México: “El Conductor Eléctrico” y Ruiz de Padrón

MEXICO-VIVA-LA-UNION

El Conductor Eléctrico fue un periódico mexicano, cuyo primer número se publicó en 1820,[1] coincidiendo con el juramento que prestó –nunca mejor dicho, porque pronto incumplió su palabra– el rey Fernando de Borbón a la Constitución Española. La ingenuidad del pueblo, de los intelectuales y de los políticos progresistas se puso de manifiesto, cuando creyeron, nuevamente, en la palabra real española.

Así que, otra vez, se convocaron elecciones, se publicó una prensa con cierta libertad, se editaron libros liberales, se expresaron los pensamientos en voz alta y los inquisidores volvieron a su cueva, sin que nadie tomara medidas por si a don Borbón se le ocurría cometer una nueva traición.

Naturalmente, tres años más tarde, el rey atacó a sangre y fuego, con tropas extranjeras, a los demócratas y terminó con todo lo que había jurado defender. La marca Borbón se estaba consolidando.

Pero, en el mes de mayo de 1820, como no era adivino sino ingenuo, el director de El Conductor Eléctrico no podía saber lo que iba a suceder, ni aun en el cercano devenir de México. Escribió:

He puesto al presente periódico el altisonante título de Conductor eléctrico, porque así como este instrumento sirve para recibir el fluido ígneo y conducirlo adonde se requiere; así yo deseo que este periódico sea un conductor por donde se comuniquen muchas verdades importantes al Gobierno y al Pueblo con la misma violencia, si es posible, que el fluido eléctrico, y he aquí el motivo porque le he puesto un título tan análogo á su objeto y á la sinceridad de mis deseos.

Procuraremos que las materias que contenga sean interesantes, útiles y por lo menos, divertidas. Todo lo que pertenezca al orden público y al beneficio de la sociedad será digno objeto de nuestra atención y nuestra pluma.

A consecuencia de esta obligación que reputamos por sagrada, instruiremos á los lectores en algunos elementos de derecho público, cuya ciencia se hizo inaccesible en estos reinos, en tiempos de los gobiernos desgraciados, en los que se prohibieron las cátedras establecidas en muchas partes, para enseñarlo, y las mejores obras de los célebres publicistas, sin advertir que es una herejía política el persuadirse a que puede florecer un reino, mantenerse sujeta una colonia, ni progresar ninguna monarquía á favor de la ignorancia y la miseria.

[...] Acordaos finalmente, que sois deudores de vuestros talentos á los sabios y á los ignorantes, y que como decía Cicerón, no hemos nacido para nosotros, sino para servir á la república. Non nobis, sed respublicae nati sumus.

El director era J. J. F. L., es decir, José Joaquín Fernández de Lizardi (México 1776-1827) [2], que utilizaba el seudónimo de El Pensador Mexicano, título que también llevaba su periódico entre 1812 y 1814, siguiendo el ejemplo del lanzaroteño José de Clavijo que en la década de 1760 había publicado con mucho éxito El Pensador, en Madrid.


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Este entusiasta seguidor de Cicerón había colocado en la primera página la máxima “El principal objeto de la ley debe ser el bien público” y, debajo: “Méjico: año de 1820. Primero de la restauración de la Constitución, y por lo mismo el más feliz para la Monarquía española“.

En el primer número, este director exculpaba al Rey Traidor por cerrar las Cortes en 1814 y por todos los crímenes cometidos desde entonces. Achacaba estas desgracias a las malas informaciones suministradas por sus consejeros, en el sentido de que el pueblo lo que pedía no era libertad sino cadenas.

El Conductor Eléctrico publicó, también en 1820, en su número 4 el discurso íntegro de Antonio Ruiz de Padrón contra la Inquisición española en las Cortes de Cádiz, el día 18 de enero de 1813, “Con algunas notas añadidas por el Pensador Mexicano”, como reza en su cubierta. Todas estas notas son de lo más jugoso y denotan el entusiasmo liberal de su autor.

En el número 16 del periódico (julio, 1820) que nos viene ocupando, apareció un interesante artículo que también menciona a Antonio Ruiz de Padrón, reconocido artífice de la derogación de la Inquisición [...]

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El día que cayó de Inquisición española: una visión histórica en el 200 aniversario de su derogación

ESTRELLAS-ME-GUSTA

Placa ubicada en el Monumento a las Cortes, la Constitución y el Sitio de Cádiz. Ciudad de Cádiz.

Todo aquel embrollado asunto sobre el tribunal del Santo Oficio o de la Inquisición había entrado en las Cortes de Cádiz de la mano de un diputado, llamado Francisco Riesco, que en el mes de abril de 1812, pronunció un discurso exaltando el temido tribunal eclesiástico.

Unos frailes, que habían sido invitados a las Cortes para escucharle, prorrumpieron en aplausos y vítores, tal como habían planeado de antemano. Sin embargo, sucedió lo contrario de lo que Riesco esperaba, porque muchos diputados protestaron de viva voz y esta protesta se trasladó a todo Cádiz y, después, a diversos puntos de España.

La controversia continuó creciendo durante meses.

Por este motivo, en el mes de junio, la Comisión de Constitución tomó la decisión de declarar incompatible la Inquisición con la Constitución. Para ello, se trabajó en un Dictamen sobre el Santo Oficio que se presentó a los diputados el 8 de diciembre de 1812. Ese mismo día comenzaron los debates.

La pompa y parafernalia desplegada por el Tribunal de la Inquisición indica tanto la riqueza acumulada por la institución como su deseo de sembrar el terror a ser cogido en falta de pensamiento, palabra u obra. Un arma eficaz para evitar cualquier pensamiento libre o creativo de los ciudadanos.

LOS DEBATES ANTERIORES A LAS CORTES DE CÁDIZ

Desde hacía años, los partidarios de la abolición de la Inquisición habían publicado abundantes razonamientos en que solicitaban su derogación, mientras que los conservadores trataban de que la Santa continuara vigente y vigilante de las obras, las palabras y los pensamientos de los ciudadanos para castigarlos cuando los inquisidores lo tuvieran a bien. Las presiones conservadoras iban dirigidas, fundamentalmente, a los diputados de las Cortes para que no cayeran en la tentación de eliminar el Santo Oficio. He aquí un párrafo de un libro publicado en Cádiz, en el año 1811:

El clero español, las órdenes religiosas, la Inquisición y la Grandeza aman de corazón a la Patria y a Fernando VII, obedecerán ciegamente las órdenes del Congreso, y jamás convidarán al público como los editores del Semanario Patriótico en el número 44 a que resuelvan si la determinación de las Cortes es ilegal y antipolítica. Si el pueblo llega a conocer que la religión no es abiertamente protegida, no habrá soldados que salgan a campaña: en esta guerra terrible en que son tan frecuentes las batallas sangrientas y las desgracias, solo la religión puede hacer que la Nación no desfallezca: del pueblo salen los soldados, pues esos filósofo novadores que proclaman las ideas liberales no quieren arriesgar sus vidas en defensa de la patria, sino envolverla en la aflicción, y con las novedades de sus doctrinas dividir las opinión en perjuicio del orden y tranquilidad pública.

(Gómez de Requena: Apología de la Inquisición: Respuesta a las reflexiones que hacen contra ella el Semanario Patriótico numero 61, y el Periódico titulado el Español numero 13, y breve aviso a los Señores Arzobispos, Obispos y Diputados en Cortes, Cádiz, 1811)

De manera que se daban las condiciones óptimas para que la atención ciudadana estuviese centrada en aquel debate político-religioso que había comenzado en las Cortes el 8 de diciembre de 1812 y debía concluir debía concluir el 20 de aquel mes de enero, cuyo segundo centenario se cumple hoy. Enfrentarse a la opacidad con que actuaban los partidarios de la Inquisición no era tarea fácil, porque sus defensores trataban de fundir en un solo bloque los conceptos de Inquisición, religión, rey y patria. Su propósito resultaba muy claro: dejar constancia de que quien fuese partidario de abolir la Inquisición también lo sería de vender la patria a Napoleón, de renegar del catolicismo y de  tratar de instituir el republicanismo que tantos perjuicios había causado a Francia… ¡Había que tener agallas para hacerles frente!

Diputado Antonio José Ruiz de Padrón (Canarias, 1757 – Galicia, 1823)

UN ENCARGO A RUIZ DE PADRÓN

El gomero Antonio Ruiz de Padrón tuvo esa necesaria valentía. Y no solamente coraje, sino profundos conocimientos jurídicos que le permitieron desmontar, de forma admirable, la razón de ser de una institución dedicada a lograr la sumisión del pensamiento por medio de la tortura física y sicológica. Ruiz de Padrón había recibido el encargo de escribir un Dictamen, es decir, de aportar una opinión experta, sobre la Inquisición española. Nadie esperaba que realizase su trabajo de una manera tan brillante y poderosa.

Redactar aquel Dictamen no fue tarea fácil, porque la salud de Ruiz de Padrón se encontraba resquebrajada. Una enfermedad pectoral le mantenía gran parte del tiempo en cama y, probablemente, el húmedo clima gaditano no colaboraba a su restablecimiento. Aun así, logró finalizar a tiempo el encargo, aunque no pudo asistir a la sesión del día 18 de enero, en la que tuvo que leerla Florencio Castillo, secretario de las Cortes.

No era el primer dictamen sobre la Inquisición. En el mes de diciembre, ya se había leído uno de la comisión de Constitución, otro del diputado Pérez y dos más de los diputados Bárcena y Cañedo.

Cortes de Cádiz (1810-1814).

SE ABRE EL DEBATE PARLAMENTARIO SOBRE LA INQUISICIÓN

El Dictamen de la Comisión de la Constitución, con la que fue abierto el período de debates, adujo que la Inquisición “no es compatible ni con la soberanía ni con  la independencia de la nación. En los juicios de la Inquisición no tiene influjo alguna la autoridad civil; pues se arresta a los españoles; se les atormenta, se le condena civilmente, sin que pueda conocer ni intervenir en modo alguno la potestad secular …”, que “la Inquisición es opuesta a la libertad individual” y se recuerda cómo varios soberanos europeos expidieron decretos para eliminar la Inquisición de sus estados. Entre otros, nombra al rey de Sicilia, Fernando IV (hijo de Carlos III), un acontecimiento que he investigado y detallado en mi novela “Canarias”. Ciertamente, en la década de 1780, este rey envió a Sicilia a Domenico Caracciolo con el encargo de desmantelar la inquisición en aquella isla. El célebre Caracciolo no tardó tres meses en borrar cualquier vestigio inquisitorial y en ser recibido triunfalmente por los ilustrados franceses e ingleses. Finaliza este Dictamen proponiendo “que en primer lugar se discutan las dos proposiciones siguientes: primera, la religión católica, apostólica y romana será protegida por las leyes conformes a la Constitución; segunda: el tribunal de la Inquisición es incompatible con la Constitución.”

Asimismo, se presentó un proyecto de Decreto sobre los Tribunales protectores de la religión. En cuanto al corto dictamen de Antonio Joaquín Pérez, diputado americano, cuya lectura nos informa de que estaba a favor y en contra de la Inquisición, todo al mismo tiempo, poco hay que decir.

Una imagen de la Inquisición española, debida al pintor Francisco de Goya.

LOS “SERVILES” INTENTAN PARALIZAR EL DEBATE

A finales de diciembre, se alzan las voces de tres diputados pidiendo al Presidente de las Cortes, Miguel de Zumalacárregui, “Que se suspensa la discusión del proyecto, hasta que sobre él se oiga el juicio de los obispos y cabildos de las iglesias catedrales de España e islas adyacentes”. No se admitió a discusión. Sin embargo, el 4 de enero, doce diputados catalanes solicitan lo mismo. Agustín de Argüelles Álvarez González, llamado El Divino por su oratoria espléndida, les reprende con cierta dureza el modo de enfrentar la discusión y les anima a entrar con sus ideas en la discusión del Dictamen de la comisión.

A partir de ese momento, sesión tras sesión, la discusión entre “serviles” y “liberales” sube de tono y llega a producir enfrentamientos verdaderamente agrios, convirtiendo estas sesiones en las  más apasionadas del período parlamentario gaditano.

No faltan los discursos eruditos, las exageraciones, los dislates o el intento de atemorizar al oponente. Mientras unos diputados tachan al Santo Oficio de policía eclesiástica, otros afirman que va contra la propia iglesia o que sin la Inquisición llegaría el caos y la condenación eterna.

Hubo quien se atrevió afirmar que debatir sobre la Inquisición era entrar en una controversia entre Cristo y Napoleón o que, según San Policarpo o San Justino, “la iglesia, señor, se acomoda y prospera lo mismo en una república que en una monarquía”.

Muchas de las intervenciones resultarían sumamente extrañas en la actualidad, puesto que más parecen sermones pronunciados desde un púlpito que discursos políticos en una sede parlamentaria. Lo cual no debe extrañar, puesto que un tercio de las Cortes lo formaban eclesiásticos de diversos rangos, señalando bien a las claras el poder de la Iglesia sobre la sociedad civil.

Un párrafo del discurso pronunciado porel sanroqueño Vicente Terrero el 13 de enero, proporciona una idea cabal del argumentación que mantuvieron los denominados “ultramontanos” a lo largo de las sesiones parlamentarias:

Señor, cuando llego a estas reflexiones me admiro al considerar el pertinaz empeño de extinguir un tribunal establecido por la cabeza visible de la iglesia, confirmado, aprobado y consentido por la iglesia universal en los concilios generales de Viena, de Letrán y Tridentino, y por la iglesia nacional de las Españas.

¿Qué es esto? ¿De dónde dimana el tesón con que se pretende su ruina? ¿Qué ha hecho y hace el tribunal del Santo Oficio que merezca su exterminio? ¿Cuál es su objeto? ¿En qué se ocupa? ¿En qué incumbe?

El se versa solo en cooperar a la redención del hombre, reduciendo al extraviado a su primitiva senda de salud, separando y cortando al que, podrido por su obstinación ciega, puede infectar, incendiar y perder la mies sana y rebaño del Crucificado. Atiende a celar con sagrado ardor la incomunicación de los fieles con los que dogmatizan: para evitar la propagación de sus máximas erróneas que puedan obstruir los caminos del cielo en cerrar todos los portillos para que el hombre amigo no sobresiembre su mal grano, ni sus rapaces aves del cielo, esto es, los demonios usurpen el buen grano que pudo haber caído en tierra pedregosa y de mal fruto: en reparar el vallado con que el divino Mediador circunvaló su iglesia, y con voz de terror ahuyenta las fieras que solicitan su destrozo.

¡Ah! ¡España! ¡Qué hubiera sido de ti a no haber sido por este firmísimo baluarte de tu fe! Hablad vosotros, siglos y tiempos, reinos y países. Holanda, Rusia, Suecia, Dinamarca., Helvecia, decid vuestros estragos. ¡Qué de lastimosos vaivenes experimentó la nave de San Pedro por los borrascosos oleajes de la contumacia y rebeldía! Llora aún inconsolable la santa iglesia las dilaceraciones que partieron su preciosa é inconsútil túnica.

Lutero, Calvino, Zuinglio, y larga progenie de estos, ramificada en mil diferentes maneras, abolieron el triunfo de la verdad y santificación. ¡Qué dolor! ¡Qué fatalidad! Ya se ve: no existía tribunal de Inquisición que amputase la cabeza a esas hidras en el momento de erigirlas, quien les sofocase el ponzoñoso aliento.

¿Y España? ¿España? Asentada con tranquilo descanso en sus persuasiones religiosas, reposa alegremente sin contraste, que el tribunal santo le dirime con sus vigilias y sudores.

Diputados doceañistas de las Cortes de Cádiz. A ellos se debe el decreto que derogó la Inquisición en España y sus colonias.

DISECCIÓN DEL SANTO OFICIO

Las prácticas inquisitoriales van saliendo a relucir. Estos párrafos de un discurso del diputado Villanueva van poniendo las cartas sobre la mesa.

Esta misma reflexión debe aplicarse a los tormentos espantosos autorizados y presenciados por los inquisidores y por el ordinario: cosa que llena de horror a cualquiera que tenga ideas de la mansedumbre eclesiástica. Díjose ayer por única respuesta que hace muchos años estaba ya abolido el tormento en la Inquisición. Supongamos que fuese así, que luego hablaré de esto. Pero ¿se dio tormento en la Inquisición, y autorizaban esta cruel escena los sacerdotes?

En el orden de procesar del Santo Oficio, que yo poseo, hay una nota original de un secretario de la Inquisición, a quien conocí y traté, que hablando del tormento, dice:

“hasta que se hallen presentes dos inquisidores con el ordinario.”

Aquí tenemos no solo a los inquisidores, sino al obispo obligado por las leyes de la Inquisición a asistir al tormento. ¿Y cuál era este? Oiga V. M. la fórmula de la sentencia:

“Christi nomine invócalo fallamos atentos los autos que le debemos condenar y condenamos a que sea puesto a cuestión de tormento.” Aquí hay una nota que dice: “algunos declaran si es de garrucha, o de agua y cordeles etc.” y prosigue: “en la cual (cuestión de tormento) mandamos esté y persevere por tanto tiempo cuanto a nos bien visto fuere, para que en él diga la verdad de lo que esta testificado y acusado, con protestación que le hacemos, que si en el dicho tormento muriese o fuese lisiado, o se siguiese efusión de sangre o mutilación de miembro, sea a su culpa y cargo, y no a la nuestra, por no haber querido decir la verdad.”

Y prosigue:

“Y por tanto fue mandado llevar a la cámara del tormento donde fueron los dichos señores inquisidores y ordinario.”

Y en otra impresa se dice:

 “Si es de garrucha, se ha de asentar como se pusieron los grillos, y la pesa o pesas, y como fue levantado y cuantas veces, y el tiempo que en cada una lo estuvo. Si es de potro, se dirá como se le puso la toca, y cuantos jarros de agua echaron, y lo que cabía cada uno.”

Y en otra nota dice que se escriba:

“cómo le mandaron desnudar y ligar los brazos y las vueltas de cordel que se le dan…., y como se mandaron poner, y pusieron los garrotes, y como se apretaron, declarando si fue pierna, muslo o espinilla, o brazos etc., y lo que se le dijo a cada cosa de estas.”

Se previene también que esto tiene lugar con los testigos si no declaran pronto.

Antonio José Ruiz de Padrón, principal artífice de la aprobación del Decreto que abolió la Inquisición española.

LECTURA DEL DICTAMEN DE RUIZ DE PADRÓN

El día que se expuso el Dictamen de Antonio Ruiz de Padrón, pocas esperanzas había de que el Santo Oficio desapareciera.  Pero su lectura cambió de manera radical las posibilidades de sacar adelante la abolición de “la Santa”, como la llamaba el diputado gomero. Sus palabras:

No trataré de hacer aquí un extracto del tremendo código inquisitorial por no ser demasiado molesto: lo reservo para hacer después el paralelo; pero este código es tan tenebroso y obscuro como los mismos calabozos del tribunal: código confuso y complicado que abunda de artificios, cavilaciones y tretas vergonzosas muy ajenas de la majestad y santidad de las leyes.

Código en fin que presenta un perfecto sistema de la misma ilegalidad, más propio para buscar reos que no para averiguar los delitos, donde la inocencia corre peligro a par del crimen y que prescribe los castigos más atroces, y que es el espanto y terror de la humanidad.

Esta es puntualmente una rápida idea del código inquisitorial que ha dominado por tantos siglos a los sufridos y pacientes españoles, con vergüenza y oprobio de la religión, lo que tendrán mucha dificultad en creer las generaciones venideras.

LA CULTURA

La relación entre la presencia de la Inquisición y la escasa cultura de los españoles no escapa a la perspicacia de Ruiz de Padrón.

“Los pueblos, dijo un señor diputado, no están dotados aún de la ilustración competente para tratar de quitarles la Inquisición: es necesaria aguardar a que se ilustren”.

¡Grandemente! ¿Y quién es la causa de que el pueblo español no se halle debidamente ilustrado, y conozca sus verdaderos intereses, sino la misma Inquisición?

Mientras subsista este sombrío y cauteloso tribunal, la España estará condenada a una perpetua ignorancia y estupidez.

Es menester publicarlo a la faz de toda la Europa: que para que un español pudiera leer a un Mably, a Condillac, Filangieri, y lo que es mas asombroso, para leer a Pascal, Duguet, Arnaldo, Racine, Nicoley a otros sabios y piadosos autores proscritos por este fanático y estúpido tribunal, era necesario ocultarse en la obscuridad de una buhardilla, o velar en el profundo silencio de las noches para no ser sorprendido por una espía de la Inquisición. 

DEFENSA DE LOS OBISPOS

Su ataque a la Inquisición se apoyó también en la defensa de los obispos, siguiendo las tesis de Antonio Tavira, prelado de Canarias, que tuvo más de un enfrentamiento con el Santo Oficio.

“Los obispos quedaron privados de calificar la doctrina de la fe, cuyo depósito les fue encomendado, y pasó esta facultad a los nuevos jueces con asombro de toda la Europa.

Yo no admiro tanto la osadía y arrogancia del tribunal, cuanto la serenidad de algunos obispos españoles. ¿Qué mucho, pues, que en las obras del inquisidor Páramo, del inquisidor Eymerich, y de otros autores inquisitoriales que componen el código del Santo Oficio, se hagan seriamente las siguientes preguntas que va a oír V. M.?

Un inquisidor es mas que un obispo? Y responden: Sí. ¡Qué impía y detestable doctrina!

Preguntan asimismo: ¿Los obispos pueden leer los libros prohibidos? Y responden: que no; pero sí los inquisidores… la indignación no me permite proseguir. Si esto es contrario o no al espíritu del evangelio, júzguelo cualquiera.

El buen humor de que hacía gala con frecuencia Ruiz de Padrón no podía dejar de rozar la ironía en sus críticas a los discursos ultramontanos:

Otro señor diputado nos trajo la bizarra especie de que la Inquisición comenzó con el nacimiento de la iglesia. Yo digo que se ha quedado muy corto.

El inquisidor Luis de Páramo le da mucha más edad, pues la hace nacer en el centro del paraíso, y por consiguiente debe ser coetánea de nuestro padre Adán. Luego nos presenta al mismo Dios por primer inquisidor, y sigue después con una prodigiosa serie de inquisidores, que no hay más que desear en cuanto al origen, antigüedad, gloria y honor de esta Santa. Entre sus prosélitos coloca nada mecos que a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y a otros personajes de la mas alta jerarquía…

HAY QUE TIRAR LA SANTA A TIERRA

En cuanto a “la Santa”, no reprimió sus opiniones el Abad de Valdeorras, nacido en La Gomera.

“Pero le han dado por antonomasia el renombre de Santa…. ¡O capricho bizarro de los hombres! ¡Se lo habrán dado por ironía!

¿Dónde están las virtudes políticas y morales de esta Santa; cuántos milagros ha hecho? Que me señalen las conversiones que ha obrado, los frutos saludables que ha producido a la religión y al estado.

Los que la defienden y canonizan por Santa, que nos exhiban los testimonios de virtud y santidad que la adornan. ¡Terrible porfía de los hombres, empeñarse en querer buscar el resplandor de la luz en medio de la oscuridad y las tinieblas, la libertad en los calabozos, y la verdad en el error y fanatismo!

 No ignoro que  se me culpará de haber sido el primero que tuvo la osadía en presencia de V. M. de presentar a toda la nación el misterioso sistema de gobierno de la Inquisición, esto es, la vida y milagros de esta Santa: el primero que rasgó el velo tenebroso que cubría a este ídolo diciendo:

¡Españoles, aquí tenéis a la Santa: esta, esta es la que entorpecía con capa de religión vuestros progresos en las ciencias y en las artes; esta es la que os hizo creer que había Aquelarres (cuyo nombre no se ha explicado aun bastantemente), la que abusando de vuestra piedad os metió en la cabeza la ridícula farsa de la aparición de demonios súcubos é íncubos, con otras ficciones detestables que podéis leer en el gracioso y extravagante auto dé fe de Logroño, mandado imprimir por orden de la misma Santa para ilustrar los pueblos; pero me engaño, para mantenerlos en la superstición y en la más crasa ignorancia y estupidez!

Pero, Señor, ¿a qué soy venido aquí? ¿A qué me ha congregado V. M. sino para dar leyes justas y sabias a una nación magnánima y generosa, como lo ha hecho con la sólida y religiosa constitución que ha sancionado?

Si por desgracia dejara V. M. subsistir la Inquisición, ella sabría dentro de poco tiempo darse maña para destruir con sus acostumbrados misterios todo lo bueno que ha edificado el Congreso en medio de tantas fatigas y trabajos. Pronto vendrá a tierra este suntuoso y magnífico edificio, y la nación volvería cuanto antes a arrastrar las cadenas, y quedar sepultada por muchos siglos en el mismo envilecimiento y degradación que hasta aquí. La Santa sabría obrar fácilmente este milagro y otros muchos.

Estatua de Benjamín Franklin, expuesta en el National Constitution Center. Filadelfia.

EL AMIGO DE GEORGE WASHINGTON Y BENJAMÍN FRANKLIN

En su Dictamen, Antonio Ruiz de Padrón relata a los diputados su estancia en la capital de los Estados Unidos y su relación con los padres de la patria americana, durante los años que se redactaba la constitución de los Estados Unidos.

Más de veinte ministros de las iglesias protestantes concurrían con frecuencia a la tertulia de aquel ilustre filósofo, y yo era conocido de todos por el Papista, con cuyo nombre me gloriaba. La conversación giró casi siempre sobre asuntos de religión, que se discutían amigablemente y con bastante método, pero con calor y energía.

[...] Pero confieso a V. M. que cuando todos reunidos me arguyeron con el establecimiento de la Inquisición, no supe al principio qué responderles, ya porque siempre me pareció extraño de enjuiciar, ya porque me cogió de sorpresa este ataque a que yo no estaba prevenido.

 ”Vuestra iglesia romana, me decían, no puede ser la verdadera iglesia de Jesucristo, porque abriga en su seno el espantoso tribunal de la Inquisición: tribunal despótico, sanguinario, cruel, y por tacto contrario a las máximas del evangelio. Su divino autor, que es el Dios de paz y de caridad, detesta las violentas coacciones y horribles castigos que emplea la Inquisición con los disidentes. Todas las páginas del nuevo Testamento nos pintan la religión de Jesucristo compasiva, atractiva, amable, cual salió del seno del Padre celestial, y la Inquisición la hace insufrible y odiosa, y en lugar de atraer los protestantes, los desvía mas y mas del gremio de esa iglesia, particularmente en vuestra España…”

[...] Tampoco se trataba de convencer a un vulgo ignorante, sino a hombres doctísimos, versados profundamente en el conocimiento de las sagradas escrituras que aprenden desde su niñez. No ignoro yo que si me hubiera servido de la doctrina y de las armas de nuestros folletistas los hubiera confundido, llamándolos a gritos herejes, luteranos, calvinistas, arminianos, presbiterianos, sacramentarios, anabaptistas…. y hubiera quedado muy ufano y satisfecho de mi victoria. ¿Mas es este el medio de defender las sacrosantas verdades del evangelio? ¿Son estas las razones a propósito para convencer a los refractarios? ¡V. M. lo juzgará imparcialmente con su piedad y sabiduría!

Entonces me vi forzado a confesar que la Inquisición era un tribunal de establecimiento puramente humano, en que no solo tuvo parte la curia de Roma, sino la política de los reyes; confesé sus enormes abusos, su dominio despótico, contrario al espíritu del evangelio: dije en fin que eran defectos de hombres que no podían perjudicar a la pureza de doctrina, a la santidad y primacía de la iglesia romana, madre y maestra de todas las iglesias; y dije otras verdades que no necesito ahora reproducir.

Estas mismas conversaciones se repitieron en casa de Jorge Washington, que apareció por aquellos días en Filadelfia.

UN DISCURSO ENCENDIDO Y PERSUASIVO

La dramáticas palabras finales de Ruiz de Padrón debieron tener un efecto demoledor sobre los diputados doceañistas.

Yo entro en los magníficos palacios de la Inquisición, me acerco a las puertas de bronce de sus horribles y hediondos calabozos, tiro los pesados y ásperos cerrojos, desciendo y me paro a media escalera. Un aire fétido y corrompido entorpece mis sentidos, pensamientos lúgubres afligen mi espíritu, tristes y lamentables gritos despedazan mi corazón… Allí veo a un sacerdote del Señor padeciendo por una atroz calumnia en la mansión del crimen; aquí a un pobre anciano, ciudadano honrado y virtuoso, por una intriga domestica; acullá a una infeliz joven, que acaso no tendría más delito que su hermosura y su pudor…

Aquí enmudezco, porque un nudo en la garganta no me permite articular; por que la debilidad de mi pecho no me deja proseguir. Las generaciones futuras se llenarán de espanto y admiración. La historia confirmará algún día lo que he dicho, descubrirá lo que oculto, publicará lo que callo. Qué tarda, pues, V. M. en libertar a la nación de un establecimiento tan monstruoso. Basta.

Terminada la lectura del Dictamen, la mayoría de la cámara lo aclamó calurosamente. De pronto, todo había cambiado: quienes no tenían claro el sentido de su votación se decantaron hacia la abolición del Santo Oficio, convencidos por la exposición del diputado canario.

Los “ultramontanos” salieron de las Cortes convencidos de que estaban perdiendo la partida y se dispusieron a sacar todas las armas a su alcance. Una de estas armas era un periódico llamado “El Procurador General de la Nación y el Rey” que al día siguiente dedicó nada menos que tres páginas al discurso de Ruiz de Padrón, atacándole ferozmente en un escrito lleno de ironía. El artículo terminaba narrando el final de la sesión:

Al Sr. Mexía lo agradó tanto este discurso, que propuso se imprimiese prontamente para ilustrar a la Nación: el Sr. González dijo: apoyo, que sea prontamente, pues hasta  ahora no he sabido lo que era la Inquisición: ¿esta es la Santa? pues desde ahora maldita sea la Santa que iba a seguir: el Sr. Aparici Santin dijo que ya esto era un escándalo, que no se podía sufrir en un Congreso Católico: el Sr. González dijo que él sería mal Cristiano, pero que era tan Católico como el Pontífice: los Sres. Ostolaza y Cañedo pidieron la palabra, y el primero pidió al Sr. Presidente se observase el Reglamento en cuanto a la proposición del Sr. Mexía, sin embargo el Sr. Presidente señaló el día de hoy para discutirla; opúsose a ella el Sr. Dueñas, diciendo que a su costa nadie le ha privado que lo haga; y sin determinar nada, se levantó la sesión.

Es expresiva la declaración de García Herreros, cuando inicia la sesión del día siguiente, con las estas palabras:

Señor, parece temeridad tomar la palabra en este asunto después de leído el voto del Sr. Ruiz Padrón, en que con tanta sabiduría y  elocuencia ha sostenido el dictamen de la comisión. Su discurso es suficiente para fijar la opinión del Congreso.

El Dictamen de Ruiz de Padrón no solamente convenció y puso en claro muchas cosas, sino que animó a otros diputados a emitir sus opiniones de manera clara. El día 20 de enero, el canónigo extremeño Antonio Oliveros realizó una intervención durísima en la que exponía los resultados de la Inquisición en el progreso de los españoles. Los siguientes párrafos no tienen desperdicio.

Parecía regular que los católicos, a fin de lidiar con los herejes, se hubiesen dedicado a las lenguas, al estudio de la antigüedad, a la crítica, cronología, geografía, a las ciencias naturales, y a la sólida metafísica. Así se vieron precisados a ejecutarlo en los países en que no dominaba la Inquisición, aunque no con aquella actividad y progresos que deseaba el sabio Melchor Cano.

Pero en España la Inquisición adoptó otro método diametralmente opuesto: se reputaron como inficionados de herejía los literatos, eruditos y hombres científicos de cualquiera profesión; para que no se abusase de las santas escrituras, se quitaron de las manos de los fieles, y se prohibió verterlas en lengua vulgar: se dedicaron, en las escuelas a la teología, puramente escolástica solo porque los herejes la despreciaban; cualquier proposición contra Aristóteles y su Dialéctica, y contra la demasía del escolasticismo olía a herejía: la erudición en las lenguas orientales sabía a judaísmo, cisma y luteranismo; y a magia las matemáticas y sus signos; por esto fueron perseguidos en los países de Inquisición las obras de Pico de la Mirándula, Galileo, Pedro de Ramos y Arias Montano, y sobre todo las de Erasmo.

Encendiose tanto la persecución en España contra los sabios, que Luis Vives, paisano del Sr. Borrull, y perseguido también, escribía a Erasmo:

“Tiempos calamitosos en que ni se puede hablar, ni callar sin peligro; han sido presos Juan Vergara, canónigo de Toledo, su hermano Tovar (Bernardiño), y otros hombres bien doctos.”

Entre ellos fueron Carranza, arzobispo de Toledo; Fr. Luis de León, del orden de San Agustín; el P. Sigüenza, monje Gerónimo; el venerable Ávila, apóstol de las Andalucías, y otros muchos; y amenazados de igual suerte como Santa Teresa de Jesús y Fr. Luis da Granada.

Y huyeron de España infinitos, particularmente en tiempo del inquisidor Valdés, y entre ellos abandonaron la religión católica los sabios Feliciano de Reyna y Cipriano Valera, insignes ambos por su literatura, por la traducción de la Biblia en lengua vulgar.

Fue tan cruda la persecución, que los amigos de Luis Vives le escribían llenas de amargura:, “es un dolor no poder socorrer a los afligidos, porque a los que se atreven, les amenaza un gran peligro.”

¡Y habrá quien diga a vista de estos hechos que la Inquisición produjo la ilustración, cuando no hubo acaso un sabio que no hubiese sido encarcelado, u obligado a enmudecer, si quería salvarse en la horrible y tenebrosa tempestad que se había levantado. Que me diga el Sr. Borrull ¿qué discípulos han dejado aquellos célebres maestros? ¿Cuáles los sabios que florecieron a últimos del siglo XVI y siguientes?

Diputado doceañista Pedro Gordillo.

EL ERROR DEL DIPUTADO GORDILLO

Cuando se pasó el Decreto a votación, los diputados, como era costumbre, fueron valorando cada artículo. Llegados al especialmente delicado artículo VII –Las apelaciones seguirán los mismos trámites, y se harán para ante los jueces que correspondan, lo mismo que en todas las demás causas criminales eclesiásticas–, el diputado canario Pedro Gordillo se mostró disconforme. Es de suponer el disgusto que debieron causar a Ruiz de Padrón las palabras del diputado grancanario, a quien se suponía liberal. He aquí las desafortunadas palabras de Gordillo:

Yo convengo con el Sr. Gordoa en que la presente discusión se difiera hasta la sesión de mañana, con el objeto de que los señores diputados puedan meditarla con todo el detenimiento que pide su naturaleza; pero no convendré jamás en aprobar el artículo en los precisos términos en que está concebido, ni tampoco con la adición que acaba de proponer el Sr. Castillo; pues a mas de no deshacer los inconvenientes que se han alegado, adolece de obscuridad, da margen a miles embrollos, ocasionará ruidosas competencias entre los reverendos obispos, tribunales civiles, y con la especiosidad de que se admitan las apelaciones con arreglo a los cánones, tal vez acarreará el tamaño mal de que quede sin protección la religión e impunes los delitos cometidos contra la fe, buenas costumbres, en atención, a que dudándose con fundada razón si hay leyes eclesiásticas que autoricen la apelación de los ordinarios en la clase de los juicios que examinamos, esta misma duda influirá en el ánimo de los respectivos jueces, y al paso que se comprometería el decoro del Congreso dando una resolución que estribase en apoyos, de cuya existencia nada le constase, se facilitaría a los irreligiosos e impíos un salvoconducto para continuar en sus horrendos crímenes, dejándoles abierta la puerta para intentar recursos intempestivos, que no podrían tener otro objeto que entorpecer las mas rectas, prudentes y justas providencias.

Finalizadas las discusiones con la aprobación del último artículo del Decreto el día 5 de febrero de 1813, unos días más tarde fue publicado el siguiente

DECRETO

Sobre la abolición de la Inquisición y establecimiento de los tribunales protectores de la fe.

Las Cortes generales y extraordinarias, queriendo que lo prevenido en el artículo 12 de la constitución tenga el mas cumplido efecto, y se asegure en lo sucesivo la. fiel observancia de tan sabia disposición, declaran y decretan:

CAPÍTULO I

Art. I. La religión católica, apostólica, romana será protegida por leyes conformes a la constitución.

II. El tribunal de la Inquisición es incompatible con la constitución.

III. En su consecuencia se restablece en su primitivo vigor la ley ir, título XXVI, partida VII, en cuanto deja expeditas las facultades de los obispos y sus vicarios para conocer en las causas de fe, con arreglo a los sagrados cánones y derecho común, y las de los jueces seculares para declarar imponer a los herejes las penas que señalan las leyes, o que en adelante señalaren. Los jueces eclesiásticos y seculares procederán en sus respectivos casos conforme a la constitución y a las leyes.

IV. Todo español tiene acción para acusar del delito de herejía ante el tribunal eclesiástico: en defecto de acusador, y aun cuando lo haya, el fiscal eclesiástico hará de acusador.

V. Instruido el sumario, si resultare de él causa suficiente pida reconvenir al acusado, el juez eclesiástico le hará comparecer, y le amonestará en los términos que previene la citada ley de Partida.

VI. Si la acusación fuere sobre delito que deba ser castigado por la ley con pena corporal, y el acusado fuere lego, el juez eclesiástico pasará testimonio del sumario al Juez respectivo para su arresto; y este le tendrá a disposición del juez eclesiástico para las demás diligencias, hasta la conclusión de la causa. Los militares no gozarán de fuero en esta clase de delitos; por lo cual, fenecida la causa, se pasará el reo al juez civil para la declaración é imposición de la pena. Si el acusado fuere eclesiástica secular o regular, procederá por sí al arresto el juez eclesiástico.

VII. Las apelaciones seguirán los mismos trámites, y se liarán para ante los jueces que correspondan, lo mismo que en todas las demás causas criminales eclesiásticas.

VIII. Habrá lugar a los recursos de fuerza del mismo modo que en todos los demás juicios eclesiásticos.

IX. Fenecido el juicio eclesiástico, se pasará testimonio de la causa al juez secular; quedando desde entonces el reo a su disposición para que proceda a imponerle la pena a que haya lugar por las leyes.

CAPITULO II

Art. I. El rey tomará todas las medidas convenientes para que no se introduzcan en el reino por las aduanas marítimas y fronterizas libros ni escritos prohibidos, o que sean contrarios a la religión; sujetándose los que circulen a las disposiciones siguientes, y a las de la ley de la libertad de imprenta.

II. El reverendo obispo o su vicario, previa la censura correspondiente de que habla la ley de la libertad de imprenta, dará o negará la licencia de imprimir los escritos de religión, y prohibirá los que sean contrarios í ella, oyendo antes a los interesados, y nombrando un defensor cuando no haya parte que los sostenga. Los jueces seculares, bajo la mas estrecha responsabilidad, recogerán aquellos escritos que de este modo prohíba el ordinario, como también los que se hayan impreso sin su licencia.

III. – Los autores que se sientan agraviados de los ordinarios eclesiásticos, o por la negación de la licencia de imprimir, o por la prohibición de los impresos, podrán apelar al juez eclesiástico que corresponda en la forma ordinaria.

IV. Los jueces eclesiásticos remitirán a la secretaría respectiva de Gobernación la lista de los escritos que hubieren prohibido, la que se pasará al consejo de Estado, para que exponga su dictamen después de haber oído el parecer de una junta de personas ilustradas, que designará todos los años de entre las que residan en la corte; pudiendo asimismo consultar a las demás que juzgue convenir.

V. El rey, después del dictamen del consejo de Estado, extenderá la lista de los escritos denunciados que deban prohibirse, y con la aprobación de las Cortes la mandará publicar; y será guardada en toda la monarquía como ley, bajo las penas que se establezcan. Lo tendrá entendida la Regencia del reino, y dispondrá lo necesario a su cumplimiento, haciéndolo imprimir, publicar y circular. = Miguel Antonio de Zumalacárregui, Presidente. = Florencio Castillo, diputado secretario. = Juan María Herrera, diputado secretario. = Dado en Cádiz a 12, de febrero de 1813.= A la Regencia del reino.

Entrada a las Cortes de Cádiz. Foto de 2010, antes de su restauración.

LOS ESTERTORES DEL MONSTRUO

No quedó el Decreto al completo gusto de Ruiz de Padrón ni de quienes defendían la libertad de pensamiento. Nuestro diputado sabía de antemano que esto no podía resultar de otra manera y que para llegar a las libertades civiles y religiosas había que avanzar despacio. Sin embargo, la abolición de la Inquisición había constituido un paso de gigante que se creyó oportuno minimizar ante la opinión pública para lograr su aceptación. Por esta razón, el presidente de las Cortes afirmaba, al final del Manifiesto que explica los motivos del Decreto, publicado el 22 de febrero de 1813 :

No penséis ni imaginéis en modo alguno que podrán quedar impunes los derechos de herejía. ¿Por ventura lo fueron hasta el siglo XV? Los Recaredos, Alfonsos y Fernandos ¿no castigaron a los herejes y los exterminaron en España? Pues lo mismo que entonces se ejecutó por la potestad secular, se ejecutará en adelante, hallando los obispos en los jueces seculares todo el respeto y protección que prescriben las leyes.

[…] Y por último esperan las Cortes, que guardándose los cánones y las leyes por los respectivos jueces propios de estas causas, florecerá la religión en la monarquía, y acaso esta providencia contribuirá a que algún día se realice la fraternidad religiosa de todas las naciones.

El mismo día 22 de febrero que salió publicado el Decreto sobre la Inquisición, las Cortes expidieron un decreto prohibiendo la introducción de libros contrarios a la religión. Así, quedaba fuera de toda duda el interés de las Cortes por mantener la pureza de la fe católica.

La noticia fue acogida en muchos lugares con grandes muestras de alegría. En San Sebastián de La Gomera, la celebró el párroco José Ruiz, hermano de Ruiz de Padrón, y en Las Palmas de Gran Canaria hubo muchas muestras de júbilo ante la derogación de la monstruosa corporación que mantuvo aterrorizados a millones de seres humanos, durante siglos.

Sin embargo, nada sirvieron esas medidas contemporizadoras de las Cortes de Cádiz, porque la respuesta de los serviles fue furibunda y, al regreso del rey Fernando VII, quienes votaron contra la Inquisición fueron perseguidos y, a veces, ejecutados.

Antonio Ruiz de Padrón pasó varios años en la prisión inquisitorial de Cabeza de Alba, lo cual agravó su enfermedad pulmonar y le condujo a la tumba, en 1823.

ESTRELLAS-ME-GUSTA

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“La isla transparente” y “Canarias” son las dos novelas que narran la extraordinaria y aventurera existencia de Antonio Ruiz de Padrón. Están disponibles en librerías y tiendas on-line.

Un artículo del periódico El Día, elogia a Ruiz de Padrón y su “Dictamen de la Inquisición”

El Dia, 2013-01-19ARTICULO SOBRE LA INQUSISICON manuel mora morales

Para ampliar, hacer click sobre la imagen.

El pasado sábado, día 19 de enero de 2012, el periódico El Día sacaba esta página en su edición de papel. El periodista José Domingo Méndez redactó el texto con mi colaboración. El artículo de la edición digital, más corto y algo diferente, sería reproducido con posterioridad por el periódico Gomera Verde. Salvo algún pequeño error sin importancia, achacable a las naturales prisas de la prensa diaria, creo que el texto es muy ilustrativo.

Me congratulo de que dos medios de comunicación canarios recordaran el 200 aniversario del “Dictamen de la Inquisición”, redactado por Antonio Ruiz de Padrón. Reciban mi reconocimiento. Quizás, nuestra abúlica clase política debería tomar ejemplo.

El artículo se puede leer en el enlace siguiente.

El Dia, 2013-01-19 ARTICULO SOBRE LA INQUISICION

OBJETIVO: “LA SANTA”

Antonio Ruiz de Padrón, el gran diputado de las Cortes de Cádiz, denominaba “la Santa” a la Inquisición española. Su discurso –que acaba de cumplir su segundo centenario– estaba destinado a eliminarla. Contra todas las expectativas, lo logró. Venció al monstruo. Parecía una tarea imposible, pero aquel hombre logró derribar la institución más perversa y poderosa de la Historia.

Ruiz de Padrón, uno de los personasjes más destacados durante la celebración del Primer Centenario de la Cortes de Cádiz, en 1912

A lo largo del siglo XIX, y buena parte del XX, nadie tuvo la menor duda de que la abolición de la Inquisición fue obra del Diputado canario Antonio Ruiz de Padrón. Posteriormente, algunos historiadores han tratado de rebajar la importancia de su figura, pensando que con ello suben la de algún paisano suyo que también fue Diputado en aquellas Cortes. Un error de falta de perspectiva que no beneficia a nadie, incluidos a quienes lo comenten de manera maliciosa. Por otra parte, el pasotismo de gran parte de los políticos canarios, tan olvidadizos cuando se trata de reconocer méritos a sus paisanos, también trabaja en contra de la memoria histórica del gran Ruiz de Padrón.

La imagen que acompaña este texto muestra, en la principal lápida de las antiguas Cortes de Cádiz, a Ruiz de Padrón como uno de los diputados doceañistas más importantes. En ella, con toda justicia, se le atribuye el mérito de la abolición de la Inquisición.

Esta gran lápida fue sufragada con el dinero que enviaron los emigrantes de Cuba, Chile y México, a través de sus asociaciones, para celebrar el Primer Centenario de la Constitución Española de 1812 y de las Cortes gaditanas. La colocación de las lápidas fue promovida por la Sociedad de Amigos del País(*), por el Ateneo y por la Comisión Provincial de Monumentos Históricos de Cádiz.

El proyecto consistía en llenar las paredes del oratorio de San Felipe Neri –donde se asentaron las Cortes– con una gran cantidad de lápidas, procedentes de instituciones española y americanas. Cuando fue llegando el dinero recaudado, comenzaron a grabarse las inscripciones en diversos talleres de Cádiz. Gracias al interés de algunas personas, se logró reunir una cantidad apreciable de lápidas.

El otro proyecto ambicioso era constituir el edificio como un Mausoleo Nacional, donde reposaran los restos de todos los diputados doceañistas.  No se logró llevarlo adelante.

Sin embargo, sí cuajó la creación de un Museo y Biblioteca doceañistas, que se ubicó en unas casas vecinas al Oratorio, adquiridas gracias a los buenos oficios de Cayetano del Toro. Este museo continúa abierto en nuestros días.

Varias publicaciones vieron la luz con motivo de este Primer Centenario. En un libro, publicado por José Belda, podemos leer lo siguiente:

“D. Antonio José Ruiz de Padrón.– Fué un sacerdote ejemplar, un carácter cumplido, nacido en Canarias, Abad de Villamartín de Valdeorra y Diputado propietario electo por Canarias (Lanzarote) en Julio de 1811, y que en Diciembre del mismo año tomó posesión de su cargo en Cádiz. Es una de las figuras más simpáticas de la época doceañista.

Nació en la Gomera en 1757; se educó en Tenerife, donde tomó el hábito de franciscano. Fué cura párroco. Viajó luego por Europa y América, y por oposición obtuvo la Abadía de Villafranca.

En las Cortés logró gran relieve por sus discursos y afortunadas gestiones contra la Inquisición y el voto de Santiago. La reacción le hizo una de sus predilectas víctimas, condenándole en 1815 á reclusión perpetua en un Convento.

Diputado otra vez en 1820 (por Canarias y Galicia) fué nombrado Maestrescuela de la Catedral de Málaga, y por efecto de las persecuciones sufridas, murió en Valdeorra en Septiembre de 1823.”

Aunque existen varios datos erróneos, es evidente la simpatía del autor por Antonio Ruiz de Padrón, a quien nombra en repetidas ocasiones en diversos capítulos de su obra, calificándole de ser un Diputado singular y de insuperable importancia.

NOTA

(*) Me refiero a la Sociedad Económica de Amigos del País de Cádiz, porque la tinerfeña, a pesar de haber contado con Ruiz de Padrón como socio, no movió un dedo para homenajearlo. Y, dicho sea de paso, continúa sin realizar un solo movimiento para conservar la memoria de tan ilustre personaje.

Presentación de la novela “Nuestro Ruiz de Padrón” en el Cabildo de La Gomera

El próximo miércoles, día 2 de mayo, a las 20:00 horas, en el Salón de Plenos del Cabildo de La Gomera, se presentará mi novela NUESTRO RUIZ DE PADRÓN (La isla transparente). Acto al que deseo invitar, personalmente, a todos los vecinos de La Gomera interesados en su historia.
Sin lugar a dudas, Antonio Ruiz de Padrón es el personaje más importante que ha salido de la isla. El próximo mes de enero, se cumplen 200 años de que la Inquisición española fue derogada por Ley, gracias al papel fundamental que jugó este gomero universal mientras era Diputado en las Cortes de Cádiz.
El libro narra los años de niñez y adolescencia de Ruiz de Padrón en su isla natal, así como los acontecimientos relacionados con esa etapa de su vida.

No es fácil encontrar personajes tan carismáticos como nuestro Antonio Ruiz de Padrón,. En su tiempo, fascinó no sólo a sus feligreses, no sólo a los canarios, no sólo a los gallegos, no sólo a los norteamericanos, no sólo a los Diputados doceañistas de las Cortes de Cádiz, sino también a políticos e intelectuales de todo el mundo, que vieron en él a un auténtico luchador por las libertades sociales, políticas y religiosas. En resumen, un luchador por la libertad de pensamiento que tanto valoramos en la actualidad.
En aquellos años, en que se pasaba de la sociedad casi feudal del Antiguo Régimen a la nueva sociedad decimonónica constitucionalista, no era habitual mantenerse firme en las ideas y en las acciones. Ruiz de Padrón sí se mantuvo y ello le causó muchos sufrimientos, porque quienes iban perdiendo sus privilegios no le perdonaron su protagonismo en la promulgación de leyes que beneficiaban a la mayoría de la población.
Si Ruiz de Padrón fuera un personaje inventado por un novelista, en lugar de una figura histórica, muchos tildarían a ese novelista de temerario, de haber llevado su fantasía más allá de lo conveniente, de haber transgredido la verosimilitud que debe presidir una novela histórica. Porque no es fácil de creer que tantas cosas le sucedieran a la misma persona:

  • que el barco donde viajaba a Cuba naufragara y le obligase a arribar a la lejana Filadelfia;
  • que predicara contra la Inquisición, aceptando un desafío del propio Benjamín Franklin, en los días en que se redactaba junto a su casa de Market street la Constitución americana;
  • que tuviese por amigo al mítico obispo ex jesuita John Carrol de Baltimore; que predicara en Nueva York;
  • que en La Habana combatiera enérgicamente la esclavitud, el mejor negocio de su tiempo… y que escapase vivo;
  • que el Papa le permitiera abandonar la orden franciscana; que se decidiera a viajar por la Europa revolucionaria finisecular;
  • que diera la cara contra las tropas francesas, mientras su propio obispo se postraba vergonzosamente ante el rey José Bonaparte;
  • que lograra la derogación del Voto de Santiago, que nada tenía que ver con el actual Voto, sino con el menoscabo de los campesinos más pobres en favor de unos privilegios que, realmente, estaban en manos de las autoridades eclesiásticas italianas y que gestionaba su Nuncio papal en Madrid, el cual, por cierto, había sido amigo de Antonio Ruiz de Padrón;
  • que fuera aladid de la abolición de la Inquisición española que, con y sin leyenda negra, ha sido una de las instituciones más perversas de la Historia de la Humanidad;
  • que interfiriese en la Monarquía borbónica proponiendo como reina a Cristina Carlota, la legítima aunque discutible heredera de la Corona por haber sido la primogénita…

y podríamos seguir contabilizando los caminos y las batallas de nuestro personaje: desde el juicio indigno que en su contra instigó el obispo de Astorga pasando por su prisión en las terribles celdas del del apartado monasterio de Cabeza de Alba, en los montes de Toral de los Vados, y llegando hasta su novelesca doble muerte en Villamartín.
No hay quien dé más en una sola vida.

El Diputado canario Ruiz de Padrón (1757-1823) tiene un nuevo monumento en Galicia

En esta edificación tuvo lugar el velatorio del cadáver de Antonio Ruiz de Padrón, en 1823.

Don Enrique Álvarez es el joven y dinámico alcalde de Vilamartín de Valdeorras, en Orense, Galicia. Ganó las últimas elecciones, desplazando a una dinastía familiar que llevaba muchos años en el poder. Además de ser una persona culta y un excelente escultor, siente gran admiración por un canario que recaló por aquellos bellos parajes hace más de doscientos años: Antonio Ruiz de Padrón.

Conocí a don Enrique en un acto cultural, en la población de O Barco, y me cayó bien de inmediato, algo que cada vez me sucede menos con quienes detentan parcelas de poder. Hablamos de Ruiz Padrón, a quien le gustaba titularse “Abad de Valdeorras”, y me prometió colocar una escultura en su pueblo, conmemorando al Diputado doceañista canario, con motivo del Bicentenario de la Constitución de 1812.

A pesar de mis simpatías, no presté crédito al proyecto del alcalde de Vilamartín (o Villamartín) más de lo que es prudente creer en los compromisos de un político; pero hace pocos días me llevé una inmensa alegría al comprobar que este edil ha cumplido su palabra: el monumento a Ruiz de Padrón ha sido inaugurado el pasado 19 de marzo, en la plaza de la iglesia.

Estoy seguro de que nada hubiera agradado más al Abad que este recordatorio a orillas del río Sil, donde tanto trabajó por sus vecinos y tanto luchó contra los invasores, como si se tratara de su propio pueblo. Todavía quedan las ruinas del Convento Trinitario de Correixá –en el que organizó un hospital de guerra y ejerció como director– y la pequeña construcción donde se veló su cadáver.

Con motivo de las elecciones para las Cortes de Madrid (1820), Galicia le agradeció sus desvelos nombrándole Diputado, lo cual vino a dulcificar la última etapa de su vida, después del penoso encarcelamiento a que le condenó Manuel Vicente Martínez, Obispo de Astorga, y que cumplió en el atroz monasterio de Cabeza de Alba, abandonado por completo de las instituciones canarias por las que tanto había luchado.

Hoy el recuerdo del Abad entre los gallegos se ha reavivado, gracias a los esfuerzos continuados de personas e instituciones como el alcalde de Vilamartín, el historiador Ramón López Caneda, el teólogo Isidro García Tato, el Centro de Estudios Valdeorreses y su Presidente, don Aurelio Blanco Trincado, todos apoyados por los medios de comunicación gallegos.

Ante la nueva Constitución de 1812, Ruiz de Padrón escribía exultante de júbilo: “Ya nada se llama real”

La siguiente carta fue escrita por el Diputado por Canarias, Antonio Ruiz de Padrón, a su hermano José, párroco de San Sebastián de La Gomera. Se trata de un fantástico compendio de las esperanzas que los liberales tenían puestas en la recién redactada Constitución en las Cortes de  Cádiz.

«Cádiz, 4 de mayo de 1812

[...]

Ya salió la famosa Constitución, monumento de la sabiduría de los hombres y lo más perfecto que puede hacer el ingenio humano y que nos restituirá nuestra libertad política.

Hasta aquí no hemos sido nación, sino un rebaño de bestias, gobernados por déspotas y tiranos [1].

Ya está sancionada, publicada y jurada solemnemente por todas las clases de Estado y por la tropa, con una pompa y solemnidad no vista.

Ya todos somos iguales delante de la ley. Por allá irá.

Ya nada se llama real, sino nacional. Ejército, armada, audiencia… todo es nacional. Sólo los palacios que la nación ha dado al rey, son reales.

Todo cuanto dices de escuelas, médicos, etc., etc., todo se ha tratado en las Cortes, y todo se arreglará poco a poco.

Todos esos despotillas de que me hablas, caerán delante de la Constitución y de la ley. Prepara con tiempo al pueblo para que el día que se publique ahí la Constitución, la celebren hasta con locura de mojigangas[2], repiques, fuegos, iluminación, danzas, etc., etc., pero tú por la mañana haz una solemne función de iglesia, a que asistirá la comunidad, S. M. patente, con sermón en que dirás y repetirás al pueblo a gritos:

«Que ya somos españoles libres por la Constitución; que tenemos patria, que hasta aquí no era más que un nombre vano, etc., etc., y siempre que prediques, repite lo mismo».

_____________________________

NOTA

[1] Esta frase, escrita con toda la sinceridad que se supone en una carta íntima dirigida a un hermano, parece dejar clara cuál era la opinión de Ruiz de Padrón respecto a la monarquía absolutista.

[2] Mojiganga: obrilla dramática muy breve, para hacer reír, en que se introducen figuras ridículas y extravagantes.

Constitución de 1812. Todos los diputados canarios, americanos y españoles


Sirva esta página como homenaje a los 184 Diputados que firmaron, en Cádiz, la Constitución de 1812. Los he agrupado en tres bloques: los cuatro primeros representaban a mi archipiélago canario, en el segundo bloque están los representantes de las colonias españolas en América y Asia y, en el tercero, los diputados de la España peninsular.

Canarias

Antonio José Ruiz de Padrón, diputado por Canarias.

Fernando Llarena y Franchy, diputado por Canarias.

Santiago Key y Muñoz, diputado por Canarias.

Pedro Gordillo, diputado por Canarias.

Colonias americanas

Andrés de Jáuregui, diputado por la Habana.

Andrés Savariego, diputado por Nueva España.

Antonio de Larrazabal, diputado por Guatemala.

Antonio Joaquín Pérez, diputado por Puebla de los Ángeles.

Antonio Zuazo, diputado del Perú.

Blas Ostolaza, diputado por el reino del Perú.

Conde de Puñonrostro, diputado por el Nuevo Reino de Granada.

Dionisio Inca Yupangui, diputado por el Perú.

Esteban de Palacios, diputado por Venezuela.

Fermín de Clemente, diputado por Venezuela.

Florencio Castillo, diputado por Costa Rica.

Francisco de Mosquera y Cabrera, diputado por Santo Domingo.

Francisco Fernández Munilla, diputado por Nueva España.

Franscisco López Lisperguer, diputado por Buenos Aires.

Joaquín Fernández de Leiva, diputado por Chile.

Joaquín Maniau, diputado por Veracruz.

José Cayetano de Foncerrada, diputado Valladolid de Michoacan.

José Antonio López de la Plata, diputado por Nicaragua.

José Antonio Navarrete, diputado por el Perú, secretario.

José Domingo Rus, diputado por Maracaibo.

José Eduardo de Cárdenas, diputado por Tabasco.

José Francisco Morejón, diputado por Honduras.

José Ignacio Ávila, diputado por la provincia de San Salvador.

José Ignacio Beye Cisneros, diputado por Méjico.

José Joaquín de Olmedo, diputado por Guayaquil.

José Joaquín Ortíz, diputado por Panamá.

José Lorenzo Bermúdez, diputado por Tarma del Perú.

José Martínez, diputado por Valencia.

José Mejía Lequerica, diputado por el Nuevo Reino de Granada.

José Miguel Gordoa y Barrios, diputado por la provincia de Zacatecas.

José Miguel Guridi Alcocer, diputado por Tlaxcala.

José Miguel Ramos de Arizpe, diputado por la provincia de Cohahuila.

José María Couto, diputado por Nueva España.

José Maria Gutiérrez de Terán, diputado por Nueva España.

José Simeón de Uría, diputado de Guadalajara.

Juan Bernardo O’Gavan, diputado por Cuba.

Juan José Güereña, diputado por Durango.

Luis de Velasco, diputado por Buenos Aires.

Manuel de Llano, diputado por Chiapas.

Manuel Rodrigo, diputado por Buenos Aires.

Mariano Mendiola, diputado por Querétaro.

Máximo Maldonado, diputado por Nueva España.

Miguel González y Lastiri, diputado por Yucatán.

Miguel Riesco y Puente, diputado por Chile.

Octaviano Obregón, diputado por Guanajuato.

Pedro García Coronel, diputado por Trujillo del Perú.

Rafael de Zufriategui, diputado por Montevideo.

Ramón Feliú, diputado por el Perú.

Ramón Power, diputado por Puerto Rico.

Salvador Samartín, diputado por Nueva España.

Ventura de los Reyes, diputado por Filipinas.

Vicente Morales Duarez, diputado por el Perú.

España

Agustín de Argüelles, diputado por el Principado de Asturias.

Agustín Rodríguez Bahamonde, diputado por Galicia.

Alfonso Rovira, diputado por Murcia.

Alonso Cañedo, dpiutado por la Junta de Asturias.

Alonso de Torres y Guerra, diputado por Cádiz.

Alonso María de la Vera y Pantoja, diputado por Mérida.

Alonso Nuñez de Haro, diputado por Cuenca.

Andrés Ángel de la Vega Infanzón, diputado por Asturias.

Andrés Morales de los Ríos, diputado por la ciudad de Cádiz.

Antonio Alcaina, diputado por Granada.

Antonio de Capmany, diputado por Cataluña.

Antonio de Parga, diputado por Galicia.

Antonio Llaneras, diputado por Mallorca.

Antonio Lloret y Martí, diputado por Valencia.

Antonio Oliveros, diputado por Extremadura.

Antonio Payan, diputado por Galicia.

Antonio Samper, diputado por Valencia

Antonio Valcarce y Peña, diputado por León.

Antonio Vázquez de Aldana, diputado por Toro.

Antonio Vázquez de Parga y Bahamonde, diputado por Galicia.

Baltasar Esteller, diputado por Valencia.

Benito María Mosquera y Lera, diputado por Galicia.

Benito Ramón de Hermida, diputado por Galicia.

Bernardo Martínez, diputado por la provincia de Orense de Galicia.

Bernardo, Obispo de Mallorca, diputado por la ciudad de Palma.

Carlos Andrés, diputado por Valencia.

Diego de Parada, diputado por la provincia de Cuenca.

Diego Muñoz Torrero, diputado por Extremadura.

Domingo Dueñas y Castro, diputado por el Reino de Granada.

El Barón de Casa-Blanca, diputado por la ciudad de Peñíscola.

El Conde de Buena Vista-Cerro, diputado por Cuenca.

El Conde de Toreno, diputado por Asturias.

El Marqués de Tamarit, diputado por Cataluña.

El Marqués de Villafranca y los Vélez, diputado por Murcia.

Evaristo Pérez de Castro, diputado por la provincia de Valladolid.

Felipe Aner de Esteve, diputado por Cataluña.

Felipe Vázquez, diputado por el Principado de Asturias.

Félix Aytés, diputado por Cataluña.

Fernando Melgarejo, diputado por La Mancha.

Fernando Navarro, diputado por la ciudad de Tortosa.

Francisco Calvet y Rubalcaba, diputado por la ciudad de Gerona.

Francisco Ciscar, diputado por Valencia.

Francisco de Eguia, diputado por Vizcaya.

Francisco de la Serna, diputado por la provincia de Ávila.

Francisco de Papiol, diputado por Cataluña.

Francisco de Paula Escudero, diputado por Navarra.

Francisco de Sales Rodríguez de la Bárcena, diputado por Sevilla.

Francisco Fernández Golfin, diputado por Extremadura.

Francisco Garcés y Varea, diputado por la Serranía de Ronda.

Francisco Gómez Fernández, diputado por Sevilla.

Francisco González Peinado, diputado por el Reino de Jaén.

Francisco Gutiérrez de la Huerta, diputado por Burgos.

Francisco José Sierra y Llanes, diputado por el Principado de Asturias.

Francisco María Riesco, diputado por la Junta de Extremadura.

Francisco Morrós, diputado por Cataluña.

Francisco Pardo, diputado por Galicia.

Francisco Salazar, diputado por el Perú.

Francisco Santalla y Quindos, diputado por la Junta Superior de León.

Francisco Serra, diputado por Valencia.

Francisco Xavier, Borrull y Vilanova, diputado por Valencia.

Francisco, Obispo de Calahorra y la Calzada, diputado por Burgos.

Gerónimo Ruiz, diputado por Segovia.

Guillermo Moragues, diputado por la Junta de Mallorca.

Isidoro Martínez Fortún, diputado por Murcia.

Jaime Creus, diputado por Cataluña.

Joaquín Díaz Caneja, diputado por León, secretario.

Joaquín Lorenzo Villanueva, diputado por Valencia.

Joaquín Martínez, diputado por la ciudad de Valencia.

José Alonso y López, diputado por la Junta de Galicia.

José Antonio Sombiela, diputado por Valencia.

José Aznarez, diputado por Aragón.

José Becerra, diputado por Galicia.

José Cerero, diputado por la provincia de Cádiz.

José de Castelló, diputado por Valencia.

José de Cea, diputado por Córdoba.

José de Espiga y Gadea, diputado por la Junta de Cataluña.

José de Salas y Boxadors, diputado por Mallorca.

José de Torres y Machy, diputado por Valencia.

José de Vega y Sentmanat, diputado por la ciudad de Cervera.

José María Calatrava, diputado por Extremadura.

José María Rocafull, diputado por Murcia.

José María Veladiez y Herrera, diputado por Guadalajara.

José Morales Gallego, diputado por la Junta de Sevilla.

José Rivas, diputado por Mallorca.

José Roa y Fabián, diputado por Molina.

José Salvador López del Pan, diputado por Galicia.

José Valcarcel Dato, diputado por la provincia de Salamanca.

José Zorraquin, diputado por Madrid, secretario.

José, Obispo Prior de León, diputado por Extremadura.

Juan Bautista Serrés, diputado por Cataluña.

Juan Bernardo Quiroga y Uría, diputado por Galicia.

Juan de Balle, diputado por Cataluña.

Juan de Lera y Cano, diputado por La Mancha.

Juan de Salas, diputado por la Serranía de Ronda.

Juan María Herrera, diputado por Extremadura.

Juan Nicasio Gallego, diputado por Zamora.

Juan Polo y Catalina, diputado por Aragón.

Juan Quintano, diputado por Palencia.

Luis González Colombres, diputado por León.

Luis Rodríguez del Monte, diputado por Galicia.

Manuel de Aróstegui, diputado por Álava.

Manuel de Luján, diputado por Extremadura.

Manuel de Rojas Cortés, diputado por Cuenca.

Manuel de Villafañe, diputado por Valencia.

Manuel García Herreros, diputado por la provincia de Soria.

Manuel Goyanes, diputado por León.

Manuel María Martínez, diputado por Extremadura.

Manuel Ros, diputado por Galicia.

Mariano Blas Garóz y Peñalver

Miguel Alfonso Villagómez, diputado por León.

Miguel Antonio de Zumalacarregui, diputado por Guipúzcoa.

Nicolás Martínez Fortún, diputado por Murcia.

Pedro Antonio de Aguirre, diputado por la Junta de Cádiz.

Pedro Aparici y Ortiz, diputado por Valencia.

Pedro González de Llamas, diputado por el Reino de Murcia.

Pedro Inguanzo, diputado por Asturias.

Pedro María Ric, diputado por la Junta Superior de Aragón.

Pedro Ribera, diputado por Galicia.

Rafael Manglano, diputado por Toledo.

Ramón de Lladós, diputado por Cataluña.

Ramón Giraldo de Arquellada, diputado por la Mancha.

Ramón Lázaro de Dou, diputado por Cataluña.

Ramón Utgés, diputado por Cataluña.

Simón López, diputado por Murcia.

Vicente Pascual, diputado por la ciudad de Teruel.

Vicente Terrero, diputado por la provincia de Cádiz.

Vicente Tomás Traver, diputado por Valencia.

Luisiana y la Fiesta de los Isleños, en el Bicentenario

Partida de cartas entre Isleños, en Delacroix Island (1939).

A veces, uno se vincula a personas, cosas, acciones o territorios que nunca soñó. Y esos vínculos pueden crecer hasta convertirse en razones que nos hacen ponernos en marcha cada día.
Luisiana, ¡quién me lo iba a decir!, entró en mi vida para quedarse. Desde el día que pisé por primera vez el aeropuerto Louis Armstrong hasta hoy, cualquier noticia sobre ese Estado norteamericano, martirizado por el agua, el viento y los mosquitos, no me deja indiferente.
Allí están, vivos unos y bajo tierra otros, muchos amigos queridos, cuyos ancestros salieron de la isla donde nací, obligados por la necesidad propia y por la necedad ajena a cruzar el peligroso océano. Durante más de dos siglos han conservado costumbres e idioma, mientras libraban una lucha continua por la sobrevivencia. Hoy se les conoce como los Islanders y, a pesar de tantos reveses sufridos en los últimos años, continúan celebrando cada año una fiesta en torno la herencia canaria.
Era mi intención asistir; sin embargo, la vida no siempre sopla en la dirección que uno quisiera y no voy a poder estar presente. No obstante, quiero transmitir a los Isleños de Saint Bernard Parish y de los alrededores mis mejores deseos para este año en que, además, se cumplen dos siglos de que Luisiana se convirtiera en Estado, el 30 de abril de 1812.
Enviado por el actual presidente de Los Isleños Heritage and Cultural Society, Lloyd Serigne, el entrañable Wimpy, me ha llegado el programa de los actos a realizar en el Museo de los Isleños y en los hermosos terrenos aledaños. De todo corazón, recomiendo a quien tenga la posibilidad de realizar el viaje o se encuentre en los Estados Unidos que no dude en asistir a esta fiesta. Con seguridad, se va a llevar una de las más hermosas sorpresas de su vida, además de recibir una cálida bienvenida: costumbre de sus ancestros que todavía no han perdido los Isleños del Misisipi.

Fiesta de los Isleños, en 2005, poco antes del huracán Katrina.

LOS ISLEÑOS FIESTA 2012, MARCH 17th – 18th, 2012  
Plans are progressing well for Fiesta 2012.  Fiesta Chairman Hugh P. Pentney and Co-Chairperson Rhonda Rodriguez Hannan have worked tirelessly along with many others, too numerous to name here, in organizing the fiesta.  Amusement rides for children will be an important new addition to the festival which hopefully will prove to be an important new source of revenue.  St. Bernard Parish Government and the St. Bernard Parish Sheriff’s Department have been generous, as always, in their support of preparations for Fiesta 2012. The Schedule for March 17th – 18th, 2012 is as follows:

SATURDAY, MARCH  17th, 2012
12:00 NOON         Opening Ceremony
12:30 p.m.             Los Islenos Senior Heritage Program
1:00 – 3:00 p.m.   Fredy Omar con su Banda
3:00 – 4:00 p.m.   Los Cabuqueros de Arucas and Los Cebolleros de Galdar
4:00 – 8:00 p.m.   The Top Cats

SUNDAY, MARCH  18th, 2012

12:00 NOON           Los Islenos Junior Heritage Program
12:30 – 2:30 p.m.   OVI-G and the Froggies
2:30 – 4:00 p.m.     Los Cabuqueros de Arucas and Los Cebolleros de Galdar
4:00 – 8:00 p.m.     August Rush

LIVING HISTORY programs scheduled for Fiesta 2012 in Los Islenos Historic Village have continued to evolve under the stewardship of Living History Committee Chairperson Donna Mumfrey-Martin and her committee.   The Houma Native American Nation, our partners in the development of the Museum Complex, will constitute a dynamic addition to the historic interpretation during the festival.  Principal Chief Thomas Dardar will join with other Native Americans including Janie Luster, Frances Johnson, Bryant Billiot, Melanie Billiot, Laurence “Pete” Billiot, Choctaw Margo Rosas and others to portray the Native American presence in our history.  The Houmas entered into a cooperative agreement with Parish Government in 1998 and have remained steadfast in their support of the Museum Complex, even though they were destroyed by hurricanes Katrina and Rita in 2005.  Their annual pow –wows from 1999 through 2004 were a cultural highlight of the Museum Complex.
Isleno folk crafts will of course be featured as well.  Teneriffe lace making, trapping, carpentry, decoy carving, paddle carving, boat building and Isleno folk remedies and superstitions will form part of the interpretive presentations.  Basket making, quilting, spinning and dyeing of wool, wood carving, wooden bas-relief carving and displays by the St. Bernard Art Guild will also be featured during Fiesta 2012.
The interpretive program schedule for Saturday, March 17th and Sunday, March 18th is as follows:

El “Caldo isleño” es, sin duda alguna, el descendiente del puchero canario.

ESTEVES HOUSE


1:15 pm and 3:15 daily
PABLO AND MARIA SKIT  starring Bert Esteves and Dot Benge
12:30 pm, 1:30 pm, 2:30 pm, 3:30 pm
Junior Docent tours by Chalmette and Cabrini High School Students

LOS ISLENOS MUSEUM


12:30 pm, 1:30 pm, 2:30 pm, 3:30, pm
BARTOLOME AND MARIA MOLERO SKIT starring Ryan Gregoire and Molero family descendant Megan Alfonso
COOKING DEMONSTRATIONS – FRONT GALLERY OF LOS ISLENOS MUSEUM
Saturday, March 17th, 2012
1:30 pm
“Cooking Caldo on the Porch” by CINDA RODRIGUEZ MELERINE, caldo cooking demonstration
Sunday, March 18th, 2012
1:30 pm
“The Praline Lady of Verrett” by MABEL STEWART, praline making demonstration
Interpretive programs in the Isleno Center (Multi-Purpose Building) are scheduled as follows:

SATURDAY, MARCH 17th, 2012
 Ladies Day
1:00 pm
Teneriffe Lace, demonstrated by Joan Phillips and Doris Serigne
2:00 pm
Lost Secrets of the Islenos – Remedies, Cures and Superstitions by Cecile Robin
3:00 pm
Garfish Jewelry and Basket Making from the Houma Nation by Janie Luster

SUNDAY, MARCH  18th, 2012
 Mens’ Day
1:00 pm
History of the Houma Native Americans by Thomas Dardar, Principal Chief, Houma Native American Nation


2:00 pm
Farming in the Village, featuring photos from the past and historical data by Jerry Glen Estopinal, Historian, Los Islenos Society

3:00 pm
Louisiana Militia – 200 years: A peek into the Past by Stephen Estopinal, Treasurer, Canary Islands Heritage Society
Genealogical information about the Islenos of Louisiana will be presented by Dennis Delaney and the Canary Islands Heritage Society in the Isleno Center Saturday and Sunday.  St. Bernard Isleno genealogical information will be presented March 17th – March 18th by the Genealogy Seminar class of Los Islenos Society in Ducros Museum and Research Library.  General information and genealogy charts prepared by Joan Nunez Phillips and Rhonda Rodriguez Hannan will on display and available for consultation.
Isleno artist Jose Balli, native of Bencheque (Reggio) in St. Bernard, will mount an exhibition entitled “The faces of Islenos” in Ducros Museum.  Mr. Balli will have posters and jewelry which he has designed for sale and will donate a percentage of the sales to benefit Los Islenos Society.  Last year’s display was widely appreciated in Ducros.

Remaining food preparation days are scheduled for Saturday, MARCH  10th, 2012 at 9:00 am in Los Islenos Center (Multi Purpose Building ) to cut fruit for our homemade sangria and Thursday, MARCH  15th, 2012 at 1:30 pm in the cafeteria of St. Bernard Middle School .  Debbie Carballo and Rhonda Hannan need all the help we can muster on those days to complete food preparation.  ADDITIONAL HELP will be necessary Friday, March 16th, 2012 at the Museum Complex throughout the day.  Please make contact with Rhonda by calling (504) 615 – 9322 or e-mailing her at rhondahannan@yahoo.com.  Food captains are requested to set up their booths on Friday, March 16th and not to wait until Saturday morning.  It is very important to be ready to serve food to the public by 12:00 noon Saturday, March 17th.

Kathy Serpas Ziegler and Catherine Ybarzabal Serpas are co-chairpersons of the Junior and Senior Heritage Programs.  Please take even more pride in your Isleno heritage by entering the Senior or Junior Heritage Programs.  We particularly need to enter our youth in these heritage programs in order to foster appreciation of this precious cultural heritage.  How can this movement have a future without the active support of our young people.  Please call Kathy Serpas Ziegler at (504) 494 – 5848 or correspond with her at kziegler2012@gmail.com.

CALENDAR OF EVENTS  
Saturday, March 10th, 2012
9:00 AM
FOOD PREPARATION DAY – Los Islenos Center (Multi- Purpose Building)
Tuesday,

March 13th, 2012
7:00 PM  
GENERAL MEMBERSHIP MEETING – Pot luck dinner to meet and greet Los Cabuqueros de Arucas and Los Cebolleros de Galdar – Los Islenos Center (Multi Purpose Building)
Thursday, March 15th, 2012
1:30 PM
FOOD PREPARATION DAY – Cafeteria, St. Bernard Middle School (formerly St. Bernard High School), 2601 Torres Drive, St. Bernard, Louisiana.  Park in lot on west side of school next
to the cafeteria.
Friday, March 16th, 2012 ALL DAY
FOOD PREPARATION DAY – LOS ISLENOS MUSEUM COMPLEX

SATURDAY, MARCH 17th – SUNDAY, MARCH 18th, 2012
LOS ISLENOS FIESTA 2012
12:00 NOON  – 8:00 PM BOTH DAYS

Tuesday, April 10th, 2012
7:00 PM    
GENERAL MEMBERSHIP MEETING – Los Islenos Center (Multi Purpose Building)