Los ojos, las hormigas, Hitchcock y Dalí

Versión completa en español de Spellbound (1945), de Alfred Hitchcock. Ver ficha técnica [1]

El periodista y cineasta francés François Truffaut escribió el libro Le Cinema selon Hitchcock (Ed. R. Laffont, Paris, 1966), que contiene una serie de entrevistas con Alfred Hitchcock.  Ambos directores pasaron minuciosa revista a la cinematografía del inglés y constituye una obra indispensable para quienes desean aproximarse a la trastienda de  Hitchcock.

Aprovechando que hace poco tiempo se subió a YouTube la versión completa en lengua española de la película Spellbound (título traducido en España como Recuerda y en México (para Latinoamérica), como Cuéntame tu vida), he pensado que no estaría mal traer a esta página la opinión que el propio Hitchcock tenía sobre su obra y las revelaciones que le hizo a Truffaut respecto a la intervención de Dalí en una de las más famosas escenas del film.

Antes de leer esas interesantes declaraciones, convendría tener en cuenta que la intervención de Salvador Dalí en Spellbound tiene algunos antecedentes e, incluso, ciertas consecuencias posteriores que son, al menos, curiosas.

En el plano daliniano de la película Spellbound, cuando el protagonista corta las cortinas llenas de ojos (01:19:10), es imposible no recordar ese otro plano (01:30) de  Un perro andaluz  (1929), de Luis Buñuel, en que una navaja de afeitar rebana el ojo de una mujer. La película española había sido rodada dieciséis años antes que la americana y, probablemente, desconocida por Alfred Hitchcock, a pesar haberse dicho que éste la incluyó en su película como un homenaje a Buñuel. En las declaraciones a Truffaut, deja bien claro que el guión de esta escena se debió a Salvador Dalí.

En cuanto a la parte de la intervención de Dalí que se quedó fuera de la película, por cuestiones de presupuesto, el director británico habla de hormigas saliendo del cuerpo agrietado de Ingrid Bergman. También encontramos antecedentes en la película Un perro andaluz, en la que Buñuel y Dalí introducen las hormigas en una secuencia (minuto 4:40): los insectos pululan en torno a un agujero en la palma de la mano del personaje, el cual las contempla fascinado.

Sin embargo, esa escena que no pudo entrar en la película  Spellbound, Dalí la aprovechó para introducirla en una producción de dibujos animados, titulada Destino, producida el año siguiente (1946) por Walt Disney. En el minuto 4:00, un colibrí pica en la mano de una estatua y abre un agujero por el que sale una hormiga que se convierte en un hombre subido en una bicicleta, al que seguirán muchos otros.

DALI_Vida secreta-Reloj con hormigas-1939

Sin título (1939), de Dalí.

Las hormigas siempre fueron una obsesión de Dalí que en su obra Vida secreta de Salvador Dalí (1942) cuenta cómo, en su infancia, descubrió que el murciélago que guardaba en un bote era devorado por hormigas y el fuerte impacto que ello le causó. Sobre las hormigas y Dalí hay un interesante estudio, realizado por José María Gómez Durán, al que puede acceder desde este enlace.

ENTREVISTA DE FRANÇOIS TRUFFAUT A ALFRED HITCHCOCK

FRANÇOIS TRUFFAUT: Estamos en 1944, y ha regresado usted a Hollywood para rodar  Spellbound (Recuerda); entre los guionistas de esta película, veo el nombre de Angus Mac Phail, un inglés que le había ayudado escribiendo el guión de Bon Voyage.

ALFRED HITCHCOCK: Angus Mac Phail era jefe del servicio de guiones de la Gaumont British y uno de esos jóvenes intelectuales que fueron los primeros en interesarse por el cine. Le conocí en la época de The Lodger y trabajó en la Gaumont-British en la misma época que yo. Después de Sabotage, no le volví a ver hasta el momento de rodar esos films franceses en Londres y empecé a trabajar en el primer tratamiento de  Spellbound con él. Pero nuestro trabajo era demasiado desordenado. Cuando regresé a Hollywood, Ben Hecht fue reclutado y fue una elección apropiada porque le interesaba mucho el psicoanálisis.

F.T. En el libro que le consagraron Eric Rohmer y Claude

Chabrol dicen que la primera idea que usted tuvo a propósito de  Spellbound era hacer un film mucho más delirante; por ejemplo, el director de la clínica debía tener en la planta del pie la cruz de Cristo para pisarla a cada paso que daba, se trataba de un tipo que celebraba misas negras, etc.

A.H. Eso pertenecía a la novela La casa del Dr. Edwardes, una novela melodramática y completamente loca que contaba la historia de un loco que se apodera de una casa de locos. ¡En la novela, incluso los enfermeros estaban locos y hacían toda clase de cosas! Mi intención era más razonable, y yo quería únicamente rodar el primer film de psicoanálisis. Trabajé con Ben Hecht, que consultaba frecuentemente a psicoanalistas célebres.

Cuando llegamos a las secuencias oníricas mi intención era romper totalmente con la tradición de los sueños en el cine, que son casi siempre brumosos y confusos, con la pantalla que tiembla, etc. Pedí a Selznick que se asegurara la colaboración de Salvador Dalí. Selznick aceptó pero estoy seguro de que pensó que yo quería que trabajara Dalí por la publicidad que nos haría. La única razón, sin embargo, era mi voluntad de conseguir sueños muy visuales con rasgos agudos y claros, precisamente en una imagen más clara que la del film. Quería la colaboración de Dalí debido al aspecto agudo de su arquitectura –Chirico es muy parecida–, las largas sombras, el infinito de las distancias, las líneas que convergen en la perspectiva… los rostros sin forma…

Naturalmente, Dalí inventó cosas bastante extrañas que no fue posible realizar ¡Una estatua se resquebraja y unas hormigas escapan de las grietas y se arrastran por la estatua y, luego, vemos a Ingrid Bergman cubierta de hormigas!

Yo estaba inquieto porque la producción no quería hacer ciertos gastos. Me hubiera gustado rodar los sueños de Dalí en exteriores para que todo estuviera inundado de sol y se hiciera terriblemente agudo, pero me rechazaron esta pretensión y tuve que rodar el sueño en estudio.

F.T. En definitiva, no tiene más que un sueño dividido en cuatro fragmentos. He vuelto a ver últimamente  Spellbound y debo confesarle que no me gustó mucho el guión.

A.H. Se trata, una vez más, de una historia de caza del hombre, sólo que aquí envuelta en pseudopsicoanálisis.

F.T. Para mí es evidente que muchos de sus films, como Notorious o Vértigo, parecen auténticamente sueños filmados. Por consiguiente, ante el anuncio de una película de Hitchcock que aborda el psicoanálisis… uno espera encontrarse ante algo completamente loco, delirante, y, finalmente, es uno de sus films más razonables, con muchos diálogos… En suma, lo que yo reprochada a  Spellbound es que le falta un poco de fantasía en relación con sus otras obras… A. H. Probablemente, porque se trataba de psicoanálisis tuviéramos miedo de la irrealidad y tratamos de ser lógicos al narrar la aventura de este hombre.

F.T. Sin duda. Contiene, sin embargo, cosas muy hermosas; por ejemplo, el beso seguido de las siete puertas que se abren y el primer encuentro entre Gregory Peck e Ingrid Bergman; se trata evidentemente de un flechazo, ella se enamora de él desde la primera mirada…

A.H. … Desgraciadamente, en ese preciso momento, los

violines empiezan a sonar, ¡y es espantoso!

F.T. Me gusta igualmente la serie de planos que siguen a la detención de Gregory Peck, las imágenes de rejas y varios primeros planos de Ingrid Bergman antes de que, bruscamente, se eche a llorar. Por el contrario, todo el episodio en que van a buscar refugio a casa del viejo profesor no interesa mucho… ¿Le sorprende que le diga que la película es decepcionante?

A.H. No, no, estoy de acuerdo, creo que todo es demasiado complicado y que las explicaciones del final son excesivamente confusas.

F.T. Hay también otro inconveniente que afecta igualmente a The Paradine Case (El proceso Paradine), y es Gregory Peck. Ingrid Bergman es una actriz extraordinaria y perfecta para trabajar con usted, pero Gregory Peck no es realmente un actor hitchcockiano, es hueco y, sobre todo, no posee ninguna mirada. Sea como sea, prefiero El proceso Paradine a  Spellbound,¿y usted?

A.H. No lo sé. En The Paradine Case se podrían enumerar una buena cantidad de errores… [2]

Dali2

Las hormigas (1936), de Dalí.

 ______________________

 NOTAS

 [1] FICHA TÉCNICA

Spellbound (1945)

PRODUCCIÓN: Selznick lnternational, 1945. PRODUCTOR: Selznick  y Fred Ahern. DIRECTOR: Alfred Hitchcock. GUIÓN: Hetch, según la novela de Francis Beeding (seudónimo de Hilary George Saunders y John Palmer), «The House of Dr. Edwardes». ADAPTACIÓN: Angus McPhail. FOTOGRAFÍA: George Barnes, A.S.C. y Jack Warren. EFECTOS ESPECIALES: Jack Cosgrove, DECORADOS: James Basevi y John Ewing. SECUENCIA DEL SUEÑO:  Salvador Dalí. VESTUARIO:  Howard Greer. MúSICA: Miklos Rozsa. MONTAJE: William Ziegler y Hal C. Kern. SONIDO: Richard De Weese. CONSEJERO PSIQUIÁTRICO: May E. Romm. ESTUDIOS: Selznick International. DISTRIBUCIÓN: United Artists, 1945, 111 minutos. INTÉRPRETES: lngrid Bergman (doctor Constance Petersen), Gregory Peck (John Ballantine), Jean Acker (la directora), Rondha Fleming (Mary Carmkhel), Donald Curti (Harry), John Emery (doctor Fleurot), Leo G. CarroU (doctor Murchison), Norman Lloyd (Garme.s), Steven Geray, Paul Harvey, Erskine Sandford, Janet Scott, Victor Killian, Bill Goodwin, Art Baker, Wallace Ford, Regis Thoomey, Teddy Infuhr, Addison Richards, Dave Willock, George Meader, Matt More, Harry Brown, Clarence Straight, Joel Davis, Edward Fielding, Richard Bartell, Michael Chekhov.

[2] François Truffaut: El cine según Hitchcock. Alianza Editorial. Madrid, 1974.

Alpiste, el supergrano procedente de las Islas Canarias

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De “Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las tres lenguas francesa, latina é italiana”, de Esteban Terreros y Pando. (Ed. 1786).

La riqueza florística de las Islas Canarias no es un secreto para los botánicos de todo el mundo. Los cientos de plantas que sólo crecen en esta tierra han atraído durante siglos a los científicos internacionales. Sin embargo, los propios canarios ignoramos u olvidamos la inmensa riqueza que crece a nuestro alrededor y que, a veces, permitimos destruirla impunemente.

Uno de estos maravillosos tesoros canarios es el alpiste. Afortunadamente, desde hace siglos, su cultivo se ha extendido a otras partes del mundo y, si no cae víctima de las multinacionales confabuladas en torno al copyright genético, se encuentra muy lejos de cualquier peligro de extinción. En las islas Canarias no existen cultivos comerciales de alpiste.

alpiste-canario-51

De “Programme Raisonne Du Cours De Culture” (ed. 1570), una de las primeras obras impresas que mencionan el alpiste.

El alpiste o hierba triguera se ha puesto de moda, debido a los últimos estudios de universidades y laboratorios farmacéuticos. También los naturistas lo tienen en gran estima y su consumo humano se ha incrementado notablemente.

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Diálogo sobre un diálogo de Jorge Francisco Isidoro Luis Borges

A- Distraídos en razonar la inmortalidad, habíamos dejado que anocheciera sin encender la lámpara. No nos veíamos las caras. Con una indiferencia y una dulzura más convincentes que el fervor, la voz de Macedonio Fernández repetía que el alma es inmortal. Me aseguraba que la muerte del cuerpo es del todo insignificante y que morirse tiene que ser el hecho más nulo que puede sucederle a un hombre. Yo jugaba con la navaja de Macedonio; la abría y la cerraba. Un acordeón vecino despachaba infinitamente la Cumparsita, esa pamplina consternada que les gusta a muchas personas, porque les mintieron que es vieja… Yo le propuse a Macedonio que nos suicidáramos, para discutir sin estorbo.

Z (burlón)- Pero sospecho que al final no se resolvieron.

A (ya en plena mística)- Francamente no recuerdo si esa noche nos suicidamos.

Noticias sobre un libro escrito por un médico canario del siglo XVI


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Leer, a paso de tortuga, un manual de Flash, una ficción de Bradbury o un libro sobre la procedencia del alpiste me sirve de poco, pero forma parte de mi manera de perder el tiempo. Otros lo pierden, por ejemplo, gobernando.

Perdiendo el tiempo estaba, digo, cuando me encontré con una agradable sorpresa –inútil sorpresa, lo reconozco– mientras leía, una obra sobre la medicina de Galeno, publicada en el siglo XVI. Su autor mencionaba las “viejas”, las “cabrillas”, el gofio y otros elementos propios de las Islas Canarias. No pude contener mi curiosidad y traté de averiguar algo más sobre este médico que llegó, incluso, a presumir en su apellido sobre su procedencia geográfica, en una época en que todos procuraban ocultarla.

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Una cosa me llevó a otra y resultó que el dicho autor no era tan desconocido como yo suponía, sino que [...]

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Casi todo lo que dicen el PSOE y el PP es la pura verdad

Senado

¡Son tan sinceros ellos y tan acertadas sus palabras, cuando hablan de los demás, que me conmueven!

Debate en el senado español. Me llevo una alegría, cuando compruebo que casi todo lo que dicen los senadores, los ministros y el presidente de España es verdad.

No me alegro por lo que dicen, sino por su sinceridad extrema cuando hablan de cualquier partido que no sea el suyo. Yo firmaría ahora mismo todo lo que dijo el Partido Popular sobre el PSOE. También firmaría, y hasta rubalcaría, todo lo que dijo el PSOE sobre el PP.

Trato de ver la botella medio llena, sin entrar en detalles. Esta vez, únicamente me fijo en si mienten o no, sin entrar en lo que dicen (para no deprimirme). Como todos hablan más de los demás que de ellos mismos, el porcentaje de verdad es enorme.

Ahora, solamente, falta que jamás vuelvan a hablar sobre ellos mismos ni sobre sus ficticios planes y que avancen hacia la aceptación de la propia imagen en las pupilas ajenas.

Me gustan estas sesiones de sus Señorías, actuando como espejos de los otros partidos. ¡Son tan sinceros ellos y tan acertadas sus palabras, cuando hablan de los demás, que me conmueven profundamente!

El PSOE me convenció de que el PP no sabe gobernar y que hay mucha corrupción en ese partido. También el PP me convenció de que el PSOE tampoco tiene ni idea de cómo conducir el estado español y de que la corrupción campa a sus anchas entre sus militantes. Ambos están seguros de que sus contrincantes nos llevarán a la ruina total.

Yo también.

La casa

“La [antigua] casa campesina canaria se compone de tres piezas: La primera es una sala-comedor con una puerta de entrada y una ventana con asientos fijos. En esta pieza casi siempre se encuentran dos alacenas empotradas. Junto a la pared se colocan sillas taburetes y algún arcón para sentarse o para guardar ropa y grano. En el centro de la pieza los campesinos instalan una mesa grande que sirve para todo.

A ambos flancos del comedor se hallan los dormitorios con unos ventanucos que dejan pasar poca luz. Sobre los catres se colocan colchones rellenos de lana paja pinocha o camisas de millo.

El patio exterior tiene bancos de piedra pegados al muro de la casa. A veces estos asientos se encuentran protegidos del sol por una parra de viña junto a la que crecen flores y árboles frutales. En este patio radica el centro de la vida diaria de la familia: desde fregar la loza o moler el gofio en un molino pequeño hasta reparar las herramientas del campo.

Las cocinas están separadas de la casa y de los corrales debido al peligro del fuego y a las molestias del humo. No tienen chimenea: como mucho hay tres tejas levantadas en forma de pirámide. El mobiliario de este exiguo recinto se reduce a un poyo de piedra y barro con un fogón constituido por tres piedras o teniques. A veces también hay un brasero o un horno con la boca abierta en la pared del fondo y el cuerpo hacia el exterior pero solo se enciende en algunos días festivos para hornear pan.

El agua es acarreada en cántaros. La carne de membrillo se guarda en cajas de palma. La carne de cerdo es conservada en tinajas con abundante sal. Los quesos se depositan en tablas colgadas del techo de la cocina. También suele encontrarse una parrilla junto a alguna sartén de hierro y un par de calderos de cobre.

La cerámica o loza está presente en forma de tallas para el agua jarros lebrillos y tiestos para tostar el grano destinado al gofio. Detrás de la puerta hay una escoba fabricada con hojas de palma y el suelo de tierra apelmazada se cubre con una estera de juncos. Poco más puede encontrarse: un cedazo: un mortero de madera: tal vez una tabla para cortar carne: algo de vajilla: platos de peltre: escasos cuchillos y cucharas de hierro y de madera.”

 (Manuel Mora Morales: Canarias. Ed. Malvasía. 2012)

Copyright by manuel mora morales, 2012.

Encuesta de opinión en abril de 2013. Todas las preguntas y las respuestas, sin filtro.

encuesta

          • El 91,9 % piensa que la situación económica es mala o muy mala.
          • El 74% cree que la situación económica seguirá muy mal o empeorará.
          • El 80% tiene el paro laboral como principal problema.
          • El 97,1%  no otorga su confianza a la monarquía.
          • El 85,6% piensa que la gestión de Mariano Rajoy es mala o muy mala.
          • El 71,1% estima que el PSOE está haciendo mal o muy mal su labor de oposición.

Estos 6 datos significativos están extraídos de la encuesta que se encuentra a continuación. El resto de datos es tan interesante o más. Sin embargo, pudiendo conocerlos directamente, dejamos que otros los tergiversen y nos desinformen continuamente. Lo cierto es que sin información directa es imposible crear nuestro propio criterio.

Los datos de la encuesta de abril, publicada por el Centro de Investigaciones Sociológicas de España (CIS), como los de cualquier otro período, son interpretados por los medios de comunicación y por los partidos políticos, según conviene a sus intereses. Por ello, creo que es de gran interés observar cuáles fueron las preguntas y las respuestas reales, antes de pasar por esos filtros que siempre arriman la brasa a su sardina.

En esta entrada, he colocado unas cuantas preguntas. Siguiendo el enlace final, se pasa a la página que contiene todos los datos, incluyendo los que se refieren a la manera cómo fue realizada.

También puede realizar una descarga del archivo completo, en formato pdf para Adobe Reader, haciendo click aquí.

Espero que tener a mano este documento les sea de provecho.

DATOS ABREVIADOS DE LA ENCUESTA

Tamaño de la muestra:  2.482 entrevistas.

Puntos de Muestreo: 236 municipios y 46 provincias.

Fecha de realización: Del 1 al 8 de abril de 2013.

QUIÉN ES EL CIS

El Centro de Investigaciones Sociológicas o CIS es un organismo autónomo español que depende del Ministerio de la Presidencia.

El CIS desarrolla su función de análisis y conocimiento científico de la sociedad española mediante la realización de encuestas y estudios cualitativos. Estos estudios se llevan a cabo, bien a iniciativa del propio organismo, bien a través de acuerdos con instituciones públicas o privadas sin ánimo de lucro.

ENCUESTA

Pregunta

Para empezar, refiriéndonos a la situación económica general de España, ¿cómo la calificaría Ud.: muy buena, buena, regular, mala o muy mala?

Muy buena .0
Buena .5
Regular 8.4
Mala 36.3
Muy mala 54.6
N.S. .2
N.C. .0
(N) (2482)

Pregunta 

Y, ¿cree Ud. que dentro de un año la situación económica del país será mejor, igual o peor que ahora?

Mejor 15.6
Igual 38.3
Peor 35.7
N.S. 10.2
N.C. .2
(N) (2482)

Pregunta

¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero?

(Respuesta espontánea. La tabla refleja los porcentajes agregados de las respuestas a las tres preguntas).

El paro 80.7
La inseguridad ciudadana 2.5
El terrorismo, ETA .6
La sanidad 7.9
La vivienda 2.5
Los problemas de índole económica 35.5
Los problemas relacionados con la calidad del empleo 1.4
Los problemas de la agricultura, ganadería y pesca .4
La corrupción y el fraude 39.3
Las pensiones 1.5
Los políticos en general, los partidos y la política 29.4
La Administración de justicia 2.5
Los problemas de índole social 4.7
La inmigración 2.5
La violencia contra la mujer .4
Los problemas relacionados con la juventud 1.4
La crisis de valores 1.9
La educación 4.8
Los problemas medioambientales .1
El Gobierno y partidos o políticos concretos 2.5
El funcionamiento de los servicios públicos .5
Los nacionalismos .4
Los problemas relacionados con la mujer .1
El Estatuto de Cataluña .3
Reforma laboral .2
“Los recortes” 3.9
Los bancos 5.4
La subida del IVA 1.1
Los desahucios 5.7
El fraude fiscal 1.0
Las hipotecas .4
La Monarquía .9
Otras respuestas 3.5
N.S. .4
N.C. .3
(N) (2482)

Pregunta

A continuación me gustaría que me dijese el grado de confianza que tiene Ud. en una serie de instituciones, utilizando una escala de 0 a 10 en la que 0 significa que no tiene Ud. “ninguna confianza” en ella y 10 que tiene “mucha confianza”.

Valora N.S. N.C. (N)
La Monarquía 97.1 2.3 .6 (2482)
El Gobierno 98.4 1.5 .1 (2482)
El Parlamento 92.8 6.9 .2 (2482)
El Gobierno de su comunidad autónoma 96.2 3.6 .2 (2482)
El Parlamento de su comunidad autónoma 91.3 8.3 .4 (2482)
El Tribunal Constitucional 84.2 15.6 .3 (2482)
El Defensor del Pueblo 80.9 18.6 .5 (2482)
Las Fuerzas Armadas 93.5 5.8 .7 (2482)
La Policía 97.8 1.9 .3 (2482)
La Guardia Civil 97.0 2.7 .3 (2482)
Los partidos políticos 97.7 2.0 .4 (2482)
Las organizaciones empresariales 89.6 10.0 .5 (2482)
Los sindicatos 94.7 5.0 .3 (2482)
Los medios de comunicación 96.7 3.0 .2 (2482)
La Iglesia Católica 96.9 2.4 .7 (2482)
El Consejo General del Poder Judicial 84.2 15.4 .4 (2482)

Pregunta

¿Y cómo se produjo esa petición/recogida de firmas?

En persona 78.1
Por Internet 7.7
De ambas maneras 12.8
No recuerda

.2

N.C. 1.2
(N) (1294)

Pregunta

¿Cómo se definiría Ud. en política según la siguiente clasificación?

Pregunta 12a¿Y con alguna más?
P.12

P.12a

Conservador/a 10.8

2.4

Demócrata cristiano/a

5.0

2.6

Liberal 12.7

4.4

Progresista

8.6

4.9

Socialdemócrata

6.1

3.1

Socialista 13.1

3.6

Comunista

2.5

1.0

Nacionalista

3.5

1.5

Feminista

1.7

2.5

Ecologista

4.4

7.9

Otra: ¿cuál?1:
Apolítico/a

6.9

.3

Otras respuestas

3.3

2.1

N.S. 14.8

33.0

N.C.

6.8

30.7

(N) (2482) (2482)

Pregunta

En su conjunto, ¿cómo calificaría Ud. la gestión que está haciendo el Gobierno del PP: muy buena, buena, regular, mala o muy mala?

Muy buena .5
Buena 6.0
Regular 23.4
Mala 31.2
Muy mala 37.3
N.S. 1.3
N.C. .2
(N) (2482)

Pregunta

Y, en general, ¿cómo calificaría la actuación política que está teniendo el PSOE en la oposición: muy buena, buena, regular, mala o muy mala?

Muy buena .2
Buena 3.3
Regular 22.7
Mala 38.5
Muy mala 32.6
N.S. 2.3
N.C. .4
(N) (2482)

Pregunta

A continuación voy a leerle la lista de las ministras y ministros que forman el Gobierno. Dígame, por favor, para cada uno de ellos si lo conoce y cómo lo valoraría en una escala de 0 a 10, sabiendo que el 0 significa que lo valora muy mal y el 10 que lo valora muy bien.

Lo valor

Noa      conoce        N.S. N.C.

(N)

Miguel Arias Cañete                                     51.2 34.1           14.2

.5

(2482)
Fátima Báñez                                                  46.6 43.6              9.3

.5

(2482)
Jorge Fernández Díaz                                 34.4 54.2           10.8

.6

(2482)
José Manuel García Margallo                    37.3 50.5           11.6

.6

(2482)
Luis de Guindos                                            67.6 22.1              9.8

.5

(2482)
Ana Mato                                                          67.6 22.7              9.1

.6

(2482)
Cristóbal Montoro                                          69.0 21.8              8.6

.6

(2482)
Pedro Morenés                                              27.5 60.2           11.5

.7

(2482)
Ana Pastor                                                       53.4 34.3           11.6

.7

(2482)
Alberto Ruiz Gallardón                                82.8 8.5              8.0

.7

(2482)
Soraya Sáenz de Santamaría                    79.5 13.2              6.5

.8

(2482)
José Manuel Soria                                        39.5 48.8           11.0

.7

(2482)
José Ignacio Wert                                         53.7 38.0              7.7

.6

(2482)

Pregunta

El Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ¿le inspira, personalmente, mucha confianza, bastante confianza, poca o ninguna confianza?

Mucha confianza 2.1
Bastante confianza 10.3
Poca confianza 29.8
Ninguna confianza 55.8
N.S. 1.5
N.C. .5
(N) (2482)

Pregunta

¿Y el líder del principal partido de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, le inspira, personalmente, mucha confianza, bastante confianza, poca o ninguna confianza?

Mucha confianza 1.2
Bastante confianza 7.3
Poca confianza 36.7
Ninguna confianza 53.0
N.S. 1.3
N.C. .4
(N) (2482)

Pregunta

Suponiendo que mañana se celebrasen elecciones generales, es decir, al Parlamento español, ¿a qué partido votaría Ud.? (Respuesta espontánea).

PP 12.5
PSOE 13.7
IU (ICV en Cataluña) 7.1
UPyD 4.1
CiU 1.2
Amaiur .3
PNV .8
ERC 1.6
BNG .2
CC .2
Compromís-Equo .6
FAC .0
Geroa Bai .2
UPN .0
Otros partidos 4.1
Voto nulo .2
En blanco 9.1
No votaría 22.7
No sabe todavía 19.0
N.C. 2.5
(N) (2482)

Pregunta

En todo caso, ¿por cuál de los siguientes partidos siente Ud. más simpatía o cuál considera más cercano a sus propias ideas?

Pregunta

Cuando se habla de política se utilizan normalmente las expresiones izquierda y derecha. En esta tarjeta hay una serie de casillas que van de izquierda a derecha. ¿En qué casilla se colocaría Ud.?

Pregunta

Le voy a presentar ahora algunas fórmulas alternativas de organización territorial del Estado en España. Dígame, por favor, con cuál está Ud. más de acuerdo.

Las respuestas a estas tres preguntas y muchas otras, puede encontrarlas haciendo CLICK EN ESTE ENLACE.

También encontrará la estimación de voto en la encuesta de abril de 2013

También puede realizar una descarga del archivo completo, en formato pdf para Adobe Reader, haciendo click aquí.

El alumno a palos. El sadismo como pedagogía

Igual que a otros chicos de mi generación, los profesores me pegaron de manera abusiva y sádica. Tengo grabados a fuego en mi cabeza algunos de esos abusos. Los años transcurridos no han logrado arrebatar un solo detalle a esa memoria de la ignominia. Ahora que la derecha se ha adueñado de la educación y aparecen signos augurando el regreso de los tiempos en que la letra con hostias entraba, no creo que esté de más recordar cómo funcionaba aquella pedagogía leñera.

Era la década de 1960, yo tenía diez años, estudiaba el primer curso de bachillerato y cada día, a las ocho en punto, comenzaba mi primera clase. Aspirando el aire mañanero, subía una larga y empinada escalinata que me conducía hasta aquella vieja casa de dos plantas, en cuyo piso alto se había instalado una “academia” que impartía el bachillerato. Mi aula estaba ubicada en una habitación con menos de veinte metros cuadrados, encima de la bodega. Si alguno de los dos asientos empotrados en la ventana se encontraba libre, me sentaba allí, somnoliento, a esperar al profesor.

EL PROFESOR

Como si el tiempo no hubiera transcurrido, me veo en el alféizar, con el cuerpo alongado hacia la calle, oteando cada esquina para ver quién llegaría antes a la puerta de la academia: si los primeros rayos de sol o don Pedro Fataga, el profesor de Geografía. Éste solía aparecer primero, despidiendo una nubecilla de humo por la chimenea de su narizota. Tendría alrededor de treinta y siete años, ni alto ni bajo, ni flaco ni gordo, blusa de punto, pelo corto y rostro caballuno, a lo James Coburn, perfectamente rasurado.

Fumaba un cigarrillo tras otro y en el extremo derecho de sus labios anidaba un rictus de excepticismo permanente. Nada más entrar, tomaba en su mano derecha una larga vara y, tan pronto se sentaba en la ventana, introducía su mano libre por el cuello de la blusa hasta instalarla en el sobaco. Entonces, una gran bocanada de humo surgía de su nariz y se perdía en la mañana lluviosa. El paquete rojo de cigarrillos White Eagle sobresalía en el bolsilllo de la blusa verde oscuro. Ni una sola sonrisa.

El silencio de los doce alumnos era total. Únicamente, el miedo nos hacía mover de forma involuntaria algún miembro, pero procurábamos no rozar ninguna parte de los bancos antediluvianos donde nos sentábamos de tres en tres. El profesor jamás utilizaba la pequeña mesa colocada en el rincón que se formaba junto a la ventana.

–¡A ver, salgan todos a la pizarra y colóquense en fila que voy a preguntar!

Esperancita tropezó al salir de su sitio. Se le dibujó el miedo en los ojos, porque sabía que estaba llamando la atención del profesor. Habría sentido menos terror ante un tigre de Bengala.

–¡Señorita Creta, es usted más torpe que una mula ciega! Hágame el favor de mirar por donde camina y no me cabree más de lo que estoy con sus torpezas. ¿O está buscando que le dé un cogotazo de campeonato?

La llamaba Creta porque sí. A su compañero de banco, un muchachito tranquilo con una pequeña dislexia, le había puesto el mote de Chipre. Poco a poco, iba bautizándonos a todos con sus ocurrencias cáusticas. Los jóvenes que acudían por la noche a sus clases particulares aguantaban sus atropellos con menos paciencia que nosotros y terminaron por darle un escarmiento: dejaron abierta una trampilla que se encontraba justo delante de la puerta de nuestra aula, cubrieron el hueco con un cartel y aflojaron la bombilla del pasillo para que el profesor no viera nada sospechoso. Parece que el golpe de su caída resultó de antología y, por poco, no fue a parar a la bodega que había debajo. Aquella anécdota corrió como la pólvora por todo el pueblo, aunque ningún chico se atrevía a contarla en voz alta.

LA BODEGA

Para los alumnos de mi curso fue un auténtico descubrimiento saber que bajo nuestros pies se hallaba una bodega repleta de enormes barricas de vino. El espíritu aventurero propio de aquella edad terminó por convencernos de que debíamos explorar tan singular territorio. Aunque se trata de una anécdota paralela al desarrollo de este relato –que finalizaré más abajo–, voy a contarla porque, además de tener un punto de humor negro, ayuda a describir la situación que se vivía en la década de 1960.

Un día, los chicos de la clase nos armamos de valor, esperamos escondidos hasta que el centro quedó vacío y abrimos la tentadora trampilla de la bodega. No recuerdo cómo nos descolgamos, pero lo cierto es que pronto estuvimos en medio de una semipenumbra saturada de vapores vinosos que nos repelían más que nos atraían. Sin embargo, había que aguantar el tipo delante de los demás y no retroceder lo más mínimo, si no se deseaba ser considerado un auténtico cobarde hasta el final de los tiempos.

Eran tiempos de épica para una infancia cuyas lecturas principales consistían en cómics del Capitán Trueno, Hazañas Bélicas y Supermán (impresos a todo color en México e importados por los emigrantes que regresaban de Venezuela), adobados con una película semanal de guerras de cruzados, guerras de romanos y guerras de mariachis mexicanos que cantaban rancheras mientras se disparaban en blanco y negro. La consigna, siempre, era no retroceder. Por suerte, alguien descubrió una piña de plátanos, casi madura, que colgaba del techo, sujeta por un alambre. Comerlos nos infundió nuevos ánimos y uno de los asaltantes se acercó a una de las barricas, tomó un vaso que había sobre ella y abrió el torno. Con el vaso lleno en la mano, el chico pareció vacilar un instante, pero pronto encontró el valor necesario para beber el contenido de un solo trago. La oscuridad nos impidió ver cómo la fuerza del vino le hacía saltar las lágrimas.

–¡Es vino viejo! Esta doña Guadalupe sabe bien lo que guarda –decía, con voz jactanciosa, después de limpiarse los labios, las lágrimas y los mocos con la palma de la mano–. ¿Quién va a probarlo primero?

Arrastrando los pies, nos fuimos acercando todos. Después del primer vaso, vinieron otros. Aquel vino, de un color dorado viejo y más de quince grados de alcohol, pudo con nosotros. Lo cierto es que nos costó salir de la bodega, porque las risas nos impedían encaramarnos hasta la trampilla del piso superior. Finalmente, decidimos escapar por la puerta principal, que daba a una carretera. Descorrimos los fechillos interiores y dejamos entornadas ambas hojas.

Calculo que entre todos no llegamos a bebernos más de dos litros de vino, pero nuestra edad no soportaba aquella cantidad alcohol, a pesar de que estábamos acostumbrados a tomar en nuestras casas un vasito de vino conteniendo una yema de huevo entera, a veces aliñada con azúcar o con gofio.

Pasamos unas horas en el barranco, recostados sobre la hierba como romanos en un triclinio, esperando que se disiparan los efectos del vino. Cuando nos sentimos recuperados, caminamos por la carretera de la playa, en dirección al centro del pueblo. Por nuestro lado pasó Cantino, con una de sus habituales borracheras, haciendo eses que llegaban de cuneta a cuneta. No recuerdo si le dijimos algo, pero sí que nos animó el hecho de constatar la existencia de un ser humano que estaba en peores condiciones que nosotros. Al rato, nos separamos preocupados por si alguien se enteraba de nuestra aventura y terminábamos con nuestros huesos en el cuartel de la Guardia Civil. Sin embargo, a la mañana siguiente nos vimos todos sanos y salvos en clase, sin ninguna novedad al respecto. No obstante, era la calma que precede a la tormenta.

CASTIGOS POCO EJEMPLARES

En el aula aguantábamos diariamente las iniquidades del profesor de Geografía. Nos colocaba en fila delante de la pizarra mientras él preguntaba desde su nube de humo.

–Dígame las doce comarcas de Zamora.

Nos trataba de usted, a modo de humillación, como se suele hacer en estas islas con la gente que nos cae mal. El muchacho o la muchacha miraba al suelo y después recitaba un rosario de nombres que nos resultaban exóticos, muy lejanos a nuestra realidad territorial, la cual se hallaba más próxima a La Guaira, Caracas o Barquisimeto, ciudades transitadas por nuestros parientes de forma continuada:

– Alfoz de Toro, Aliste, Benavente y Los Valles, La Carballeda, La Guareña, Sayago, Tierra de Alba, Tierra de Campos, Tierra de Tábara, Tierra del Pan y Tierra del Vino.

–Falta una comarca, estúpido. ¡Dígame la que falta!

–Tierra de Pan.

–¡No! El siguiente –gritó el profesor, con los ojos enardecidos.

El sistema consistía en ir preguntando, por orden, a los integrantes de la fila hasta que uno supiera la respuesta correcta a las preguntas que se le ocurrían a este hombre, siguiendo el plan de estudios del Generalísimo que consistía, básicamente, en: lee, memoriza, contesta y, si no contestas, leña.

–Sanabria –respondió el quinto de la fila.

–Muy bien, Luis, coge la vara y dale un golpe fuerte a cada uno de estos gusarapos que no saben ni dónde les queda la mano derecha.

Luis tomó la vara y propinó fortísimos golpes en las manos extendidas. Si se le hubiera ocurrido dar algún estacazo flojo, habría tenido que repetirlo o sufrir la peor de las vejaciones.

Sin embargo, Luis puso gran esmero en salvarse de un castigo mayor. Yo no fui tan afortunado aquel día, porque cometí el error de negarme rotundamente a pegarle a nadie. Soy consciente de que, a veces, mi cabezonería me ha conducido a pasar malos tragos en la vida; pero, en ocasiones como aquella, soy incapaz de frenar las olas de indignación que me invaden, sin importarme las consecuencias.

Mi negativa disgustó –aunque bien pudo ser lo contrario– a don Pedro Fataga. Me indicó que me situara en el centro del aula y dispuso a los alumnos en un corro, alrededor mío. A continuación, les ordenó que me diesen fuertes coscorrones en la cabeza. Lo hicieron. Ni uno solo se negó, ¡ni uno solo!  Me dolió de una manera atroz que los mismos compañeros a quienes yo me había negado a pegar no dudaran un momento en aplicarme el cruel castigo. Todavía me duele esa parte de mi memoria y recuerdo, de manera nítida, aquella rueda de pequeños mequetrefes dándome golpes en la cabeza. Lo peor de todo es que esta temprana lección que me ofreció la vida nunca he logrado aprovecharla.

No terminaron aquí las miserias y los traumas que hube de pasar como estudiante, aunque, por suerte, logré desprenderme del odio intenso que otros compañeros aún guardan hacia aquellos desalmados profesores, indignos de tal nombre.

EL TERROR METÍLICO

Pero ese día, que tan mal había comenzado para mí, tampoco habría de terminar apaciblemente. Hacia media mañana, circulaba el rumor de que Cantino había muerto. Unas campanadas tristes confirmaron el hecho. Antes de salir de clase, alguien llegó con la noticia de que habían fallecido otras dos personas y que todas esas defunciones se debían a que el alcohol de las bebidas se había vuelto venenoso.

Nos miramos asustados. Si los que se habían emborrachado el día anterior habían muerto, sería probable que nosotros fuésemos los próximos en abandonar este mundo. Nos fuimos a nuestras casas mudos y aterrorizados. Yo no me atrevía a decirle a mi familia lo que había hecho el día anterior, así que pasé una tarde y una noche de perros, atento a cualquier síntoma de muerte que notara, aunque no sabía cómo serían esos síntomas. Lo cual aumentaba aún más mis aprensiones.

Tan pronto amaneció, salí disparado para la academia. Parecía que todos se les había ocurrido la misma idea, porque allí estaban mis compañeros de juerga, reunidos en corrillo, comentando la cadena de muertes que había sobrevenido a la isla durante las últimas horas.

Todos suspiramos aliviados cuando Roberto nos informó de que la causa de tales muertes ya se había descubierto. Se trataba de un alcohol falsificado, llamado metílico, que un empresario gallego había introducido en las “bebidas blancas” españolas [1]. Así, pues, nada había que temer del buen vino del país que nos habíamos bebido.

Suspiramos aliviados. Cuando entró el profesor de Geografía, tomó la gran vara de mimbre y avanzó hasta su sitio en la ventana. Tierra del Pan y Tierra del Vino. Cinco minutos más tarde ya estaba preguntando las comarcas y dando leña. Todo volvía a la rutina diaria.

Entrada del almacén y fábrica de bebidas, en Orense, desde donde se distribuía el alcohol metílico. Era propiedad de Rogelio Aguiar, principal inculpado en el escandaloso caso que produjo miles de muertos y fue encubierto, en gran parte, por el gobierno de Franco.

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NOTAS.

[1]  ”Y a partir de ahí comenzó un reguero de muertes en todo el Estado, que dejó 51 personas fallecidas y nueve afectados -cinco de ellos por ceguera- por envenenamiento con alcohol metílico, usado de forma fraudulenta para la elaboración de aguardientes, licor café, ron y vinagres. Fue el conocido como caso del metílico, del que ahora se cumplen 50 años.

Canarias y Ourense

Simultáneamente a los casos que se registraban en Canarias fueron sucediéndose muertes en Galicia, sobre todo en la provincia de Ourense, y no se vincularon los hechos hasta que se publicaron en la prensa gallega las noticias referidas a los sucesos de Lanzarote. En Cea, el médico José Nóvoa sospechó que la muerte de un vecino el 20 de abril podía tener relación con las registradas en Canarias, toda vez que a finales de 1962 un labrador «había muerto muy rápido» y el 21 de febrero de 1963 se había dado un caso similar. Al constatar que había bebido licor café antes de fallecer, el médico puso los hechos en conocimiento de la Guardia Civil por posible intoxicación.

La muerte silenciosa e invisible, y en la mayor parte de los casos dolorosa, siguió actuando hasta que no se localizaron o destruyeron todas las partidas de bebidas elaboradas con alcohol metílico, cuyo uso estaba prohibido para el consumo humano. El balance dejó 51 cadáveres: 25 en Ourense -la mayoría, 13, en la comarca de O Carballiño-, 18 en Canarias, 7 en A Coruña y uno en el Sáhara español. De los 9 supervivientes -cinco en Ourense, dos en A Coruña y dos en Las Palmas-, cinco quedaron ciegos de por vida.

En el juicio por el caso del metílico, celebrado en 1967, el fiscal Fernando Seoane mostró su convencimiento de que «fueron miles» los fallecidos o intoxicados por las bebidas envenenadas, un dato que vaticinó que nunca se llegaría a saber con exactitud al no relacionarse los síntomas con las bebidas consumidas, por la distribución realizada y por la «mala imagen» asociada a la muerte por consumo de alcohol.

La avaricia de un empresario

El principal responsable del fraude fue el empresario ourensano Rogelio Aguiar Fernández, propietario de Bodegas Aragón, que inició la compra de alcohol metílico, más barato que el alcohol etílico y, por lo tanto, con mayor beneficio para la firma al producir a menores costes, para usarlo como materia prima para la elaboración de diferentes bebidas alcohólicas. En algunos casos, Aguiar vendía sus propias bebidas adulteradas -los bidones de Alcoholes Aroca llegaban con la advertencia «Mercancía de libre circulación, venta y precio. No apta para el consumo humano»- y en otros casos, como quedó probado en el juicio, vendía alcohol metílico a otros empresarios para la elaboración de sus propias bebidas, como las firmas Lago e Hijos (Vigo) o Industrias Rosol (A Coruña). El juicio del caso del metílico, el gran escándalo de la época, se saldó con condenas para Rogelio Aguiar Fernández (19 años), su mujer y cómplice, María Ferreiro (12 años), Román Rafael Saturno Lago (17 años), Román Gerardo Lago Álvarez (17 años), Luis Barral Iglesias (17 años), Ricardo Debén Gallego (12 años) y Miguel Ángel Sabino Basail (15 años), además de otras condenas menores.

Censura de Carrero Blanco

La sentencia llevaba aparejadas consigo importantes indemnizaciones, que nunca se llegaron a pagar. Además, tanto el fiscal Fernando Seoane como el joven juez José Cora -más tarde valedor do pobo- cursaron sendas diligencias para establecer la responsabilidad del Estado por «la total falta de control en el comercio de alcohol metílico y en la elaboración de licores». Tras la vaguedad de las respuestas, Seoane solicitó al Ministerio de Presidencia, bajo el mando de Carrero Blanco, que identificase a los funcionarios con competencias en el caso. El ministerio respondió que los funcionarios habían actuado correctamente y que un instructor de Ourense carecía de competencias para ello. El escrito de José Cora se archivó.” (Xosé Manoel Rodríguez: Medio siglo de un trago mortal. La Voz de Galicia, 27 de marzo de 2013)

Crónica negra de una corrida de toros en Tenerife, en el año 1906

Postal coloreada de la Plaza de Toros de Santa Cruz de Tenerife, publicada en la década de 1920. La última corrida de toros se celebró en el año 1983.

Siempre he creído que la humanidad avanza, a pesar de todo, hacia la nobleza y la bondad. Cierto, el camino no es recto y está plagado de horrores que acechan en cada vuelta, pero si somos generosos con nuestra mirada, comprobaremos que con el transcurso del tiempo hay más personas que no están dispuestas a tolerar los crímenes, las torturas y los abusos que antes se realizaban impunemente contra los seres humanos y los animales. Pongamos, hoy, el dedo en una llaga: el maltrato animal a través del toreo.

Un visitante francés realizó la descripción de una corrida de toros en Tenerife, efectuada en el año 1906. Esta crónica tiene un apreciable valor en la actualidad, cuando tan lejanos quedan esos espectáculos en el archipiélago. En Canarias se prohibió las corridas de toros en 1991, siendo primera comunidad autónoma que lo hizo. La segunda fue Cataluña, en el año 2012.

Plaza de toros

La plaza de toros de Santa Cruz de Tenerife. Al fondo, se puede ver el Hotel Quisisana (foto de 1910).

La construcción de la plaza de toros de Santa Cruz [1] estuvo acompañada de grandes polémicas en la prensa y fuera de ella. Eran muchos los ciudadanos que se oponían, máxime cuando existía otra plaza, construida en La Laguna en el año 1891.

“En el Diario de Tenerife, al mes de inaugurarse la plaza permanecía aún esta polémica. Eduardo Dolkowsky firmaba un artículo en el que manifestaba su pesadumbre por la instauración del gusto por los toros en Canarias:

“Si he hablado de las corridas de toros es por creerlas perjudiciales al país, bajo todos los conceptos, desde el punto de vista económico hasta el de la moralidad pública. En la Península hubiera sido ocioso ocuparse de esa diversión, arraigada en ciudades y villorrios, pero en Canarias que durante cuatro centurias se han librado de sus perniciosos efectos y en una provincia que no produce toros ni toreros, porque con la dulzura de su clima pierden su fiereza hasta las alimañas, es muy de lamentar que a fines del siglo XIX se hayan introducido espectáculos que ninguna utilidad han de reportar”.[2]

Si debe creerse al autor de la crónica insertada a continuación, hace un siglo la afición de los tinerfeños por lo taurino había despertado de forma significativa. En cuanto al ensañamiento con los animales, que se demostraba durante el espectáculo, no era ni más ni menos que el mismo mostrado hoy en día por los aficionados españoles que aplauden salvajemente cada vez que los toreros agreden al toro que de manera irremisible ha de morir ensangrentado a la vista de todos.

Plaza de toros

El episodio de la mujer torera, subida sobre una peana en el centro de la plaza, provocando al toro, es tal vez lo que más sorprende, junto al destripamiento de los caballos y la conducta encarnizada de los espectadores con el toro muerto. De cualquier manera, no debe ocultarse la historia de ningún pueblo, sino sacarla a la luz para aprender de ella y no repetir los mismos errores. Sin más preámbulos, leamos:

“Los entretenimientos no abundan mucho en Santa Cruz. En la plaza de la Constitución, tres noches a la semana se celebra un concierto en el que puede escucharse la música del regimiento de infantería o la de la banda de la ciudad. A veces, en el teatro actúa una compañía bastante buena. Si a ello añadimos algunos bailes en el casino y en ciertas casas particulares, se habrán agotado todos los placeres mundanos que ofrece la capital de Tenerife. Para terminar de pasar agradablemente estos días, sólo quedan las numerosas excursiones que se pueden hacer por los alrededores.

Plaza de toros

Esta foto pertenece, aproximadamente, al mismo año que la crónica que nos ocupa.

Sin embargo, el más apreciado de todos los festejos –no olvidemos que estamos en una región española– es la corrida de toros. Y nosotros asistimos a una de ellas. Esta clase de espectáculo se desarrolla siguiendo un ceremonial inamovible, tradicional y que ha sido tantas veces descrito por los más grandes maestros de la pluma, que dudamos si aventurarnos en un nuevo relato. No obstante, una corrida de toros en Santa Cruz de Tenerife es tal fiesta para sus habitantes, las emociones que ahí se experimentan son tan fuertes, los recuerdos son tan vivos que no nos resistimos al deseo de contar breve y sobriamente lo que hemos visto.  La corrida se anuncia, con bastante antelación, por medio de unos inmensos carteles blancos y negros colocados en todas las calles de Santa Cruz.

El día en que se celebra es declarado «festivo»: los comercios cierran a mediodía, nadie quiere trabajar y sus habitantes antes se privarían de comer que de faltar a la corrida. El público, en efecto, es todavía mas ardiente, más entusiasta, más apasionado, si cabe, que en España. ¡No hay que olvidar que estamos al sur de Madrid y de Sevilla!  Una hora antes del espectáculo la gente se amontona en la única puerta de la plaza. La aristocracia ocupa las entradas de sombra y el pueblo se agolpa en las entrada de sol. El inmenso circo al aire libre recuerda las antiguas arenas. Tanto el exterior como el interior están blanqueados con cal y la mayoría de los espectadores se sientan en gradas de piedra.

Plaza de toros

Lucha Canaria en la plaza de toros, en la década de 1920.

Algunas localidades tienen cojines de cuero y ciertos palcos poseen sillas, entre otros el del ayuntamiento, que dirige la corrida y está llamado a resolver todas las dificultades que puedan presentarse. El palco presidencial se halla situado enfrente del toril. En las corridas en que intervienen los picadores, éstos se colocan cerca de ese palco, frente al toro, de tal manera que no es raro ver cómo éste, al salir del establo, se precipita sobre uno de los caballos y lo despedaza a los pies del mismo alcalde. Sin duda, ésta es la parte más repugnante de la corrida. El destripamiento de los caballos por el toro es una de las sensaciones más penosas que se puede experimentar; cuando la cornada del furioso animal no ha alcanzado a los desafortunados caballos en el corazón, estos se levantan para escapar y se enredan en los intestinos que se les escapan de sus espantosas heridas. Afortunadamente, se nos ahorró este brutal espectáculo, ya que la corrida a la que asistimos no contaba con la intervención de los picadores.

Plaza de toros

La Plaza de Toros de Santa Cruz fue muy utilizada para encuentros de Lucha Canaria, primero, y la celebración de bailes de carnaval y conciertos de rock o salsa, más tarde.

 El aspecto del inmenso circo en un día de corrida es algo digno de admiración. El sol lo ilumina vivamente y bajo sus rayos, tan intensos que llegan a quemar, se produce una verdadera explosión de colores con tonos y matices incomparables, haciendo que toda la gama del Trópico alegre la vista. Las mujeres, todas hermosas, con sus grandes ojos oscuros, sus moños negros con flores resplandecientes y sus delicadas mantillas amarillas, negras o blancas, aportan a este decorado maravilloso el encanto de la elegancia y la emoción de la belleza.

Plaza de toros

Una guagua deja al público en la entrada de la plaza de toros para asistir a unos de los actos del carnaval chicharrero de 1988.

Los gritos, las risas, los gestos forman un tumulto gozoso, ensordecedor, que mantiene o incluso eleva el estruendo de una música endiablada. Hay en todo este bullicio y en todo este jaleo una vitalidad realmente extraordinaria.  Nada más sentarse el gobernador de la isla en el sillón presidencial, resuena una trompeta: los toreros hacen su entrada. Hasta sus más pequeños movimientos evidencian una agilidad y una flexibilidad prodigiosas y sus semblantes respiran valor y sangre fría. Sus trajes resplandecen de seda y oro, el tejido de sus elegantes ropas desaparece bajo un brillante revoltijo de bordados. Hacen el paseíllo y se inclinan ante el palco del ayuntamiento. Una vez se ha cerrado el toril con llave colocan en medio de la arena una pequeña peana, ya que la corrida incluye hoy la proeza que recuerda a la de don Tancredo, que desafió la furia de un toro.

Entonces, se colocan todos en su sitio, los chulos y los banderilleros, así como el espada se resguardan tras los refugios dispuestos alrededor de la arena. Una mujer joven se queda sola en el centro del inmenso espacio vacío y se sitúa sobre la pequeña peana. Una vez se abren las puertas del toril, un magnífico toro entra lentamente. Husmea a derecha e izquierda, sorprendido por la muchedumbre y por el ruido. De repente divisa a la mujer y se lanza contra ella, pero ésta ya está lejos cuando la bestia destroza de una embestida la peana a la que se había subido unos segundos antes. Todos aplauden la valentía de la torera

Entonces comienza el turno de los chulos o de los capeadores. Los chulos precisan sobre todo ser ágiles y ligeros; su única arma es un capote de tela roja que pasan uno tras otro delante de los ojos del toro con el fin de excitarlo. La bestia tanto sacude nerviosamente la cabeza para desembarazarse de ese velo que obsesiona su visión como lo pisotea rabiosamente cuando logra arrancárselo de las manos a su enemigo. En ocasiones, sin embargo, cuando se trata de un animal un poco menos bravo, busca con una mirada inquieta la puerta por la que entró, ansioso por encontrar la tranquilidad de su establo. Entonces es cuando se produce un tumulto indescriptible en el coso, abruman al toro con insultos, le lanzan toda clase de proyectiles y los gritos y voceríos sólo cesan con la señal del presidente que ordena a los banderilleros que entren en escena.

[…] delante de él y deja a un lado la muleta. Planta el pecho a unos centímetros de los cuernos del toro. Un silencio impresionante, un silencio de muerte, reina en todo el coso. Finalmente, en el preciso momento en que el animal va a embestir al hombre, éste le hunde la espada en el corazón hasta la empuñadura. El animal se queda clavado en el sitio, sus corvejones se agitan con un temblor nervioso, sacude lastimosamente la cabeza, oscila a derecha e izquierda y se derrumba sobre las rodillas.

Plaza de toros

En La Laguna, a 10 km de Santa Cruz de Tenerife, también había una plaza de toros, fabricada con madera, en el año 1891, donde se celebraban corridas, como atestigua esta foto. Se encontraba junto a la iglesia de San Juan.

Una tormenta de aplausos retumba en toda la plaza, los vivas y los gritos de alegría saludan la destreza del espada. Los músicos tocan la muerte del toro y las puertas del coso se abren ante un tiro de tres mulas espléndidamente enjaezadas que vienen al trote para llevarse el cadáver de la magnífica bestia, tan plena de fortaleza hasta hace unos instantes y que ahora es arrastrada de manera tan mísera entre el polvo de la arena. Aquel día se mataron seis toros y el espectáculo prosiguió sin interrupción hasta el final. Pero, apenas fue herido el último toro, todos los espectadores de las gradas inferiores saltaron a la arena para ensañarse con golpes e insultos con la pobre bestia agonizante. Ante tales excesos de brutalidad y la furia salvaje de esa gente ebria de carnicería, lamentamos haber compartido las emociones de un público que aplaude al ver la sangre, el dolor y la muerte.” [3]

Plaza de toros

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NOTAS:

[1] La plaza de toros de Santa Cruz de Tenerife fue levantada entre 1892 y 1893, bajo la dirección del arquitecto Antonio Pintor que también habría de intervenir en las iglesias de Agulo y Vallehermoso, en La Gomera.  Este arquitecto municipal, ateniéndose a un bando municipal que prohibía el uso de madera en los entramados arquitectónicos, utilizó hierro en su construcción, un material innovador en aquella época. Sufrió un incendio en 1924 que casi la destruyó por completo, pero fue reedificada en 1927.

En 1947, se pensó seriamente en derribar la plaza y construir edificios, cuyos planos llegaron a efectuarse. En 1986, fue recubierta por un toldo blanco y azul que años más tarde se desplomaría sin causar víctimas. Desde su inauguración, en este recinto se han celebrado actos de todo tipo. En los últimos tiempos se ha destinado casi exclusivamente a actividades culturales y deportivas, si bien ha permanecido cerrado y carece de uso, a la espera de llevar a cabo planes para construir centros comerciales y espacio de recreo, salidos de un concurso de ideas que convocó el ayuntamiento capitalino en el año 2008.

En este mes de abril de 2013, el Cabildo ha declarado la plaza de toros Bien de Interés Cultural (BIC), junto a la zona residencial donde se encuentra, lo cual garantiza que el inmueble no será derribado y que no se llevará a cabo el proyecto municipal de 2008.

[2]  Gloria Elsa González Martín: Tradición e innovación: la plaza de toros de Santa Cruz de Tenerife.

[3] Louis Proust, Joseph Pitard: Las islas Canarias: descripción de Tenerife.

Las abejas no aman, aman las mariposas

Mentiría si dijera que admiro a las abejas.

Las abejas me recuerdan demasiado los regímenes totalitarios, en los que millones de personas trabajan ciegamente para elevar más y más el vértice de la pirámide social donde se encuentra un grupo de caraduras, ebrios de poder. Un grupo que arenga a los ciudadanos para que obedezcan y trabajen en nombre de Dios, de la Revolución o de la Libertad. A veces, también en nombre de la Economía.

Dime sobre lo que te arengan tus gobernantes y te diré lo que no piensan darte jamás.

 

No me gustan las abejas, porque me recuerdan a los clientes de los bancos, buscando afanosamente dinero como si fuera néctar, para pagar créditos que engordan cada vez más a las abejas reinas financieras y a los dueños de la colmena.

 

No me gustan las abejas. Trabajando de sol a sol, ahorrando y ahorrando, depositando y depositando un capital que nunca van a utilizar ellas ni sus descendientes.

 

No me gustan las abejas. Su prisa por almacenar y su avaricia les impiden comprender que todo el fruto de su trabajo es robado una y mil veces sin recibir nada a cambio.

 

No me gustan las abejas, ni me gusta su organización, ni me gusta su reina ni me gusta su obtuso modo de vida. La colmena es el espejo donde me reflejo yo mismo, mis vecinos y los vecinos de mis vecinos que sólo sentimos felicidad cuando recaudamos unas gotas de néctar para obtener la aprobación de la colmena que nos premiará dejándonos escuchar sus aplausos, su aprobador zumbido de idiotas… cada vez que depositemos nuestro néctar en el panal que alimenta a los amos.

 

 Admito que me asombra su trabajo y hasta sus siluetas aproximándose a las flores. Incluso, que me gustan como metáfora de los errores humanos.

Puestos a elegir, prefiero el borroso vuelo de las avispas que tanto odian los humanos porque no trabajan para ellos y porque, al contrario que las abejas, no se mueren desgarradas cuando pican.

 

Avispas que decidieron, tal vez hace un millón de años, tomar el néctar justo que les permitiera sobrevivir, sin acumular por acumular, avariciosamente.

 

 También liban las mariposas en las mismas flores, sabiendo que es absurdo acumular cuando la vida tiene el tiempo contado.

Abejas y mariposas trabajan en lo mismo, a veces codo con codo, pero las separan la avaricia, el orden de la colmena, la obediencia ciega y el desamor por la vida. Las abejas no aman, aman las mariposas.

Cupido y la Venus de la Leche

He dedicado unos cuantos artículos de este blog a comentar pinturas religiosas sobre la Virgen de la Leche, especialmente aquella imágenes en que aparece San Bernardo recibiendo chorros lácteos procedentes de los pechos de la Virgen cristiana. A esos escritos me remito, con el correspondiente vínculo, a de fin de no repetirme.

Junto a ellos, incluí algunas pinturas con el mismo tema, referido a los dioses clásicos, como un cuadro de Tintoretto (1580), localizado en la National Gallery de Londres, en el que también aparece Hércules alimentándose con la leche de la esposa de su Padre Zeus. También incluí otro óleo, El nacimiento de la Vía Láctea, de Rubens (1637), conservado en el Museo del Prado en que Zeus, el Dios Padre del Olimpo, contempla a Hera lanzando un chorro de leche que no llega a la boca de su hijo Hércules, sino al cielo.

Contaba con más imágenes y textos para continuar la serie, pero me pareció que se volvería cansina si la alargaba. Sin embargo, existe un cuadro que se me quedó fuera y debí haberlo incluido. Hoy trato de remediarlo, en este artículo.

“Venus, Marte y Cupido”, de Rubens.

Me refiero a este óleo de Rubens, titulado Venus, Marte y Cupido, pintado en 
 primera mitad de la década de 1630. Como se aprecia, la diosa del amor alimenta a su hijito Cupido lanzando a su boca un chorro de leche. Marte, amante clandestino de Venus y padre putativo de Cupido, observa el banquete de su hijo.

Varios críticos hacen referencia al escudo de Marte (abajo, a la derecha), donde aparece una figura tenebrosa, que quizás represente la entrada del infierno sobre el que pende Cupido.

A la izquierda de la imagen, puede verse a Juan Crisóstomo, que llegó a ejercer como Patriarca de Antioquía y escribió varios libros que destilan el más feroz antisemitismo.

Otros entendidos identifican la figura de Venus con la madre que aparece en un grabado a buril sobre papel, perteneciente a Alberto Durero, titulado La penitencia de San Juan Crisóstomo. Observe la posición de los pies de la mujer y la posición de la mano y los dedos sobre su pecho.

“Paz y Guerra”, óleo de Rubens.

Es imprescindible la comparación con otra obra de Rubens, titulada Paz y Guerra, de la misma época. Sin embargo, en éste, Rubens no representa a Venus. sino a Minerva, diosa de la sabiduría, mientras el dios de la guerra, Marte, es expulsado de su presencia, acompañado del Horror. Uno de los “amorcillos” bebe la leche de la diosa.

Lo que a mí me llama la atención, en el cuadro Venus, Marte y Cupido, es que no conozco otra imagen en que el chorro de leche de la madre llegue a la boca del hijo. En el resto de pinturas y dibujos, aunque esté presente el hijo, el chorro de leche va dirigido hacia otro objetivo: la boca de San Bernardo, su frente, el firmamento, un amorcillo, las almas del purgatorio,…

¿Existe alguna razón religiosa, teológica, eclesiástica o, incluso, psicoanalítica para que los pintores no lleven los marianos chorros de leche a la boca de su hijo-dios? Lo ignoro, pero sería interesante conocer una explicación convincente para un tema tan ampliamente tratado en la pintura religiosa durante tantos siglos.

La Carretera Vieja del Sur: viaje al corazón de Tenerife. 6


“XIX. DE LOS BENEFICIOS DE ABONA.

ENTRETANTO se habían ido formando dos considerables lugares en las bandas del sur de Tenerife, cuales eran los de Adeje y de Chasna, y cuyo término llamaban Abona. Tenían sus iglesias parroquiales mal servidas por un solo presbitero, y pretendían que yá que en tiempo de la cédula de division no se les hubiese repartido beneficiado, por la corta poblacion que entónces habia en ellos; seria muy conveniente que se les diese, del mismo modo que los demás pueblos de la isla los tenian, asignándole la renta suficiente sobre los novenos de su jurisdiccion.


El ayuntamiento llevó esta súplica á la córte, y habiéndose pedido informe al obispo, en su vista se despachó real cédula en Toledo á 10 de abril de 1560, mandando que hubiese dos beneficiados curados en Adeje y Abona, y .se les asistiese con los diezmos correspondientes. En efecto, el provisor del obispado les señaló las rentas en Canaria á 16 de octubre de 1562, desfalcando por consiguiente las del beneficio de Daute.”

(José de Viera y Clavijo: Noticias de la historia general de las Islas de Canaria)

“El templo más antiguo de Arico fue el de Nuestra Señora de las Mercedes en La Punta de Abona, allí se entronizó a Nuestra Señora de Abona cuando fue hallada por unos pescadores en la playa del citado lugar el año 1722. Por motivos de seguridad, al construirse la parroquia de San Juan Bautista, fue instalada en ella en 1761. Aunque no está el templo bajo esta advocación mariana, como en el caso anterior, sin embargo, con el título de Patrona del Sur de la isla, es de las imágenes de más interés histórico-artístico, cuya devoción ha arraigado mucho en este municipio y de las más populares de Tenerife, con romería multitudinaria. Es talla policromada de unos 40 centímetros de alto, sostiene al Niño en el lado izquierdo, donde recoge el manto que desciende desde los hombros, rostro sonriente y vara de azucenas en la mano derecha, hacia donde vuelve ligeramente la cabeza, Cubierta de un velo que le tapa también parte del pecho. El Niño con larga túnica levanta una mano hacia el cuello de la Virgen en un gesto tierno, propio de la iconografía gótica de este tema. Completan su adorno, una corona imperial repuiada en plata, con cabujones de pedrería y una luna del mismo metal. Su festividad se celebra el 9 de septiembre y hoy sigue siendo la más importante de Arico. Hacia mediados de este siglo, se instaló en el retablo de la Concepción, en bellísima urna barroca tallada y dorada. Interiormente, la hornacina gallonada y pintada de azul va enmarcada por arcos mixtilíneos. [...] El sol de la Virgen tuvo un repujado más antiguo. El actual, en plata con cabujones, es barroco. En la conmemoración del segundo centenario de la colocación de la imagen en la iglesia, el 20 de abril de 1961, recibió el título de Alcaldesa Perpetua, siendo llevada en romería a todas las iglesias del término. En fecha imprecisa se instituyó una cofradía para atender su culto. Llegó a ser la imagen mariana más importante del sur, culto que en el siglo xix fomentó su mayordomo, don Diego de Torres y Delgado Trinidad.”

(Francisco Caballero Mújica y María Jesús Riquelme Pérez: Santuarios marianos de Canarias)

Alonso de Espinosa: Del origen y milagros de la Santa Imagen de Nuestra Señora de Candelaria, que aparecio en la isla de Tenerife (1594).

El mayor milagro de todos ha sido que los vecinos del Sur de Tenerife hayan sobrevivido a cinco siglos de abusos y de olvidos, de emigraciones masivas, de abandono sanitario, de aristócratas abusadores, de señoritos y de caciques, de políticos corruptos, de…

Alonso de Espinosa: Del origen y milagros de la Santa Imagen de Nuestra Señora de Candelaria, que aparecio en la isla de Tenerife (1594).

Ya ven, los vecinos de Candelaria y Güímar no eran gente honrada como los de Arico y Granadilla, sino “Guanches que an quedado”. ¿De verdad cualquier tiempo pasado fue mejor?, ¿de verdad alguien cree que los antiguos sacerdotes de la iglesia cristiana tenían sus mentes menos corrompidas que los actuales?

Sin palabras.

Los cangrejos rey en Canarias, ¿compatibles o incompatibles con la extracción de petróleo?

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Dos pescadores sostienen un ejemplar del gigantesco cangrejo rey.

Una noticia de estos días, proporcionada por la agencia EFE, nos da la medida del disparate que significa poner en riesgo de contaminación las aguas cercanas a Canarias. Al parecer, es posible comenzar, de inmediato, a pescar anualmente 80 Tm de camarón soldado y 27 Tm de cangrejo rey en aguas archipielágicas, lo cual resucitaría nuestra maltrecha flota pesquera y crearía muchos puestos de trabajo, directos e indirectos. Las reservas de camarón soldado se encuentran a profundidades de entre 200 y 350 metros y las de cangrejo rey, desde 600 m a 1.000 m bajo la superficie marina.

Claro que pocos países comprarían nuestros mariscos, sabiendo que proceden de aguas próximas a una plataforma petrolera. Lo cual es un dato a tener muy en cuenta.

El estudio a que me refiero procede del Instituto Canario de Ciencias Marinas que recopila estos datos dentro del proyecto europeo Marprof, el cual analiza las especies pesqueras profundas de Canarias y sus oportunidades de explotación económica. La Agencia Canaria de Investigación e Innovación (ACIISI) también opina que estas reservas biológicas representan una gran oportunidad para reflotar la industria pesquera del archipiélago.

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Venta ambulante de cangrejo rey en Alaska.

La decisión está en manos del pueblo canario, el cual aún puede defender con uñas y dientes un futuro sostenible para las nuevas generaciones o, por el contrario, dejar que los políticos conservadores, los auténticos valedores del No a la Vida, se salgan de nuevo con la suya y contaminen las costas del archipiélago con un petróleo que los hará más millonarios a ellos y, al mismo tiempo, traerá más pobreza a la generalidad de los canarios.

Si, a estas alturas, alguien cree que las explotaciones petroleras van a dejar algún euro en Canarias es que no tiene el mínimo conocimiento de la economía y de la política que se ha venido practicando con el archipiélago. Es difícil creer en la palabra de los dirigentes canarios, más atentos a su enriquecimiento personal que a las necesidades de los ciudadanos. Por esta razón, si no existe un paso adelante de los ciudadanos para defender su derecho a una vida mejor, de acuerdo con sus necesidades reales, no se presentarán dificultades a quienes destruyan nuestro mar y nuestra riqueza.

Desgraciadamente, no soy optimista en ese aspecto. Somos un pueblo fácilmente manipulable, capaz de defender las posturas que más nos perjudican. La realidad es triste, pero es la realidad.

Los pescadores madeirenses también capturan el cangrejo real.

Algunas notas con motivo del Día del Libro

Quien, volviendo a hacer el camino viejo aprende el nuevo, puede considerarse un maestro.

Confucio

Ahora, que se acerca el Día del Libro, me ha parecido una buena idea dedicar este espacio a referir, sucintamente, cómo se transforma una idea en un libro. Intentaré hacerlo de la manera más sencilla posible.

Quienes están relacionados de una manera íntima con el mundo del libro dan por supuesto que todo el mundo tiene claro cuál es el camino que una obra recorre desde que un escritor decide escribirla hasta que llega a las manos del lector. Sin embargo, están equivocados, porque casi todo el mundo lo ignora, dado que este camino no suele mencionarse en el colegio, ni en el instituto ni en la universidad. Quien desee conocerlo ha de buscar sus propias fuentes de información. Espero que las siguientes notas sean de utilidad a alguien.

EL AUTOR

 El principio de un libro es el autor: lo concibe y lo escribe. En la actualidad, lo habitual es que lo componga directamente en su ordenador, utilizando un programa procesador de textos, como el MS Word o el Office Word, aunque todavía quedan algunos románticos que continúan escribiendo sus obras a mano o a máquina. A continuación, el escrito original de la obra pasa a manos del editor. Ese original está archivado en cualquier soporte informático (pendrive, cd-rom, correo electrónico, etc.) o, en el raro caso de que esté redactado a mano o a máquina de escribir, suele enviarse fotocopiado, por correos.

EL AGENTE LITERARIO

Interpuesto entre el autor y el editor, puede haber un personaje llamado agente literario, quien se encarga de gestionar los asuntos económicos del escritor con el editor, como si se tratase de un manager que representara a un futbolista ante el presidente de un club o a un cantante en una casa discográfica. Sus beneficios los cobra en porcentajes sobre las ganancias del escritor con la venta de su libro. También, en muchas ocasiones, de acuerdo con la editorial, se ocupa de la publicidad del libro.

Escritores como José Saramago o Gabriel García Márquez debieron buena parte de su éxito a las gestiones de agentes que, en ambos casos, fueron mujeres.

LA EDITORIAL

La editorial llega a un trato con el escritor o con su agente literario: le abona un porcentaje por cada libro vendido o le entrega una cantidad de dinero para explotar la obra durante los años que se estipulen. En los tratos de autores poco conocidos con editores pequeños no suele haber transacciones dinerarias e, incluso, llega a suceder que el propio autor ayuda económicamente a la editorial para que publique su obra.

Una figura de gran interés en una editorial es el corrector. Por sus manos pasa el original que debe corregir minuciosamente. Una veces, la corrección se reduce a erratas y errores ortográficos y, otras, a cambiar la sintaxis, etc.

Una vez que el editor ha resuelto el tamaño que tendrá el libro, la cantidad de ejemplares, el tipo de encuadernación, las ilustraciones, los colores de la portada y el papel que se le pondrá, lo lleva a una imprenta.

Hace unos años, existían muchas fotomecánicas, empresas dedicadas a maquetar y pasar a fotolitos (fotos sobre plásticos transparentes) los libros para llevarlos así a las imprentas. Sin embargo, cada vez más, la propia editorial es quien maqueta sus libros y envía el archivo correspondiente a la imprenta. Casi siempre, se utilizan archivos con formato Pdf.

LA IMPRENTA

En la imprenta, se realizan varios trabajos preparatorios que desembocan en la impresión del libro, primero, y en su manipulado, después. Este consiste en unir las hojas y encuadernarlas con tapa dura o blanda, tras pegarlas o coserlas. Los libros se entregan al editor en cajas.

En la actualidad, las imprentas utilizan dos tipos de maquinaria para imprimir: 1) Impresoras offset, que transfieren las imágenes y los textos de una plancha a un papel. 2) Impresoras digitales, muy parecidas a las impresoras láser de sobremesa, con un tamaño considerablemente mayor.

EL DISTRIBUIDOR

Desde la editorial, se envían los libros al distribuidor. Este cobra un porcentaje que oscila alrededor del 50% sobre el precio de venta al público. Después, vende los ejemplares a las librerías, ofreciéndoles un 30% de beneficio.

LA LIBRERÍA

En las librerías, los libros son expuestos en estanterías para ser vendidos al público. Que vendan un libro más o menos no sólo está definido por la calidad de la obra, sino por las gestiones y el poder comercial de la editorial, el distribuidor y las preferencias personales de cada librero.

EL E-BOOK

La popularidad de los productos informáticos también ha llegado al mundo del libro. Las ventas no alcanzan, todavía, las de los libros tradicionales en soporte de papel, pero van ganando terreno, dado que los costes de producción y de comercialización son mucho más baratos. La distribución y la librería se funden en una sola empresa en la que también puede estar incluida la editorial y, más de una vez, el propio autor.

El camino, resumido en estos pocos párrafos, es de una enorme complejidad y constituye un mundo fascinante que yo recomiendo conocer, aunque la relación con los libros sean únicamente como lector.

libreria

DIFERENCIAS ENTRE EDITORIAL E IMPRENTA

He formado un ejército de veintiséis soldados de plomo capaces de conquistar el mundo.

Johannes Gutenberg

Son muchas las personas que no tienen una idea clara sobre las diferencias existentes entre una editorial y una imprenta (o entre editar e imprimir), puesto que ambas son empresas alejadas del público y las dos se relacionan con el proceso de producción de libros. Sin embargo, a pesar de las apariencias, sus cometidos son muy diferentes.

Una imprenta tiene como objeto la impresión de hojas de papel. Igual que puede imprimir etiquetas de mermelada o billetes de avión, imprime cada una de las hojas de un libro. Después, las une y protege con una cubierta. Es decir, la imprenta fabrica un objeto llamado libro y no tiene nada que ver con el autor, con los libreros o con los lectores. La imprenta es una industria.

La editorial, sin embargo, es una empresa de gestión: recoge el manuscrito del autor y lo entrega a la imprenta. Cuando la imprenta lo ha convertido en libros, estos son recogidos por el editor y enviados (de forma directa o indirecta) a las librerías, para que se vendan al público.

La editorial paga al autor y a la imprenta. Amortiza las inversiones y las gestiones, percibiendo un porcentaje del dinero correspondiente a cada libro vendido. Si no se vendieran los libros, el editor perdería su trabajo y su inversión, pues no podría devolverlos a nadie.

La editorial no es un intermediario comercial, en el sentido habitual del término. El intermediario –cuando existe– es la empresa distribuidora que compra los libros a la editorial y los vende a las librerías. Asimismo, estas hacen una labor de intermediación comercial, pues adquieren libros que después despachan al público.

* * *

Espero que algún lector haya sacado provecho de estos párrafos, tomados de una obra que escribí hace unos años y que se hizo popular en España, Portugal y Latinoamérica, bajo el título de Todo sobre el libro, en la que intentaba proporcionar datos útiles a escritores, editores, impresores y distribuidores.

todo-sobre-ellibro

¡Feliz Día del Libro, amigos!

La Carretera Vieja del Sur: viaje al corazón de Tenerife. 5

 RETAZOS EN EL CAMINO

No nos engañemos; todos los objetos que observamos son retazos, trozos de algo. Sin embargo, algunos parecen más trozos que otros, quizás porque somos capaces de imaginar con mayor claridad sus alrededores. Los objetivos de las cámaras, como los marcos de los cuadros, se prestan muy bien a trocear la realidad, a diseccionarla, a aplicarle proporciones áureas, a convertirla en metáfora de nuestros miedos y de nuestros sueños.

Así, los postigos son ojos ciegos; las oxidadas bisagras, hábitos anquilosados; los fractales de la madera, el oleaje de nuestra imaginación; los clavos que asoman sus puntas remachadas, recuerdos grabados a sangre y fuego en nuestra memoria,… y podríamos continuar hasta el infinito, Carretera Vieja adelante, sublimando retazos y miserias.

Si Euclides levantara la cabeza, lloraría de placer al ver cómo el Numero Fi, la llamada proporción divina, juguetea entre las viejas piedras que tapian la ventana y vuelven a tapiar la ventana dentro de la ventana.

–¿Tocarán las 20 bandas juntas en el cumple del señor alcalde?

–No. Las bandas municipales, solamente.

Esta imagen se niega sugerirme el resto de la puerta; únicamente, me susurra el resto de la historia.

Este retazo no lo fotografié por la antena, ni por la pared blanca ni por el cielo azul, sino por este verode que, sabiamente, decidió convertirse en curva y dar la vuelta alrededor de una teja para no limitar su crecimiento. A veces el camino más largo es el más corto, aprendí en la Carretera Vieja del Sur.

Si las ferreterías vendiesen cerraduras con el ojo vacío, no me cabe duda de que ganarían una gran cantidad de clientes nuevos entre los millones de entrometidos que nos rodean. Aunque sólo pudieran ver por ellas desenfocados retazos de nuestra vidas.

Dicen que las imágenes no se pierden. Que viajan con la luz hasta las estrellas y, quizás algún día, seamos capaces de ir más rápido que ellas y verlas cuantas veces queramos desde otros rincones del universo.

Pero el sonido viaja despacio y se disuelve en el vacío; probablemente en ningún futuro se podrán escuchar de nuevo las veces que ha sonado esta aldaba para anunciar un nacimiento, una muerte, una visita a deshora o una declación de amor.

Me gusta el tubo rojo. Ttransporta la misma agua que el resto de sus iguales, pero es la oveja negra de las tuberías, el cuervo blanco de los caños, el cura que desde el púlpito se confiesa ateo, el ateo que lleva en su cartera una estampa de la Virgen de Abona, el presidente que va en guagua al parlamento de su país, el mendigo que conduce un Roll Royce, el honrado príncipe que sólo espera llegar a rey para abdicar, el banquero ladrón que paga de su bolsillo la hipoteca de un desahuciado, el obispo que critica a los tiranos asesinos, el bombero que se niega a desalojar de su hogar a la víctima de una estafa financiera, el dios que por fin ha decidido  salvarse creyendo en mi existencia, el comunista que no antepone el estado a la persona o el liberal que no antepone la persona al estado, el lobo estepario que trota rumbo a las tierras cálidas del sur, el pez que da saltos en el agua para ver dónde vive,…

 

Este retazo corresponde al exterior de un bar próximo a la Carretera Vieja del Sur. Tres ceniceros esperan la llegada de los clientes fumadores para reunirlos en torno a la tablita que, con toda probabilidad, sostendrá las bebidas. Aquí, se contarán historias; verdaderas unas y otras falsas… que son las que más abundan e interesan

Las piedras no hablan; ni siquiera las de las paredes oyen, por mucho que se empeñen los poetas…  Puede que sólo estén juntas por conveniencia pura.

En la Carretera Vieja del Sur, denominada oficialmente TF -28, se comenzó a trabajar en 1864, para prepararla para el paso de carruajes. Llegó a Granadilla junto con la proclamación de la II República, en el año 1933; sin embargo, por extraño que pueda parecer, no enlazó con Guía de Isora hasta 1970.

CONTINUARÁ

La Carretera Vieja del Sur: viaje al corazón de Tenerife. 4

Hay días que no tienen segundos ni minutos sino tubos que roban en nuestros pozos hectolitros de tiempo para regarnos las horas sembradas de guadañas. Hoy, enredados los dedos en los libros, se me olvidó escribir. Hundidos mis zapatos en la Carretera Vieja, colocados mis sures boca arriba, repleta de estrellas la garganta, invito a hablar a los poetas. Teja a teja, puerta a puerta y casa a casa voy escuchando sus voces.

En las pálidas tardes
yerran nubes tranquilas
en el AZUL; en las ardientes manos
se posan las cabezas pensativas.
¡Ah los suspiros! ¡Ah los dulces sueños!
¡Ah las tristezas íntimas!
¡Ah el polvo de oro que en el aire flota,
tras cuyas ondas trémulas se miran
los ojos tiernos y húmedos,
las bocas inundadas de sonrisas,
las crespas cabelleras
y los dedos de rosa que acarician! [1]

Y todo el mundo fue llave
sobre los hombros amargos.
AZOTEA de mi casa,
calle alegre de mi barrio,
si el viento por mí pregunta
decid que voy desterrado. [2]

Casas enfiladas, casas enfiladas,
casas enfiladas.
Cuadrados, cuadrados, cuadrados.
Casas enfiladas.
Las gentes ya tienen el alma cuadrada,
ideas en fila
y ángulo en la espalda.
Yo mismo he vertido ayer una lágrima,
Dios mío, CUADRADA.[2]

 Tras los fuertes BARROTES la pantera
Repetirá el monótono camino
Que es (pero no lo sabe) su destino
De negra joya, aciaga y prisionera.
Son miles las que pasan y son miles
Las que vuelven, pero es una y eterna.[4]

Con carbón
hemos
trazado el ÁNGULO RECTO
el signo
Es la respuesta y la guía
el hecho
una respuesta
una elección. [5]

AZUL loco y VERDE loco
del lino en rama y en flor.
Mareando de oleadas
baila el lindo azuleador.

ROJO manso y rojo bravo
rosa y clavel reventón.
Cuando los verdes se rinden,
él salta como un campeón. [6]

Entonces no era el mundo ese pañuelo
tan sucio y tan pequeño.
Entonces era el mundo una NARANJA
de anaranjada luz que, deslumbrante,
giraba por el aire describiendo
elipses luminosas.
Una naranja enorme y achatada
por polos de novelas de aventuras…  [7]

¡Allá voy, allá voy, PIEDRAS, esperen!

Alguna vez o voz o tiempo
podemos estar juntos o ser juntos,
vivir, morir en ese gran silencio
de la dureza, madre del fulgor. [8]

Castillo sin torres, ni ALMENAS, ni puente,
Por cuyos salones, en vez de tu gente,
Reptiles arrastran su piel amarilla,
Dime: ¿qué se hicieron tus nobles señores,
Tus ricos tapices de sedas y flores;
Tu gente de guerra, tus cien trovadores
Que alzaron ufanos triunfante canción? [9]

DOS cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.

Dos cuerpos frente a frente
son dos astros que caen
en un cielo vacío. [10]

Para mí, una brizna de HIERBA no vale menos que la
tarea diurna de las estrellas. [11]

Dramática figura del que espera
un aleatorio amor en cada ESQUINA.
Blanco de las potencias enemigas;
de los perros que orinan,
de los dioses acuáticos
y del camión fecundo en tropelías.
Triste figura mía
que abjuraste de todo movimiento
esperando en la esquina
cosas como el amor, tardas, ambiguas. [12]

El mar como un vasto cristal azogado
refleja la lámina de un cielo de zinc
lejanas bandadas de pájaros manchan
el fondo bruñido de pálido GRIS.

Las ondas que mueven su vientre de plomo
debajo del muelle parecen gemir.
Sentado en un cable, fumando su pipa,
está un marinero pensando en las playas
de un vago, lejano, brumoso país. [13]


CONTINÚA

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_____________

[1] Rubén Darío. [2] Pedro García Cabrera. [3] Alfonsina Storni. [4] J. L. Borges [5] Le Corbusier. [6] Gabriela Mistral. [7] Rafael Azcona. [8] Pablo Neruda. [9] José Zorrilla. [10] Octavio Paz. [11] Walt Whitman. [12] Renato Leduc. [13] Rubén Darío.

La Carretera Vieja del Sur: viaje al corazón de Tenerife. 3

Sin las casas campesinas del Sur no existiría la Carretera Vieja. Quizás, la autopista sí, porque  ésta se alimenta del aeropuerto, de grandes hoteles, de gasolineras y de playas artificiales. Pero la Carretera Vieja necesita tejas y muros comidos por el tiempo para que tenga sentido su existencia.

Las caseríos se visten de color para mostrar con orgullo las paredes y los espacios que hasta no hace mucho avergonzaban a sus vecinos. Esa renovación vigorosa se ha debido, en parte, a la pujanza económica y a la imitación de modelos foráneos, pero, sobre todo, al acceso de sus moradores a las fuentes culturales y, por extraño que parezca, a la creencia en la igualdad de todos los ciudadanos. La dignidad social también nos conduce a valorar, dignificar y enaltecer la imagen de cuanto nos representa.

¿Quién podría pensar, hace treinta años, que alguien buscara alojamiento para un fin de semana en las inmediaciones de la Carretera Vieja del Sur, en lugar de alquilar un apartamento cerca de la playa?

Ya no sé si se fabrican tejas en la isla. Recuerdo comprar algunas tejas artesanales en un horno que existía en el barrio lagunero de San Benito; pero aquella fábrica se acabó, a la par que el siglo XX, sin que parezca haberle importado a nadie. Lástima.

Hemos convertido el desarrollo en una forma rápida de producir basura. Cada día, es mayor la velocidad con que nuestros más preciados objetos se convierten en chatarra inútil que debemos tirar. Mirando esta foto, me pregunto ¿Qué es lo viejo?, ¿la ventana o el microondas?, ¿qué es lo que ha devenido en inservible?, ¿estamos creando la civilización del deterioro?, ¿sólo del deterioro físico o…?

Junto al banco hay una fuente pública en la que se puede recoger agua desde que en 1902 un hombre se empeñara en abastecer las casas de su pueblo utilizando tuberías metálicas. La Carretera Vieja del Sur está a dos pasos de este remanso de paz, donde es posible beber algo o entrar en la tertulia que se forma en el antiguo café, justo al lado.

También hay bancos junto a la Carretera Vieja del Sur –que, por mucho que disimule, no es sino un río de tiempo congelado–, bancos idóneos para rememorar pretéritos perfectos e imperfectos, bancos adecuados para adivinar a dónde va fulanito a estas horas en su coche, bancos perfectos para vaticinar que tampoco el año próximo saldremos de la crisis, bancos pertinentes para especular sobre la especulación de los bancos.

La luz juega con las casas que parten desde la Carretera Vieja del Sur, a través calles estrechas. Sus sombras nos salvan de las insolaciones que nos obligarían a visitar a Tía Candelaria para extraer el sol de la cabeza con un pañuelo de lino y un vaso de agua burbujeante.

Nada escapa a los amarillos del sol. Lo dijo el poeta: Calor, amor. La historia tras la puerta.

No te asomes a la ventana, que no hay nada en esta casa. Asómate a mi alma, como deseaba Miguel Hernández.

Ya no existen razones para subir, ahora cada escalón es un vacío, un peldaño hacia ninguna parte, una terrible metáfora que conviene olvidar.

En la Carretera Vieja del Sur, el color más intenso lo tiene el cielo. Bajo esa cúpula azul, avanzamos entre amarillos, verdes y rojos; descubrimos muros, ramas, geranios y tejados; hacia el Sur avanzamos, siempre hacia el Sur.

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Un apunte histórico sobre el vino de Tenerife en San Agustín (Florida, Estados Unidos)

James Grant, un amante del vino de Tenerife.

James Grant fue el primer gobernador británico en Florida, península de América del Norte que había sido una colonia del reino de España hasta su transferencia a los ingleses, en 1763. La cita que ofrezco pertenece a un Diario de Grant, escrito en 1767, que no fue descubierto hasta el año 2002 y todavía está siendo estudiado por los investigadores. Esas páginas, halladas en Escocia, ya se pueden encontrar reproducidas en 27 microfilms, puestos a disposición de los investigadores en el Archivo Nacional de Edimburgo y en la sección de archivos de la Biblioteca del Congreso en Washington. Su interés es indiscutible.

Hace poco, durante una visita a la ciudad de San Agustín, en el norte de Florida, conseguí una copia impresa del Diario de gobernador James Grant. Sus apuntes, con un estilo muy británico, revelan numerosos e interesantes datos de la vida diaria alrededor de la Fortaleza de San Marcos, el descomunal presidio levantado por España a la orilla del mar.

Siendo mi origen canario, es natural que lo referido a mi archipiélago me interese. Máxime, teniendo conocimiento de la presencia canaria en San Agustín, donde todavía quedan vestigios. Por esto, me llamó la atención que en los apuntes, pertenecientes a los primeros días del mes de enero de 1767, James Grant comenzara a mencionar el vino de Tenerife. El día 3 de enero, lo nombra por primera vez, en la siguiente cita:

Castillo de San Marcos, en San Agustín, Florida.

“3d. January, a.m. 59, p.m. 56

Wind northerly thick showery weather wetter than yesterday. Dung ordered to prepare a Bed to transplant some red cabbage. The Seed brought from England by Doctor Tumbull, a bed prepared for lettuce seed, some spinach to be transplanted from a bed when it is too thick. Locks and Hinges sent out for the stable at the Farm, the houses at the Farm not ready for shingling. Doctor Tumbuls artificers to be detained to finish that work, till Tuesday the 6th current. Drunk at Table four Bottles of Madeira & half a Bottle Tenerife.”

(Día 3 de enero, a.m. 59, p.m. 56

Fuerte viento del norte con un tiempo lluvioso más húmedo que el de ayer. Dung ordenó preparar un huerto para trasplantar algo de col lombarda. La semilla fue traída desde Inglaterra por el doctor Turnbull, la sementera está preparada para las semillas de lechuga, algunas espinacas deben ser trasplantadas desde la sementera cuando estén frondosas. Cerraduras y bisagras han sido enviadas para el establo de la granja, las casas de la granja aún no están listas para techarlas. Los artesanos del doctor Tumbul deben esperar hasta el martes, día 6 de los corrientes, para terminar ese trabajo. Bebida para la mesa: cuatro botellas de Madeira y media botella de Tenerife.)

Residencia del Gobernador de la Florida, en San Agustín.

No es extraño que los británicos bebieran vino de Tenerife en sus colonias americanas, puesto que el vino canario era el preferido en Gran Bretaña y raro era el barco inglés que pasara cerca del archipiélago y no hiciera escala para llevarse una buena provisión de su adorado Canary Wine. El tráfico vinícola entre Canarias y las colonias inglesas en América era importante, a pesar de que la competencia de Madeira había supuesto un duro golpe a este comercio. Navíos ingleses y algunos de armadores canarios eran los encargados de este tráfico que continuaría después de la independencia de las Trece Colonias, con puerto de arribada como Baltimore, Filadelfia, Nueva York,…

Llama la atención, observando los siguientes datos extractados del Diario de Grant, el moderado consumo de vino tinerfeño:

Sábado, 3 de enero: 4 botella de Madeira y 1/2 botella de vino de Tenerife.

Domingo, 4 de enero: 4 botella de Madeira y 1 botella de ron.

Lunes, 5 de enero: 3 botellas de clarete y 1/2 botella de Tenerife.

Martes, 6 de enero: 2 botellas de Madeira y 1 botella de Tenerife.

Miércoles, 7 de enero: 10 botellas de Madeira y 1 de clarete.

Jueves, 8 de enero: 3 botellas de Madeira, 2 de clarete y 1 de Tenerife.

Martes, 13 de enero: 3 botella de Madeira y 1/2 de Tenerife.

Sábado, 17 de enero: 2 de Madeira, 2 de clarete y 1 de Tenerife.

A partir de esta fecha, no se sirve más vino de Tenerife.

Esta serie de apuntes sobre el vino consumido parece indicar, por alguna razón no mencionada en el Diario de Grant, que en San Agustín eran escasas las reservas de vino de Tenerife. Probablemente, las cuatro botellas y media que se contabilizan fueron consumidas paulatinamente, después de las comidas principales, en el caso de que se tratara del vino Malvasía, que tanto gustaba paladear a los ingleses. Grande debió ser la tristeza de los comensales habituales en la mesa del gobernador Grant cuando el sábado, 17 de enero de 1767, desapareció la última gota de aquel agradable néctar que habían tratado de estirar todo lo humanamente posible.

En ese mismo momento, en la Corte española, mientras saboreaba una copa de Malvasía canario al que era tan aficionado, el rey Carlos III estudiaba, junto a  Pedro Pablo Abarca de Bolea, conde de Aranda y presidente del Consejo, la manera de expulsar fuera de los territorios de la corona española a los miembros de la Compañía de Jesús. Y lo hizo.

Mapa de San Agustín. La Fortaleza de San Marcos está situada en la parte inferior, a la derecha.

La Carretera Vieja del Sur: viaje al corazón de Tenerife. 2

El Sur no es fácil. Para amar el Sur hace falta un largo y duro aprendizaje que pasa, ineludiblemente, por no obsesionarse con el agua y dejarse inundar por las tonalidades amarillas. Los tonos ocres, cerúleos, ajes, ambarinos, cobrizos, pajizos, rubios, dorados, limonados, áureos, leonados, pálidos y anaranjados son los fondos del paisaje por donde transcurre la Carretera Vieja del Sur y, sobre ellos, descansan los tejados rojizos, los verdes del invierno y el color plomizo de los tubos del agua, muchas veces vacíos.

Los pequeños minos y las fuentes más o menos cercanas, siempre han proporcionado algún cántaro de agua para regar los pequeños jardines con plantas que se pegan a los muros, buscando unas horas de sombra con una tregua a la continua insolación, a cambio de regalar unos pétalos.

La Carretera Vieja del Sur y el Canal del Sur son vecinos durante muchos kilómetros, desde que en 1950 el canal transportó agua a la tierras meridionales que acometieron cultivos de regadío de manera más extensa.

Cuatro gotas de lluvia bastan para que las tierras del sur reverdezcan. Entre cardones, verodes, tabaibas y fincas abandonadas, el Canal del Sur avanza hacia sus monocultivos: antes regaba plátanos y tomates; ahora, turistas alemanes e ingleses. ¿Las ganancias de antes son iguales que las ganancias de ahora? Las respuestas no están escritas en el aire, sino en la Carretera Vieja de Sur. Como si fuera un solo y largo renglón, basta recorrerla e ir leyendo, finca a finca, caserío a caserío,…

El número que aparece en las señales kilométricas de la Carretera Vieja del Sur y la abundancia de agua mantienen una proporción inversa. El alisio no es capaz de esquivar las grandes cadenas montañosas del Norte y su carga de agua no logra sobrepasar las cumbres de Izaña. Sin embargo, quién podría decir hace cien años que, económicamente, el sol competiría con el agua, ¡y ganaría la partida en esta isla!

Los pozos de agua son aquí minas de oro. Entre el Canal del Sur y la Carretera Vieja se encuentra uno de los numerosos pozos que succionan la traslúcida sangre de la isla y la envían en gruesos tubos a otras zonas más bajas que es, por cierto, donde se cosecha el dinero.

Transversales a la Carretera, los tubos de acero se deslizan, resbalan y, henchidos de un cristalino embarazo, descienden burbujeando entre las tabaibas.

La mirada busca con ansias el agua en los alrededores de la Carretera Vieja del Sur. Se trata de un instinto irreprimible en quienes hemos vivido la mayor parte de nuestra vida en tierras del Norte. El sonido del chorro de una pequeña acequia, la fugacidad de las transparencias húmedas que no logran atrapar definitivamente nuestras retinas, el olor de las gotas empapando la tierra,… captan nuestra atención y, sin que apenas lo advirtamos, se nos relajan los músculos y nos traiciona una sonrisa.

El agua; las olas de tierra ocre que son los surcos; las papas de ramas minúsculas y sabor delicioso; el elíptico campesino –sí, aún el campesino que nos da de comer– descansando, quizás, de la dura jornada en su casa, frente al televisor de plasma, escuchando que no habrá hospital en el Sur, que no existe dinero para el campo, que el agua subirá de precio, que también subirá el coste de la comida y el de la ropa, y que sus representantes van a solucionar, con seguridad, el próximo año, todos los problemas que a ellos no les afectan. “Menos mal que este año tengo papas plantadas pa’ comer, si se me aguarecen, claro…”.

En el Sur, amenaza lluvia. Los pinares de las cumbres están cubierto de grises y la neblina viene arrastrándose cañada abajo. Quién sabe si esta tarde mismo llega hasta la Carretera Vieja del Sur y tenemos que sacar los abrigos. Pero está bien que llueva.

Que llueva que los estanques del Sur se vacían con facilidad y hay que abandonar las fincas, aunque tengan buena tierra. Ya más de uno ha partido hacia América, a ver si allá puede salir adelante; como en los otros tiempos, cuando había que salir en los taxis piratas por la Carretera Vieja del Sur, con una maletita de madera o de cartón en la mano y el dinero justo para no morirse de hambre en el viaje hasta Venezuela.

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La Carretera Vieja del Sur: viaje al corazón de Tenerife

La Carretera Vieja del Sur nos va introduciendo en los secretos de la isla: flora autóctona deslumbrante,  barrancos cortados a machetazos, iglesias viejas repletas de santos aún más viejos, un completo catálogo de la espléndida arquitectura popular de Tenerife, guachinches perfumados con el agradable vino sureño, restaurantes exquisitos y ocultos, lagartos tizones que huyen del cernícalo que los acecha desde la estratosfera, paisajes simétricos como alas de mariposa, pozos que lloran día y noche su agua para las cebollas y las papas enterradas bajo el picón que bebe también el rocío mañanero,…

La Carretera Vieja del Sur nos conduce al corazón del Tenerife auténtico, el que ha latido durante siglos, el que en las zonas costeras han aplastado las autopistas bajo sus garras de asfalto.

El mundo real es mucho más pequeño que el mundo de la imaginación, dijo Nietzsche; pero, ¿cómo podríamos imaginar algo grande sin apoyarnos en lo pequeño? Al fin y al cabo, la grandeza o la insignificancia de las cosas depende de la distancia desde la que las observamos.

Poner rumbo al Sur, seguir la Carretera Vieja, significa resolver las interrogaciones de las curvas, consiste en teclear asombros sobre los puntos suspensivos de los malecones, es poner el foco en lo cercano, en el día a día de la vida, sin dejar que se nos fuguen los apetitos por las alcantarillas.

No tenemos remedio los románticos. Hemos nacido añorando las ruinas y nada nos parece bello si no descubrimos sus carencias, los vacíos por donde se cuelan las aguas de la sempiterna nostalgia o la vegetación audaz que coloniza sus osamentas y las cubre de flores.

Con motor

o con pedales, aramos las montañas del Sur sobre la negra cinta que tantas ilusiones, enfermedades, amores, lágrimas, muertes, codicias, amistades, decepciones y sueños rotos se deslizaron en otro tiempo. Hoy, la Carretera Vieja, retorcida, atormentada y solitaria, es el monumento perfecto al abandono secular que ha sufrido este Sur y a las bellezas íntimas que nos descubre.

Pero no hay que hacerse ilusiones vanas: lo bello es invisible a los ojos de quien no se abre a la belleza, de igual manera que las mayores exquisiteces culinarias permanecen incógnitas para quienes no son capaces de superar sus prejuicios gastronómicos.

El cernícalo vuela muy cerca de la Carretera Vieja, sabedor de que pocos vehículos le robarán el aire y el silencio. Su vuelo es sereno, pausado, redondo, como el planear de un singular banquero que administrara el viento para sostenerse sin esfuerzo en lo más alto o para caer raudo y cruel sobre sus presas indefensas.

Las viejas casas del Sur de la isla, sus paredes de piedra caliza, sus encalados y sus enjalbegados no pueden frenar la fuerza del sol que las amarilla, como antes amarilló la vertiente sur de los volcanes. La Carretera Vieja envejece con las casas; y con ellas va adquiriendo esa belleza que muestran los árboles centenarios, los poemas clásicos o las leyendas milenarias.

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Tenerife desde el mar (1776). Historia de un cuadro y de sus alrededores

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Este óleo sobre lienzo, que se halla en el Yale Center for British Art (un museo de arte en la Universidad Yale, en New Haven, Connecticut, Estados Unidos), fue pintado por John Webber (1751-1793), en el verano del año 1776. El cuadro no se encuentra a la vista en las salas de exposición, sino en el archivo de la institución. Si amplía la foto, podrá observar al Castillo de Paso Alto y otras construcciones militares diseminados por la costa de Santa Cruz de Tenerife, para defenderla de ataques piráticos o de los navíos de naciones europeas que entraban en guerra con España.

Webber llegó a Tenerife con el capitán James Cook, el cual iba al mando del velero Resolution, en viaje hacia Tahití. Fue el último viaje de Cook. Le acompañaba como contramaestre el cruel William Bligh y el capitán Charles Clerke  que comandaba otra embarcación. Bligh se hizo famoso más tarde, al sufrir un motín a bordo del navío Bounty, sobre el que se ha rodado una famosa película.

Con ellos viajaba Omai, un indígena tahitiano que había acompañado a Cook a Londres, en su anterior viaje. Cuando Omai desembarcó en Santa Cruz de Tenerife, no se separaba ni un segundo de Cook, como si temiera perderlo de vista en cualquier momento. Nada más lejos de la realidad, puesto que Cook lo llevaría sano y salvo hasta su isla natal. En esa época, era muy habitual la escala en Tenerife de navíos británicos comerciales, de guerra o de exploración. Una de las razones para esta escala era comprar el estimado Canary Wine (vino Malvasía) que se consumía a bordo de las naves británicas de forma habitual.

En el puerto de Santa Cruz, se encontraron con que una expedición francesa, al mando de La Borda, tenía desplegado un buen número de instrumentos de observación, puesto que esa misma noche del 30 de julio de 1776 se producía un eclipse lunar.

Cook no regresaría de ese viaje, porque los hawaianos lo mataron y se lo comieron, después de que el inglés les infringiera graves ofensas, secuestrando a su rey, a pesar de que éste había acogido a los extranjeros con gran hospitalidad.

COOK POR WEBBER

El capitán James Cook, pintado por Webber.

Como diseñador, Webber se encargó de ilustrar el viaje. Finalmente, el capitán Clerke logró llegar con los dos navíos a la capital británica en el año 1780. He aquí un texto de mi novela CANARIAS que relata la llegada de la expedición de James Cook a Santa Cruz de Tenerife.

Santa Cruz de Tenerife

Lunes 22 de julio de 1776

El teniente de navío francés Jean-Charles de la Borda se encuentra al mando de la fragata La Boussole. En la rada permanecen otros quince barcos fondeados. La Borda ordena plantar una tienda en el mismo muelle y la gente observa con curiosidad una serie de instrumentos astronómicos que los galos comienzan a ensamblar. Varios hombres bajan de La Laguna al enterarse del acontecimiento.

Algunos traban conversación con José Varela –un español que acompaña a La Borda-– mientras otros observan las maniobras de los galos desde la terraza del Águila italiana comiendo golosinas y helados o saboreando uno de los sabrosísimos refrescos que prepara Fancesco Chiaro con nieve del Teide. Allí se encuentran el alcalde real, Santiago Clemente del Campo: el juez de Indias, Bartolomé de Casabuena y Mesa: el alcaide del castillo San Cristóbal y marqués de la Fuente de Las Palmas, Alonso Chirino de Sandoval: el teniente coronel Matías de Gálvez, nuevo alcaide de Paso Cruz: Garrick, comerciante británico:…

Una vez saciada la curiosidad de los isleños los días pasan monótonos en Santa Cruz bajo la canícula veraniega. Solo viene a turbar esta paz la partida del mitrado Servera el día 23 de julio. El obispo embarca por el muelle de Garachico con dirección a la isla de La Palma y –aunque nadie lo confiese abiertamente– clérigos y autoridades respiran aliviados al verse libres de semejante dolor de cabeza.

El día 30 los franceses tienen montado un gran escándalo alrededor de su tienda de campaña instalada en el muelle. Al parecer no se ponen de acuerdo sobre el lugar dónde se debe ubicar sus instrumentos para observar esta noche el eclipse total de Luna. Y como eran pocos en el muelle arribaron los ingleses. Acompañado de varios oficiales sube las escalerillas del muelle el capitán James Cook que viene al mando de dos buques de la Armada de Guerra británica: el Resolution y el Adventure. Santa Cruz se va pareciendo cada vez más al escenario de una comedia de aventuras.

Con los británicos desembarca Omai: un aborigen de la isla Oteheite. En un viaje anterior Omai subió a bordo del Adventure y el capitán Tobías Furneaux no tuvo manera de obligarle a bajar. Así que Omai se fue a Inglaterra y una vez allí se dedicó a comer y beber en las principales mansiones de Londres invitado por los curiosos aristócratas. Puesto que Cook había decidido regresar a la India las autoridades británicas pensaron que lo mejor sería devolver a Omai a su isla natal con el objeto de poner los dientes largos a sus compatriotas contándoles las maravillas de los civilizados ingleses.

Desde que desembarcó Omai no se aparta un solo instante de Cook. Cuando los tinerfeños hablan con el famoso marino británico este les refiere sus razones para llevar a Omai en esta navegación.

–Como tendremos que tocar nuevamente las Islas de la Sociedad se determinó no perder la única oportunidad de llevarle de vuelta a su país. Lo cierto es que Omai se subió al barco en Londres con una mezcla de pena y de satisfacción.

Esa noche los franceses realizan sus observaciones de manera milagrosa puesto que en los alrededores del muelle andan los marineros ingleses dando traspiés y canturreando debido al aguardiente que han trasegado en la taberna de la grancanaria Manuela Falcón: recién inaugurada: situada entre la Plaza de la Pila y la iglesia de la Concepción: no tiene pérdida.

No van solos los ingleses. Les acompañan unas cuantas chicas muy alegres y la más de todas es La Capitana: a pesar de su juventud ya es la jefa indiscutible de cuanto rufián infecta el puerto. Los ciento doce tripulantes que seguían a James Cook hasta hace unas horas están en estos momentos detrás de la muchacha dispuestos a entregar la vida y hasta el oro si preciso fuera. Y lo será. Tanto éxito la tiene arrebatada por completo.

–Y si quieren ver buenas tetas –grita en el tono de voz más vulgar que pueden emitir sus venenosas cuerdas vocales– mañana se me asoman por Los Lavaderos: ahí detrás de la huerta de Los Melones: allí las mujeres se quitan las sayas y los corpiños para trabajar más cómodas. Nosotras hacemos lo mismo, compadres, pero salimos más baratas porque nadie pone multas por mirarnos ni por manosearnos siquiera. ¿Me escuchas, Bill?

Bill es nada menos que el capitán William Bligh: famoso por su dureza. Con el semblante sombrío pasea por cubierta moviendo su gran mata de pelo rubio atada con un hilo de bramante a la altura de la nuca. En realidad Bligh no ha desembarcado pero La Capitana se ha enterado de su existencia y solo sueña con pasar la noche en el camarote principal del navío Adventure aunque sea ella quien pague.

Cook se dedica en los días siguientes a comprar paja y grano para el ganado que lleva a bordo. También adquiere carne de buey terneros vivos uvas peras higos plátanos moras calabazas cebollas papas maíz víveres de todo tipo y vino. Ningún inglés que se precie de serlo pasará por Canarias sin llevarse al menos una pipa de Malvasía.

–Y todo me parece barato –le dice Cook a Bligh mientras este comprueba el estado de un marinero que tiene colgado por los pies en el mascarón de proa–. Los precios son más razonables que en Madeira y los productos mejores.

–La cerveza no es nada del otro mundo –responde Bligh malhumorado.

–Es verdad que está demasiado floja pero los vinos son mejores que los madeirenses. Y valen a mitad de precio.

–Yo no bebo vino, mi amigo. Le aseguro que ninguno de mis hombres va a probarlo mientras se encuentre a bordo de este navío ¿No es cierto, Marlon?

Marlon se halla cabeza abajo. Tiene los tobillos desollados por una cuerda que lo suspende en el aire pero sabe que si no contesta habrá una ración extra de castigo.

–Sí, señor, digo no, señor Bligh, ningún marinero probará el vino en el Adventure, señor.

–Así se habla, señor Marlon. Está usted aprendiendo a comportarse como un marinero de Su Majestad.

–Sí, señor Bligh. Gracias, señor Bligh. Dios salve a nuestro Rey y a sus valientes capitanes.

Cook vuelve a la chalupa mientras piensa que uno día u otro este capitán va a tener un problema de envergadura cuando a algún marinero se le indigeste un castigo. El día 2 de agosto Anderson, el médico que acompaña a Cook, y tres acompañantes alquilan mulas y se dirigen a La Laguna. Antes de ir a dormir el doctor refleja esta visita en su diario de viaje.

La Laguna se llama así por un lago cercano; está a unas cuatro leguas de Santa Cruz. Llegamos allá entre las cinco o las seis del atardecer, pero fue un viaje no fácil que no nos compensó de nuestras molestias, porque la carretera era mala y las mulas indolentes. La población es desde luego espaciosa y hermosa, pero difícilmente se puede calificar con el nombre de ciudad; la disposición de las calles es muy irregular, aunque algunas de ellas son de tolerable anchura, y tienen algunos buenos edificios. En todo caso y en general, La Laguna es de inferior apariencia que Santa Cruz, aunque esta es mas pequeña si se la compara con aquella. Nos informaron que La Laguna está decayendo rápidamente, y donde antes había casas hay ahora algunas viñas, mientras que Santa Cruz crece cada día.

[…] Yo pude experimentar cómo varía la temperatura del aire solo con caminar desde Santa Cruz a La Laguna y se puede seguir ascendiendo hasta que resulte intolerable. Se me aseguró que nadie puede vivir cómodamente dentro de una milla alrededor de perpendicular de la cima del Teide después del mes de agosto.

[..] La costumbre española de vestir ropas negras continúa entre ellos, pero los hombres parecen más indiferentes, y en alguna medida visten como los franceses. En algunos aspectos hemos hallado a los habitantes de Tenerife como un pueblo decente y muy civilizado, que conservan el aspecto grave que distingue a los de su país con los de las naciones europeas. Aunque no creemos que haya gran similitud entre nuestras costumbres y la de los españoles, es de valor observar que Omai piensa que no hay mucha diferencia. Él dice solamente que no parecen tan amistosos como los ingleses, y que en sus personas, se acercan a las de sus paisanos.

El día 3 de agosto, baja de La Laguna Lope Antonio de la Guerra. Le corroe la curiosidad de ver a Cook: un marino precedido por una fama extraordinaria: un héroe que ha dado varias veces la vuelta al mundo: un aventurero ilustrado que lo mismo se come una serpiente cruda para cenar que lee a Voltaire en el desayuno. A su vez el famoso capitán establece contacto con varias personas de La Laguna e incluso sube a la Ciudad para recoger apuntes.

A la mañana siguiente Cook prosigue su viaje. Unos días más tarde el francés La Borda también sale a navegar con su barco cargado de relojes. No es aventurado pensar que La Borda no solo pasó por esta tierra a determinar la altura precisa del Teide sino a confeccionar el primer mapa exacto de Canarias. Sin embargo es imposible averiguar si se oculta algún proyecto militar detrás de esos mapas.

La medición del Pico de Tenerife no era un objeto de pura curiosidad para nosotros, pues de ello dependía esencialmente nuestro trabajo náutico. Nos era indispensable conocer la elevación exacta de ese volcán, para sacar partido de las observaciones de altura aparente que habíamos hecho en varias puntas de las islas de Tenerife, Gomera y Canaria, que habían de servir para fijar las longitudes y latitudes de esas puntas… (La Borda)

Para hallar la distancia entre La Gomera y Tenerife La Borda procede de manera parecida a como el lego Cristóbal y Antonio José obraron para medir la torre de La Concepción. Lo primero que hace es ir a San Sebastián de La Gomera. Como conoce la altura del Teide puede averiguar la distancia desde San Sebastián a la base del Pico. Después calcula las distancias desde otras islas y confecciona un mapa muy exacto.[1]

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NOTAS

[1] Manuel Mora Morales: Canarias. Editorial Malvasía. Islas Canarias. 2012.

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La heroína en su barril: la increíble historia de Annie Edson Taylor

Las gestas deportivas y las superaciones de cualquier tipo de marca popular responden a un afán de protagonismo, más que a deseos de perfeccionamiento personal, a ambiciones económicas o a revanchas de cualquier tipo, aunque éstas también influyan como incentivos. Las llamativas historias que aquí se cuentan, relacionadas con los arrolladores torrentes de las Cataratas de Niágara, así parecen demostrarlo.

Antes de entrar en la más que interesante historia de Annie Edson Taylor, se deberían conocer algunos antecedentes. Me he tomado la molestia de consultar fuentes directas, en diversas publicaciones norteamericanas de los siglo XIX y XX, para asegurar todo lo posible la veracidad de cuanto sigue. Algunas de las fotos pertenecen al Museo de las Cataratas del Niágara, otras a varios diarios de diversas épocas. Desde luego, fotos y anécdotas curiosas para pasar un buen rato saboreándolas no faltan. Espero, al menos, despertar su curiosidad…

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Igueste de San Andrés: el paraíso en el barranco. Segunda parte

A pocos metros del barranco, los plátanos, el millo, los aguacates, las papas, las papayas y los mangos se solean y se mecen a su antojo, mezclados y revueltos, como si fueran libres para crecer donde les apetezca.

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En  Igueste de San Andrés, donde existe una apreciable cantidad de viviendas abandonadas, nació un célebre personaje. En este caserío, vino al mundo el pirata y traficante de esclavos Cabeza de Perro, el cual fue durante un tiempo el terror de los barcos mercantes del Caribe. Residía en La Habana y era dueño de una famosa pastelería en la que reunían conspiradores contra la presencia de España en la isla. Finalmente, la nostalgia lo mató. Se le ocurrió volver a las Islas Canarias y, aquí, las autoridades lo apresaron, lo encarcelaron y lo ahorcaron. Probablemente, por no darles parte de su botín de esclavos, como sí sucedía con los mandamases de Cuba.

El vino ha sido, durante siglos, uno de los elementos más característicos de Tenerife. Así que a nadie le debe extrañar que una calle de Igueste se llame “Las Bodeguillas”.

Inicio del camino a la playa y a la parte vieja del pueblo. Otro de los caminos a la playa parte desde el guachinche “Rincón de Anaga”.

La vieja ventana se encuentra en el camino. Ya nadie se asomará a mirar quién viene o quién va por el camino.

Otra ventana que da al camino.

Vivir más de un siglo es una obra de arte que pocos seres humanos logran culminar dejando un grato recuerdo en sus vecinos. También Marcel Proust usó una magdalena para evocar el pasado, se me ocurrió pensar mientras contemplaba el nombre de la difunta centenaria.

Pronto, el camino desciende bruscamente hacia el barranco, pero el caserío continúa deparando agradables sorpresas arquitectónicas… o disgustos, según se mire.

Como si fuera una hechicera, haciendo un conjuro con sus brazos abiertos, la  Higuera del Diablo (Datura inoxia) se recorta contra una pared blanca a la izquierda del camino, que ya desciende hacia la playa.

Las cápsulas de la Higuera del Diablo que contienen defienden sus semillas con picos puntiagudos.

Cuando la semilla está madura para germinar, la cápsula se abre y permite que caiga al suelo. La inmortalidad es la meta de todo lo que está vivo. La reproducción es una forma imperfecta de eternizarse; pero, de momento, no tenemos otra a nuestro alcance. Por esta razón, se venden tan bien las fantasías celestiales. Castaneda escribió –y vendió– muchos libros sobre esta planta a los buscadores de lo maravilloso, que somos casi todos…

En los supermercados los etiquetan como tomates cherry, aunque en Canarias son conocidos como tomates cagones y, tradicionalmente, han sido muy poco apreciados. Se trata de un fruto silvestre, cuyo nombre científico es Solanum lycopersicum var cerasiforme, el cual crece en forma espontánea en varias regiones tropicales o subtropicales.

¡Cuánto desprecio tuvimos hacia los pequeños “tomates cagones” hasta que las multinacionales nos los comenzaron a vender en sus supermercados como un producto bien envasado, con un nombre extranjero y a precios de lujo! Qué insensatos somos…

Camino de la playa, se levanta la brisa. Las hojas de las palmas se agitan en un vano intento por volar. Quién sabe si tienen o no tienen la capacidad de elevarse con la imaginación o, por el contrario, permanecen ancladas a sus agarradas raíces como los banqueros a sus mezquinos intereses.

El barranco y el horizonte. Un horizonte de mar. Dos palmas como dos flechas clavadas a la izquierda. Tres casas donde, a veces, venden mangos a buen precio. Una pareja de excursionistas que jadean al hablar porque su meta no es mirar sino avanzar y hacer ejercicio físico, caminar rápido, rápido, rápido,… para que la vida pase pronto.

Una lisa común (Chalcydes viridanus viridanus), brillante e iridiscente bajo los rayos solares, practica su deporte favorito: broncearse desnuda en uno de los paredones del camino. Si estuviera en Las Gaviotas, ya le habrían obligado a ponerse un bañador.

También se tumba al sol una hembra de lagarto tizón (Gallotia gallotia) que cuando el macho la fecunda pone entre 2 y 9 huevos bajo tierra, donde se incuban con el calor natural.

Los mangos están sobre el camino. Racimos de bombas cargadas de sol que se convertirán en explosiones de dulzura bajo nuestros paladares. Hay que volver –tengo que volver– a buscar mi parte del botín.

Son las semillas del tártago, Ricinus communis, lin., que crece cerca del agua y del sol. Es una de las plantas utilizadas para la extracción del bio-diesel. En países como Argentina, se cultiva, actualmente, de manera industrial en grandes plantaciones. Si a cada 100 litros de aceite de ricino  se le agregan 10 litros de alcohol Metanol se obtiene 100 litros de biodiesel, además de 10 litros de glicerina. En Canarias, hubo un tiempo en que se recolectaban las semillas y se vendían.

En la desembocadura del barranco, el cauce apenas tiene agua. La tierra y las piedras se cubren de blanco y el sol –siempre el sol– lo pinta con trazos de sombra. Me asombro, me detengo, trato de encontrar los resquicios por donde circula el arte, no menos arte sin la mano humana.

El guachinche de la playa, que antes mencioné y donde he pasado algunos ratos buenos, hace ya bastante tiempo, cuando aún se encontraba abierto con cierta regularidad.

Este aparador se halla en la terraza del guachinche de la playa. Si usted tiene la fortuna de encontrar la puerta abierta, podrá sentarse en una de las mesitas que hay a su lado.

El culto a la virgen de la Caridad del Cobre vino de Cuba con el retorno de los emigrantes. Esta imagen pequeñísima, se encuentra cerca de la playa.

Frente al guachinche que ya no abre, uno se topa con el cartel que más les gusta colocar a los ayuntamientos: el de las prohibiciones. ¡Ojalá algún día colocaran carteles anunciando las subvenciones y los beneficios a que pueden acogerse los ciudadanos y no sólo los amiguetes de los concejales!

En un lado del cartel, alguien ha pegado este pasquín, advirtiendo sobre un asesino que envenena las calles. Esa misteriosa página Web ha colgado un mapa de Canarias con cinco puntos donde hay veneno –2 en Tenerife, 3 en Gran Canaria y 1 en Lanzarote–, aunque no ofrece pista sobre su autores, que parecen pertenecer a alguna protectora de animales.

Las ruinas siempre son bellas. Éstas se encuentran junto a la playa, tan dispuestas a dejarse fotografiar como a dejarse caer al suelo en cualquier momento.

Al final del camino, la playa es de callaos. Hay un par de muritos, apropiados para sentarse a leer, ver acercarse las olas o seguir las evoluciones de las gaviotas. De vez en cuando, algún vecino baja desde el caserío y no le importa conversar un rato.

Igueste de San Andrés: el paraíso en el barranco

Me gusta Igueste de San Andrés. Hasta he pensado en la posibilidad de residir en este paraje donde parece habitar la misma diosa de la fertilidad. Nunca pasa mucho tiempo sin que me acerque al caserío y baje caminando hasta la playa por alguno de sus senderos. Me agrada la ausencia de gente en el camino y la calma que se respira junto a los callaos, donde rompen las olas con toda la pachorra del mundo.

Para llegar a Igueste de San Andrés, hay que bordear el pueblo marinero de San Andrés que, hace un siglo, ofrecía esta imagen idílica.

Beneharo Hdez.

 

En la actualidad, San Andrés ha cambiado mucho; sobre todo, desde que se cubrió su playa de callaos con arena dorada del Sahara y se convirtió en la playa de Santa Cruz. La carretera que asciende por la montaña conduce a Igueste de San Andrés.

El castillo de San Andrés, que se halla a la izquierda de la imagen, fue derruido por una crecida del barranco. Era uno de los puntos defensivos contra los ataques navales.

Como se puede apreciar en la imagen, en la actualidad San Andrés continúa sufriendo inundaciones.


Antes de construirse la carretera, el acceso a Igueste se realizaba por este camino que se elevaba desde la Playa de las Teresitas. Hace pocos años, fue destruido por los rompetodo oficiales del desarrollismo tinerfeño.

A la izquierda de la carretera que va Igueste, se encuentra la playa de Las Teresitas. Detengo el coche en el basurero que hace de mirador improvisado y, plantando cara a la brisa, paseo la vista sobre los que pasean por la arena mojada. Noto que cada vez es menos numerosa la gente que se tira al agua y más la que pasea, playa allá y playa acá, tal como sucedía en los años cincuenta. Aunque Albert Einstein no lo dijera, el tiempo es una rueda.

También observo las barcas de los pescadores. Esta vez, me pareció que había más embarcaciones en el agua, muchas más que otras veces. Tengo que preguntar a alguien si esto se debe a una simple apreciación mía o a que está saliendo más gente a la mar a buscar la comida que se le niega en tierra.

Al otro lado del hediondo mirador, aparece la playa de Las Gaviotas. He debido perderme algo, porque antes era un lugar para nudistas y ahora veo a los bañistas con bañador. Será cosa del obispo Bernardo, me digo, y no le doy más vueltas al asunto.

A pesar de todo, sin poder quitarme el barrenillo de la cabeza, vuelvo a echar un vistazo para ver si descubro a alguien desnudo. Nada. Han cambiado el tomar el sol en pelotas por jugar a la pelota bajo el sol. Una buena solución para entretener los parados y para fortalecer la moral cristiana.

En la siguiente esquina, tras los basaltos, las tuneras y los verodes, diviso un petrolero que me recuerda los yacimientos de crudo que hay cerca de Lanzarote y que tan bien le están viniendo al Presidente canario para quedar de maravilla con sus votantes y con el gobierno de Madrid, a un tiempo.

Antes de abandonar el basurero reciclado en mirador, me fijo en este pequeño graffitti que está junto a la carretera, sin saber si anuncia una boutique, una óptica o una marca de gafas para contemplar eclipses. Subo al coche y me dispongo a bajar por una pista que nunca he recorrido, con el fin de ver más de cerca las jaulas para peces que se ven cerca de la costa. Sorpresa: han colocado puertas que me impiden el paso.

“El Rincón de Anaga” es un guachinche donde se puede comer pescado freco con una excelente panorámica de la costa de Igueste. Es la primera casa que se encuentra al entrar al pueblo. Encontrará mucha información sobre éste y otros lugares donde comer en “El libro de los guachinches. Las rutas secretas del vino de Tenerife”. Se vende en las librerías, ¿dónde, si no?

Esta es la vista que se tiene desde el interior del guachinche mencionado anteriormente. En la playa hay otro guachinche, pero suele estar cerrado: nunca se sabe si el cierre es circunstancial o definitivo. Una cosa algo extraña, pero cierta.

Las casas que están a la entrada del pueblo, sobre la carretera, nada tienen que ver con el arte de embellecer el paisaje. Al contrario. Sin embargo, pronto se olvida su presencia y la vista se vuelve hacia el barranco.

Otra panorámica, más amable, de este pueblo encerrado entre montañas.

Los gallos, de colores encendidos y crestas inflamadas, andan sueltos por el barranco, ocupados en coquetear con las gallinas y buscar golosinas gastronómicas en los charcos.

A poca distancia, una garza, retorcida como una signo de interrogación, posa junto al agua. Cuando percibe mi presencia, su pálida timidez la impulsa a remontar el vuelo, buscando la protección de las cañas.

En otro charco nada un pato criollo (Cairina moschata domestica), compitiendo en rojo con los gallos.

Tras el chapuzón, hay que sacudir el agua del cuello y la cabeza.

Y las alas…, por supuesto.

Los charcos son lugares de reunión social. Las relaciones entre las aves del barranco tienen lugar en sus proximidades. Allí también se acercan las palomas a saciar su sed  y a picotear insectos, entre trago y trago.

Un mirlo camina confiadamente entre los cantos rodados del cauce, con la esperanza de encontrar su parte del festín.

La visita de la tía Rose. Un relato a propósito de los entrometidos

"El vino del estío", de Ray Bradbury, es una obra conmovedora, capaz de llevarnos en volandas, suavemente, a los rincones más recónditos de nosotros mismos, a la cocina donde se guisan nuestros miedos y nuestras más limpias aspiraciones.

“El vino del estío”, de Ray Bradbury, es una obra conmovedora, de fácil lectura, pero capaz de llevarnos en volandas, suavemente, a los rincones más recónditos de nosotros mismos, a la cocina donde se guisan nuestros miedos y nuestras más nobles aspiraciones como seres humanos.

Éste es un relato maravilloso, disfrútenlo y, si alguna vez tienen ocasión, lean el libro completo. Quizás no les cambie la vida, pero se les encogerá el estómago en unas páginas, les brotará una sonrisa en otras y, en alguna parte de sus mentes, volverán a surgir colores y sentimientos que ya habían olvidado. Imaginen un relato escrito conjuntamente por Mark Twain, Gabriel García Márquez y  J. D. Salinger… pues bien, esto es lo que aquí nos ofrece Ray Bradbury: ¡auténtico realismo mágico, escrito en 1946!

Ojalá lo leyeran aquéllos que nos metieron prisa para que cambiásemos los muebles de madera de nogal por los de formica, los que demolieron bellos edificios y en sus solares levantaron adefesios de cemento, los que siempre tratan de destruir nuestra herencia cultural para sustituirla por elementos más “prácticos”, más “ordenados”, más “higiénicos”, más “modernos”,… los que con mil excusas terminan por despojarnos de los sabores, de las fragancias, de las texturas, de la belleza,  de la calma,…

Ellos, como la tía Rose, meten sus narices en nuestros fogones y tratan de imponernos sus consejos, su orden, sus etiquetas y sus libros de cocina, de protocolo o de “autoayuda” hasta que nuestros guisos, nuestros sentimientos y nuestras manos pierden todo el encanto tan pronto siguen sus instrucciones.

La agitación de una bienvenida. En alguna parte sonaron las trompetas. En algún cuarto, pensionistas y vecinos se reunieron a tomar el té. Había llegado una tía, y se llamaba Rose, y uno podía oír su sobresaliente voz de clarín, y uno podía imaginarla encendida y grande como rosa de invernadero, exactamente como su nombre, ocupando todo el cuarto. Pero para Douglas, las voces, la conmoción de la bienvenida, no eran nada. Acababa de llegar de su casa, y estaba ahora espiando la cocina de la abuela, justo cuando ella, luego de excusarse y dejar el gallinero del vestíbulo, se había retirado a sus propios dominios y había empezado a preparar la cena. Vio allí a Douglas, le abrió la puerta de alambre, le besó la frente, le sacó el pelo claro de los ojos, lo miró a la cara para ver si la fiebre se había reducido a cenizas, y viendo que así era, volvió cantando al trabajo.

—Abuela —había querido decirle muchas veces Douglas—, ¿es aquí donde empezó el mundo?

Pues seguramente empezó en un lugar parecido. La cocina, sin duda, era el centro de la creación, todas las cosas giraban alrededor; era el frontón que sostenía el templo.

Con los ojos cerrados, dejó que vagara la nariz; aspiró profundamente. Se hundió en los vapores infernales y en la nieve que se movía de pronto en el polvo de hornear, en el maravilloso clima donde la abuela, con la mirada de las indias en los ojos, y la carne de dos firmes y cálidas gallinas en el corpiño, la abuela de mil brazos, golpeaba, azotaba, cortaba, pelaba, envolvía, salaba, sacudía.

Douglas se abrió paso a ciegas hasta la despensa. Del vestíbulo llegaron unos chillidos de risa; unas tazas de té tintinearon. Pero Douglas estaba en un país de nísperos espinosos, un fresco y verde país submarino donde las bananas claras y perfumadas que colgaban y se balanceaban maduraban en silencio y le golpeaban la cabeza. Los mosquitos zumbaban agriamente alrededor de las vinagreras y en los oídos de Douglas.

Abrió los ojos. Vio pan, que esperaba ser cortado en rodajas de cálidas nubes de verano; buñuelos dispuestos como cuellos de payaso para algún juego comestible. Aquí en la parte de la casa a la sombra de los ciruelos, con hojas de arce que golpeaban los vidrios como aguas de un arroyo, Douglas leyó los nombres de las especias.

¿Cómo agradeceré al señor Jonas, se preguntó, lo que hizo? ¿Cómo le daré las gracias, cómo se lo pagaré? No, no hay modo. Eso no se paga. ¿Qué se puede hacer entonces?

¿Qué? Transmitirlo de algún modo, pasárselo a alguien. Hacer que continúe la cadena. Buscar a alguien, encontrarlo, y pasárselo. No hay otro modo…

—Pimentón, mejorana, canela.

Los nombres de perdidas y fabulosas ciudades donde habían florecido tormentas de especias, que luego se habían apagado.

Douglas sacudió los clavos de especias que habían venido de algún continente oscuro, donde se los había desparramado sobre mármoles de leche, como piedrecitas que arrojan unos niños de manos de regaliz.

Y mirando un marbete, sintió que daba una vuelta al calendario y volvía a aquel día íntimo que había mirado el mundo de alrededor y se había descubierto en su centro.

El marbete decía Salmuera.

Y Douglas se alegró de haber decidido vivir.

¡Salmuera! Qué nombre especial para las sustancias desmenuzadas y dulcemente apisonadas que había en el frasco de tapa blanca. El que las había bautizado, qué hombre debía de haber sido. Dando voces, moviéndose de un lado a otro, debía de haber cazado todas las alegrías del mundo y luego de meterlas en ese frasco había escrito sin duda con su manaza: SALMUERA. Pues el solo sonido de la palabra sugería una carrera por campos verdes en caballos alazanes de bocas con barbas de pasto, y zambullidas en aguas profundas, donde el mar suena cavernosamente dentro de la cabeza.

Douglas extendió la mano. Allí estaba: Condimento.

—¿Qué cocina la abuela para esta noche? —dijo la tía Rose desde el mundo real del atardecer, en el vestíbulo.

—Nadie sabe qué cocina —dijo el abuelo que había vuelto de la oficina mas temprano para atender esta enorme flor— hasta que nos sentamos a la mesa. Hay siempre expectación y misterio.

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México: “El Conductor Eléctrico” y Ruiz de Padrón

MEXICO-VIVA-LA-UNION

El Conductor Eléctrico fue un periódico mexicano, cuyo primer número se publicó en 1820,[1] coincidiendo con el juramento que prestó –nunca mejor dicho, porque pronto incumplió su palabra– el rey Fernando de Borbón a la Constitución Española. La ingenuidad del pueblo, de los intelectuales y de los políticos progresistas se puso de manifiesto, cuando creyeron, nuevamente, en la palabra real española.

Así que, otra vez, se convocaron elecciones, se publicó una prensa con cierta libertad, se editaron libros liberales, se expresaron los pensamientos en voz alta y los inquisidores volvieron a su cueva, sin que nadie tomara medidas por si a don Borbón se le ocurría cometer una nueva traición.

Naturalmente, tres años más tarde, el rey atacó a sangre y fuego, con tropas extranjeras, a los demócratas y terminó con todo lo que había jurado defender. La marca Borbón se estaba consolidando.

Pero, en el mes de mayo de 1820, como no era adivino sino ingenuo, el director de El Conductor Eléctrico no podía saber lo que iba a suceder, ni aun en el cercano devenir de México. Escribió:

He puesto al presente periódico el altisonante título de Conductor eléctrico, porque así como este instrumento sirve para recibir el fluido ígneo y conducirlo adonde se requiere; así yo deseo que este periódico sea un conductor por donde se comuniquen muchas verdades importantes al Gobierno y al Pueblo con la misma violencia, si es posible, que el fluido eléctrico, y he aquí el motivo porque le he puesto un título tan análogo á su objeto y á la sinceridad de mis deseos.

Procuraremos que las materias que contenga sean interesantes, útiles y por lo menos, divertidas. Todo lo que pertenezca al orden público y al beneficio de la sociedad será digno objeto de nuestra atención y nuestra pluma.

A consecuencia de esta obligación que reputamos por sagrada, instruiremos á los lectores en algunos elementos de derecho público, cuya ciencia se hizo inaccesible en estos reinos, en tiempos de los gobiernos desgraciados, en los que se prohibieron las cátedras establecidas en muchas partes, para enseñarlo, y las mejores obras de los célebres publicistas, sin advertir que es una herejía política el persuadirse a que puede florecer un reino, mantenerse sujeta una colonia, ni progresar ninguna monarquía á favor de la ignorancia y la miseria.

[...] Acordaos finalmente, que sois deudores de vuestros talentos á los sabios y á los ignorantes, y que como decía Cicerón, no hemos nacido para nosotros, sino para servir á la república. Non nobis, sed respublicae nati sumus.

El director era J. J. F. L., es decir, José Joaquín Fernández de Lizardi (México 1776-1827) [2], que utilizaba el seudónimo de El Pensador Mexicano, título que también llevaba su periódico entre 1812 y 1814, siguiendo el ejemplo del lanzaroteño José de Clavijo que en la década de 1760 había publicado con mucho éxito El Pensador, en Madrid.


JJoaquin1

Este entusiasta seguidor de Cicerón había colocado en la primera página la máxima “El principal objeto de la ley debe ser el bien público” y, debajo: “Méjico: año de 1820. Primero de la restauración de la Constitución, y por lo mismo el más feliz para la Monarquía española“.

En el primer número, este director exculpaba al Rey Traidor por cerrar las Cortes en 1814 y por todos los crímenes cometidos desde entonces. Achacaba estas desgracias a las malas informaciones suministradas por sus consejeros, en el sentido de que el pueblo lo que pedía no era libertad sino cadenas.

El Conductor Eléctrico publicó, también en 1820, en su número 4 el discurso íntegro de Antonio Ruiz de Padrón contra la Inquisición española en las Cortes de Cádiz, el día 18 de enero de 1813, “Con algunas notas añadidas por el Pensador Mexicano”, como reza en su cubierta. Todas estas notas son de lo más jugoso y denotan el entusiasmo liberal de su autor.

En el número 16 del periódico (julio, 1820) que nos viene ocupando, apareció un interesante artículo que también menciona a Antonio Ruiz de Padrón, reconocido artífice de la derogación de la Inquisición [...]

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Los problemas interculturales en la traducción de obras literarias (I)

Del mismo modo que la literatura
es una función especializada del lenguaje,
la traducción es una función especializada de la literatura.

Octavio Paz

La traducción es una de las funciones que vertebran el camino del libro. La industria editorial no se concebiría hoy sin su existencia y cualquier persona que desee profundizar en la edición, en la escritura o en la lectura necesita tener en cuenta algunos conceptos básicos.

Es preciso contemplar esta actividad como parte de un sistema de producción específico, determinado por los elementos culturales, históricos y económicos en que se sustenta. Por otra parte, no se puede perder de vista que hay factores ajenos a la literatura que se inmiscuyen e influyen de manera acentuada en el producto final de una traducción concreta. Todo lo cual, siendo importante para el traductor, debe tenerse en cuenta por cualquier otro eslabón de la cadena productiva del libro: escritores, editores, etc., sin olvidar a los lectores.

Los problemas de la traducción

Como opina Vidal Claramonte, la traducción se nos aparece, quizás, como “el juego más oscuro del lenguaje” que ha de empezar por reconocer que lo que es traducible es el pensamiento. Tradicionalmente, se había tomado la palabra como la unidad de traducción, pero, en la actualidad, ese papel lo ha conquistado la cultura del idioma del texto original. Se ha llegado a la conclusión de que una traducción tiene la capacidad de variar el mensaje que el autor había llevado a su libro, si el traductor no conceptúa apropiadamente el medio cultural donde ha nacido la obra original.

El traductor ha de ser capaz de captar la obra de partida, tal como lo harían los lectores en su contexto de origen, como única manera de producir un texto de llegada que no reduzca el rol que desempeñará el lector cuando se enfrente a él, tal como lo había concebido el autor. Esto es relativamente fácil de conseguir en los textos científicos, pero en las obras literarias la dificultad es mucho mayor, dado que existen elementos que en los contextos de origen y de recepción tienen valores semióticos diferentes. Los nuevos significantes del idioma al que se traduce provocan la variación de los significados de la lengua original. Es decir, no basta el significado denotativo de una palabra, sino que ha de tenerse en cuenta el significado connotativo.[1] Quien se dedica a traducir ha de ser un excelente lector y un conocedor de la normalidad cultural de la época y del entorno donde fue escrita la obra, porque la calidad de su trabajo dependerá mucho de la interpretación que él mismo realice de cada línea del texto, con relación al contexto y a sus interacciones con la comunidad de donde procede la propia obra.

La preparación del traductor tiene que ir mucho más lejos del dominio del léxico de los idiomas que maneja, sin perder de vista el universo cultural de los lectores de la traducción, porque las interpretaciones de una misma frase varían de manera considerable aun entre diversas comunidades que hablan el mismo idioma. En este sentido, hay que entender la traducción como reescritura; sobre todo, en los textos ambiguos que pueden tener múltiples interpretaciones.

Lo ideal es que la traducción sea leída como si se tratase del original; sin embargo, aproximarse a esto significa desarrollar una tarea muy compleja,[2] sabiendo de antemano que no se alcanzarán todas las metas.[3] Modernamente, los objetivos se han fijado en recubrir el texto traducido con una expresión literaria equivalente a la del original, lo cual acarrea problemas relacionados con el idóneo alojamiento del texto traducido en nichos literarios y lingüísticos plausibles de la lengua receptora. La equivalencia en traducción siempre debe apoyarse en el plano socio-semiológico[4] y uno de los recursos empleados para conseguir alojar la obra traducida en estos nichos es la intertextualidad o empleo de palabras y frases que hacen referencia a determinados textos de autores sobradamente conocidos por el lector, con el fin de despertar en él unas resonancias concretas. Sin embargo, el traductor ha de tener conciencia de que su utilización es un arma de doble filo y debe estar seguro de que la mayoría de los lectores captará las resonancias[5] de las palabras o de las frases propuestas en la obra traducida. En caso contrario, se habrá perdido el esfuerzo realizado.

Algo parecido sucede con las referencias que los autores hacen de determinados elementos culturales propios de su comunidad lingüística, los cuales desaparecen cuando la traducción tiende a ser literal. Es el mismo inconveniente que se produce cuando un español lee una novela nicaragüense o paraguaya: ciertas referencias culturales de los ciudadanos de los respectivos países no coinciden en muchos aspectos. Como diría Umberto Eco, recordando la cuestión kantiana de la constancia del objeto: no son elementos persistentes en estados de cosas alternativos. En estos casos, la mayor parte de los traductores opta por referirse a elementos similares que sean conocidos por sus lectores.[6]

(Continúa en este enlace)


NOTAS

1. Se entiende por denotación el significado que un diccionario proporciona de un vocablo (flor es el órgano reproductor de una planta) y por connotación el significado que esa misma palabra tiene para una comunidad ligüística concreta (cuando se habla de flor –o de su traducción–, en general, un holandés pensará en un tulipán, mientras que un sudafricano imaginará una strelitzia). Aunque la connotación puede ser individual o colectiva, por motivos sociales obvios tanto el autor como el traductor sólo pueden tener en cuenta la segunda.

2. Hay tal complejidad en ello, tratándose de obras procedentes de contextos demasiado remotos, que una de las primeras reflexiones a realizar por el traductor es la de si procede o no utilizar elementos foráneos en el cuerpo de la traducción, con la finalidad de introducir elementos exóticos o arcaizantes que produzcan determinadas resonancias en el lector. La razón de tomar una decisión en este sentido se basa en que algunas imágenes literarias referidas a países lejanos se han utilizado con tanta frecuencia que han perdido la capacidad de evocar en el lector cualquier exotismo.

“Jung ha explicado que, cuando una imagen divina se nos hace demasiado familiar y pierde su misterio, necesitamos volvernos hacia las imágenes de otras civilizaciones, porque sólo los símbolos exóticos son capaces de mantener un aura de sacralidad.” (Eco, Umberto: Interpretación y sobreinterpretación. Cambridge University Press, Madrid, 1997).

3. Mohanty, Niranjan: Intranslability and the translator’s task. Perspectives: studies in translatology, Vol. 4: Núm. 2, 1996.

4. Ping, Ke: A socio-semiotic: approach to meaning in translation. Babel, Vol. 42 : Núm. 2, 1996.

5. Aquí el concepto resonancia está íntimamente vinculado al término coupling, aportado por Samuel Levin. En el capítulo sobre la poesía puede encontrarse más información.

6. “El verdadero problema de la identidad a través de los mundos consiste en reconocer algo como persistente a través de estados de cosas alternativos. “ (Eco, Umberto: Lector in fabula. Editorial Lumen, Barcelona, 1999).

Jorge Mario Bergoglio, la humildad en el supermercado

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Bergoglio:  yo creo que el mayor vanidoso es el que hace alarde de manera continua, descarada e insolente de su presunta humildad. En tu caso, no sólo tu mano izquierda sabe lo que hace tu mano derecha, sino también procuras que lo sepan los medios de comunicación.

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Cómo preparar el asalto al Vaticano vendiendo en el supermercado eclesiástico la humildad al mejor precio. Sin el menor recato, Bergoglio ha colocado esta foto ¡en la portada de su propio libro!

Bergoglio: no tienes recato: eres un profesional de la humildad: la publicitas tu hasta en la portada de tus libros. A nadie se le escapa que estas exhibiciones de la humildad son muy rentables cuando alguien como tú les sabe sacar partido.

Bergoglio: el modesto papa jesuita que ha escogido un nombre franciscano para perpetuar sus humildades, es decir, tus humildades.

Bergoglio: siempre mostrando tu humildad a raudales, sobre todo cuando hueles fotógrafos cerca. Humilde ayer en el balcón de la Plaza de San Pedro y humilde hoy en la iglesia de Santa María la Mayor, ante los infinitos objetivos que captaban tu humildísima humildad para difundirla en trillones de píxeles por todo el universo digital que nos acoge.

Bergoglio: humilde con la Junta Militar Argentina, a quien siempre obedeciste, nunca criticaste y, probablemente, más de una vez entregaste sacerdotes y monjas para que fueran torturados e, incluso, asesinado, según testimonios muy fiables.

Bergoglio: la humildad que persevera, la humildad que se convierte en escalera hacia la gloria, la humildad que con paciencia oriental te convierte en el cónsul de Dios y que coloca en tus manos las llaves del mismo cielo.

Bergoglio: fijándome en tu trayectoria, me doy cuenta de que el antónimo de humildad no es vanidad ni siquiera soberbia, sino ambición. La humilde ambición.

Bergoglio: el que resiste gana: ahora tienes más poder que tu buen amigo Videla y el resto de la Junta Militar que tanto te gustaba. Se me ponen los pelos de punta. Viva el Vaticano. Viva Honduras. Amén.