Alpiste, el supergrano procedente de las Islas Canarias

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De “Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las tres lenguas francesa, latina é italiana”, de Esteban Terreros y Pando. (Ed. 1786).

La riqueza florística de las Islas Canarias no es un secreto para los botánicos de todo el mundo. Los cientos de plantas que sólo crecen en esta tierra han atraído durante siglos a los científicos internacionales. Sin embargo, los propios canarios ignoramos u olvidamos la inmensa riqueza que crece a nuestro alrededor y que, a veces, permitimos destruirla impunemente.

Uno de estos maravillosos tesoros canarios es el alpiste. Afortunadamente, desde hace siglos, su cultivo se ha extendido a otras partes del mundo y, si no cae víctima de las multinacionales confabuladas en torno al copyright genético, se encuentra muy lejos de cualquier peligro de extinción. En las islas Canarias no existen cultivos comerciales de alpiste.

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De “Programme Raisonne Du Cours De Culture” (ed. 1570), una de las primeras obras impresas que mencionan el alpiste.

El alpiste o hierba triguera se ha puesto de moda, debido a los últimos estudios de universidades y laboratorios farmacéuticos. También los naturistas lo tienen en gran estima y su consumo humano se ha incrementado notablemente.

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Cupido y la Venus de la Leche

He dedicado unos cuantos artículos de este blog a comentar pinturas religiosas sobre la Virgen de la Leche, especialmente aquella imágenes en que aparece San Bernardo recibiendo chorros lácteos procedentes de los pechos de la Virgen cristiana. A esos escritos me remito, con el correspondiente vínculo, a de fin de no repetirme.

Junto a ellos, incluí algunas pinturas con el mismo tema, referido a los dioses clásicos, como un cuadro de Tintoretto (1580), localizado en la National Gallery de Londres, en el que también aparece Hércules alimentándose con la leche de la esposa de su Padre Zeus. También incluí otro óleo, El nacimiento de la Vía Láctea, de Rubens (1637), conservado en el Museo del Prado en que Zeus, el Dios Padre del Olimpo, contempla a Hera lanzando un chorro de leche que no llega a la boca de su hijo Hércules, sino al cielo.

Contaba con más imágenes y textos para continuar la serie, pero me pareció que se volvería cansina si la alargaba. Sin embargo, existe un cuadro que se me quedó fuera y debí haberlo incluido. Hoy trato de remediarlo, en este artículo.

“Venus, Marte y Cupido”, de Rubens.

Me refiero a este óleo de Rubens, titulado Venus, Marte y Cupido, pintado en 
 primera mitad de la década de 1630. Como se aprecia, la diosa del amor alimenta a su hijito Cupido lanzando a su boca un chorro de leche. Marte, amante clandestino de Venus y padre putativo de Cupido, observa el banquete de su hijo.

Varios críticos hacen referencia al escudo de Marte (abajo, a la derecha), donde aparece una figura tenebrosa, que quizás represente la entrada del infierno sobre el que pende Cupido.

A la izquierda de la imagen, puede verse a Juan Crisóstomo, que llegó a ejercer como Patriarca de Antioquía y escribió varios libros que destilan el más feroz antisemitismo.

Otros entendidos identifican la figura de Venus con la madre que aparece en un grabado a buril sobre papel, perteneciente a Alberto Durero, titulado La penitencia de San Juan Crisóstomo. Observe la posición de los pies de la mujer y la posición de la mano y los dedos sobre su pecho.

“Paz y Guerra”, óleo de Rubens.

Es imprescindible la comparación con otra obra de Rubens, titulada Paz y Guerra, de la misma época. Sin embargo, en éste, Rubens no representa a Venus. sino a Minerva, diosa de la sabiduría, mientras el dios de la guerra, Marte, es expulsado de su presencia, acompañado del Horror. Uno de los “amorcillos” bebe la leche de la diosa.

Lo que a mí me llama la atención, en el cuadro Venus, Marte y Cupido, es que no conozco otra imagen en que el chorro de leche de la madre llegue a la boca del hijo. En el resto de pinturas y dibujos, aunque esté presente el hijo, el chorro de leche va dirigido hacia otro objetivo: la boca de San Bernardo, su frente, el firmamento, un amorcillo, las almas del purgatorio,…

¿Existe alguna razón religiosa, teológica, eclesiástica o, incluso, psicoanalítica para que los pintores no lleven los marianos chorros de leche a la boca de su hijo-dios? Lo ignoro, pero sería interesante conocer una explicación convincente para un tema tan ampliamente tratado en la pintura religiosa durante tantos siglos.

El papa Francisco: una biografía poco limpia

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Página Web del Vaticano, pocos minutos después de la elección papal.

El cardenal Jorge Mario Bergoglio (Buenos Aires, 17.12.1936), miembro de la Compañía de Jesús, fue elegido papa el día 13 de marzo de 2013 por el Colegio cardenalicio. Probablemente, a su deseo de congraciarse con las facciones católicas rivales a su orden, le condujo a elegir el nombre de Francisco (fundador de los franciscanos) en lugar de Ignacio (fundador de los jesuitas).

Destaca su acendrada oposición a los derechos de los homosexuales, llegando a enfrentarse al gobierno de su país por esta razón. Por otra parte, en su historial, existen sospechas sobre su actuación a favor de los gobernantes argentinos durante la dictadura.

En principio, puede afirmarse que no existen documentos verosímiles que indiquen que el cardenal Bergoglio haya desempeñado durante la Dictadura Militar colaboración con el régimen en contra de civiles o sacerdotes. Tampoco existe procesamiento o sentencia en juicio penal sobre este materia contra el prelado. Sin embargo, varios testigos relataron que su actuación durante el Proceso de Reorganización Nacional como sacerdote con poder político no solo no ayudó, sino que perjudicó a numerosos sacerdotes y laicos secuestrados, torturados y desaparecidos. En abril de 2010, su rol en la desaparición de sacerdotes y el apoyo a la represión habría sido confirmado por cinco testimonios: un sacerdote, un exsacerdote, una teóloga, un seglar de una fraternidad laica que en 1976 denunció en el Vaticano lo que ocurría en la Argentina, y un laico que fue secuestrado junto con dos sacerdotes. Bergoglio tuvo una reacción indignada ante estas acusaciones, y atribuyó al gobierno el escrutinio de sus actos.

***

En 2010, el periodista Sergio Rubín escribió un libro denominado El jesuita en el que se refiere a «una denuncia periodística publicada unos pocos años atrás en Buenos Aires». Se refiere la del periodista Horacio Verbitsky en el diario Página/12 del 25 de abril de 1999 y del 9 de mayo de 1999, más tres libros.
Escribió el periodista Sergio Rubín:
Periodista: Según la denuncia, Yorio y Jalics consideraban que usted también los tachaba de subversivos, o poco menos, y ejercía una actitud persecutoria hacia ellos por su condición de progresistas.
Bergoglio: No quiero ceder a los que me quieren meter en un conventillo. Acabo de exponer, con toda sinceridad, cuál era mi visión sobre el desempeño de esos sacerdotes y la actitud que asumí tras su secuestro. Jalics, cuando vino a Buenos Aires, me visitó. Una vez, incluso, concelebramos la misa. Vino a dar cursos con mi permiso. En una oportunidad, la Santa Sede le ofreció aceptar su dimisión, pero él resolvió seguir dentro de la Compañía de Jesús. Repito: no los eché de la congregación, ni quería que quedaran desprotegidos.
Periodista: Además, la denuncia dice que tres años después, cuando Jalics residía en Alemania y en la Argentina todavía había una dictadura, le pidió que intercediera ante la Cancillería para que le renovaran el pasaporte sin tener que venir al país, pero que usted, si bien hizo el trámite, aconsejó a los funcionarios de la Secretaría de Culto del Ministerio de Relaciones Exteriores que no hicieran lugar a la solicitud por los antecedentes subversivos del sacerdote…
Bergoglio: No es exacto. Es verdad, sí, que Jalics ―que había nacido en Hungría, pero era ciudadano argentino con pasaporte argentino― me escribió siendo todavía provincial para pedirme la gestión, pues tenía temor fundado de venir a la Argentina y se detenido de nuevo. Yo, entonces, escribí una carta a las autoridades con la petición ―pero sin consignar la verdadera razón, sino aduciendo que el viaje era muy costoso― para lograr que se instruyera a la embajada en Bonn. La entregué en mano y el funcionario que la recibió me preguntó cómo fueron las circunstancias que precipitaron la salida de Jalics. “A él y a su compañero los acusaron de guerrilleros y no tenían nada que ver”, le respondí. “Bueno, déjeme la carta, que después le van a contestar”, fueron sus palabras.
Periodista: ¿Qué pasó después?
Bergoglio: El autor de la denuncia en mi contra revisó el archivo de la Secretaría de Culto y lo único que mencionó fue que encontró un papelito de aquel funcionario, en el que había escrito que yo le dije que fueron acusados de guerrilleros. Había consignado esa parte de la conversación pero no la otra en la que yo le señalaba que los sacerdotes no tenían nada que ver. Además el autor de la denuncia soslayó mi carta, donde yo ponía la cara por Jalics y hacía la petición.

(Sergio Rubín, El jesuita, capítulo 1410)

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El periodista Horacio Verbitsky publicó:
Nada fue así. En notas publicadas aquí y en mis libros El silencio y Doble juego, narré la historia y publiqué los documentos, comenzando por la carta por cuya omisión Bergoglio reclama. Luego sigue la recomendación del funcionario de Culto que lo recibió, Anselmo Orcoyen [...] El tercer documento es definitorio. Ese «papelito», firmado por Orcoyen, dice que Jalics era «sospechoso contacto guerrilleros». El punto más interesante es el siguiente, porque remite a intimidades de la Compañía de Jesús, vistas desde la óptica de Bergoglio, que no había ninguna necesidad de confiar al funcionario de la dictadura: «Vivían en pequeña comunidad que el Superior jesuita disolvió en febrero de 1976 y se negaron a obedecer, solicitando la salida de la Compañía el 19 de marzo» [...] La nota bene final es ilevantable: dice Orcoyen que estos datos le fueron suministrados «por el padre Jorge Mario Bergoglio».

Horacio Verbitsky

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La negativa del presidente del Episcopado también fue publicada en una entrevista con Clarín. En otro orden, si bien Bergoglio niega haber mutilado documentos para encubrir su actitud colaboracionista con la dictadura, Verbitsky publicó los documentos originales y el facsímil del libro para que los lectores pudiesen comparar.
A posteriori, cinco testimonios de curas y teólogos confirmarían el rol del cardenal durante la dictadura militar argentina en la desaparición de sacerdotes y su apoyo a la represión dictatorial. Los testigos son un sacerdote y un ex sacerdote, una teóloga, un seglar de una fraternidad laica que denunció en el Vaticano lo que ocurría en la Argentina en 1976 y un laico que fue secuestrado y torturado junto con dos sacerdotes que no reaparecieron.
El 8 de noviembre debió responder ante la Justicia por sus presunta complicidad con la dictadura. Según Horacio Verbitsky:
Bergoglio tuvo el privilegio de eludir la declaración pública en el tribunal que juzga los crímenes de la dictadura. En cambio los jueces aceptaron visitarlo en su arquidiócesis. Reconoció que en 1999 habló conmigo sobre el secuestro de sus entonces subordinados en la Compañía de Jesús, Orlando Yorio y Francisco Jalics. Pero dijo que nunca oyó hablar de la isla El Silencio, en el Tigre, propiedad del Arzobispado porteño, a la que fueron trasladados los prisioneros de la ESMA en 1979 para que no los encontrara la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Eso no es cierto, ya que en aquella entrevista Bergoglio me dio los datos precisos sobre el expediente sucesorio del solterón empleado de la Curia que figuraba como dueño de la propiedad. El papel manuscrito que me entregó se reproduce en esta página.

Horacio Verbitsky en Página/1213.

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Jorge Mario Bergoglio

Pero, en entrevista publicada en el diario Perfil con fecha 18/04/2010, el Cardenal negó enfáticamente lo afirmado por Verbistky, frente a los periodistas del pretigiosos diario argentino, reconoció que el tema no podía omitirse y accedió a contar su versión sobre los hechos y la actitud que asumió en la noche negra que vivió la Argentina. “Si no hablé en su momento, fue para no hacerle el juego a nadie, no porque tuviese algo que ocultar”, afirmó.
Cardenal: usted deslizó antes que durante la dictadura, escondió gente que estaba siendo perseguida. ¿Cómo fue aquello? ¿A cuántos protegió?
—En el colegio Máximo de la Compañía de Jesús, en San Miguel, en el Gran Buenos Aires, donde residía, escondí a unos cuantos. No recuerdo exactamente el número, pero fueron varios. Luego de la muerte de monseñor Enrique Angelelli (el obispo de La Rioja, que se caracterizó por su compromiso con los pobres), cobijé en el colegio Máximo a tres seminaristas de su diócesis que estudiaban teología. No estaban escondidos, pero sí cuidados, protegidos. Yendo a La Rioja para participar de un homenaje a Angelelli con motivo de cumplirse 30 años de su muerte, el obispo de Bariloche, Fernando Maletti, se encontró en el micro con uno de esos tres curas que está viviendo actualmente en Villa Eloísa, en la provincia de Santa Fe. Maletti no lo conocía, pero al ponerse a charlar, éste le contó que él y los otros dos sacerdotes veían en el colegio Máximo a personas que hacían “largos ejercicios espirituales de 20 días” y que, con el paso del tiempo, se dieron cuenta de que eso era una pantalla para esconder gente. Maletti después me lo contó, me dijo que no sabía toda esta historia y que habría que difundirla.
—Aparte de esconder gente, ¿hizo algunas otras cosas?
—Saqué del país, por Foz de Iguazú, a un joven que era bastante parecido a mí con mi cédula de identidad, vestido de sacerdote, con el clergiman y, de esa forma, pudo salvar su vida. Además, hice lo que pude con la edad que tenía y las pocas relaciones con las que contaba, para abogar por personas secuestradas. Llegué a ver dos veces al general (Jorge) Videla y al almirante (Emilio) Massera. En uno de mis intentos de conversar con Videla, me las arreglé para averiguar qué capellán militar le oficiaba la misa y lo convencí para que dijera que se había enfermado y me enviara a mí en su reemplazo. Recuerdo que oficié en la residencia del comandante en Jefe del Ejército ante toda la familia de Videla, un sábado a la tarde. Después, le pedí a Videla hablar con él, siempre en plan de averiguar el paradero de los curas detenidos. A lugares de detención no fui, salvo una vez que concurrí a una base aeronáutica, cercana a San Miguel, de la vecina localidad de José C. Paz, para averiguar sobre la suerte de un muchacho.”
La nota en el Diario “Perfil” es más extensa, pero por motivos de espacio se transcribe solo parte de ella. Por último, cabE agregar que el Cardenal Bergoglio ha impulsado la causa de beatificación de tres sacerdotes y dos seminaristas Palotinos masacrados por la Dictadura Militar el 4 de junio de 1976, conocido el hecho como la masacre de San Patricio.
Opinión sobre la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo
Una de las cuestiones en las que el cardenal se enfrentó al gobierno fue el proyecto de Ley de Matrimonio entre Personas del Mismo Sexo. El 9 de julio de 2010, días antes de su aprobación, se hizo pública una nota de Bergoglio calificando como una «guerra de Dios» dicho proyecto, que contemplaba que las personas homosexuales pudieran contraer matrimonio y adoptar niños. En la nota del cardenal primado, dirigida a las monjas carmelitas de Buenos Aires, calificaba el avance legislativo del proyecto como «una movida del Diablo» y en la que alentaba a acompañar «esta guerra de Dios» contra la posibilidad de que los homosexuales pudieran casarse. El expresidente Néstor Kirchner criticó las «presiones» de la Iglesia sobre este asunto.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner acusó en duros términos a Bergoglio por la campaña contra el matrimonio entre personas del mismo sexo, que se debatía en el Congreso. Fernández de Kirschner juzgó la postura de la Iglesia como propia de «tiempos medievales y de la Inquisición».[1]

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Nota: Wikipedia.

Las extrañas y “escandalosas” imágenes de la Virgen de la Leche (Tercera parte)

Cuadro de Pedro Machuca, titulado “Las ánimas del purgatorio”. El Niño Jesús y su Madre aprietan los pechos para purificar con su gracia a quienes se hallan purgando con fuego sus pecados.

La evolución de las Iglesias cristianas es discontinua, y este fenómeno ocurre tanto en la católica como en las ortodoxas y protestantes. Los avances y retrocesos en el respeto hacia las feligrerías tienen sus altibajos y no se desarrollan en orden cronológico. La evolución de la praxis de la Moral oficial dentro de las iglesias cristianas ha tomado caminos parecidos: lo que hoy no es escandaloso, mañana puede serlo y, pasado mañana, se admite como natural. Por ello, han aparecido tantas obras de arte que hoy nos sorprenden y han desaparecido otras.

A nadie se le escapa que si no hubieran existido desde hace siglos los cuadros de San Bernardo y la Virgen de la Leche, en la actualidad sería imposible que alguien los creara por encargo eclesiástico y se exhibiera en una iglesia.

Hace pocos meses, un escultor llamado Ricardo Flecha realizó este “Cristo en brazos de la muerte” para la catedral de Medina del Campo. Pues bien, fue imposible sacarlo en procesión, durante la Semana Santa, sin antes colocarle un lienzo sobre sus órganos sexuales.

Esta estatua de la Diosa de la Abundancia fue esculpida hace cuatro siglos y colocada en un edificio de Bristol (Reino Unido). En el siglo XVII, como le parecía impúdica, el pastor metodista John Wesley ordenó que le cubriesen los pechos. Hace poco tiempo, los encargados de restaurar el edificio se dieron cuenta de que había algo raro en la estatua y la examinaron con mayor atención. Finalmente, decidieron devolverla a su estado original.

Otro ejemplo es esta fotografía de José Antonio Montoya que representa con figurantes el mismo tema de los cuadros en que San Bernardo de Claraval bebe la leche de un pecho de la Virgen. El Presidente de la Comunidad Autónoma de Extremadura tuvo que pedir perdón públicamente a la Iglesia por publicar un libro con ésta y otras fotos parecidas.

Quizás, los dos posts anteriores dan la impresión de que existen pocas representaciones gráficas y textos sobre el fenómeno lácteo de San Bernardo. Nada más lejos de la realidad. Estos cuadros y tallas están por todas partes, porque durante siglos se produjeron de manera abundante. Los textos también. Un repaso por los libros publicados en los monasterios –sobre todo los dependientes del Císter– nos coloca frente a autores que llenan muchísimas páginas hablando del tema que nos ocupa.

Aparición de la Virgen a san Bernardo“, de  Juan Correa de Vivar, realizado en el s. XVI. Museo del Prado.

Un texto antiguo en un libro religioso que habla sobre San Bernardo y la Virgen.

“La visión de San Bernardo” es un anónimo realizado en el .s XIII y se halla en el Museo Diocesano de Palma de Mallorca.

La pintura es de Jean Bellegambe, realizada en 1633. Se encuentra en la Universidad de Lieja. Llama la atención que el chorro de leche no salga en línea recta, sino que describa un arco imposible entre el pecho de la Virgen y la boca del monje.

Alette, la madre de San Bernardo estaba obsesionada con la idea de que sus seis hijos no probaran más leche que la suya. ¿Influyó esta circunstancia en las visiones futuras del monje? ¿Es aventurado hablar de un posterior comportamiento edípico en Bernardo? Transcribo algunas líneas:

“Dar leche María a Bernardo, fue para comunicarle sus costumbres, y virtudes, y para que se le pareciese en ellas. Prueba este pensamiento el Abad Gulielmo, sin disentir de la infancia del mismo Bernardo en el lib. I de su vida cap. I.

Era Aleta madre del Santo, Señora (como hemos dicho) nobilísima, y riquísima; parió seis hijos, y una hija, y trayéndola (como es ordinario a personas semejantes) diversas amas, para que los criasen, no se los dio; porque ella misma los quiso criar, y alimentar con su propia leche.”

Otra con San Bernardo de Claraval, debida a los pinceles de Juan de las Roelas. Sevilla

El enfervorecido autor de esta página destila una gran sensualidad que desde el ámbito religioso, y también del literario, se ha venido denominando misticismo. El texto no tiene desperdicio, aunque sólo transcribo el título:

“De los favores de Jesús y María fue acariciado San Bernardo.

Punto I. Por la leche que la Virgen dio a Bernardo, si la Fe no nos detuviera, pudiéramos presumir que era hijo natural de la señora, y aun con más propiedad que si dijera que le había parido; pero a la verdad, diole la leche, para que se le pegasen, y pareciese, en costumbres.”

Talla policromada del siglo XVI. Rioja.

Cuadro de Juan Carreño, pintado a mediados del siglo XVII. Se encuentra en Pastrana.

Otro texto monacal. El autor considera que el vino litúrgico lleva en su cuerpo la sustancia de la leche mariana. Para demostrarlo, trae a colación los cánticos del rey Salomón:

“¿Es mucho causar admiración porque dijo el sapientísimo Rey: Los pechos de la sierva María te embriagué, siendo así que en los pechos no hay vino que pueda embriagar, sino agradabilísima leche?”

De autor desconocido, esta lactación pudo ser pintada en la primera mitad del siglo XVI. El cuadro se encuentra en el recién restaurado Ghent Museum voor Schone Kunsten (Gantes, Bélgica).

Otra lactación, cuyo autor desconozco.

Pere Lembrí retrata el chorro de leche que entra en la boca de San Bernardo de Claraval, mientras dos ángeles  hacen sonar sus flautas. San Benito levanta los ojos de su libro para contemplar el milagro. Está este lienzo en el Museo del Prado.

Esta pintura con San Bernardo bebiendo leche se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Zaragoza.

Grabado de Claude Mellan, impreso en la Tipografía Real de París, en  1650, como se puede leer en el pie de la estampa.

 

Las extrañas y “escandalosas” imágenes de la Virgen de la Leche (Segunda parte)

Lactancia de San Bernardo. Anónimo de 1680. Perú.

Mañana, lunes, 20 de agosto, es día de San Bernardo, quien, a decir de fray Bernabé de Montalvo, es el Abogado de los Pechos Femeninos. Una casualidad como otra cualquiera, pero que viene a recordar a  los católicos que hubo un santo que, según sus propias palabras, bebió leche de los pechos de la madre de Dios. No había cámaras fotográficas ni de vídeo que pudieran dejar constancia fidedigna de algo tan extraordinario. Nos hemos de conformar con su testimonio y creerlo, ponerlo en duda o desecharlo como una mentira o una alucinación del santo.

Texto de fray Bernabé de Montalvo, cronista español de la Orden del Císter.

Naturalmente, aunque no creamos una palabra del supuesto milagro, no tenemos por qué suponer que Bernardo es necesariamente un mentiroso. Bien pudo decir su verdad al contar lo que creyó vivir, aunque, en realidad, no sucediera.

    “La loba amamantando a Rómulo y Remo”, de Alessandro Algardi (s. XVII).

El mito latino de la loba dando su leche al fundador de Roma y a su hermano no es ajeno a nuestras tradiciones religiosas. El papel maternal para criar a los héroes se limita a proporcionarles alimentos, pero suele estar desligado de su procreación. ¡Es muy difícil otorgar a alguien la categoría de dios o de superhombre teniendo  a sus padres como vecinos!

Este vaso ampuliano (360 a.d.C.) está decorado con una imagen de la diosa Hera amamantando a un crecidito Hércules.

A la izquierda aparece Afrodita, a quien Hera se la tenía jurada desde que tuvo aquel asuntillo con Paris. En realidad, Hera también odiaba a Hércules, pero fue engañada por su marido Zeus para que lo amamantara.

El dibujo representa los momentos anteriores al instante en que Hera se da cuenta de quién es el niño está mamando en su pecho. Luego, aparta de un manotazo al niño intruso y su leche se derrama en el cielo, dando lugar a la Vía Láctea.

Cuadro de Tintoretto (1580), localizado en la  National Gallery de Londres, en el que también aparece Hércules o Herakles alimentándose con la leche de la esposa de su Padre Zeus.

Ya hemos visto que las representaciones de la Virgen con sus pechos al descubierto y ofreciendo leche a su hijo o a otras personas no es privativo del arte cristiano. En Egipto, Grecia y Roma existieron imágenes similares en las que se inspiraron los pintores europeos medievales y los de siglos posteriores. La creación del mito de la Vía Láctea y sus representaciones tampoco se hallan lejos.

Óleo “El nacimiento de la Vía Láctea” de Rubens  (1637), consevado en el Museo del Prado. Detrás, Zeus, el Dios Padre del Olimpo, contempla a Hércules y a Hera.

“Visión de San Bernardo”, según Joos Van Cleve. La Virgen enseña su pecho derecho a San Bernardo, sin una razón aparente, porque es evidente que el Niño ni está mamando ni parece abrigar intenciones de hacerlo. Tampoco es seguro que las manos del santo se hallen en disposición de aplaudir.

La sexualidad es tan terca como la verdad y un día u otro, de una u otra forma, termina por evidenciarse. Los disfraces que adopta lo sexual para manifestarse cuando está reprimido son tan abundantes como las acciones personales. Desde hace tienpo, se sabe que los sueños, las fantasías, las producciones artísticas, etc. nos muestran lo sexual sublimado. Que cuanto más reprimimos los deseos con mayor fuerza se evidencian.

La sensualidad fue duramente reprimida por los dirigentes de la cristiandad, empeñados en tratar los cuerpos humanos como recipientes llenos de pecado a los que debe mantenerse ocultos y maltratar cuanto se pueda.  A pesar de ello, se buscó la forma de mostrar cuerpos seductores en imágenes “decorosas” como esta sensual  “Virgen de Melun”, de Jean Fouquet (s. XV), a la que también se conoce como La Virgen enfadada.

“La Duquesa fea”,  pintada por  Quentin Matsys a principios del siglo XVI.

Sin sumergirnos en las escabrosidades a que nos llevaría, necesariamente, un psicoanálisis detenido de la vida de San Bernardo, no se puede omitir que la relación con su madre biológica –miembro de la nobleza francesa– fue más intensa de lo normal y que, cuando ella muere, el santo continúa hablando con su fantasma.

Su difunta madre se le aparece, de tanto en tanto, y mantiene con ella una comunicación fluida, según sus propias confesiones. Si a esto se unen sus visiones de pechos celestiales que le regalan su leche, cualquier psicoanalista pensaría de inmediato en un complejo de Edipo como una catedral. O, en su caso, como un monasterio.

Pero aquí dejo el espinoso tema hasta un próximo post, en el que prometo mostrar imágenes tanto o más divertidas que en las dos primeras entregas de lo que va camino de convertirse en un culebrón lácteo. Por cierto, y hablando de lácteos, ¿no han probado el Dulce de Leche San Bernardo?

Producido en Argentina, los fabricantes de este Dulce de Leche no pudieron haber elegido una marca más apropiada para el postre favorito de sus paisanos. Únicamente, les faltó agregar en la etiqueta alguno de los numerosos cuadros que muestran al santo recibiendo la dulce leche en su boca.

El tango: entre la procacidad y el puritanismo (II)

Jugar con el ritmo de las palabras –su acentuación, su número de sílabas, su posición dentro del verso,… – sobre el ritmo personalísimo de un tango es un difícil reto al que se enfrenta un letrista; pero también se convierte en una apasionante tarea.

Ya he subrayado que el tango posee una vocación moralista, probablemente nacida de la misma afición a dar consejos que tienen todos los perdíos de este mundo, incluida la muchachada del Fondo Monetario Internacional. En la canción Muchacho, de Edgardo Donato, se encuentra uno de esos sermones pronunciados desde algún púlpito instalado en un cabaré:

Muchacho,
que porque la suerte quiso
vivís en un primer piso
de un palacete central,
que pa’ vicios y placeres,
para farras y mujeres
disponés de un capital.
Muchacho
que no sabés el encanto
de haber derramado llanto
sobre un pecho de mujer;
y no sabés qué es secarse
en una timba y armarse
para volverse a meter;
que decís que un tango rante
no te hace perder la calma
y que no te llora el alma
cuando gime un bandoneón;
que si tenés sentimiento
lo tenés adormecido
pues todo lo has conseguido
pagando como un chabón.

 

Existen algunos tangos que tras haber alcanzado un éxito arrollador han sido tomados como modelo. Entre ellos se encuentra el mítico A media luz, de Carlos Cesar Lenzi, que fue compuesto en 1925, en la capital de la República Oriental del Uruguay, Montevideo:

     Corrientes, tres cuatro ocho,
segundo piso, ascensor;
no hay porteros ni vecinos
adentro, cocktel y amor.
Pisito que puso Maple,
piano, estera y velador…
un telefon que contesta,
una fonola que llora
viejos tangos de mi flor,
y un gato de porcelana
pa que no maulle al amor.

     Y todo a media luz,
que es un brujo el amor,
a media luz los besos,
a media luz los dos…
Y todo a media luz,
crepúsculo interior,
que suave terciopelo
la media luz de amor.

     Juncal doce veinticuatro,
telefonea sin temor;
de tarde, té con masitas,
de noche, tango y amor;
los domingos, té danzante,
los lunes, desolación.

Hay de todo en la casita:
almohadones y divanes
como en botica… cocó,
alfombras que no hacen ruido
y mesa puesta al amor…

La canción rima en los versos pares, incluido el estribillo, sde forma emejante a un romance. La mayor parte de los versos de un tango se mantiene en un metro que va desde las siete a las once sílabas, pero eso no es una regla fija y pueden aparecer pentasílabos. En cuanto a la rima, se incurre en las mismas irregularidades que parecen formar parte de la especial cadencia del tango.

Tal vez más que cualquier otro género de canción, el tango precisa ser vivido para dejarse escribir correctamente. Vivirlo supone bailarlo y amarlo. Estoy convencido de que cualquier letrista de tangos los ha de cantar y bailar con frecuencia para imbuirse de su ritmo de solemnidades absurdas y dejarlo correr por sus letras de sedas y puñales.

Cuerpo de alambre

Yo tengo una percantita
que se llama Nicanora
y da las doce antes de hora
cuando se pone a bailar,
y si tocan un tango,
de aquellos con fiorituras,
a más cortes y quebraduras
nadie la puede igualar.

En los bailongos de Chile
siempre lleva la palma,
pues baila con cuerpo yalma
el tango más compadrón.
Las turras estriladoras
al manyarla se cabrean
y entre ellas se secretean
con maliciosa intención.

Es mi china la más pierna
p’al tango criollo con corte;
su cadera es un resorte
y cuando baila, un motor.
Hay que verla cuando marca
el cuatro a la media luna,
con que lujo lo hace, ¡ahijuna!…
es una hembra de mi flor.
Yo también soy medio pierna
pa’l baile de corte criollo,
y si largo todo el rollo
con ella, me sé lucir.
En Chile y RodríguezPeña
de bailarín tengo fama:
“Cuerpo de alambre” me llama
la muchachada gilí.

Existen excelentes tangos modernos. El tango ha sido declarado por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad y, en la actualidad, el género se está revitalizando, con asociaciones de aficionados en todo el mundo, incluida una Academia Nacional del Tango en Argentina, con correspondientes en muchos países.

(Este artículo es la segunda parte de “El tango: entre la procacidad y el puritanismo (I)“)

Para saber más sobre el tango:

El portal del tango

Todo tango

El tango: entre la procacidad y el puritanismo (I)

Tango by manuel mora morales

La primera vez que visité Buenos Aires no fui de vacaciones, sino a trabajar en un documental televisivo. Como sospechaba que el trabajo sería arduo y tendría pocas oportunidades de conocer algunos aspectos de la ciudad que me interesaban, decidí realizar el vuelo unos días antes que el resto del grupo.

Casi con rubor, confieso que una de las primeras cosas que hice, como si se tratara de una necesidad acuciante, fue sentarme en la plaza de San Telmo y perder un día completo en leer a Jorge Luis Borges y en hablar con gente muy arrabalera sobre las cloacas del tango.

La lectura, tan inútil como satisfactoria, resultó ser más un acto litúrgico que intelectual pero, finalmente, me sirvió para diluirme en aquella ciudad de cielos pálidos y corralitos sangrantes.

Las conversaciones, casi todas banales, valieron para que buscara otros lugares de la ciudad, otras personas y otras formas de abordar una cuestión que siempre me había parecido más que singular: por qué dos países culturalmente serios –Argentina y Uruguay– llevaban un siglo disputándose fieramente la paternidad de una música ligera, de un baile de salón y de un intérprete cuya voz, aprisionada en un disco de pasta a 78 r.p.m., me sonaba a línea telefónica. Una guerra fría por el dominio absoluto de los tres elementos que constituyen, al parecer, la ardiente esencia del tango.

Y me propuse entonces conocer el tango que, como todos sabemos, es un baile de pareja enlazada, forma musical binaria y compás de dos por cuatro. El mismo nombre reciben la música y el texto que acompañan a este baile. Nació, a finales del siglo XIX, en Río de la Plata, y prendió rápidamente en los arrabales de Buenos Aires hacia 1880, sin que todavía se haya averiguado, fehacientemente, cómo ni quién fue su inventor, a pesar de que tantos argentinos y uruguayos juren por lo más sagrado que ya está claro el asunto: mirá, che, no fue en el país de enfrente donde primero vio la luz el tango. Y, como vos ya debés saber, Carlitos Gardel también es compatriota mío.

Los tangos que entonces se cantaban, mezclados con la milonga y otras músicas, eran muy diferentes de los más evolucionados que comenzó a interpretar Carlos Gardel en 1917. Al principio, los tangos se bailaban entre hombres y, al pasar a los burdeles, se incorporaron las mujeres. Alcanzaron su apogeo entre los años 1920 y 1940.

Mientras unos tangos ostentan un lenguaje procaz, otros contienen textos muy puritanos y defienden la moral tradicional de la familia contra cualquier intento femenino de tomarse más libertades de las que una sociedad machista está dispuesta a concederle.

Las aficiones masculinas al juego, a las prostitutas y a la bebida también se reflejan en las letras. Las características de la música del tango fueron perfectamente definidas por el músico tanguista argentino Juan D’Arienzo, cuando dijo que el tango antiguo, el de la “guardia vieja”, tiene ritmo, nervio, fuerza y carácter, y que la obligación de los músicos bonaerenses es procurar que no pierda nada de eso.

Hay un tango de Carlos de la Púa, compuesto en quintetos, cuyo texto se aproxima bastante al sentimiento de los propios argentinos respecto a su baile más estimado:

Baile macho, debut y milonguero,
danza procaz, maleva y pretenciosa,
que llevás en el giro arrabalero,
la cadencia de origen candombero
como una cinta vieja y melindrosa.

Pasión de grelas de abolengo bajo
de quien sos en la bronca de la vida,
un berretín con sensación de tajo
cuando un corte las quiebra como un gajo,
o les embroya [sic] el cuero una corrida.


Los tangos tuvieron su verdadero desarrollo en los burdeles y es natural que muchos de ellos se refieran a esos ambientes, como este Cabaret de Enrique Cadícamo, compuesto en cuartetas:

Bailar tango es un deporte
el cabaré, un reñidero
donde por copiarse un corte
un macho se juega entero…

Bailarina “contratada”
¡Qué pena tu almita viste!
Estarás enamorada
o el tango te pone triste. […].

Ya sabe usted aquello de “andar del tingo al tango”: uno empieza dedicando tangos a los cabarets, pero, después, ya no puede parar, y continúa brindándoselos a los alrededores. Por ejemplo, al órgano sexual masculino –tango El clavo–, al orgasmo de la mujer –El fierrazo– y hasta a cierta desgana por levantarse de la cama –Déjala morir dentro–.

El lenguaje del arrabal bonaerense del siglo XIX se aferró a las letras del tango, se salvó de su destrucción y ha llegado fresco hasta la actualidad, con palabras como vieja (madre), chiflar (silbar), mamarse (emborracharse) y otras que deben figurar en cualquier tango que se precie de serlo. Y junto a esto ha de usarse el vos y el sos, como en el tango Fierro Chifle, compuesto en 1928 por Benjamín Tagle Lara, en el que se canta a un cenizo:

Vos naciste un martes trece,
Fierro Chifle, y es por eso
de que andás siempre en la mala
sin poderte acomodar.
Sos un yerro en esta vida
con la yeta que te encana
y seguís la caravana
con la desgracia a la par […].

El lenguaje del tango es desgarrado y las pasiones y las decisiones extremas se evidencian en sus versos, como en Yira… yira de Enrique Santos Discépolo:

Verás que todo es mentira,
verás que nada es amor,
que al mundo nada le importa…
¡Yira!… ¡Yira!…

Aunque te quiebre la vida,
aunque te muerda un dolor,
no esperes nunca una ayuda,
ni una mano, ni un favor.

CONTINÚA… El tango: entre la procacidad y el puritanismo (II)

LOS PENDEJOS

LOS PENDEJOS

El que sabe una barbaridad sobre los pendejos es Facundo Cabral. En un recital en que cantó junto a Alberto Cortés, ofreció la siguiente parrafada, referida a un pariente suyo que era coronel:

Solamente le tenía miedo a los pendejos. Un día le pregunté:

-¿Por qué?

Y me dijo:

-Porque son muchos. No hay forma de cubrir semejante frente.

-Y por temprano que te levantes -prosiguió Cabral impertubable-, a donde vayas ya está lleno de pendejos.

-Son peligrosos, porque al ser mayoría eligen hasta el presidente.

-Los hay de todas categorías. Por ejemplo, está el pendejo informático que es un pendejo computado.

-El pendejo burócrata que es oficialmente pendejo.

-El pendejo optimista que cree que no es pendejo.

-El pendejo pesimista que cree que él es el único pendejo.

-El pendejo esférico que es pendejo por todos lados.

-El pendejo fosforescente, porque hasta de noche se ve que por allá viene un pendejo.

-El pendejo de referencia: ¿dónde está Alberto? Al lado del pendejo de la chaqueta azul.

-El pendejo consciente, que sabe que es pendejo.

-El pendejo de sangre azul, que es hijo y nieto de pendejos.

-El más peligroso de todos: el pendejo demagogo, que cree que el pueblo es pendejo.