectamente “tutelados” por sus adorados marines y perfectamente explotados por sus adoradas multinacionales.

¿Qué logran esos ciudadanos a cambio? Nada más y nada menos que “el estilo de vida americano”: comida barata y bienes de consumo en abundancia. Teniendo esto, al resto del mundo que se lo lleve el diablo. Eso sí, con la ayuda de Dios, que para eso van cada sábado a cantar salmos en sus iglesias, con su pastores, con sus golpes de pecho y sus lágrimas de cocodrilo, derramadas en honor de los jóvenes americanos caídos en remotas tierras, sacrificando sus vidas por Dios, las Hamburguesas y el Dólar.

NO HABRÁ OTOÑO ÁRABE

Que nadie tema: no habrá Otoño Árabe, excepto en Siria, porque los actuales gobiernos magrebíes, igual que el irakí y el afgano, compran su maquinaria de muerte en el mercado correcto. La Armada imperial sólo ha ido a vigilar sus inversiones. Ya se sabe que el ojo del amo engorda el caballo.

Como decía un jovial tabernero de mi pueblo, cada vez que se bebía un trago: ¡Felicidad para todos y que esto se multiplique!

Canarias, las traducciones y el vino (Una historia sobre la falta de ignorancia) PRIMERA PARTE

Imagen facsimilar de la página 155 de la traducción española (1796) de la novela Tom Jones, de Fielding.

Es frecuente encontrar el nombre del archipiélago en las obras originales de grandes autores internacionales. Lo curioso es que, tan pronto esa obra es vertida al español, el nombre de Canarias desaparece o es sustituido por el de España o el de alguna otra región española, sobre todo si la referencia había sido elogiosa y el traductor no es canario. De esta manera, nos encontramos con que el nombre de Canarias ha sido marginado o suprimido en numerosas traducciones de textos extranjeros al español.
Podría traer muchos ejemplos a colación, pero me ceñiré a uno muy relevante. Corresponde a una traducción de la novela clásica inglesa Tom Jones, realizada por el abogado Ignacio de Ordejón, publicada en español en 1796, cuya primera edición inglesa data de 1747. Ordejón utilizó la versión francesa de Pierre-Antoine La Place(1).
Si el francés La Place ya había mutilado gravemente la novela, en aras de la moral cristiana, el español Ordejón finalizó exitosamente la poda. En lo que a Canarias se refiere, en la página 155 de la mencionada traducción, se puede leer:

Yo creo, respondió la señorita, que mas antes será hora de desayunarse; pero no puedo comer cosa alguna ahora, y si yo me detengo aquí será solo por tomar algunas horas de reposo. Sin embargo, si se me pudiese hacer un Sack-Whey (a) bastante floxo, probaria si podia pasar algunas cucharadas…. ¡Oh! Eso estará prontamente hecho, replicó la mesonera: tenemos un vino blanco excelente: ¿Pues qué no teneis vino de España? dixo la señorita. Sí señora; y apuesto á que no se halla mas superior. Pero permitid que os suplique comais un bocado. No puedo verda-[...].

[nota del traductor a pie de página] (a) SackWhey (en inglés) es una bebida que componen en Inglaterra con vino de España, ó de Canarias (que es decir, vino generoso) suero, azúcar, etc. No tiene correspondencia en nuestro idioma , ni aun en el frances, que sea cierta, y por lo tanto se dexa el termino original para que se le vaya castellanizando como el Ponch.

Sin embargo, el nombre de España no aparece en el original. Tampoco hay rastros del elogio (“apuesto que no se halla mas superior”), como se puede comprobar en el original inglés. Sin embargo, el traductor, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, realiza una triple jugada sin cortarse un pelo: a. introduce el nombre de España donde no estaba, b. alaba los vinos españoles y c. en la nota a pie de página, apunta dichos caldos como integrantes del Sack-Whey, una bebida preparada con vino Malvasía canario, suero de leche y azúcar, muy popular en los cafés y en las tabernas británicas del siglo XVIII.

Página 14 del II Tomo de la primera edición (1749) Tom Jones, de Henry Fielding.

Como bien denota su nota a pie de página, Ordejón no confunde los vinos españoles con los canarios ni trata de globalizar ambos en una sola procedencia, pues en su tiempo todo el mundo tenía claras las grandes diferencias entre uno y otro. Lo que hace el traductor es impostar artificialmente los vinos españoles, como si de un anuncio publicitario se tratara, tergiversando la traducción sin el menor pudor.

He aquí el texto original, de la primera edición (1749):

‘I wish, madam,’ quoth the latter,’ your ladyship would not think of going any farther to-night. 1 am terribly afraid your ladyship will not be able to bear the fatigue. ‘
‘Why, sure,’ cries the landlady,’ her ladyship’s honour can never intend it. O, bless me ! farther to-night, indeed ! let me beseech your ladyship not to think on’t But, to be sure, your ladyship can’t. What will your honour be pleased to have for supper ? I have mutton of all kinds, and some nice chicken.’
‘I think, madam,’ said the lady, ‘it would be rather breakfast than supper ; but I cannot eat any thing ; and if I stay, shall only lie down for an hour or two. However, if you please, madam, you may get me a little sack-whey, made very small and thin.’
‘Yes, madam,’ cries the mistress of the house,’ I have some excellent white wine.’—’You have no sack, then, ‘ says the lady.  ‘Yes, an’t please your honour, I have; I may challenge the country for that—but let me beg your ladyship to eat something.’

Dejando aparte su discutible calidad como traductor, bien pudo Orejón ser inocente aun llevando a cabo estas artimañas, debido a la mencionada interposición de La Place; pero su traducción, no lo es, dado que el escenario del comercio vinícola en el siglo XVIII podía ser cualquier cosa, excepto inocente. En estos años, había una gran ofensiva de los vinos andaluces para desplazar a los caldos canarios en Inglaterra y, en gran medida, lo consiguieron, sustituyéndolos por un vino de inferior calidad, el Sherry, inventado cerca de Cádiz por un avispado británico. La ofensiva se basó en una gran campaña publicitaria que había comenzado en la Casa Real británica desde hacía muchos años.
Ladesastrosa traducción de La Place-Ordejón fue enmendada más adelante, aunque no del todo. Ya en la versión de González Castresano (1972) el texto español se ajusta más a la novela de Fielding y deja de lado la oportunista mención del vino español. Sin embargo, en toda la obra, traduce Sack-Whey  por vino blanco, con lo cual también elimina la clara referencia al Sack Canary, es decir, al Vino Malvasía de las Islas Canarias.

Como supondrán, el tema da para más. Sin embargo, lo dejaré aquí porque mi deseo no va más allá de poner de relieve la existencia de este tipo de traducciones pseudocolonialistas que tanto han perjudicado a Canarias.

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Nota

(1) Histoire de Tom Jones, ou l’Enfant trouvé, trad. Pierre-Antoine de La Place, ed. J. Nourse, 1750, cuya pacata “adaptación” produjo gran indignación en sectores intelectuales del Reino Unido.

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El almendro y el toro

Nicolás Estévanez fue un político canario que ejerció de Ministro de la Guerra en España, durante el breve período comprendido entre el 11 y el 18 de junio de 1873.  Cesó tras rechazar las pretensiones republicanas de convertirle en Dictador. Entre sus muchas cualidades, sobresalió la de poeta y, entre sus muchos versos, he recordado los siguientes porque resumen de manera admirable el sentimiento de la mayor parte del pueblo isleño:

Mi patria no es el mundo;
mi patria no es Europa;
mi patria es de un almendro
la dulce, fresca, inolvidable sombra.

Quizás por esto, los canarios hayamos pasado sin pena ni gloria cuando, hace un par de décadas, suprimimos la llamada “Fiesta Nacional” de nuestras islas. Algo lógico, pues no hemos crecido a la sombra de toros bravos y aceros toledanos, sino de vides y almendros mecidos por los suaves alisios de las islas.

Ahora asistimos perplejos a la batalla torera que tiene lugar en la Piel de Toro, sin entender y entendiendo que cada vez más la Muerte del Toro es uno de los símbolos que han caracterizado a la parte más sórdida de la sociedad española, a los que sus representantes se agarran como a un clavo ardiendo, conscientes de que el nuevo siglo terminará por arrebatárselos.

Les horroriza el solo pensamiento de que las futuras generaciones no crezcan a la sombra del toro como símbolo del seudomacho ibérico y que entre sus valores no figure el morboso amor a la sangre ajena derramada en la plaza, tanto da que sea de hombre como de animal. Lo más práctico es decir como el jefe opositor de la tribu caníbal: Aquí no se obliga a nadie a comer cabezas como ha sido tradición de nuestros antepasados: el que no quiere que no coma, pero que deje comer en paz al resto. La memoria para ellos está ligada a la propiedad del caldero, jamás a la víctima. Yo soy más de Estévanez:

A mí no me entusiasman
ridículas utopias,
ni hazañas infecundas
de la razón afrenta, y de la Historia
.

Y me resisto a formar parte de esa España siniestra que todavía echa de menos el Tribunal de la Inquisición, que defiende la espada en el corazón del toro, que le encanta desriscar cabras desde lo alto de campanarios, que permite que una pandilla de borrachos salte sobre bebés acostados en la calle  y que de manera permanente condena la Libertad por activa y por pasiva. Una Libertad que, al fin y al cabo, ellos representan con ese toro que tras abanderillarlo y atontarlo con pases y señuelos desean atravesarle el corazón con la espada que ocultan bajo sus arrugados trajes de espantapájaro.

Tal vez, lo que defienden con tanto ardor no sea precisamente la memoria del pueblo español, sino la metáfora taurina de sus propias vidas. Por esto y por tantas otras cosas, cada día tengo más seguro que ni su patria ni sus navajas son las mías. Para bien vivir y bien morir, prefiero sentarme en las mismas patrias sombras del poeta.

La patria es una fuente,
la patria es una roca,
la patria es una cumbre,
la patria es una senda y una choza.